Mostrando las entradas con la etiqueta Desafío. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Desafío. Mostrar todas las entradas

15 de septiembre de 2022

Resiliencia: desarrolla habilidades para resistir frente a las dificultades


La resiliencia es la capacidad de adaptarse a situaciones difíciles. Cuando el estrés, la adversidad o el trauma te golpean, sigues experimentando ira, dolor y pena, pero puedes seguir funcionando, tanto a nivel físico como psicológico. Sin embargo, la resiliencia no significa soportar algo difícil, ser estoico o atravesar la situación solo. De hecho, ser capaz de buscar el apoyo de otras personas es un componente fundamental de la resiliencia.

La resiliencia puede ayudarte a protegerte de diferentes afecciones de salud mental, como la depresión y la ansiedad. La resiliencia también puede ayudar a compensar los factores que incrementan el riesgo de presentar trastornos de salud mental, como el acoso o un trauma previo. Si ya tienes un trastorno de salud mental, la resiliencia puede mejorar tu capacidad para afrontar una situación difícil.

«Resiliencia» significa ‘poder adaptarse a las desgracias y a las dificultades de la vida’. Pon a prueba tu nivel de resiliencia y obtén consejos para desarrollar tu propia resiliencia.

Consejos para aumentar la resiliencia

Si quieres ser más resistente, ten en cuenta estos consejos:

  • Conéctate. Construir relaciones fuertes y positivas con los seres queridos y amigos puede darte el apoyo y la aceptación que necesitas en momentos buenos y malos. Establece otras conexiones importantes ofreciéndote como voluntario o participando en una comunidad religiosa o espiritual.
  • Haz que cada día tenga sentido. Haz algo que te dé una sensación de logro y propósito todos los días. Establece metas que te ayuden a mirar hacia el futuro con sentido.
  • Aprende de la experiencia. Piensa en cómo has afrontado las dificultades en el pasado. Recuerda las habilidades y estrategias que te ayudaron en los momentos difíciles. Incluso podrías escribir sobre experiencias pasadas en un diario para ayudarte a identificar patrones de comportamiento positivos y negativos, y guiar tu comportamiento futuro.
  • Mantén la esperanza. No puedes cambiar el pasado, pero siempre puedes mirar hacia el futuro. Aceptar e incluso anticipar el cambio hace más fácil adaptarse y ver los nuevos retos con menos ansiedad.
  • Cuídate. Atiende a tus propias necesidades y sentimientos. Participa en actividades y pasatiempos que disfrutes. Incluye actividad física en tu rutina diaria. Duerme mucho. Sigue una dieta saludable. Practica el manejo del estrés y técnicas de relajación, como el yoga, la meditación, la visualización dirigida, la respiración profunda o la oración.
  • Sé proactivo. No ignores tus problemas. En cambio, averigua lo que hay que hacer, haz un plan y toma medidas. Aunque puede llevar tiempo recuperarse de un gran contratiempo, un evento traumático o una pérdida, debes saber que tu situación puede mejorar si trabajas en ello.

Ser más resiliente requiere tiempo y práctica. Si no sientes que estás progresando, o no sabes por dónde empezar, considera la posibilidad de hablar con un profesional de la salud mental. 

Con asesoramiento, puedes mejorar tu resiliencia y tu bienestar mental.

Fuente: mayoclinic


MPC Coaching
mpccoachingcontacto@gmail.com

Suscríbete y recibe nuestros artículos en tu correo

14 de septiembre de 2022

Cómo aprender de los errores

Para alcanzar el éxito, primero hay que fracasar


  • El error sirve para el aprendizaje y la evolución de la persona si se analiza y se hace un plan de mejora
  • Desde la escuela y desde casa, es importante educar a los niños para que sean tolerantes a la frustración

"He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. En 26 ocasiones me confiaron el tiro ganador y fallé. He fallado una y otra y otra vez en mi vida, y por eso he tenido éxito". Son palabras de Michael Jordan, una de las estrellas del Baloncesto mundial, leyenda indiscutible de todos los tiempos. No fue sólo su talento lo que le llevó a ser uno de los grandes, sino también su filosofía de vida, aquélla que decía que la clave del éxito es el fracaso.

"El fracaso es una asignatura obligatoria para el éxito duradero", asegura a EL MUNDO el coach Enrique Jurado, experto en Inteligencia Emocional, director de D'Arte Coaching y fundador de Gente Brillante. "La única razón por la que fracasamos es porque al menos nos permitimos seguir creciendo. No hay ninguna especie en el planeta que lo haga todo bien. El error es parte del crecimiento y la evolución", añade. 

Seis son al menos son los motivos que da este profesional de lo positivo que puede ser cometer fallos. Te vuelves más inteligente: el error te permite analizar la situación y aprender de ella pues el éxito a la primera no genera análisis; desarrollas una mayor capacidad de aprendizaje; desarrollas tu memoria; te motivan a seguir aprendiendo; incitan nuevas conexiones neuronales en el cerebro y lo vuelven más activo y ejercitas tu capacidad de resistencia. 

Sin embargo, aceptar que nos hemos equivocado no es sencillo, algo hemos hecho mal y seguramente, hubiésemos querido que no ocurriera. Por ello, lo mejor es considerar el error como un reajuste. "Todos los grandes maestros pulen su arte (el que sea) a base de cometer errores y corregir. Es absolutamente hilarante pensar que uno se va a convertir en maestro de nada sin equivocarse", sostiene Mila Cahue, doctora en Psicología y autora de los libros Amor del bueno y del recientemente publicado, El cerebro feliz (Paidós Divulgación). 

La clave de todo, está en cómo se interpreta ese error. La diferencia está en eso. Es decir, "algunos interpretan el error como fracaso y, dependiendo de lo que éste signifique para ellos, lo disimularán, o echarán la culpa a otros. Quienes saben relativizarlo y asumirlo lo entienden como una parte en el camino de su perfeccionamiento personal", aclara. Así, el error más grande no consiste en cometerlo, sino en no enmendarlo. "Meter la pata y no sacarla te deja en el agujero para siempre. Pero si eres capaz de reírte, y corregir, el éxito está asegurado. En lo que sea", añade la experta en Psicología.

Cómo aceptar los errores
No cabe duda de que los errores están muy mal vistos en la sociedad. "El error es maravilloso, pero cultural y socialmente está muy penalizado. Nos hemos creído a pies juntillas la fórmula de 'valor=resultados', y por eso odiamos fallar. Y la tensión que nos genera el fallo nos lleva a seguir fallando. Si eliminásemos la tensión, el aprendizaje sería mucho más rápido y efectivo", mantiene el experto. Pero más castigado aún están los errores que se cometen en temas nucleares como el trabajo, familia, pareja, amigos. "Hay unas expectativas que según este profesional, son absolutamente irreales y obsesivas sobre nuestra perfección, y de esto tiene mucha culpa, los modelos ideales que nos están inyectando a través de la TV, Internet o el cine. Hollywood nos ha hecho mucho daño", aclara. 

Por ello, cuando cometemos un fallo lo primero que debemos de hacer es aceptar el dolor, como parte natural del proceso de aprendizaje. De este modo, y según explica Jurado, una vez le das sentido, y dejas de lado el juicio, va a ser muy sencillo seguir adelante hasta que alcances tu deseo o meta. Lo importante por tanto, es reconocer estos fracasos como parte fundamental del éxito a largo plazo, y no quedarse con el dolor temporal, sino con el triunfo y la felicidad duradera. 

Para entenderlo mejor, Jurado alude a Tim Gallwey, el padre del Coaching moderno. Éste decía que el verdadero aprendizaje se realiza de una forma efectiva y con los mejores resultados, al eliminar toda interferencia interna, es decir, todo juicio. De este modo, los bebés al aprender a caminar o a hablar, no reciben ninguna instrucción, y sin embargo aprenden casi de un día para otro, porque carecen de juicio interior. Simplemente, se guían por su deseo natural de crecimiento y evolución (caminar, hablar), y el instinto les lleva a 'intento+corrección'. Así, en apenas unas semanas aprenden dos de las más complejas habilidades humanas, sin ninguna instrucción.

Lo mismo sucede en el ámbito educativo. Aunque suene paradójico, incluso cínico, a veces es bueno suspender. Uno, para no dar nada por hecho y dos, para poder saborear y apreciar mejor los éxitos. 

No estamos diciendo que el suspenso en sí sea bueno, nada de eso, sino que "el suspenso, como cualquier error, forma parte del proceso de aprendizaje, por tanto será bueno siempre y cuando, seamos capaces de hacer una análisis reflexivo de ese error: valorarlo, reflexionar, hacer un plan de mejora", afirma el orientador educativo Jesús Zapatero Herranz, miembro de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía (AAPS).

Pero sobre todo, equivocarse es bueno por algo mucho más importante que todo lo demás: para que sean tolerantes a la frustración. Hay alumnos que no están acostumbrados a suspender y luego, bien en la Universidad o después en el trabajo, comenten fallos que les cuesta aceptar. "La tolerancia a la frustración es muy importante para la vida, forma parte del desarrollo de la personalidad y, según estudios muy rigurosos, tiene un peso decisivo en el devenir de cada persona", sostiene Zapatero. 

Por ello, es imprescindible recordar "que no solo debe ser la escuela la que forme a los niños y niñas para que sepan gestionar bien emociones como la frustración, sino que es fundamental el papel de las familias", concluye.


MPC Coaching 

mpccoachingcontacto@gmail.com
Suscríbete y recibe nuestros artículos en tu correo

3 de agosto de 2022

La crítica y el criticón

Criticar algo o a alguien supone, de entrada, ubicarse en una posición de superioridad. Solo quien detenta un poder, un conocimiento o un criterio mayor, puede evaluar y calificar. Un criticón hace eso todo el tiempo: juzgar a los demás, pretendiendo que su opinión, en verdad los va a degradar.
Del crítico al criticón hay un abismo. El que hace una crítica seria se sabe y se certifica como experto para hacerla. Evalúa tanto los aspectos negativos, como los positivos de aquello que está analizando. Lo anima un afán de mejora y por eso está despojado de ira al formular los resultados de su evaluación.
En cambio, el criticón lo que quiere es, simplemente, descalificar a los demás sin otra intención que la de desacreditarlos.

Crítica y proyección

El psicoanálisis estableció la existencia de un mecanismo de defensa que denomina “proyección”.  Consiste en un ejercicio inconsciente, a través del cual una persona les adjudica a otros sus propias virtudes, defectos y necesidades. Es como si tú te vieras al espejo y pensaras que quien se refleja ahí es otro.

La proyección se manifiesta cuando, por ejemplo, pensamos que le caemos mal a una persona, cuando en realidad somos nosotros quienes no la aceptamos. O cuando le gritamos a alguien que no nos grite. O en las situaciones en las que le damos a otra persona un consejo que no nos ha pedido; asumimos que necesita de ese consejo, cuando en realidad quienes lo necesitamos somos nosotros.
En el caso de los criticones, la proyección estriba en que tienen una opinión negativa de sí mismos. Y cualquier asomo de sus propios rasgos en otros desata la crítica inmediatamente. En el fondo, quieren probar que los demás son tan malos como ellos mismos. Que nadie es mejor.
Ver los defectos o las equivocaciones de los demás con lente de aumento les genera una gratificación; es una manera de eludir sus propios defectos y equivocaciones, escudándose en el prejuicio de que los demás son iguales o peores.
Como se dijo, se trata de un mecanismo de defensa que es inconsciente. De defensa, porque permite preservar una idea del propio yo. E inconsciente, porque no es una conducta deliberada o calculada. Nace como espontáneamente, aunque se repita sin cesar.

Los efectos de ser criticón

Un criticón está atrapado en una realidad muy triste. Su constante descalificación de los demás le crea la idea de vivir en un mundo insoportable. Aunque haya cierta satisfacción al ejercer sus críticas, se trata de una gratificación pobre y demasiado pasajera. La mayor parte del tiempo van a experimentar una profunda inconformidad.
El criticón tiene fuertes rasgos de paranoia y de melancolía. Es más que probable que haya crecido en un medio en donde se le juzgó de manera injusta. Seguramente se le señalaron sus defectos constantemente y se le hizo pensar que “no hacía nada bien”, que su valor como persona era relativo.
En un criticón hay un niño sojuzgado y triste que sigue encadenado a una infancia desdichada.
La crítica desmedida hacia los demás impide las buenas relaciones, pero sobretodo impide confiar, ser espontáneo, alimentar los lazos de intimidad. Por eso el criticón es también un gran solitario, que pasa el tiempo entre la tristeza y el enojo.
Y aunque haya razones de peso para que el criticón sea como es, lo cierto es que su comportamiento es dañino para los demás. Genera atmósferas pesadas y puede llegar a herir a los otros con sus palabras, o sus acciones.
También promueve un ambiente grupal poco sano que, más temprano que tarde, conduce al conflicto. En realidad, necesita ayuda para reconciliarse consigo mismo. Y debe buscarla.
MPC Coaching

mpccoachingcontacto@gmail.com
Suscríbete y recibe nuestros artículos en tu correo

14 de abril de 2022

¡Abandona tu zona de confort!

Para alcanzar el éxito, abandona tu zona de confort, toma riesgos, explora nuevas posibilidades y supera tus  miedos

¿Cuántas veces hemos oído la expresión “más vale malo conocido que bueno por conocer”? ¿Cuántas personas se mantienen en puestos de trabajo en los que no se sienten realizadas?  Abandonar la zona de confort a menudo nos da miedo pero nos está impidiendo alcanzar el éxito.

¿Qué hay detrás de todo ello? ¿Por qué esa resistencia al cambio y a probar cosas nuevas? La mayoría de las personas contestan que es por miedo a lo desconocido, por pereza a embarcarse en nuevos proyectos o por costumbre. Son personas que se quejan constantemente de su situación, pero que no hacen nada para cambiarla, manteniéndose en un papel de víctima. En Coaching, decimos que se mantienen en un Estado del Yo Niño Sumiso de queja constante sin pasar a la acción. Todo cambio lo ven como una amenaza y un posible peligro que pone en riesgo su seguridad.

En Coaching utilizamos el concepto de zona de confort para referirnos a aquella zona en la que nos sentimos seguros, porque nos es conocida y nos resulta previsible. Es un estado mental que nos lleva siempre a pensar, a decidir y a actuar de la misma manera, sin atrevernos a probar cosas nuevas, a hacer actividades diferentes o a arriesgarnos para alcanzar el éxito que tanto deseamos.

Queremos el éxito, pero es mayor el miedo que sentimos a salir de nuestra zona de confort.

¿Por qué nos cuesta salir de nuestra zona de confort?

En Coaching, la persona que renuncia a su éxito por miedo a abandonar su zona de confort, esta actuando desde una combinación de los Estados del Yo Padre Crítico y Niño Sumiso. Es alguien con unas creencias muy limitantes y unes barreras mentales que le mantienen siempre en las mismas rutinas y en los mismos patrones de conducta.

El bucle que nos mantiene en la zona de confort es un diálogo interior entre el Estado del Yo Padre y el Estado del Yo Niño Sumiso que parte de una posición existencial negativa en la que el mundo se ve como algo peligroso y en la que la persona no confía en sus propias capacidades y recursos para salir adelante y arriesgar.

De esta manera, cada vez que alguien anima a la persona a probar cosas distintas, a cambiar de trabajo, a conocer gente nueva y, por ende, que consiga el éxito, su Padre Crítico le recuerda al Niño Sumiso lo peligroso que es el mundo exterior y todas aquellas veces en la que lo ha pasado mal, reforzando esos miedos e inseguridades que mantienen a la persona atrapada en su zona de confort.

La zona de confort al sernos conocida y previsible, le da a la persona una falsa sensación de seguridad y de control, con lo cual la resistencia al cambio es todavía mayor.

Por tanto, podemos afirmar que las personas que se mantienen en la zona de confort por miedo al cambio, a lo desconocido o al fracaso son personas con una baja autoestima y con muy poca o escasa seguridad y confianza en si mismas. Su vida se encuentra regida por el diálogo interno entre Estado del Yo Padre y Estado del Yo Niño con escasa intervención del Estado del Yo Adulto porque la persona no se siente capaz de ser autónoma y de liderar su propia vida. Normalmente son personas que se mantienen en un papel de víctima y que tienden a ser emocionalmente dependientes.

Su pensamiento está regido por las suposiciones “Y si me despiden” “Y si me pasa algo malo” “Y si me deja mi pareja” “Y si me sale mal” “Y si fracaso…” Estos “ Y si…” son nuestros peores enemigos porque nos paralizan y nos dejan bloqueados en una determinada situación, impidiéndonos alcanzar el éxito.

Puede ser que esta situación nos provoque sufrimiento e infelicidad pero dar el salto, arriesgar y  enfrentarnos a esos “Y si…” y superarlos nos genera todavía más sufrimiento e incluso pánico, por lo que la persona prefiere quedarse tal como está reafirmando su guión de vida y el dicho de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Detrás de este miedo a lo desconocido, hay una falta de confianza en la propia capacidad de hacer frente a las nuevas situaciones y de resolver los retos que se le vayan presentando.

Pero vivir atrapado en esa zona de seguridad no es vivir porque la persona sufre, se siente estancada, no evoluciona, no crece y nunca logrará el éxito personal y profesional. Esa idea de control es una ilusión, la vida está llena de contratiempos, de imprevistos, de desafíos y tenemos que aceptarlos y desarrollar estrategias para poder superarlos y avanzar porque de lo contrario estaremos siempre en tensión, con un gran estrés que nos puede llevar a la desmotivación, a la apatía y a la depresión.


¿Cómo salir de la zona de confort para alcanzar tu éxito?

Los procesos de Coaching acompañan a la persona en su proceso de expandir su zona de confort, potenciando su Estado Del Yo Adulto y favoreciendo su autonomía para que tome nuevas decisiones que le permitan afrontar los retos que se le planteen con seguridad y confianza en sí misma, permitiéndole alcanzar el éxito.

Pasos para expandir la zona de confort:

  1. Ser conscientes del diálogo interior negativo para revisar todos los mensajes del tipo: “Tú no puedes”, “No serás capaz”, “Seguro que fracasas”, “Me voy a equivocar”,… y conocer cuáles son nuestras creencias limitantes.
  2. Potenciar su autoconocimiento, para tener una visión realista de sus capacidades y de sus fortalezas.
  3. Trabajar la motivación para el cambio. La persona se tiene que entusiasmar con las posibilidades que le ofrece salir de la zona de confort, con las nuevas oportunidades que se le presentarán, con lo enriquecedor que es conocer personas nuevas y también con todo aquello que descubrirá de si misma.
  4. Introducir pequeños cambios a su alrededor como por ejemplo comprarse ropa nueva, peinarse de manera diferente o hacer cambios en la decoración de su casa. Animarse a hacerlo y ver que no pasa nada, le hará ganar confianza en si mismo.
  5. Cambiar tus rutinas. Por ejemplo, ir al trabajo por un camino diferente al de siempre, acostarse a una hora distinta de la habitual.
  6. Probar a realizar actividades nuevas, apuntarse a bailes de salón o a un grupo excursionista.
  7. Conocer personas nuevas que te aporten distintos puntos de vista, maneras diferentes de ver la vida…
  8. Viajar a lugares distintos te ayudará a ampliar tus horizontes, a vivir nuevas experiencias, a conocer realidades distintas que te enriquecerán y te harán crecer como persona.
  9. Pensar que no estás solo. Pedir ayuda a tu familia y amigos para ir introduciendo estos cambios en tu vida. Por ejemplo, si quieres viajar y te da miedo ir solo, pide a alguien que te acompañe y así te sentirás más seguro porque sabrás que si te bloqueas o sientes ansiedad, tendrás a alguien de confianza a quien recurrir.
  10. Ser paciente contigo mismo. Salir de la zona de confort tiene que ser un proceso progresivo, no pretendas hacerlo de un día para otro. Para superar el pánico que la persona siente a probar cosas nuevas, es aconsejable que el estrés que provoca ese miedo no sea más fuerte que la motivación que tiene la persona por cambiar.
  11. Rebajar el nivel de perfeccionismo y de autoexigencia. Es importante aceptar que todos nos equivocamos y ver el fracaso como una oportunidad de aprendizaje y de mejora.
  12. Anticipar las excusas y resistencias. La persona tiene que ser consciente de que el miedo a hacer cosas distintas, va a provocar que busque todo tipo de excusas para posponerlas. Desde el Estado del Yo Adulto es necesario revisar estas excusas y relativizarlas.
  13. Aprender técnicas de relajación y de meditación para rebajar el estrés que suponen los cambios.
  14. Premiarse cada vez que conseguimos uno de nuestros objetivos para retroalimentarnos en positivo. Puede ser tomarnos aquel té que tanto nos gusta, ver nuestra película favorita o darnos un pequeño capricho.
  15. Llevar un diario con nuestros avances. Eso nos ayudará a que en los momentos que nos sintamos agobiados y presas del pánico, no tiremos la toalla. Echar la vista atrás y ver todo lo que hemos alcanzado, nos hará ganar confianza en nosotros mismos y seguir adelante.

Pensemos que salir de la zona de confort nos ayuda a crecer como personas, a enriquecernos, a vivir nuevas experiencias, a tener nuevas oportunidades, a ser más tolerantes, a ampliar nuestra visión del mundo y a desarrollar todo nuestro potencial, ganando en autoconocimiento, autoestima y confianza en nosotros mismos. Todos ellos factores esenciales para alcanzar nuestro éxito personal y profesional.

Fuente: emprendices.co

MPC Coaching
mpccoachingcontacto@gmail.com


Suscríbete y recibe nuestros artículos en tu correo

23 de febrero de 2022

Un paso más

“La gente siempre está culpando a sus circunstancias por lo que son. Yo no creo en las circunstancias. Las personas que se adueñan de este mundo son quienes se levantan y visionan las circunstancias que desean y, si no logran encontrarlas, las construyen” George Bernard Shaw
Cuando aceptas que en la vida la responsabilidad de avanzar cada metro, cada centímetro depende de ti, algo cambia, te sientes dueño y señor de tu destino.
Conozco mucha gente que ante la idea de vivir una vida extraordinaria se asusta, y rechazan la idea simplemente por el esfuerzo que supone el alcanzar esa meta.
Pero realmente, ¿Cuánto esfuerzo supone el hacerlo?
Tan sólo el necesario para dar un paso más cada vez, para avanzar ese metro, ese centímetro que tienes delante tuya, ya lo decía Al Pacino en la película de “Un domingo cualquiera”: -La vida es cuestión de pulgadas, y si sumamos esas pulgadas, eso es lo que acaba por marcar la puta diferencia.
Metro a metro se corren maratones, se elevan los más grandes monumentos y se realizan los más grandes viajes…no hace falta preocuparse de cómo avanzar diez metros, sino de cómo avanzar tan solo un metro más, de cómo dar el siguiente paso… si no eres capaz de dar un paso más, de nada te sirve plantearte la distancia que te separa de tu meta. Una vez que consigas darlo, ya te verás que hay que hacer para dar el siguiente.
Todo el mundo quiere ser feliz en la vida, todos queremos vivir una vida perfecta, pero a nadie le gusta trabajar duro o esforzarse al máximo para conseguirlo… si te pasa esto, no te preocupes, es una aspiración perfectamente respetable y normal, a nadie le gusta luchar por la vida.
La vida es dura. Tu negocio no funciona como esperabas, tu relación de pareja no es todo lo perfecta que habías imaginado, te despiden de tu trabajo… esto no significa necesariamente que no merezcas que funcione, que no estuvieses enamorado de tu pareja o que fueses un mal empleado, simplemente son hechos que ocurren, punto.
La vida no es justa, al revés que en las películas, a veces ganan “los malos” y “los héroes” pierden, no siempre los amores son correspondidos, o llegas a ser guapo, rico y famoso por mucho que te esfuerces.
La vida por lo general no es fácil, asúmelo.
Sin embargo ahí reside una de las grandezas de la vida. Una vez aceptas que la vida no es fácil, deja de ser difícil, dura e injusta, te das cuenta que la vida es como es, que son “las reglas del juego” y que hay que jugar de acuerdo con ellas.
A pesar de todo, la vida es maravillosa… y ello es debido a que siempre en algún momento, en algún lugar todos tenemos nuestra oportunidad.
Cada día cada mañana se te ofrece la oportunidad de elegir… puedes “seguir como siempre” o puedes esforzarte en “hacerlo mejor”, eso ya no depende de los demás o de que la vida sea dura o difícil, es una decisión personal que empieza y termina en cada uno de nosotros.
Cuando caes, cuando tropiezas, se te ofrece la oportunidad de elegir… hay gente que decide quedarse en el suelo hurgando sus heridas, impidiendo que estas cicatricen, mientras que otros deciden luchar… saben que el dolor pasa, que las heridas se curan, que el suelo no es su sitio, que no han nacido para estar ahí y deciden escoger la opción de levantarse.
Saben perfectamente donde quieren llegar y están dispuestos a hacer todo lo que esté en su mano para alcanzar su destino. Ese tipo de personas son las que marcan la diferencia.
A veces las opciones que se plantean no son las que llevan por el camino fácil, las cómodas o las que más nos gustaría tomar, de hecho tampoco pretendo decir eso… tan sólo estoy diciendo que siempre existe una opción y que cueste lo que cueste, podemos elegir tomarla.
Cuando asumes que eres responsable de tu vida y que siempre hay una opción, te darás cuenta de que la vida es dura ya no es una justificación. La vida seguirá siendo difícil, pero cuando, caigas, cuando pienses en tirar la toalla, recuerda que en tu vida, tú tienes la última palabra… “puedo hacerlo”, “voy a levantarme”, voy a esforzarme por dar tan solo un paso más.


MPC Coaching

mpccoachingcontacto@gmail.com
Suscríbete y recibe nuestros artículos en tu correo

24 de noviembre de 2021

No tirar la toalla: Autoeficacia

Cuando, ante determinadas circunstancias, la mayor parte de las personas se rinden, ¿qué hace que algunos pocos se recuperen, y trabajen incansablemente hasta alcanzar el objetivo deseado, es decir, el éxito?.

Relacionado con la seguridad de sentirse capaz de enfrentarse y superar los obstáculos para cumplir objetivos propuestos, el concepto de Autoeficacia, acuñado por Bandura en la década de los ´70, ha sido clave en el ámbito de la educación, está muy vigente en el sector de la salud y la gestión de problemas sociales crónicos, en el deporte, y tiene cada día más importancia en los programas de formación de líderes de las empresas.
En cualquier ámbito que tomemos de referencia, los seres humanos nos enfrentamos a un casi infinito número de desafíos, retos y problemas, y es vital comprender la manera en que nos adaptamos y conseguimos (si lo conseguimos) superar nuestros retos cotidianos. A este respecto, puede decirse que las creencias que tenemos las personas acerca de nosotras mismas, son claves para el control y la competencia personal frente a estos problemas, desafíos y decisiones. Un concepto que va más allá del de autoestima.
Autoeficacia y autoestima se diferencian claramente, ya que la primera es un juicio de capacidades específicas, en vez de un sentimiento general de valor propio, que  definiría más bien a la autoestima. "Es fácil tener autoestima, simplemente se pueden tener expectativas bajas", dice Bandura.
Son varios los ejemplos más comúnmente citados para referirse a esta capacidad de aprender de los errores y fracasos, y consolidarse resolviéndolos: Walt Disney, que no tuvo una infancia fácil, hubo de enfrentarse a mil y una dificultades, (bancarrotas, robos de derechos de clientes principales, incluso llegó a ser despedido de un periódico por “falta de imaginación”), hasta que finalmente viera su sueño cumplido, en 1928, de la mano de un ratoncito al que, por sugerencia de su esposa, bautizó como Mickey. De cada fracaso, dicen que decía que “florecía una lección”.
Harry Potter, el libro de J.K. Rowling, fue rechazado por, nada menos que, doce casas editoriales, antes de que una editorial pequeña aceptara publicarlo. Los Beattles fueron rechazados por Decca Records, argumentando que sonaban mal. El mismísimo Michael Jordan fue expulsado (por jugar mal) en secundaria de su equipo de baloncesto. Thomas Edison intentó mil veces hacer una bombilla, sin embargo él, le declaró a un periodista:"No fallé 1,000 veces, el bombillo fue una invención con 1,000 pasos". Una cosa es común a toda esta gente, y es que creen que un esfuerzo, persistente y tenaz, tarde o temprano, rendirá frutos.
El primer ejecutivo de General Electric, Jeffrey Immelt, al inicio de su carrera profesional, mientras experimentaba con productos químicos volátiles, tuvo un serio percance que acabó con el edificio en el que se albergaban los investigadores. En su biografía comentaba que “su confianza se derrumbó del mismo modo que lo hizo el edificio donde se hacían esas pruebas”. También afirma, que su director, lejos de sancionarle, le sugirió que dejara de lamentarse, e intentara aprender algo de ese lamentable incidente.  Hace no mucho, en una entrevista comentaba: “Cuando alguien comente errores, lo último que necesita es disciplina. El trabajo en este punto es rehacer la autoconfianza”. Los resultados profesionales de J. Immelt a la vista están.
Tanta determinación no es innata, e incluso, según asegura Robert Brooks, psicólogo de la Escuela de Medicina de Harvard, "cualquiera puede desarrollar una mentalidad resistente a cualquier edad", basta con entrenarse en dominar una tarea, tener como modelo a otros que hayan conseguido sus objetivos, o a través de la “persuasión verbal”, tal y como apuntó Bandura pionero de la teoría cognitiva de la autoeficacia.
Según dicha teoría, es muy importante la creencia en la propia eficacia, para que una persona se mantenga firme ante una situación adversa; por otro lado, se pone de manifiesto la fragilidad de dicha confianza, ya que según se ha probado, puede desvanecerse igual de rápidamente que se aprende.
En cualquier esfera de la vida, el concepto de Autoeficacia, adquiere especial relevancia, ya que según afirma el profesor Brooks "Uno de los grandes impedimentos en la vida, es el temor a la humillación", y en la empresa, no sólo es importante, sino que es clave, ya que es preciso transcenderlo en aras de una eficacia organizativa.

MPC Coaching
mpccoachingcontacto@gmail.com

Suscríbete y recibe nuestros artículos en tu correo

2 de abril de 2021

La escalera del éxito Pt. 3



¿Tú de qué tipo de persona quieres ser?
Sabes que si subes la escalera del éxito, serán muchos peldaños que tendrás que andar. Y ya antes de empezar, estás cansado. Olvídate de todo el camino que piensas que tendrás que recorrer, empieza dando el primer paso, ya llegarán los demás, ¿Vale?.
El tiempo en el que tenías que decidir qué hacer, se esta acabando. Tienes que decidir ya. Tienes que decidir si eres parte del problema o parte de la solución. Si quieres generar soluciones a lo que estás viviendo o seguir siendo el problema que crees que estás viviendo. Tú decides.
Sabes que si subes la escalera, tendrás que perder muchas cosas, tu rutina, tu comodidad, alguna amistad, noches de sueño… Pero sabes ¿qué ganaras? Mucho más de lo que te imaginas, aprendizaje, superación, confianza, y tus sueños.
Da el paso hacia arriba.
Porque además al darlo mucha gente de tu alrededor verán y querrán hacerlo también, romper con esas cadenas de la rutina y abrazar los sueños. Serás un ejemplo de superación y constancia a seguir.
El tiempo se termina, cree en ti. Porque al creer en ti, cada gota de sudor que caiga por tu frente, se convertirá en una gota de tu talento, de tu potencial .Cree en ti, convierte cada gota en tu potencial, en tu sueño.
Siempre he elegido subir la escalera del éxito, de superarme, de agradecer a todos y cada uno, cuando consigo un éxito, de confiar en mí y hasta aceptar la tristeza en algunos momentos. 

“El éxito no se logra solo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y organización” decía J.P. Sergent.

¿Quieres subir la escalera que te lleve al éxito? ¿Has dado el primer paso? ¿Qué éxito quieres conseguir? ¿Has estado bajando la escalera y ahora quieres subir?

1 de abril de 2021

La escalera del éxito Pt. 2



Como hasta ahora, si te dices a ti mismo, que empezarás mañana a subir la escalera, NUNCA LO HARÁS. Las personas que cambian el mundo, son aquellos que dan el paso ahora, que están siempre en modo ACCIÓN.
Cuando has subido las escaleras que has soñado, siempre has empezado diciéndote una palabra: “SI”. Y tienes que volver a introducirte en esa cultura, en la del SI. Ya vale de excusas, de “ Es imposible, es un reto inalcanzable, de con los años que tengo, no podré…” Claro que puedes, claro que lo harás, y claro que es un reto alcanzable. Solo tienes que decirte SI y SI.
El empezar un nuevo camino, el subir las escaleras, te ilusiona. Y la ilusión es el motor de la vida. Sin ilusión, nadie saldría de casa, sin ilusión no sonreiríamos a esa persona que tanto queremos, sin ilusión no recorreríamos kilómetros para estar aunque sea para estar 5 minutos con esa persona.
Estas ilusionado, y eso te hace querer arrancar ya hacia tu sueño.
“Ya vale de estar como una estatua esperando que la vida me de lo que yo quiero, tengo que ir a por ello yo, tengo que ser el escultor de mi vida”, Te repite una y otra vez, pero todavía  no has dado el primer paso para subir hacia tu éxito.
Sabes que subir la escalera del éxito, supondrá más y más adversidades. Pero las adversidades son las que hacen conocerte mejor, descubrir talentos que no sabías que tenías, hacer cosas que jamás pensabas que harías.. El viento que sabes que sufrirás subiendo la escalera del éxito, te hará aún mejor, será un gran entrenador para ti.
De nuevo vienen tus miedos a decirte, que lo reconsideres, que este no es el mejor momento para hacer nada, para emprender ningún proyecto. ¿Pero cuándo es el mejor momento? Siempre estarás pensando que mañana, que mañana… AHORA ES EL MEJOR MOMENTO. Ahora es el momento de crear en el presente, el futuro que tú deseas.

La gente de éxito baila bajo la lluvia mientras otros intentan refugiarse en sus casas, esperando que amaine la tormenta. ¿Quieres el éxito? Aprende a bailar bajo la lluvia, el viento y las heladas.
Has fracaso en muchas situaciones, YO TAMBIÉN. Pero hazme un favor, JAMÁS permitas que un borron en tu vida, te haga tirar la toalla. APRENDE siempre de todos los fracasos que has vivido, y empieza por llamar a esos fracasos, experiencias de las que hay que aprender para posteriores situaciones, ¿HECHO?.
A todos nos gusta lamentarnos de resultados del pasado con informaciones conseguidas en el presente. Lo que importa es el presente, el pasado solo para aprender de él.
Explota lo bueno que quieres conseguir, o lo que tienes en ti y quieres demostrar a los demás, no te pases la vida corrigiendo lo malo.
Hasta ahora has sido una persona reactiva, reaccionabas ante las situaciones de la vida. Hoy es el momento del cambio, hay que ser PROACTIVOS. ¿Quiénes son esas personas? Las que tienen el control de su vida, de sus sueños.
Ya vale de lamentos, de que tu vida es lo peor, que nunca conseguirás nada, porque mientras no pares de lamentarte, no estarás enfocándote en miles de cosas que tendrías que estar celebrando, como el vivir, como la sonrisa de tu pareja, como la gente que te quiere. ¿No estaría mejor celebrar por eso que no por tus excusas?.
Estas aún decidiendo que hacer, rutina o éxito. Aparece  en tu mano, una manzana. Rica, amarilla, sabrosa. Quieres comértela, el pensar te ha dado hambre. Para un momento, si te la comes, solo podrás comer esa manzana. Sólo podrás degustar ese éxito. Pero si te das cuenta, dentro de ella, hay muchas semillas, que si las plantas, riegas, cuidas y alientas, podrás comer muchas más manzanas que una sola. Todos tenemos muchas semillas del éxito, la diferencia entre quienes comen una y quienes comen muchas, es que uno las riegan y otro no. El éxito no está en lo deslumbrante, no está basado en el éxito de un día, sino en algo más duradero.

31 de marzo de 2021

La escalera del éxito Pt. 1



Durante todos los años de tu vida, has estado viviendo tu vida, como si fuera un pasillo largo, todo recto. No tenía ningún recoveco, ninguna subida, ninguna bajada.
Te has dado cuenta que siempre has sido el copiloto en el coche llamado vida, de otras personas, pero sientes que ha llegado un momento clave en tu vida, el momento en el que tienes que conducir tú, tu propia vida.
Al final del pasillo, vislumbras una puerta. “Menos mal, algo diferente en mi vida”, piensas. Abres la puerta, ves que tienes una escalera que sube y otra que baja.
¿Cuál elegir?
Si subes, sabes que llegarás al éxito que siempre has soñado. Si bajas, tu  vida se convertirá aún más en lo que es ahora, RUTINA.
Echas una vista atrás a todos los años que has vivido hasta ahora. Y te lamentas, que solamente habrás vivido de verdad uno, aquel año en el que arriesgaste, en el que viviste experiencias soñadas, el que fuiste tú de verdad, en el que te lanzaste a por tus sueños… Los demás años han sido rutina y más rutina. Sin sorpresas, sin alicientes.
Ese año, fuiste el escultor de tu vida, no fuiste la escultura que te sientes ahora. Creaste la vida que querías, no te importaba las circunstancias, sabías que tú eras quien tenía el poder de crear, de transformarlas en lo que tú quisieras.
Sueñas con tesoros, con retos, con paisajes inhóspitos, conocer a gente que sabes que aprenderías mucho más con ellas que con las que las estás haciendo ahora.
Pero tu ego, tu miedo, te dice que eso son hazañas imposibles, te intentan borrártelas de la cabeza al instante. Sin embargo, tú sabes que has conseguido hazañas que pensabas que eran impensables, que te decían que tenían pocas probabilidades de conseguirse. Y tú las hiciste.
Si subes la escalera del éxito, tendrás por delante hazañas que te dirán que serán impensables, pero una hazaña nunca tiene muchas probabilidades de conseguirse, y acaban haciéndose. Así que siempre confía en ti.
Tu miedo, al ver que las razones que quería darte para que no subieras, no han servido, te dice, que en los momentos que estás ahora, no vas a poder conseguir nada. Te dice que tienes un ambiente alrededor no muy halagüeño para que salgas tú en búsqueda de hazaña. Al igual que antes, tú instinto te dice que no importa la salida, sino como es la llegada.
Has conseguido muchos retos con pocos o ningún apoyo, que te decían que no lo conseguirías, pero lo hiciste. ¿Por qué? Porque confiabas en ti.
Conseguiste esas y otras muchas cosas porque pensaste diferente a los demás. Los demás te decían que no lo hicieras, que te caerías, que harían que pasases vergüenza si no lo hacías. Pero tu pensamiento diferente a los demás, no dejándote llevar por la corriente, hizo que fueras como el salmon, subiendo la corriente. Conseguiste tu meta.
Cuando conseguiste esos hechos, de los que ahora piensas que no eran para tanto, aunque te costaron tu esfuerzo y persistencia, te dabas cuenta que para conseguirlos, tenías que salir de tu “casa”, de tu zona de confort. A tu sofá no iban a ir. Así que si quieres conseguir ahora ese sueño que tienes, sabes que tienes que subir las escaleras.
Saliste de tu sofá, de tu zona, y con el riesgo que viviste, en muchas ocasiones no conseguiste llegar a la meta, en otras si. Pero siempre conseguiste una cosa, crecer.  Aprendiste muchas cosas que sabes que en el sofá, en tu sillón no ibas a aprender. Subir la escalera, te reportará más y más crecimiento, cosa que ahora no estas sintiendo.
Subir la escalera, es reafirmar que estás no conforme con tu presente. No te gusta lo que estás viviendo y sobre todo, sabes que te mereces mucho más de lo que estas sacando ahora de beneficios. Te preguntas una y otra vez “¿Por qué no yo? “ y no recibes una respuesta que te diga que no puedes y te mereces lo que sueñas. Te mereces y debes triunfar.
En tu sofá, has estado muy bien, pero la pereza te ha vencido por ahora. Tú tienes que ser el vencedor final. Tienes que vencerla para empezar a conseguir ese sueño.
“Ya vale de excusas, ya vale de pensar que empezaré otro día”, te repites una y  otra vez.  El éxito, la llave para abrirlo depende de ti. Tienes en ti el poder de cambiar el rumbo de tu vida, y solamente.