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14 de septiembre de 2022

Cómo aprender de los errores

Para alcanzar el éxito, primero hay que fracasar


  • El error sirve para el aprendizaje y la evolución de la persona si se analiza y se hace un plan de mejora
  • Desde la escuela y desde casa, es importante educar a los niños para que sean tolerantes a la frustración

"He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. En 26 ocasiones me confiaron el tiro ganador y fallé. He fallado una y otra y otra vez en mi vida, y por eso he tenido éxito". Son palabras de Michael Jordan, una de las estrellas del Baloncesto mundial, leyenda indiscutible de todos los tiempos. No fue sólo su talento lo que le llevó a ser uno de los grandes, sino también su filosofía de vida, aquélla que decía que la clave del éxito es el fracaso.

"El fracaso es una asignatura obligatoria para el éxito duradero", asegura a EL MUNDO el coach Enrique Jurado, experto en Inteligencia Emocional, director de D'Arte Coaching y fundador de Gente Brillante. "La única razón por la que fracasamos es porque al menos nos permitimos seguir creciendo. No hay ninguna especie en el planeta que lo haga todo bien. El error es parte del crecimiento y la evolución", añade. 

Seis son al menos son los motivos que da este profesional de lo positivo que puede ser cometer fallos. Te vuelves más inteligente: el error te permite analizar la situación y aprender de ella pues el éxito a la primera no genera análisis; desarrollas una mayor capacidad de aprendizaje; desarrollas tu memoria; te motivan a seguir aprendiendo; incitan nuevas conexiones neuronales en el cerebro y lo vuelven más activo y ejercitas tu capacidad de resistencia. 

Sin embargo, aceptar que nos hemos equivocado no es sencillo, algo hemos hecho mal y seguramente, hubiésemos querido que no ocurriera. Por ello, lo mejor es considerar el error como un reajuste. "Todos los grandes maestros pulen su arte (el que sea) a base de cometer errores y corregir. Es absolutamente hilarante pensar que uno se va a convertir en maestro de nada sin equivocarse", sostiene Mila Cahue, doctora en Psicología y autora de los libros Amor del bueno y del recientemente publicado, El cerebro feliz (Paidós Divulgación). 

La clave de todo, está en cómo se interpreta ese error. La diferencia está en eso. Es decir, "algunos interpretan el error como fracaso y, dependiendo de lo que éste signifique para ellos, lo disimularán, o echarán la culpa a otros. Quienes saben relativizarlo y asumirlo lo entienden como una parte en el camino de su perfeccionamiento personal", aclara. Así, el error más grande no consiste en cometerlo, sino en no enmendarlo. "Meter la pata y no sacarla te deja en el agujero para siempre. Pero si eres capaz de reírte, y corregir, el éxito está asegurado. En lo que sea", añade la experta en Psicología.

Cómo aceptar los errores
No cabe duda de que los errores están muy mal vistos en la sociedad. "El error es maravilloso, pero cultural y socialmente está muy penalizado. Nos hemos creído a pies juntillas la fórmula de 'valor=resultados', y por eso odiamos fallar. Y la tensión que nos genera el fallo nos lleva a seguir fallando. Si eliminásemos la tensión, el aprendizaje sería mucho más rápido y efectivo", mantiene el experto. Pero más castigado aún están los errores que se cometen en temas nucleares como el trabajo, familia, pareja, amigos. "Hay unas expectativas que según este profesional, son absolutamente irreales y obsesivas sobre nuestra perfección, y de esto tiene mucha culpa, los modelos ideales que nos están inyectando a través de la TV, Internet o el cine. Hollywood nos ha hecho mucho daño", aclara. 

Por ello, cuando cometemos un fallo lo primero que debemos de hacer es aceptar el dolor, como parte natural del proceso de aprendizaje. De este modo, y según explica Jurado, una vez le das sentido, y dejas de lado el juicio, va a ser muy sencillo seguir adelante hasta que alcances tu deseo o meta. Lo importante por tanto, es reconocer estos fracasos como parte fundamental del éxito a largo plazo, y no quedarse con el dolor temporal, sino con el triunfo y la felicidad duradera. 

Para entenderlo mejor, Jurado alude a Tim Gallwey, el padre del Coaching moderno. Éste decía que el verdadero aprendizaje se realiza de una forma efectiva y con los mejores resultados, al eliminar toda interferencia interna, es decir, todo juicio. De este modo, los bebés al aprender a caminar o a hablar, no reciben ninguna instrucción, y sin embargo aprenden casi de un día para otro, porque carecen de juicio interior. Simplemente, se guían por su deseo natural de crecimiento y evolución (caminar, hablar), y el instinto les lleva a 'intento+corrección'. Así, en apenas unas semanas aprenden dos de las más complejas habilidades humanas, sin ninguna instrucción.

Lo mismo sucede en el ámbito educativo. Aunque suene paradójico, incluso cínico, a veces es bueno suspender. Uno, para no dar nada por hecho y dos, para poder saborear y apreciar mejor los éxitos. 

No estamos diciendo que el suspenso en sí sea bueno, nada de eso, sino que "el suspenso, como cualquier error, forma parte del proceso de aprendizaje, por tanto será bueno siempre y cuando, seamos capaces de hacer una análisis reflexivo de ese error: valorarlo, reflexionar, hacer un plan de mejora", afirma el orientador educativo Jesús Zapatero Herranz, miembro de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía (AAPS).

Pero sobre todo, equivocarse es bueno por algo mucho más importante que todo lo demás: para que sean tolerantes a la frustración. Hay alumnos que no están acostumbrados a suspender y luego, bien en la Universidad o después en el trabajo, comenten fallos que les cuesta aceptar. "La tolerancia a la frustración es muy importante para la vida, forma parte del desarrollo de la personalidad y, según estudios muy rigurosos, tiene un peso decisivo en el devenir de cada persona", sostiene Zapatero. 

Por ello, es imprescindible recordar "que no solo debe ser la escuela la que forme a los niños y niñas para que sepan gestionar bien emociones como la frustración, sino que es fundamental el papel de las familias", concluye.


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17 de agosto de 2022

Estrategias que te llevarán a conseguir los resultados que deseas



Todo el mundo quiere conseguir el éxito, o al menos eso afirman, pero a la hora de la verdad pocas personas están verdaderamente comprometidas con el mismo. Anteponen prejuicios, compromisos y el que dirán a lo verdaderamente práctico e importante, y luego se preguntan por qué no consiguen lo que quieren y acaban culpando de todos sus males a las circunstancias o a otros.
Te enseño en este artículo unas estrategias que te llevarán a conseguir los resultados que deseas.
¿De quién te rodeas?
Observa a tu alrededor y mira qué tipo de personas tienes a tu lado. Eres un promedio de las seis personas con las que más te relacionas. Si las personas que están cerca de ti, son negativas, envidiosas y no tienen éxito. Eso es lo que habrá en tu vida.
Rodéate de gente que te haga sentir bien, que te motive a ser la persona exitosa que quieres llegar a ser. Personas que están en tu mismo camino o que ya han conseguido lo que tú quieres conseguir. Rompe con quien te hace perder tu tiempo y siempre anda con frases negativas que te hacen sentir peor y no te ayudan a conseguir lo que deseas.
¿Qué lees? ¿Qué ves en la televisión? ¿Qué tipo de música escuchas?
Igual que las personas de las que te rodeas afectan a tu vida y a tus resultados, ocurre lo mismo con la información que recibes ¿Qué libros lees? ¿Qué programas de televisión te gustan? ¿Qué tipo de música escuchas?
Casi todas mis lecturas tienen que ver con los negocios y el desarrollo personal. Es raro que me veas leyendo una novela, aunque también hay novelas positivas y que motivan a entrar en acción. Hace tiempo que no veo los informativos de televisión, sólo dan malas noticias porque eso es lo que vende y la realidad es que también ocurren cosas buenas.
Pero sin embargo últimamente tal como están esos programas, no te ayudan en absoluto a levantar el ánimo, más bien todo lo contrario. Cuando alguna vez me ha pillado en algún sitio donde tenían la televisión encendida y he visto lo que contaban, me he preguntado cómo es posible que aún estemos todos vivos, porque tal como lo cuentan, esto tenía que haber petado hace mucho tiempo.
No son realistas, lo hacen para que te quedes pegada a la televisión, porque el drama vende. Así que no creas que estás bien informada por no perderte los informativos, tan sólo estás manipulada.
La música que escuchas también es importante, te recomiendo que utilices música Zen, de Feng shui o Reiki. En cualquier tienda especializada puedes encontrar música adecuada para provocar el ánimo que deseas.
Ser, hacer y tener
Este es el orden en el que realmente se dan las cosas. En la sociedad actual, lo hacemos totalmente a la inversa, primero debes tener, para poder hacer y finalmente ser. La realidad es todo lo contrario primero hay que ser, después hacer y finalmente tendrás.
Es por eso por lo que te cuesta tanto conseguir tus metas. La casa se comienza con unos buenos cimientos, y esos cimientos son el ser, que sostiene todo lo demás. Aprende a ser por encima de los miedos y las circunstancias, es así como conseguirás todo lo que te propongas.
¿Estás de verdad asumiendo la responsabilidad con tu éxito?

De esto te hablaba al principio del artículo ¿Estás verdaderamente comprometida con tu éxito, o te limitas a buscarte excusas, en circunstancias o personas externas? Todo tiene un precio en esta vida, a veces es dinero, a veces esfuerzo, otras el romper con paradigmas establecidos o con apegos.

La pregunta es ¿Estás dispuesta a pagar el precio, o prefieres pasarte la vida a merced de las circunstancias y culpando a factores externos de tu falta de suerte? Créeme que el precio a pagar por no comprometerte con tus sueños es mucho más alto. Lo que te detiene no son los factores externos, sino tu miedo a los mismos y a supuestas desgracias que nunca ocurren.
Podrás culpar a lo que quieras y a quien quieras, pero eso no va a cambiar tu vida, ni te va a solucionar problemas.
Aplica estas estrategias a tu vida, y comienza a conseguir tus resultados deseados.

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21 de julio de 2022

Inteligencia Emocional y Coaching


Es sabido que el éxito personal requiere de nuestras habilidades y competencias personales, sociales y profesionales ya que éstas nos permiten desenvolvernos eficazmente y prever y afrontar los continuos cambios que se nos presentan día a día. No obstante, tendemos a relacionar la inteligencia con el coeficiente intelectual y con la capacidad de razonar únicamente, olvidándonos así de la Inteligencia Emocional.  Goleman, psicólogo y autor de Emotional Intelligence (1995), la define como “la capacidad de reconocer los sentimientos propios y los de los demás, para así manejar bien las emociones y tener relaciones más productivas con quienes nos rodean” y afirma que es la más decisiva en lo que al éxito de una persona se refiere.

Según el autor, la Inteligencia Emocional consiste básicamente en cinco habilidades clave, que están estrechamente relacionadas con la práctica del Coaching:
  • Conocimientos de las propias emociones
  • Control de las emociones
  • Automotivación
  • Reconocimiento de las emociones de los demás: empatía
  • Habilidades sociales
En el Coaching se desarrollan las capacidades presentes en la Inteligencia Emocional, por lo que es importante que todo aquel que quiera dirigir sus esfuerzos hacia la profesión del Coaching esté familiarizado y domine las habilidades de la Inteligencia Emocional, para así llevar a cabo una mejor práctica.

Si trasladamos lo dicho al entorno laboral, podemos afirmar que en gran parte la clave del éxito de una organización reside en contar con un equipo de trabajo con un alto nivel de inteligencia emocional, que trabaje de forma cohesionada y que muestre una actitud proactiva ante cualquier reto. Por ello, es cada vez más común que las organizaciones dirijan sus esfuerzos hacia el desarrollo del las capacidades y habilidades emocionales de su componente humano.

En este sentido, es importante que los integrantes de la empresa sean emocionalmente inteligentes y también que los responsables o directivos estén preparados para conducir a los equipos de trabajo a asumir los retos y a solucionar los problemas.

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6 de junio de 2022

¿Cómo encontrar sentido a los malos momentos?

Tenemos una imagen de la felicidad que no existe. Hay que reivindicar el derecho para atravesar los malos momentos



Seguro que alguna vez has atravesado un momento difícil: porque no te saliera algo como esperabas, porque no te encontrabas bien o porque perdiste a algún ser querido. Lo que sea. En esos instantes no brotan emociones positivas necesariamente, ni te apetece estar alegre como unas castañuelas. Te pueden decir que veas la botella medio llena, que te animes, pero te sirve de poco. Estás mal y punto; y lo peor que puedes hacer es, además, sentirte culpable por ello. Tendríamos que reivindicar el derecho para atravesar malos momentos, porque son necesarios, porque tienen un motivo y porque quizá tengamos una imagen de la felicidad que no existe.

Posiblemente, la psicología positiva ha sido una de las grandes revoluciones en el pensamiento de las últimas décadas, sin embargo, parece que existe una corriente mal entendida que defiende que la felicidad es una vida sin dolor y sin momentos de sufrimiento. En Oriente, por ejemplo, uno de los monjes tibetanos más reconocidos, Kenchen Konchog Gyaltshen Rinpoche, reconoce las ventajas de pasarlo mal: nos aporta sabiduría, nos entrena en resistencia, nos ayuda a ser más compasivos y nos lleva a respetar de un modo profundo la realidad. Por tanto, los malos momentos nos ayudan, y todos los héroes, incluso los de las culturas más ancestrales, viven sus propios desiertos, es decir, sus instantes de bajón emocional. Es más, incluso si queremos renovarnos, seguramente tendremos que atravesar algún desierto más o menos árido.

Cuando nos sonríe el éxito, nos sentimos fuertes, invencibles y podemos caer en la arrogancia. Sin embargo, cuando nos enfrentamos a un contratiempo, a un fracaso o a una pérdida, nuestras seguridades se tambalean un poco. Nos ayuda a cuestionarnos y a indagar sobre ciertas certezas. Y eso es saludable porque transitamos de la posible arrogancia a abrazar la humildad, a tocar tierra (humus, que es el origen de la palabra). Por eso, me gusta la metáfora que utiliza Tal Ben-Shahar, profesor de Harvard, quien dice que “cuando estamos en éxtasis, miramos hacia arriba, hacia el cielo, hacia el infinito, y cuando estamos pasándolo muy mal, tendemos a mirar hacia abajo, hacia el suelo, hacia lo finito”. Y ambas miradas son necesarias para completarnos como personas.

El hecho de que pasarlo mal tenga un sentido y nos ayude a crecer como personas tampoco significa montar una tienda de campaña en esos momentos. La idea es salir de ello lo antes posible y con el máximo aprendizaje posible. Por tanto, ¿qué podemos hacer si lo estamos pasando mal?

El primer punto que necesitamos es aceptarlo. No vale de nada negarlo, decir que estás bien cuando por dentro no estás en tu mejor momento. Has de comenzar a reconocértelo a ti mismo.

Segundo, es bueno hablarlo para no convertirlo en un gigante. Los silencios y nuestras noches deforman la realidad. Por eso, verbalizarlo con alguien de confianza nos ayuda a contemplarlo desde fuera. Equivaldría a quitarle la sábana al fantasma y a ver que no es para tanto.

Tercero, identifica el aprendizaje. Cuando somos capaces de entender qué nos aporta, podemos dar pequeños pasos para salir de él. Cada aprendizaje es un peldaño hacia su salida.

Cuarto, busca recursos mentales, emocionales o físicos. En lo mental, nos ayuda relativizarlo, enmarcarlo en su justa medida o el sentido del humor. Buscar a ese amigo que sea capaz de hacerte reír de lo que te duele. En el plano emocional, nos viene bien cuidarnos, recogernos en sensaciones amables. Huir de discusiones que aportan bien poco. Y en el terreno físico, el deporte o simplemente un baño o un masaje nos permiten ir separándonos un poquito más de ese mal momento. Por supuesto, no se olvida ni desaparece, pero al menos, nos permite tomar algo más de distancia.

Y quinto, confía. Prácticamente el cien por cien de los desiertos se superan. A veces es una cuestión de tiempo. Pero en la medida en que se confíe, se tiene más energía para continuar adelante.

Todos vivimos malos momentos. Algunos se superan rápido y otros nos pueden llevar varios meses. Ambos forman parte de la aventura de vivir. No tenemos que ir a buscarlos ni regocijarnos en ellos, pero sí aprovecharlos como maestros para conocernos más a nosotros mismos, para aprender y para renovarnos como personas.

Fuente: elpais.com 

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22 de abril de 2022

El éxito en la vida ¿Cuestión de suerte?


Tus actitudes y comportamientos son un reflejo de lo que sientes en tu interior y de lo que los demás piensan sobre ti.

A través de la actitud tenemos la potestad de construir o destruir el éxito o el fracaso en nuestra vida, de allí que algunas personas sean capaces de irradiar buena energía tan sólo con entrar a un lugar determinado, lo mismo ocurre con aquellas que están rodeadas de pensamientos negativos.

Evidentemente, no todos los días podemos conservar una actitud positiva, enfrentamos penas y tragos amargos que no tiene sentido ocultar, sin embargo, nunca olvides que toda acción genera una reacción y ser positivo siempre nos dará ventaja frente a los avatares de la vida.

Mantener una actitud positiva frente a la vida, no tiene que resultarnos cuesta arriba, sencillamente debemos seguir algunos consejos que nos ayuden a mantener esta actitud:

En principio se agradecido, cuando prácticas la gratitud eres más feliz y de esta manera tu actitud ante la vida, siempre será más positiva y beneficiosa incluso para tu salud, en aquellos momentos de prueba donde se nos presentan obstáculos, debemos ser agradecidos con más razón todavía.

En segundo lugar, ayuda a los demás, no hay nada que llene de mayor placer que tender la mano a todo aquel que lo necesita y sin duda, siempre cultivarás una mejor actitud.

En tercer lugar, rodéate de personas positivas, elimina de tu vida todos esos pensamientos tóxicos que contaminan tu entorno, comentarios destructivos, críticas a la vida de los demás, calumnias y malas intenciones. Depurando tu entorno, podrás llenar de buenas energías todo lo que recibes de el.

En cuarto lugar, visualiza lo mejor de ti, cree en ti mismo, siempre aprende a ver lo mejor de ti, esto no significa tratar de ser extremadamente perfeccionista o ser muy duro contigo, sencillamente alimentar de forma positiva la autoestima.

Y en última instancia, practica la meditación, estos espacios de tranquilidad y serenidad te ayudarán a cultivar esas actitudes de sosiego que nos permiten depurar nuestros pensamientos y mantener una actitud más acorde con la vida que deseamos llevar, es inevitable dejarse arrastrar por la rutina y lo agobiante de las responsabilidades, sin embargo, esto no tiene que traducirse en una vida tortuosa, por el contrario, podemos hacer de nuestra vida, un panorama de armonía y placer en cada cosa que hacemos.

rincondeltibet

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14 de abril de 2022

¡Abandona tu zona de confort!

Para alcanzar el éxito, abandona tu zona de confort, toma riesgos, explora nuevas posibilidades y supera tus  miedos

¿Cuántas veces hemos oído la expresión “más vale malo conocido que bueno por conocer”? ¿Cuántas personas se mantienen en puestos de trabajo en los que no se sienten realizadas?  Abandonar la zona de confort a menudo nos da miedo pero nos está impidiendo alcanzar el éxito.

¿Qué hay detrás de todo ello? ¿Por qué esa resistencia al cambio y a probar cosas nuevas? La mayoría de las personas contestan que es por miedo a lo desconocido, por pereza a embarcarse en nuevos proyectos o por costumbre. Son personas que se quejan constantemente de su situación, pero que no hacen nada para cambiarla, manteniéndose en un papel de víctima. En Coaching, decimos que se mantienen en un Estado del Yo Niño Sumiso de queja constante sin pasar a la acción. Todo cambio lo ven como una amenaza y un posible peligro que pone en riesgo su seguridad.

En Coaching utilizamos el concepto de zona de confort para referirnos a aquella zona en la que nos sentimos seguros, porque nos es conocida y nos resulta previsible. Es un estado mental que nos lleva siempre a pensar, a decidir y a actuar de la misma manera, sin atrevernos a probar cosas nuevas, a hacer actividades diferentes o a arriesgarnos para alcanzar el éxito que tanto deseamos.

Queremos el éxito, pero es mayor el miedo que sentimos a salir de nuestra zona de confort.

¿Por qué nos cuesta salir de nuestra zona de confort?

En Coaching, la persona que renuncia a su éxito por miedo a abandonar su zona de confort, esta actuando desde una combinación de los Estados del Yo Padre Crítico y Niño Sumiso. Es alguien con unas creencias muy limitantes y unes barreras mentales que le mantienen siempre en las mismas rutinas y en los mismos patrones de conducta.

El bucle que nos mantiene en la zona de confort es un diálogo interior entre el Estado del Yo Padre y el Estado del Yo Niño Sumiso que parte de una posición existencial negativa en la que el mundo se ve como algo peligroso y en la que la persona no confía en sus propias capacidades y recursos para salir adelante y arriesgar.

De esta manera, cada vez que alguien anima a la persona a probar cosas distintas, a cambiar de trabajo, a conocer gente nueva y, por ende, que consiga el éxito, su Padre Crítico le recuerda al Niño Sumiso lo peligroso que es el mundo exterior y todas aquellas veces en la que lo ha pasado mal, reforzando esos miedos e inseguridades que mantienen a la persona atrapada en su zona de confort.

La zona de confort al sernos conocida y previsible, le da a la persona una falsa sensación de seguridad y de control, con lo cual la resistencia al cambio es todavía mayor.

Por tanto, podemos afirmar que las personas que se mantienen en la zona de confort por miedo al cambio, a lo desconocido o al fracaso son personas con una baja autoestima y con muy poca o escasa seguridad y confianza en si mismas. Su vida se encuentra regida por el diálogo interno entre Estado del Yo Padre y Estado del Yo Niño con escasa intervención del Estado del Yo Adulto porque la persona no se siente capaz de ser autónoma y de liderar su propia vida. Normalmente son personas que se mantienen en un papel de víctima y que tienden a ser emocionalmente dependientes.

Su pensamiento está regido por las suposiciones “Y si me despiden” “Y si me pasa algo malo” “Y si me deja mi pareja” “Y si me sale mal” “Y si fracaso…” Estos “ Y si…” son nuestros peores enemigos porque nos paralizan y nos dejan bloqueados en una determinada situación, impidiéndonos alcanzar el éxito.

Puede ser que esta situación nos provoque sufrimiento e infelicidad pero dar el salto, arriesgar y  enfrentarnos a esos “Y si…” y superarlos nos genera todavía más sufrimiento e incluso pánico, por lo que la persona prefiere quedarse tal como está reafirmando su guión de vida y el dicho de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Detrás de este miedo a lo desconocido, hay una falta de confianza en la propia capacidad de hacer frente a las nuevas situaciones y de resolver los retos que se le vayan presentando.

Pero vivir atrapado en esa zona de seguridad no es vivir porque la persona sufre, se siente estancada, no evoluciona, no crece y nunca logrará el éxito personal y profesional. Esa idea de control es una ilusión, la vida está llena de contratiempos, de imprevistos, de desafíos y tenemos que aceptarlos y desarrollar estrategias para poder superarlos y avanzar porque de lo contrario estaremos siempre en tensión, con un gran estrés que nos puede llevar a la desmotivación, a la apatía y a la depresión.


¿Cómo salir de la zona de confort para alcanzar tu éxito?

Los procesos de Coaching acompañan a la persona en su proceso de expandir su zona de confort, potenciando su Estado Del Yo Adulto y favoreciendo su autonomía para que tome nuevas decisiones que le permitan afrontar los retos que se le planteen con seguridad y confianza en sí misma, permitiéndole alcanzar el éxito.

Pasos para expandir la zona de confort:

  1. Ser conscientes del diálogo interior negativo para revisar todos los mensajes del tipo: “Tú no puedes”, “No serás capaz”, “Seguro que fracasas”, “Me voy a equivocar”,… y conocer cuáles son nuestras creencias limitantes.
  2. Potenciar su autoconocimiento, para tener una visión realista de sus capacidades y de sus fortalezas.
  3. Trabajar la motivación para el cambio. La persona se tiene que entusiasmar con las posibilidades que le ofrece salir de la zona de confort, con las nuevas oportunidades que se le presentarán, con lo enriquecedor que es conocer personas nuevas y también con todo aquello que descubrirá de si misma.
  4. Introducir pequeños cambios a su alrededor como por ejemplo comprarse ropa nueva, peinarse de manera diferente o hacer cambios en la decoración de su casa. Animarse a hacerlo y ver que no pasa nada, le hará ganar confianza en si mismo.
  5. Cambiar tus rutinas. Por ejemplo, ir al trabajo por un camino diferente al de siempre, acostarse a una hora distinta de la habitual.
  6. Probar a realizar actividades nuevas, apuntarse a bailes de salón o a un grupo excursionista.
  7. Conocer personas nuevas que te aporten distintos puntos de vista, maneras diferentes de ver la vida…
  8. Viajar a lugares distintos te ayudará a ampliar tus horizontes, a vivir nuevas experiencias, a conocer realidades distintas que te enriquecerán y te harán crecer como persona.
  9. Pensar que no estás solo. Pedir ayuda a tu familia y amigos para ir introduciendo estos cambios en tu vida. Por ejemplo, si quieres viajar y te da miedo ir solo, pide a alguien que te acompañe y así te sentirás más seguro porque sabrás que si te bloqueas o sientes ansiedad, tendrás a alguien de confianza a quien recurrir.
  10. Ser paciente contigo mismo. Salir de la zona de confort tiene que ser un proceso progresivo, no pretendas hacerlo de un día para otro. Para superar el pánico que la persona siente a probar cosas nuevas, es aconsejable que el estrés que provoca ese miedo no sea más fuerte que la motivación que tiene la persona por cambiar.
  11. Rebajar el nivel de perfeccionismo y de autoexigencia. Es importante aceptar que todos nos equivocamos y ver el fracaso como una oportunidad de aprendizaje y de mejora.
  12. Anticipar las excusas y resistencias. La persona tiene que ser consciente de que el miedo a hacer cosas distintas, va a provocar que busque todo tipo de excusas para posponerlas. Desde el Estado del Yo Adulto es necesario revisar estas excusas y relativizarlas.
  13. Aprender técnicas de relajación y de meditación para rebajar el estrés que suponen los cambios.
  14. Premiarse cada vez que conseguimos uno de nuestros objetivos para retroalimentarnos en positivo. Puede ser tomarnos aquel té que tanto nos gusta, ver nuestra película favorita o darnos un pequeño capricho.
  15. Llevar un diario con nuestros avances. Eso nos ayudará a que en los momentos que nos sintamos agobiados y presas del pánico, no tiremos la toalla. Echar la vista atrás y ver todo lo que hemos alcanzado, nos hará ganar confianza en nosotros mismos y seguir adelante.

Pensemos que salir de la zona de confort nos ayuda a crecer como personas, a enriquecernos, a vivir nuevas experiencias, a tener nuevas oportunidades, a ser más tolerantes, a ampliar nuestra visión del mundo y a desarrollar todo nuestro potencial, ganando en autoconocimiento, autoestima y confianza en nosotros mismos. Todos ellos factores esenciales para alcanzar nuestro éxito personal y profesional.

Fuente: emprendices.co

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24 de noviembre de 2021

No tirar la toalla: Autoeficacia

Cuando, ante determinadas circunstancias, la mayor parte de las personas se rinden, ¿qué hace que algunos pocos se recuperen, y trabajen incansablemente hasta alcanzar el objetivo deseado, es decir, el éxito?.

Relacionado con la seguridad de sentirse capaz de enfrentarse y superar los obstáculos para cumplir objetivos propuestos, el concepto de Autoeficacia, acuñado por Bandura en la década de los ´70, ha sido clave en el ámbito de la educación, está muy vigente en el sector de la salud y la gestión de problemas sociales crónicos, en el deporte, y tiene cada día más importancia en los programas de formación de líderes de las empresas.
En cualquier ámbito que tomemos de referencia, los seres humanos nos enfrentamos a un casi infinito número de desafíos, retos y problemas, y es vital comprender la manera en que nos adaptamos y conseguimos (si lo conseguimos) superar nuestros retos cotidianos. A este respecto, puede decirse que las creencias que tenemos las personas acerca de nosotras mismas, son claves para el control y la competencia personal frente a estos problemas, desafíos y decisiones. Un concepto que va más allá del de autoestima.
Autoeficacia y autoestima se diferencian claramente, ya que la primera es un juicio de capacidades específicas, en vez de un sentimiento general de valor propio, que  definiría más bien a la autoestima. "Es fácil tener autoestima, simplemente se pueden tener expectativas bajas", dice Bandura.
Son varios los ejemplos más comúnmente citados para referirse a esta capacidad de aprender de los errores y fracasos, y consolidarse resolviéndolos: Walt Disney, que no tuvo una infancia fácil, hubo de enfrentarse a mil y una dificultades, (bancarrotas, robos de derechos de clientes principales, incluso llegó a ser despedido de un periódico por “falta de imaginación”), hasta que finalmente viera su sueño cumplido, en 1928, de la mano de un ratoncito al que, por sugerencia de su esposa, bautizó como Mickey. De cada fracaso, dicen que decía que “florecía una lección”.
Harry Potter, el libro de J.K. Rowling, fue rechazado por, nada menos que, doce casas editoriales, antes de que una editorial pequeña aceptara publicarlo. Los Beattles fueron rechazados por Decca Records, argumentando que sonaban mal. El mismísimo Michael Jordan fue expulsado (por jugar mal) en secundaria de su equipo de baloncesto. Thomas Edison intentó mil veces hacer una bombilla, sin embargo él, le declaró a un periodista:"No fallé 1,000 veces, el bombillo fue una invención con 1,000 pasos". Una cosa es común a toda esta gente, y es que creen que un esfuerzo, persistente y tenaz, tarde o temprano, rendirá frutos.
El primer ejecutivo de General Electric, Jeffrey Immelt, al inicio de su carrera profesional, mientras experimentaba con productos químicos volátiles, tuvo un serio percance que acabó con el edificio en el que se albergaban los investigadores. En su biografía comentaba que “su confianza se derrumbó del mismo modo que lo hizo el edificio donde se hacían esas pruebas”. También afirma, que su director, lejos de sancionarle, le sugirió que dejara de lamentarse, e intentara aprender algo de ese lamentable incidente.  Hace no mucho, en una entrevista comentaba: “Cuando alguien comente errores, lo último que necesita es disciplina. El trabajo en este punto es rehacer la autoconfianza”. Los resultados profesionales de J. Immelt a la vista están.
Tanta determinación no es innata, e incluso, según asegura Robert Brooks, psicólogo de la Escuela de Medicina de Harvard, "cualquiera puede desarrollar una mentalidad resistente a cualquier edad", basta con entrenarse en dominar una tarea, tener como modelo a otros que hayan conseguido sus objetivos, o a través de la “persuasión verbal”, tal y como apuntó Bandura pionero de la teoría cognitiva de la autoeficacia.
Según dicha teoría, es muy importante la creencia en la propia eficacia, para que una persona se mantenga firme ante una situación adversa; por otro lado, se pone de manifiesto la fragilidad de dicha confianza, ya que según se ha probado, puede desvanecerse igual de rápidamente que se aprende.
En cualquier esfera de la vida, el concepto de Autoeficacia, adquiere especial relevancia, ya que según afirma el profesor Brooks "Uno de los grandes impedimentos en la vida, es el temor a la humillación", y en la empresa, no sólo es importante, sino que es clave, ya que es preciso transcenderlo en aras de una eficacia organizativa.

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30 de septiembre de 2021

Desarrollo del Liderazgo


Al preguntarse por qué no hay mejores líderes con todos los recursos que se invierten en programas de aprendizaje, de seguro la respuesta es compleja, pero una parte se debe a que no se están desarrollando adecuadamente las habilidades y competencias de liderazgo, y hasta en muchos casos se ignoran. Hoy está claro que no se puede utilizar el poder posicional para jefear a los equipos, se debe liderar. Muchos gerentes suelen confundir la administración con el liderazgo, y se sabe que un gerente o jefe no necesariamente es un líder y que un líder no necesariamente tiene un puesto alto o tiene gente a su cargo. Por eso es necesario tener en cuenta las competencias para ejercer un buen liderazgo.

Como tradicionalmente el enfoque para nombrar a los gerentes es el orientado a resultados, entonces buscan gerentes que se destaquen por sus conocimientos o experiencia técnica, son gerentes solucionadores de problemas, pero sin liderazgo. Lo correcto sería seleccionar gerentes que posean, además de amplios conocimientos, probadas habilidades para liderarse a sí mismos, y saber liderar personas y equipos, que estén orientados hacia los resultados y las personas. Este sería el enfoque del gerente-líder, que da el ejemplo, que construye personas y equipos, y sabe que los resultados los producen personas y equipos inspirados y motivados.
Desarrollar las habilidades de liderazgo gerencial debe estar entre los objetivos estratégicos organizacionales. Esto se logra con diversas herramientas a través de programas de aprendizaje, Coaching Ejecutivo y aprendiendo a liderar liderando, no en el aula. Los adultos aprenden mejor cuando ven cómo el aprendizaje impacta y está alineado con las metas del trabajo.
Recordemos que existe una relación directa entre la efectividad de un líder y la productividad y los resultados de la organización.

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12 de julio de 2021

La rana y el agua hirviendo


Si echamos una rana en una olla con agua hirviendo (a veces dicen agua muy caliente), esta salta inmediatamente hacia fuera y consigue escapar. En cambio si ponemos una olla con agua fría (a veces dicen temperatura ambiente) y echamos una rana esta se queda tan tranquila. Y si a continuación empezamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona sino que se va acomodando a la temperatura hasta que pierde el sentido y, finalmente, muere achicharrada.

Se trata de una conocidísima fábula para mostrar nuestra dificultad de adaptación a los cambios incrementales; aquellos que no son súbitos. Incluso, con frecuencia se dice que está basada en probados experimentos. Falso. Hasta hay dos autores, realmente solventes (a ambos los considero maestros), que la publican en dos de sus libros: Primero fue Peter Senge en La quinta disciplina y, algunos años más tarde, Manfred Kets de Vries la incluyó en Life and Death in the Executive Fast Lane.

La fábula está bien para transmitir un par de enseñanzas, al menos. 

Primero, nuestra capacidad para observar una situación problemática gana mucho si somos capaces de tomar distancia y observarla “desde fuera”. Y segundo, existen proceso lentos y graduales que amenazan nuestra supervivencia (o nuestra satisfacción, felicidad…) y que no somos capaces de identificar a tiempo.

¿Por qué ha sido así? ¿Por qué es tan popular esta fábula? Pues porque en el fondo se trata de una fantástica metáfora, sencilla y gráfica, de algo que realmente nos ocurre a los seres humanos, tanto como individuos como cuando nos juntamos en equipos y organizaciones: tendemos a acomodarnos en lo conocido, en la zona cómoda o de confort, y llegamos a negar incluso que permanecer ahí limita nuestras posibilidades, nuestra felicidad o realización o hasta nuestra supervivencia. Y digo más, creo que ello se produce tanto ante cambios incrementales del entorno o de nuestras circunstancias, como también en el caso de cambios súbitos. Los ejemplos pueden ser infinitos:

• Permanecemos en un empleo a pesar de que nos limiten nuestras responsabilidades, las posibilidades de aprendizaje, de promoción o la satisfacción personal. Personas que nunca aceptarían un empleo con esas características, se aferran a él cuando poco a poco, de modo progresivo, van entrando en una situación como la descrita.

 • Nos aferramos a nuestra pareja tras 20 años de convivencia, a pesar de que pesa 20 kilos más que cuando lo conocimos, padece alopecia, ya casi no le dirigimos la palabra más que para discutir y sus intereses e inquietudes se parece a los nuestros como un huevo a una castaña.

• Esa empresa, pequeña o grande (aquí el tamaño no importa), que ve cómo lentamente sus márgenes se van estrechando, que poco a poco va perdiendo clientes y capacidad de competir, y que sin embargo siguen tratando de hacer lo que siempre han hecho, lo que saben hacer, aunque eso ya no sea suficiente.

¿Por qué nos ocurre esto, realmente? 

Pues porque son muchas las personas que funcionan bajo el paradigma “Problema-Reactivo”. Lo utilizamos para protegernos del peligro y de las amenazas. Se trata de un paradigma que tiende a alejarnos de lo que no deseamos (problemas, obstáculos, amenazas…). Lo que queremos es volver “a la normalidad” lo antes posible, a que las cosas sean como antes del problema o amenaza. Es una cosmovisión guiada por el miedo, ya sea a que nos ocurra algo o a que nos deje de ocurrir, donde la ansiedad juega un papel central. Solemos tomar acciones (o no tomarlas) que lleven a reducir nuestro nivel de ansiedad, aunque estas acciones no resuelvan realmente el problema o no nos conduzcan al futuro que deseamos.

¿Cuál es la alternativa? 

Pues cuestionar ese paradigma, esa cosmovisión y adentrarse en un proceso difícil y largo, aunque también estimulante y motivador, de transformación personal  que te lleve a funcionar más bajo el paradigma “Resultado-Creativo”. En esta cosmovisión la energía para actuar no viene del miedo o de la reducción de la ansiedad, sino de la pasión, del deseo de querer conseguir algo que nos haga sentir bien. Desde ahí, con esa energía es posible conseguir resultados extraordinarios de modo sostenible. Este paradigma o cosmovisión es la base del crecimiento personal, del desarrollo del liderazgo y, en general, la base para conseguir vidas más plenas y satisfactorias, guiadas por un propósito y por una visión de lo que realmente anhelamos.

Si te vas acomodando y acostumbrando a los cambios que llegan sin reflexionar sobre ellos, puede que pierdas la visión de la realidad y termine afectando a tu calidad de vida. Busca siempre lo mejor para ser feliz y nunca pierdas la visión del lugar donde te encuentras.

Fuentes: Guia Infantil / Pablo Tovar  

MPC Coaching

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2 de abril de 2021

La escalera del éxito Pt. 3



¿Tú de qué tipo de persona quieres ser?
Sabes que si subes la escalera del éxito, serán muchos peldaños que tendrás que andar. Y ya antes de empezar, estás cansado. Olvídate de todo el camino que piensas que tendrás que recorrer, empieza dando el primer paso, ya llegarán los demás, ¿Vale?.
El tiempo en el que tenías que decidir qué hacer, se esta acabando. Tienes que decidir ya. Tienes que decidir si eres parte del problema o parte de la solución. Si quieres generar soluciones a lo que estás viviendo o seguir siendo el problema que crees que estás viviendo. Tú decides.
Sabes que si subes la escalera, tendrás que perder muchas cosas, tu rutina, tu comodidad, alguna amistad, noches de sueño… Pero sabes ¿qué ganaras? Mucho más de lo que te imaginas, aprendizaje, superación, confianza, y tus sueños.
Da el paso hacia arriba.
Porque además al darlo mucha gente de tu alrededor verán y querrán hacerlo también, romper con esas cadenas de la rutina y abrazar los sueños. Serás un ejemplo de superación y constancia a seguir.
El tiempo se termina, cree en ti. Porque al creer en ti, cada gota de sudor que caiga por tu frente, se convertirá en una gota de tu talento, de tu potencial .Cree en ti, convierte cada gota en tu potencial, en tu sueño.
Siempre he elegido subir la escalera del éxito, de superarme, de agradecer a todos y cada uno, cuando consigo un éxito, de confiar en mí y hasta aceptar la tristeza en algunos momentos. 

“El éxito no se logra solo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y organización” decía J.P. Sergent.

¿Quieres subir la escalera que te lleve al éxito? ¿Has dado el primer paso? ¿Qué éxito quieres conseguir? ¿Has estado bajando la escalera y ahora quieres subir?

1 de abril de 2021

La escalera del éxito Pt. 2



Como hasta ahora, si te dices a ti mismo, que empezarás mañana a subir la escalera, NUNCA LO HARÁS. Las personas que cambian el mundo, son aquellos que dan el paso ahora, que están siempre en modo ACCIÓN.
Cuando has subido las escaleras que has soñado, siempre has empezado diciéndote una palabra: “SI”. Y tienes que volver a introducirte en esa cultura, en la del SI. Ya vale de excusas, de “ Es imposible, es un reto inalcanzable, de con los años que tengo, no podré…” Claro que puedes, claro que lo harás, y claro que es un reto alcanzable. Solo tienes que decirte SI y SI.
El empezar un nuevo camino, el subir las escaleras, te ilusiona. Y la ilusión es el motor de la vida. Sin ilusión, nadie saldría de casa, sin ilusión no sonreiríamos a esa persona que tanto queremos, sin ilusión no recorreríamos kilómetros para estar aunque sea para estar 5 minutos con esa persona.
Estas ilusionado, y eso te hace querer arrancar ya hacia tu sueño.
“Ya vale de estar como una estatua esperando que la vida me de lo que yo quiero, tengo que ir a por ello yo, tengo que ser el escultor de mi vida”, Te repite una y otra vez, pero todavía  no has dado el primer paso para subir hacia tu éxito.
Sabes que subir la escalera del éxito, supondrá más y más adversidades. Pero las adversidades son las que hacen conocerte mejor, descubrir talentos que no sabías que tenías, hacer cosas que jamás pensabas que harías.. El viento que sabes que sufrirás subiendo la escalera del éxito, te hará aún mejor, será un gran entrenador para ti.
De nuevo vienen tus miedos a decirte, que lo reconsideres, que este no es el mejor momento para hacer nada, para emprender ningún proyecto. ¿Pero cuándo es el mejor momento? Siempre estarás pensando que mañana, que mañana… AHORA ES EL MEJOR MOMENTO. Ahora es el momento de crear en el presente, el futuro que tú deseas.

La gente de éxito baila bajo la lluvia mientras otros intentan refugiarse en sus casas, esperando que amaine la tormenta. ¿Quieres el éxito? Aprende a bailar bajo la lluvia, el viento y las heladas.
Has fracaso en muchas situaciones, YO TAMBIÉN. Pero hazme un favor, JAMÁS permitas que un borron en tu vida, te haga tirar la toalla. APRENDE siempre de todos los fracasos que has vivido, y empieza por llamar a esos fracasos, experiencias de las que hay que aprender para posteriores situaciones, ¿HECHO?.
A todos nos gusta lamentarnos de resultados del pasado con informaciones conseguidas en el presente. Lo que importa es el presente, el pasado solo para aprender de él.
Explota lo bueno que quieres conseguir, o lo que tienes en ti y quieres demostrar a los demás, no te pases la vida corrigiendo lo malo.
Hasta ahora has sido una persona reactiva, reaccionabas ante las situaciones de la vida. Hoy es el momento del cambio, hay que ser PROACTIVOS. ¿Quiénes son esas personas? Las que tienen el control de su vida, de sus sueños.
Ya vale de lamentos, de que tu vida es lo peor, que nunca conseguirás nada, porque mientras no pares de lamentarte, no estarás enfocándote en miles de cosas que tendrías que estar celebrando, como el vivir, como la sonrisa de tu pareja, como la gente que te quiere. ¿No estaría mejor celebrar por eso que no por tus excusas?.
Estas aún decidiendo que hacer, rutina o éxito. Aparece  en tu mano, una manzana. Rica, amarilla, sabrosa. Quieres comértela, el pensar te ha dado hambre. Para un momento, si te la comes, solo podrás comer esa manzana. Sólo podrás degustar ese éxito. Pero si te das cuenta, dentro de ella, hay muchas semillas, que si las plantas, riegas, cuidas y alientas, podrás comer muchas más manzanas que una sola. Todos tenemos muchas semillas del éxito, la diferencia entre quienes comen una y quienes comen muchas, es que uno las riegan y otro no. El éxito no está en lo deslumbrante, no está basado en el éxito de un día, sino en algo más duradero.