Mostrando las entradas con la etiqueta Armonía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Armonía. Mostrar todas las entradas

15 de octubre de 2021

Cómo expresar los sentimientos: 10 claves psicológicas

A continuación encontrarás diez estrategias psicológicas que te ayudaran a comunicar tus emociones de forma más natural, empática y asertiva. Una vez las pongas en práctica, verás cómo tu confianza y autoestima mejoran a la par que tus relaciones se afianzan.

1. Intenta ponerte en el lugar del otro

En primer lugar, es necesario que te pongas en la piel de la otra persona y te imagines que alguien viene a decirte lo que tú le vas a decir. ¿Cómo te sentirías? ¿Qué pensarías?

Ponerte en el lugar del otro te ayudará a entender mejor la emoción que quieres comunicar, de modo que le estarás ayudando a que te comprenda (Decety & Ickes, 2009).

2. Practica expresando un sentimiento positivo

Antes de lanzarte a expresar tus emociones negativas, te será útil elegir una persona de confianza y expresarle algún sentimiento positivo que hayas tenido últimamente.

Si tiene que ver con tu situación vital, la fórmula es tan fácil como “Me siento [muy feliz] por [haber aprobado el examen]”.

Si está relacionado con un comportamiento suyo la fórmula sería la siguiente:

“Me sentí [acompañado/halagado/satisfecho]

cuando tú [te quedaste conmigo después de que todos se hubiesen ido /me dijiste que me sentaba bien el traje/cocinaste una cena buenísima]”.

3. Utiliza verbos emocionales

Hay una serie de verbos sensitivos como “siento”, “noto” o “percibo” que no pueden ser rebatidos porque se refieren a tu estado interno, y eso es alguien que nadie puede discutir.

Imagínate que uno de tus amigos te dice “Sé que he conseguido el trabajo que tanta ilusión me hacía, pero aun así me siento vacío.” ¿Crees que alguien podría rebatir una afirmación así? A diferencia de los razonamientos, las emociones se sienten sin que nosotros las podamos controlar, de modo que no hay discusión posible.

Otros verbos emocionales que puedes usar son: “Me alegra”, “Me entristece”, “Me asusta”, “Me sorprende” o “Me indigna”.

4. Explica el porqué de tu emoción

Solemos creer que no es necesario que justifiquemos cómo nos sentimos, pero lo cierto es que explicarnos nos ayudará a que el otro nos entienda.

Existen estudios que señalan que cuando nos justificamos estamos demostrando que somos humanos, que tenemos motivos para sentirnos así, y con eso conseguiremos que se sienta más cercano a nosotros.

Imagínate por ejemplo que quieres decirle a tu amigo que te sientes muy desafortunado en las relaciones y que al final ninguna te sale bien. Dicho así parece un lamento más, pero ¿y si lo expresases con honestidad? “Me siento muy frustrado cada vez que una relación no sale bien, porque me da la sensación de que hay algo malo en mí.”

En este momento estarás revelando tus sentimientos en profundidad, te quitarás un peso de encima y tu amigo podrá apoyarte con más empatía.

5. Usa la perspectiva subjetiva

Cuando quieras acompañar tu emoción de un razonamiento, te recomiendo que uses la perspectiva subjetiva (también conocida como mensajes “Yo”). Con ella evitarás que la otra persona se sienta atacada o discuta lo que le estás diciendo.

Para conseguirlo, introduce elementos en tu mensaje que lo conviertan en subjetivo, como “en mi opinión”, “bajo mi punto de vista”, “considero” o “para mí”. Observa la diferencia:

Ayer me trataste mal y me siento ofendida”. Este mensaje puede provocar conflicto porque, si la otra persona cree que no te trató mal, se defenderá de tu acusación.

“Considero que ayer me trataste mal y por eso me siento ofendida”. Este mensaje es más asertivo, porque nadie puede discutir tu perspectiva y visión de las cosas. Estás asumiendo la responsabilidad de tus propias emociones, sin atribuirlas a nadie.

6. Di el nombre de la otra persona

Cuando quieras expresar tus sentimientos a alguien, puede serte de gran ayuda empezar diciendo su nombre.

Oír el propio nombre activa el área cerebral de la recompensa, así que al escuchar cómo decimos su nombre, toda su atención se dirigirá hacia nosotros. Es una forma de generar cercanía y predisponerle para que acepte mejor lo que vamos a decir a continuación (Howard & Kerin, 2011).

Recomendación:
Imagínate que le quieres explicar a una amiga que hoy te encuentras alterada, pero no sabes bien cómo hacerlo porque tampoco tienes claros los motivos. Intenta expresarlo incluyendo su nombre en la frase (“Marta, me siento muy alterada hoy, no sé por qué, pero me siento así”).

Conseguirás captar su interés, que te escuche con más atención y que empatice mejor contigo.


7. Asegúrate de que te entiende

El lenguaje de los sentimientos es muy subjetivo, así que es importante que te asegures de que la otra persona te está entendiendo.

La mejor forma de hacerlo es pedirle que intente explicar con sus palabras lo que le estás diciendo: “No sé si me estoy explicando bien, ¿me podrías decir qué has entendido de lo que te he dicho hasta el momento?”. Así te permitirá clarificar tus intenciones y evitarás malentendidos.

8. Utiliza el humor

Si quieres tratar un tema serio que te genera bastante incomodidad, no lo dramatices. Aunque expresar tus emociones te haga sentir vulnerable, con humor podrás aligerar esa sensación y ver la situación desde diferentes perspectivas (Sclavi, 2008). Además, ayuda a evitar que ninguna de las personas involucradas se ponga a la defensiva, por lo que es un gran aliado.

En este artículo te explico las fórmulas científicas para añadir humor a tus conversaciones.

9. Pregúntale cómo se siente

Aunque en el momento en que expresas tus sentimientos quieras ser escuchado, todo el mundo tiene esa necesidad en las situaciones de alta carga emocional. Y suele ocurrir que, cuando hay una emoción enquistada dentro de nosotros que queremos expresar, se nos olvida que probablemente la otra persona también esté sintiendo algo que quiera expresar.

Preguntar cómo le hace sentir lo que estás diciendo os ayudará a empatizar, permitiendo que os pongáis en la piel del otro y reduciendo la posibilidad de que se cree un conflicto. (Rogers, 1975).

10. Practica mentalmente

Visualizarte a ti mismo realizando paso a paso las acciones que quieres llevar a cabo ha demostrado científicamente ser un potente motivador del cambio. Si te cuesta expresar tus emociones, siéntate o túmbate en un lugar tranquilo, cierra los ojos e imagina una pantalla ante ti, donde se va a proyectar la escena de una persona que se comporta como a ti te gustaría hacerlo.

Por ejemplo, podrías visualizarte en estas situaciones:

  • Un compañero de trabajo se acerca a ti y te pregunta cómo estás. Sin entrar en detalles, puesto que no es un amigo íntimo, le contestas: “La verdad es que últimamente me siento regular, hay un par de asuntos que me tienen irritado.”
  • Te encuentras con un amigo y le comentas un sentimiento positivo que has tenido últimamente, por ejemplo: “Estoy muy satisfecho con la tarea que me han encargado en el trabajo”.
  • Estás hablando con alguien y, en un momento dado, sacas a colación un sentimiento negativo que has tenido a raíz de un comportamiento suyo; por ejemplo: “Me siento bastante minusvalorado cuando, delante de un grupo de gente, veo que me tratas como si las cosas buenas que me pasan fuesen por pura suerte.”

Practicando mentalmente varias situaciones en que te gustaría expresar tus emociones conseguirás sentirte más seguro cuando llegue el momento de la verdad 🙂

Conclusión

Estamos programados para sentir emociones. Por eso, la mejor manera de habitar este mundo es aprender a relacionarnos con ellas de la forma más satisfactoria posible y no intentar evitarlas.

Cuando expresamos esas emociones explotando o culpando al otro, no solo aumentará nuestro malestar e impotencia, sino que provocaremos un profundo distanciamiento con la otra persona.

Aprender a expresar asertivamente tus emociones te conectará no solo con los demás, sino también contigo mismo.  Te servirá para regularlas, reducir su impacto negativo y crear empatía con las personas que te rodean. Prueba con estas diez claves psicológicas, y comprueba por ti mismo el cambio que puede suponer en tu vida.

Fuente: habilidadsocial

MPC Coaching
mpccoachingcontacto@gmail.com

Te invito a suscribirte a nuestro Blog, y a  seguirnos en nuestras redes sociales para compartirte más consejos para tu crecimiento personal y profesional 

14 de abril de 2021

Tu mente es un imán


La mente tiene un poder magnético, ténlo presente y aplica este pensamiento: 
Cuando creo que puedo, tengo la razón; cuando creo que no puedo, también tengo la razón.
Eres lo que piensas ya que el pensamiento es energía y con esa energía creas tu propia realidad. Sé consciente de lo que declaras, afirmas o decretas ya que eres el profeta de tu propia vida.

Un ganador vive afirmando: Puedo, valgo mucho, soy capaz, me supero, salgo adelante, lo lograré.

Un perdedor decreta en la oscuridad, fracasa y excusa su falta de fe y entrega en la mala suerte.

Solo estás en la cumbre con palabras positivas, pensamientos animosos y posturas motivadoras.

Para ganar, confía en el poder de la oración y en la fuerza de la acción persistente: ora como si todo dependiera de Dios y, al mismo tiempo, actúa como si todo dependiera de tí. Cree en el poder de una mente positiva y en paz.

El poder magnético de la mente es superlativo y atrae a tu vida mucho de lo que piensas.

Debes tener sumo cuidado con lo que vives afirmando por qué eres el creador de tu destino.

El pesimista vive quejándose, todo lo ve siniestro y tiene un problema para cada solución. Por lo mismo, cada día está peor ya que atrae esa mala suerte que siempre lo acompaña.

Por el contrario, el optimista piensa en lo mejor, mira lo bueno y ve una oportunidad en cada dificultad.

Por eso dijo alguien: mientras los pesimistas se quejan, los optimistas mejoran el mundo.

La mente trabaja mejor cuando no estás muy acelerado, haces pausas, respiras bien, te serenas y repites para tí mismo: adagio, despacio, adagio.

En la melodía de la vida piensas y actúas mejor si andas despacio, sin premura, no siempre prestissimo y a toda velocidad.

Sé parte de la corriente Slow Life, que nos invita a controlar la mente y dejar un ritmo frenético que estresa y enferma.

Como en un concierto barroco, armoniza lo rápido con lo lento, adagio, calma, detente y relájate, deja las carreras desaforadas porque te pasan factura y te pierdes lo mejor de la vida.

Silencia a veces la mente y desconéctate porque vivir conectado te torna intenso y no rindes igual.

El silencio exterior e interior te sirven para aquietarte, sintonizar con Dios o los ángeles y ponerle un freno a la ambición.

El afán por poseer es letal, provoca infartos y rompe relaciones. Calma, adagio, despacio, adagio.

No caigas en la trampa de olvidar lo esencial seducido por lo que brilla, crees que la única realidad es lo material y te pierdes de disfrutar de otra realidad mucho más hermosa.

Cuando el negocio es conveniente, dejas de ver al portero que te abrió la puerta.

Cuando la cita es primordial, no observas a la secretaria que te dio la oportunidad de la cita.

Cuando el trabajo es importante, te olvidas que hay una esposa o un hijo a quienes decir: te amo, te extraño, te necesito.

Haz cambios en tu mente y tu alma y disfruta la vida más allá de lo material. Sabio no es el que sabe, sabio es el que practica.

Fuente: portafolio.co

MPC Coaching

mpccoachingcontacto@gmail.com
No olvides suscribirte para que te lleguen a tu correo nuestras publicaciones

14 de diciembre de 2018

¿Tienes un empleo o el empleo te tiene a ti?

Hace poco hablábamos acerca de los beneficios de "salir a tiempo" de la oficina hoy quisiera hablar acerca de ¿Tienes un trabajo o el trabajo te tiene a ti? ...yo prácticamente me llené de sentimientos encontrados al tratar de contestar esta pregunta y pude notar que mi cabeza me decía distintas cosas pero mi corazón solo repetía una sola; y así descubrí que la respuesta estaba en lo que sentía y no en lo que pensaba. 


Pude notar que a veces el cerebro nos juega una serie de trucos al intentar descubrir lo que queremos en la vida pero debemos aprender a discernir entre lo que realmente deseamos de lo que estamos haciendo para lograrlo. Ahora creo saber la diferencia que existe entre ser un empresario o ser un emprendedor ya que la perseverancia y disciplina del primero es muy distinta a la creatividad y empuje que tiene el segundo. Estas dos últimas líneas son todo un tema que en otra oportunidad me esforzaré en profundizar.
Por lo pronto para apoyarte a que decidas una respuesta, quiero compartir contigo lo que pude reflexionar sobre la lectura que me inspiró para escribir lo que aquí estoy exponiendo.
Pareciera que el tema de cómo alcanzar el éxito y los factores que lo determinan fueran por si mismos lo más importante a divulgar y me llamó la atención que casi nadie quiere hablar, mencionar o saber del fracaso y los factores que lo determinan. Creo que es básico conocer que la experiencia se gana a base de errores; y los fracasos no son otra cosa que una manera de alcanzar el éxito si sabemos enfocarnos ante las circunstancias. Descubrí que gran cantidad de información en libros y en la red se han escrito para analizar el éxito pero un muy bajo porcentaje, casi nulo, han sido dedicados a analizar los fracasos. Esto si lo llevamos a los negocios y empleos que muchos actualmente desempeñan nos ubica en un tema que vale la pena reflexionarlo. He aquí una analogía imperfecta que sería maravilloso la pudieras responder en tu interior:¿Sabiendo por qué otros triunfan podrás tú evitar el fracaso? O respóndete con sinceridad si: ¿Para evitar el fracaso hay que saber por qué se suele fracasar?
Si tú te encuentras como cabeza de una empresa o estás emprendiendo un nuevo negocio en tu vida haz una adaptación a la pregunta inicial y trata de responderla ¿Tienes una empresa o la empresa te tiene a ti? más sencillo y directo a ti mismo ¿Quién tiene a quien?
Sólo quiero apoyarte a que descubras en que camino estás parado@ porque es sabia la frase que escribió Seneca al decir que: "Ningún viento le es favorable al navío que no sabe a dónde va".
Descubrir que quieres, para que lo quieres y si eso depende de ti es determinante para que aquello que tú deseas sea una realidad en tu vida.
Vale la pena reflexionar y que te des un respiro para responder estas preguntas que pueden ayudarte a descubrir más de lo que en tu interior deseas.
El mundo cambiante de hoy y las circunstancias de extrema rapidez con las que algunas personas llevan su vida van posponiendo para después los deseos más profundos que hay en sus corazones.
Piensa que todo aquello que te rodea alguna vez fue el sueño de alguien, de una persona que puso todo su empreño y su esfuerzo para conseguirlo; ya sea un libro, una bombilla eléctrica o el automóvil en que te transportas; todo ello son evidencias de que lo que piensas se puede convertir en realidad.
La mente es poderosa y pude ayudarte a que logres todo aquello que te propongas y si tienes el empleo que tienes o tienes la empresa que tienes es porque así, lo haz creado tú. No necesitas voltear a buscar culpables pues el responsable de tu vida eres tú mismo y piensa que en ti está la voluntad, la libertad y la inteligencia para lograr lo que te propongas.



"Cuando te calmas y serenas por dentro. El mundo se vuelve mas calmado y sereno por fuera" -Karen Salmansohn-


MPC Coaching

mpccoachingcontacto@gmail.com
Suscríbete y recibe nuestros artículos en tu correo