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14 de abril de 2020

Talento: ¿Cómo potenciar el talento individual y en la empresa? Parte II


Tener talento o ser una persona talentosa implica reconocer no sólo los conocimientos, las habilidades, el compromiso y la acción propios para sacar a flote y de manera óptima determinado proyecto, sino también, identificar fortalezas y amenazas (o debilidades) propias y del entorno; supone, pues, reconocerse como individuo, pero como individuo social cuyas acciones se instauran en un marco social específico, marco que afecta al ser y su actuar.

Las organizaciones requieren con urgencia colaboradores talentosos en las diversas áreas o departamentos que las conforman, personal comprometido, participativo, capacitado, competente, analítico y con visión (entre otros aspectos). Las organizaciones deben estar en la capacidad de reconocer, atraer, apoyar y no dejar perder a estos talentos.

Así pues, las organizaciones deben ser capaces de implicar e involucrar al personal, invirtiendo los sistemas de control por parte de la gestión y asumiendo la importancia de retener el talento, no sólo con procesos de gestión humana que favorezcan su desarrollo, sino también teniendo en cuenta otros aspectos, como los se mencionan a continuación:

ASPECTOS
DESCRIPCIÓN
Conexión del personal con la estrategia de la empresa, su misión, visión y valores.
El personal debe saber hacia dónde va su empresa y cuál es su contribución para su desarrollo y avance.
Compromiso del personal con los objetivos de la empresa.
El personal debe tener claros los objetivos de la organización, así como también las razones de dichos objetivos. Asimismo, la organización  debe motivar al personal para su máximo desempeño, atraer esfuerzos extras y lograr un ambiente de trabajo óptimo.
Medición del personal
Se evalúa lo que el personal  está tratando de hacer y sus resultados. La medición  ayuda a entender su nivel de contribución y cómo mejorar.
Creación buenos estilos gerenciales
Motivan y fortalecen el trabajo con personas talentosas en empresas innovadoras; dirigidas hacia cambios proactivos y productivas.
Evaluaciones del clima organizacional
Permiten conocer cuál es la percepción de los colaboradores de su entorno laboral, sus necesidades, actitudes y su identificación con lo que están haciendo y  con la empresa.
Culturas de alto desempeño y desarrollo de competencias
Comparten valores y conllevan a procesos de mejoramiento e innovación.

Otro factor humano importante en la gestión cultural, que se refiere a la formación y capacitación del personal.

Así las cosas, desarrollar talentos no es una tarea que corresponde solamente al individuo como tal, en su análisis de introspección, sino también a su entorno. En el ámbito empresarial, es responsabilidad de la gestión de talento humano, o recursos humanos, descubrir, impulsar y retener estos talentos por medio de diferentes estrategias y del análisis de los aspectos analizados en el presente artículo.


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13 de abril de 2020

Talento: ¿Cómo potenciar el talento individual y en la empresa? Parte I


Para desarrollar el talento, en cualquier aspecto de la vida, se requiere de tres ingredientes indispensables: habilidades, compromiso y acción. Si uno de estos tres elementos falta, no se logrará la obtención de resultados óptimos.

Contar con los conocimientos y las capacidades para hacer uso de ese conocimiento y motivación de nada sirve si la acción se lleva a cabo fuera del tiempo. Asimismo, si se tiene voluntad, interés y disponibilidad de tiempo, pero se carece del conocimiento y las habilidades de ejecución, tampoco se tendrán los resultados esperados. Por último, contar con capacidades y hacer las cosas a tiempo no garantiza los mejores resultados si falta compromiso y motivación por la realización de la tarea establecida.

De esta forma, es importante realizar un análisis personal que nos lleve a identificar nuestras habilidades, la manera como afrontamos las oportunidades y nuestra capacidad de acción y estrategia (compromiso y tiempo) para llevar a cabo nuestra metas; sólo así podremos ver nuestras ventajas competitivas y las actitudes negativas que nos llevan a no lograr el éxito en determinadas ocasiones.

Ahora bien, la identificación de fortalezas y debilidades del individuo dentro de una organización incluye no sólo un análisis introspectivo, sino que también requiere el análisis del entorno en el cual el individuo se mueve , pues el entorno afecta directamente a la persona, al empleado, tanto de manera positiva como negativa. Todo cambio en el entorno puede acarrear amenazas y oportunidades que se hace necesario reconocer para afrontarlas de manera adecuada para beneficio propio y colectivo.

En relación con las oportunidades, éstas se asocian directamente con nuestros objetivos, de ahí la necesidad de tener siempre presentes nuestros propósitos y de identificar las oportunidades a tiempo para concretarlas en hechos y acciones con miras a alanzar nuestras metas. En el caso del colaborador de la organización, la meta será el desempeño laboral exitoso.

Por su parte, las amenazas pueden ser un obstáculo para la consecución de nuestros proyectos. Se hace necesario, pues, contar con la capacidad de identificar riesgos previamente al desarrollo de acciones, de ser previsivos y tener visión hacia el futuro desde diferentes perspectivas. Vale la pena resaltar que en el campo de las organizaciones, las amenazas se asocian a la movilidad laboral, a los nuevos entornos laborales que surgen.

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24 de febrero de 2020

Es que... ¡Así soy yo!


“No soy de números. No soy bueno para los idiomas. Soy  impulsivo. Soy desordenado, que le voy a hacer?!”


Si le suena esto familiar es que es muy común encontrarnos con este tipo de respuestas. Son excusas para evadir preguntas que resultarían difícil de justificar si es que contestaran con lógica.


Estas excusas son limitantes que uno se autogenera para evitar ser cuestionado por un comportamiento o actitud. Se trata de una declaración ante todos de cómo uno opina que es, que uno opina que puede y no puede hacer.

La gran realidad es que las cosas no son blancas o negras. El esfuerzo, el deseo de superación y la voluntad siempre sobresalen cuando de retos se tratan.

Las autolimitaciones, pueden llevarnos a dejar pasar muchas oportunidades. Hoy que el entorno se vuelve más competitivo, es requisito contar con las mayores habilidades técnicas para poder ser competitivo, pero mucho más importante es la Actitud.

La Actitud es nuestro motor, lo que nos permite pensar cada día que todo es posible, y gozar de los retos.

Consejos para el  día a día:

1. Actitud Positiva: Lo quiero, lo puedo, lo voy a lograr.
2. Empieza el día con una meta específica: Hoy voy a lograr… (completa la frase)
3. Haz tu análisis FODA, reconoce tus fortalezas y trabaja en tus debilidades con un plan de acción.
4. La suerte en sí no existe. La suerte es cuando la oportunidad y la preparación se unen y se fusionan.  Eres dueño de tu preparación, construye tu mundo de oportunidades.
5. Disfruta el reto, empieza con metas pequeñas. Recuerda que los pequeños cambios son el inicio de los grandes cambios.
6. Ponte fechas limites: La diferencia entre meta y objetivos es que las metas tienen una fecha de caducidad. Sin fechas, todo puede quedar en buenas intenciones.

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9 de agosto de 2018

Actitud: Fracasos, temores y triunfos ante la crisis Parte III


4. Replantee o "re-enmarque" su forma de pensar.

Piense en términos más positivos.

En lugar de anticipar un posible resultado o evento como una posible catástrofe, mírelo como un reto. 

En vez de especular: "¡esto podría resultar en un desastre!", piense: "¡esta es mi oportunidad de lograr el cambio que busco!" 

A cambio de pensar: "¡el tiempo no es suficiente!", piense: "¿cómo puedo mejor aprovechar el tiempo que tengo?" 

No piense: "¡esto no es lo que necesito, no me resuelve nada!", piense: "¡esta es una buena oportunidad, pues no tengo nada que perder y puedo intentar algo realmente innovador!" 

Incluso hasta las sensaciones físicas pueden "re-enmarcarse" y verse desde otra perspectiva. Por ejemplo, las palmas de las manos húmedas y las "mariposas en el estómago" - en vez de interpretarlas meramente como indicios de "miedo" - distíngalas como señales de anticipación de que vamos a aprender algo nuevo que nos va a hacer más capaces. 

Está en orden una advertencia: "re-enmarcar" no es asunto de "engañarse" a uno mismo. Es reconocer que toda situación que observamos en nuestro diario vivir y la actitud que asumimos ante ella, típicamente tienen más de una cara y podemos decidir cómo abordarla. Es como una moneda con sus dos lados. ¿Qué lado está mirando? Si uno no está acostumbrado a hacerlo, inicialmente puede uno sentirse un poco raro con la idea de "re-enmarcar" su forma de pensar, hasta que la práctica se convierta en una nueva y poderosa destreza. 

5. Reduzca su presión mental.

Para esto, acepte que eso que llamamos "fracaso" es una parte normal de cualquier vida balanceada. Esto le facilitará aprender a ser flexible y saber amoldarse ante la presión de intentos fallidos y nuevas dificultades. Y no tema sentir miedo ante la idea de fracaso, pero reconozca que ese temor no está necesariamente basado en la realidad, sino que nace de una proyección mental de algo futuro, imaginado, algo que sólo se convertirá en un problema real si en efecto usted cesa de actuar para lograr sus objetivos. 

Finalmente, recuerde que no hay cambios que ocurran de la noche a la mañana. Así que persista y tenga presente que cometer un error no nos convierte en un fracaso. Igualmente, es importante que recuerde sus pasados éxitos, para que así continuamente reconozca lo que usted es capaz de lograr.

¡El temor al fracaso no podrá prevalecer ante el peso de la evidencia de que usted puede triunfar hoy y mañana! Toda acción exitosa cobrará un nuevo significado.


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8 de agosto de 2018

Actitud: Fracasos, temores y triunfos ante la crisis Parte II


Afortunadamente, al igual que otros tantos hábitos y comportamientos, éste puede modificarse. Se ha dicho que "el fracaso no es lugar, sino una actitud". 

Hay estrategias específicas para sobreponerse a esta actitud, a este temor. Vamos pues a considerar algunas:

1. Decida tomar acción.

El temor al fracaso trabaja en contra de usted mediante la inmovilización de su mente. Le lleva directamente a esa antigua parte de su cerebro conocida como la amígdala - muy útil en la vida de nuestros ancestros cavernícolas - y que sólo sabe prepararnos para pelear o huir. Pero cuando usted está intentando alcanzar un objetivo racional o resolver un problema relativamente sofisticado, el asunto no se resuelve ni corriendo ni lanzando golpes. Es el momento para una decisión coherente de actuar. La acción faculta, es fuente de poder, le permite a uno comenzar a cambiar las circunstancias o la situación. Y si esa acción no da el resultado deseado, simplemente, se hacen ajustes y se actúa de nuevo. 

El fracaso es pasivo. El éxito es activo. El éxito proviene de ocasionar, mediante la acción, que pase algo. El fracaso proviene de permitir, mediante la ausencia de acción, que ocurra algo. Tome ese primer paso, recordando que su único y real temor debe ser el temor de nunca intentarlo. Simplemente hágalo…

2. Niéguese a darse por vencido, intente algo diferente.

Arriba mencionamos la opción de hacer ajustes cuando nuestra acción no da los resultados esperados. Y es que las personas más exitosas son las que intentan diferentes enfoques hasta que obtienen los resultados deseados. No se dé por vencido si lo intenta par de veces sin éxito. Si es necesario tómese un descanso y entonces vuelva a intentarlo con un enfoque diferente. Dicen que la locura se define como continuar haciendo lo mismo y pretender obtener resultados diferentes. Así que no actúe como un demente. Tome un segundo aire e intente algo innovador. Y recuerde que cuando un fracaso se convierte en algo negativo, es cuando uno se da por vencido. 

3. Aprenda a "fallar exitosamente".

Saber cómo enfrentar un fracaso es en sí un triunfo. Éxito y fracaso están ambos enraizados en un mismo gran deseo humano: el deseo de lograr. La gran diferencia de las personas exitosas es que no viven preocupadas por fallar, sino por aprender qué deben hacer para lograr sus objetivos. De hecho, las personas verdaderamente exitosas fallan con regularidad, pero saben cómo enfrentar cada fracaso. Sus historias están llenas de "fracasos exitosos."

Thomas Edison luchó a través de miles de ensayos fallidos antes de poder ofrecernos su lámpara eléctrica incandescente. Cuando se le preguntó cómo logró sobrevivir tantos "fracasos", respondió: "Nunca los consideré como fracasos, pues en cada caso encontré lo que no estaba funcionando". Edison lo vio todo como un proceso de aprendizaje que eventualmente lo llevaría al gran triunfo que buscaba.

Prácticamente todo atleta olímpico medallista de oro caminó hacia la grandeza "fracasando exitosamente". Y probablemente usted también haya "fracasado exitosamente" muchas veces en su vida, siempre volviendo a ponerse de pie para seguir adelante. Quizás no se había percatado, ¡pero usted está en la misma liga que los grandes medallistas de oro olímpicos! Como Edison y los medallistas olímpicos, examine de cerca aquello que no funcionó como usted deseaba, implante cambios y evalúe los resultados. De esta manera, aprenderá nuevas habilidades que le harán cada vez más fuerte.

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7 de agosto de 2018

Actitud: Fracasos, temores y triunfos ante la crisis Parte I


Estos son tiempos difíciles, ¿quién lo puede dudar? Muchos posiblemente nos encontrarnos fortuitamente frente a una crisis personal que genera sentimientos muy fuertes, particularmente, sentimientos de temor. Tememos fallar, tememos no saber cómo manejar la nueva y espinosa situación, tememos no poder recuperarnos del golpe, tememos perder algo valioso que nos costó mucho alcanzar. Y cuando hablamos de perder algo valioso no nos referimos sólo a algo físico, sino posiblemente a algo intangible como prestigio, confianza, aprecio de otros. En fin, mil y una posibles fuentes de ansiedad. 

El temor al fracaso es uno de los sentimientos más incapacitantes que el ser humano puede tener. Muchos personajes famosos a través de la historia, en su camino hacia el éxito han identificado este enemigo y han luchado efectivamente en su contra. Cristóbal Colon, Winston Churchill, Michael Jordan, J.K. Rowling, Lance Armstrong, entre muchos otros. Tristemente, la realidad es que en nuestro día a día un gran número de personas siguen viviendo inconscientemente incapacitadas por este temor, pensando que nunca podrán alcanzar y vivir su verdadero potencial.

Este temor al fracaso se disfraza de muchas maneras. Pueden ser dudas sobre la capacidad de uno volver a hacer algo que en el pasado logró. Puede ser un sentido de desmerecimiento, quizás un sentido de depresión, o simplemente una conversación interna donde nos convencemos de posponer el tomar acción. Y la mayoría de las veces ese temor al fracaso, una vez llega, tiende a seguir con nosotros en forma de un hábito, un patrón de comportamiento del que ni siquiera estamos conscientes.

Mañana no te pierdas la segunda entrega de este articulo, no olvides compartirlo si te ha gustado, los comentarios son bienvenidos 


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13 de julio de 2018

¿Eres proactivo o reactivo? Parte II


VÍCTIMA O PROTAGONISTA

La persona reactiva cree que no tiene ningún tipo de influencia sobre las cosas que le suceden, que la vida no es justa y depende mucho de la suerte. 

La persona proactiva es consciente de que tiene el poder de contribuir a obtener los resultados que quiere. Sabe que la suerte, entendida como fortuna, no existe, sino que es el resultado de trabajar para prepararse y estar atento a las oportunidades o, incluso, crearlas. Cuanto más trabaje para conseguir lo que quiere, menos dependerán sus resultados del azar.

La persona reactiva se siente una víctima de las circunstancias. Envidia a los que tienen más suerte que ella y critica lo que los demás hacen mal, pero no hace nada para cambiar su situación. 

La persona proactiva, en cambio, se sabe protagonista de su propia vida y es consciente de que sus éxitos dependen en gran medida de sí misma. Sabe que tiene diferentes opciones y que puede elegir. En el ejemplo del día de lluvia puede decidir quedarse en casa, salir sin paraguas y mojarse, coger el paraguas y no abrirlo o abrirlo sólo si llueve fuerte.

EXCUSAS

La persona reactiva busca excusas para no actuar como: "no tengo tiempo", "esto es para los ricos", "soy demasiado mayor", "soy demasiado joven", "si nadie lo ha hecho hasta ahora, por algo debe de ser ","no es buen momento". 

La persona proactiva busca oportunidades para actuar. En lugar de preguntarse si podrá hacerlo o no, se pregunta "¿cómo puedo hacerlo?". Da por supuesto que tiene que haber alguna manera, sólo hay que encontrarla.

Viendo estas dos formas tan diferentes de encarar la vida, ¿Quién te parece que conseguirá con más facilidad sus propósitos? ¿En qué ámbito de tu vida puedes tomar responsabilidad y ser más proactivo?


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12 de julio de 2018

¿Eres proactivo o reactivo? Parte I


Dicen que en este mundo hay dos tipos de personas, las que hacen que las cosas pasen y las que esperan que las cosas pasen. Los proactivos son los primeros. La proactividad es la combinación de tener iniciativa y responsabilidad personal.

Por un lado, la iniciativa de querer que pasen cosas y hacer que pasen, en lugar de hacer sólo lo que me piden. La responsabilidad personal es el hecho de hacerse responsable de los resultados que se obtienen en la vida. Para cada uno de nosotros la realidad no es lo que nos pasa sino cómo lo interpretamos. 

Las personas proactivas interpretan un mismo hecho de manera diferente a las personas reactivas. En un día de lluvia, una persona reactiva dirá que se moja porque llueve y una persona proactiva dirá que se moja porque se ha olvidado el paraguas. Ambas personas tienen razón, ninguna de ellas miente. Simplemente cambia su foco de atención. 

El foco de la persona reactiva está afuera, mientras que el de la persona proactiva está en su interior. Del mismo modo, una persona reactiva dirá que le han suspendido un examen y una proactiva dirá que ella ha suspendido el examen. 

La persona proactiva toma responsabilidad sobre el resultado que ha obtenido y ve que podría hacer algo para cambiar este resultado. 

RESPONSABILIDAD NO ES CULPABILIDAD 

Atención: hacerse responsable no significa ser culpable. Quiere decir que yo puedo hacer algo o podría haber hecho algo para que las cosas fueran de otra manera, no que sea culpable de lo ocurrido. En un accidente de coche quizás el culpable es el otro conductor, pero yo podría haber evitado la colisión si hubiera dejado más distancia de seguridad o si no hubiera estado distraído sintonizando la radio.

La persona reactiva busca culpables de lo que le pasa: el gobierno, la familia, los bancos, los profesores,... Se centra en las causas de los problemas, quién hizo qué y desde cuándo y por qué no hizo algo cuando podía. Cuando ha resuelto todas estas cuestiones se queda tranquila porque ya ha quedado claro que ella no tiene la culpa y que los demás lo hacen todo muy mal. Pero el problema sigue ahí. No se ha solucionado. 

La persona proactiva, en cambio, se centra en solucionar el problema. Acepta que la situación actual es la que es, toma responsabilidad sobre aquella parte donde puede hacer algo y actúa.


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8 de mayo de 2018

Trabajo en Equipo

En estos tiempos de cambios permanentes y creación de conocimiento, aquellas organizaciones que logren desarrollar el trabajo en equipo lograrán ventaja competitiva.

Un equipo es un grupo de personas con excelentes relaciones interpersonales, con diferentes conocimientos, habilidades y aptitudes, con un objetivo en común claramente identificado. Al trabajar en equipo logran sinergia – esto es que el todo es mayor que la suma de las partes.

Está más que probado que trabajar en equipo es provechoso para todos los involucrado, trae satisfacción y se hacen personas más sociables, también aprenden a respetar las ideas de los demás y a ser responsables por los compañeros de equipo, todos conocen y comparten los intereses y las motivaciones de los miembros, y saben que el éxito del equipo es el éxito de todos.

En un equipo la función del líder es de vital importancia, ya que para lograr las metas y objetivos organizacionales, el líder debe respetar, escuchar y tomar en cuenta las ideas del equipo, también debe saber motivarlos y promoverlos, reconocerlos y darles el mérito que les corresponde.

Los equipos tienen valores y principios que los guían, visiones que les marcan acciones, tienen un alto nivel de confianza entre todos sus miembros, los que no son ni dependientes ni independientes, son interdependientes y trabajan juntos, a pesar de la distancia. No siempre tienen el mismo líder, sino que el liderazgo es situacional y participativo, rota entre todos de acuerdo a la situación. Los miembros se sienten seguros y que están aportando, saben que son aceptados y aceptan a sus compañeros, y todos cumplen con las expectativas básicas del equipo.

Al observar y admirar tantas muestras y beneficios que obtienen los seres de la naturaleza trabajando en equipo, es normal preguntarse ¿por qué los seres humanos no aprendemos de esa increíble experiencia?

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7 de diciembre de 2017

Self-Coaching: En sintonía con su desarrollo personal


Usted sabe que posee todas las herramientas personales y profesionales para salir adelante. Mantiene una comunicación constante con sus aliados y su Currículum Vítae se encuentra al día. Sin embargo, ¿qué elementos resultan indispensables en esta nueva etapa en que se encuentra, para así continuar su trayectoria hacia el desarrollo personal y profesional? 
El "desarrollo personal" o "crecimiento personal" ("self-development") se define como el desarrollo de aquellas potencialidades humanas que se encuentran en su "paquete" personal, tomando en cuenta la edad y la etapa de vida en que se encuentra. En este caso, el aprendizaje, la autoconciencia y el nivel de introspección, la curiosidad por el conocimiento actualizado, la acción de enfocarse en el "aquí y el ahora" y la creatividad e innovación son elementos fundamentales para alcanzar ese nivel anhelado que va más allá del desarrollo natural de todo ser humano.
Para tales fines, usted deberá cultivar aquellas destrezas relacionadas a la responsabilidad individual y colectiva -o la capacidad de responder por sus actos- la autonomía en cuanto a la búsqueda del conocimiento, el interés por trascender de acuerdo con su misión y visión personal y el balance emocional como filosofía de vida. Resulta importante señalar que el "desarrollo personal" no es sinónimo de "psicoterapia": la psicoterapia está dirigida a la observación, el diagnóstico y el tratamiento de signos, síntomas y situaciones psicosociales en un contexto clínico, mientras que el desarrollo personal corresponde a la travesía individual y a la búsqueda interior que va más allá de una situación emocional específica.
Para comenzar a sintonizar con el "desarrollo personal" o el "crecimiento personal", le ofrezco a continuación algunas sugerencias importantes:
1. Conviértase en autodidacta. Tome responsabilidad por el conocimiento que debe adquirir. Aproveche  cursos en línea y seminarios, preferiblemente de tiempo corto (1 ó 2 días). Sugiera nuevos cursos como parte de las formaciones de su empresa o negocio.
2. Haga una lista de diez personas destacadas que siempre haya admirado. Estudie su biografía, analice sus momentos de gloria y los momentos de transición. Explore qué cualidades tienen estos individuos y comience a emular tales características en sus relaciones con los demás.
3. Sea sutil con los errores. No lo olvide: es normal cometer errores, no se exija demasiado. Analice cómo usted ha resuelto situaciones específicas en el pasado o cómo ha manejado ciertos errores repetitivos.
4. Educación y diversidad. Explore sobre la disponibilidad de cursos de otras disciplinas y compleméntelas en sus tareas actuales.
5. Cultive aliados que se encuentren en su misma sintonía. Establezca grupos de lectura sobre temas de crecimiento personal y elabore actividades que permitan que usted y sus colegas puedan evolucionar más allá de las actividades de capacitación tradicionales.
6. Entreviste y conozca a personas exitosas. Pregúnteles cómo manejaron ciertas dificultades y escuche sus secretos para triunfar. Nuestros grandes maestros pueden estar justo al frente de nuestra oficina.
7. Haga una búsqueda en Internet sobre becas para talleres de crecimiento personal en otras ciudades y solicite fondos para formaciones dentro de su empresa.
8. Concéntrese en aquellas tareas que usted o su empresa requieren para mantener vigente sus funciones y adquiera nuevas destrezas. Sea capaz de apoyar a otros empleados en el desarrollo de determinadas habilidades o en la ejecución de nuevas tareas.
9. Conviértase en maestro. Cree nuevos adiestramientos para ofrecerlos en su empresa. Busque aliados que le incorporen un valor añadido a su producto intelectual y comparta así dicho conocimiento con los demás. No hay nada más sabio que convertirse en un maestro-aprendiz y en aportar al capital intelectual de su empresa.
No lo olvide: la semilla única e irrepetible de su vida ya ha crecido. Ha llegado el momento de florecer. 

¿Qué hará, aquí y ahora, para alcanzar su máximo potencial y disfrutar las hermosas riquezas que existen en su interior?


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28 de julio de 2017

¿Cuál es tu potencial?

Vamos por la vida resolviendo el día con esfuerzo y tesón cuidando nuestro trabajo, amigos, hijos, recorremos un camino enfocados en avanzar, en crecer.

Y muchas veces sucede que al pasar de los años en vez de sentirnos plenos por haber logrado lo que nos propusimos, nos invade una sensación de vacío como si nada de lo hecho fuera suficiente


¿Que sucedió?

Hicimos lo correcto, aprendimos de los errores, construimos un futuro digno, nos mantuvimos fuertes ante la adversidad, seguimos haciendo lo que teníamos que hacer y sin embargo…..

Cuando ya es tiempo de llegar, nos encontramos en lugar donde no nos gusta estar.

¡Tú tienes el tiempo!

Mientras hay vida siempre estas a tiempo de ser quien puedes ser.

Tú tienes un don o varios.

¡Búscalos! ¡Son tu potencial!

Para darte cuenta….. 
¿Qué haces cuando el tiempo pasa sin que te des cuenta? 
¿A que jugabas cuando pequeño? 
¿Qué personajes admiras? Que hacen? 
¿Qué tareas que para otros es trabajo para ti es juego? 
Si te aseguraran que vas a tener éxito... ¿Que harías? 
Si no tuvieras límite de tiempo, dinero y afecto... ¿a que te dedicarías? 

Si en una vidriera se exhibieran ante ti todas las profesiones y pudieras elegir la que quisieras y al hacerlo adquirirías mágicamente todas las competencias… 

¿Cuál elegirías? 

Reflexiona sobre las respuestas, escríbelas.

Siempre es tiempo

Siempre es todavía


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20 de febrero de 2017

Los 5 rasgos de tus empleados con el potencial más alto


¿Quién será el que estará listo para dirigir tu compañía cuando ya no puedas estar ahí todo el tiempo? Aquí te diremos como escoger a tu siguiente generación de líderes.

Tu compañía sigue creciendo y te das cuenta que ya no puedes hacer todo, así que tienes que delegar responsabilidades o en su defecto, ya no puedes estar todo el tiempo ahí y tienes que nombrar un sucesor. ¡Relájate, es algo bueno! Por razones de economía y paz mental es mejor encontrar al siguiente líder dentro de tu compañía y más importante: a alguien que sea de tu completa confianza. Pero a veces hay un problema: No todos los empleados, por más leales que sean están preparados para ser líderes o tienen madera para serlo.

Algunos han alcanzado todo su potencial y están conformes con lo que han logrado y esto no implica que sean mediocres, simplemente significa que su roll en la compañía y su ambición han coincidido y se han nivelado.

Otros son del tipo: “yo-yo” convencidos de que su potencial no tiene límites y suficientemente cegados para no darse cuenta que llegaron tan lejos como podían haber llegado.

¿Cómo decides quién de tus empleados tiene lo que se necesita para ser tu sucesor? Te presentamos algunos criterios que puedes tomar en cuenta:

1. Conocen el negocio: Tus empleados con mejor potencial son los verdaderos expertos y día con día siguen aprendiendo. Su conocimiento es más técnico, pero es invaluable para la organización. Más importante: entienden cómo sus participación, su área y su dominio del conocimiento están relacionados con lograr las metas de la compañía.

2. Otros los respetan: Todos tus empleados, no solo tú, reconocen y aprecian todo lo que éstos empleados de alto desempeño saben sobre la organización.

3. Son ambiciosos: Los empleados de alto desempeño no solo se enfocan en su carrera; son ambiciosos y se empeñan en demostrarlo. La mejor manera de reconocer esto es: evaluar su compromiso con la progresión de la carrera. Busca signos como: pedir nuevas responsabilidades, tienen nuevos logros, conocimiento adicional y piden reconocimiento adicional.

4. Trabajan bien con otros: Los líderes tienen que estar dispuestos a colaborar con otros miembros de la organización aparte de ti. Esto va más allá de la amabilidad, es una habilidad táctica que les permite hacer mejores y más informadas decisiones.

5. Tienen agallas: Tu siguiente generación de líderes debe entender que no importa cuanta búsqueda de información realicen, cuántos análisis costo-beneficio hagan, cuántos estudios de mercado completen; siempre estarán tomando decisiones con incertidumbre. La información que tengan siempre será menos de la que quisieran tener. Los líderes deben tener coraje para tomar riesgos.

A pesar de que te gustaría que la siguiente generación de líderes en tu empresa sean casi casi clones tuyos, también querrás que: tengan rasgos que ayuden a hacer que la empresa crezca, que tengan una buena reputación en tu equipo, que se dejen llevar, que sean capaces de ayudar a los demás y finalmente, que tengan el coraje de tomar decisiones difíciles aún si existe la posibilidad de que fracasen.

Ahora que tienes esta información, ¿ya tienes una idea de quién será tu sucesor? Prepara a tu siguiente generación de líderes y cuando llegue el momento, elige bien

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