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27 de septiembre de 2022

No puedes cambiar la dirección del viento pero puedes ajustar las velas



El título de hoy, viene de una de las citas de James Dean «No puedo cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar mis velas para llegar siempre a mi destino».

Hay cosas que suceden y otras que hacemos que sucedan. Salimos a navegar marcándonos una ruta y la dirección del viento cambia pero, ¿qué haces? ¿Te dejas llevar? ¿Esperas que el viento vuelva a cambiar de dirección? ¿Te cruzas de brazos y asumes el nuevo destino?

¿Sabes la cantidad de veces que tendrás que ajustar la velas en tu destino? ¿La cantidad de veces que arreciarán tormentas o que el viento querrá llevarte a donde tú no quieres ir? Pero el barco es tuyo, lo tienes que llevar tú, debe seguir tus órdenes, tú eres el que le diriges y no tienes que permitirle que te lleve donde él quiera. Tú eres el que manda, tú tienes que marcar el destino y controlar el timón y las velas.

Ponte un ejemplo con el deporte. Tú quieres evitar que entren tiros a tu canasta, quieres seguir la estrategia con tu equipo, quieres encestar, quieres ganar pero, ¿cuántas veces el equipo contrario te sorprende? ¿Cuántas veces ves obstáculos en tu ataque? ¿Cuántas veces se rompe la trayectoria de tu tiro a canasta? ¿Cuántas veces ni siquiera puedes tirar? ¿Cuántas veces, ese fuerte viento (el equipo contrario), no te deja dar un paso y seguir tu camino, te impide llegar a su campo, te cambia tu destino?

Ya sé lo que me estás respondiendo y por eso en cualquier situación, en el velero, en el deporte, en el trabajo, en la vida, debes estar preparado siempre para seguir luchando por tu objetivo, por tu destino, por evitar que ese viento inesperado, esa tormenta, acabe contigo y con tus ilusiones.

Como te decía antes, el viento, las tormentas, los rayos y las centellas, estarán ahí, vendrán cuando menos lo esperes, por eso cuanto mejor estés preparado, cuanto más en forma estés, cuanto más confíes en ti mismo, cuanto más constante seas, cuanta más positiva sea tu actitud, mejor ajustarás las velas, mejor dirigirás el tiro y más canastas meterás.

Hay muchas cosas que suceden, sí, claro que sí, pero las podemos redirigir, hacer que sucedan pero como nosotros queremos, cambiarlas, adaptarlas, corregirlas, mejorarlas.
"No tengas miedo, lánzate a la vida y si no puedes cambiar la dirección del viento, ajusta las velas para llegar a tu destino."


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15 de septiembre de 2022

Resiliencia: desarrolla habilidades para resistir frente a las dificultades


La resiliencia es la capacidad de adaptarse a situaciones difíciles. Cuando el estrés, la adversidad o el trauma te golpean, sigues experimentando ira, dolor y pena, pero puedes seguir funcionando, tanto a nivel físico como psicológico. Sin embargo, la resiliencia no significa soportar algo difícil, ser estoico o atravesar la situación solo. De hecho, ser capaz de buscar el apoyo de otras personas es un componente fundamental de la resiliencia.

La resiliencia puede ayudarte a protegerte de diferentes afecciones de salud mental, como la depresión y la ansiedad. La resiliencia también puede ayudar a compensar los factores que incrementan el riesgo de presentar trastornos de salud mental, como el acoso o un trauma previo. Si ya tienes un trastorno de salud mental, la resiliencia puede mejorar tu capacidad para afrontar una situación difícil.

«Resiliencia» significa ‘poder adaptarse a las desgracias y a las dificultades de la vida’. Pon a prueba tu nivel de resiliencia y obtén consejos para desarrollar tu propia resiliencia.

Consejos para aumentar la resiliencia

Si quieres ser más resistente, ten en cuenta estos consejos:

  • Conéctate. Construir relaciones fuertes y positivas con los seres queridos y amigos puede darte el apoyo y la aceptación que necesitas en momentos buenos y malos. Establece otras conexiones importantes ofreciéndote como voluntario o participando en una comunidad religiosa o espiritual.
  • Haz que cada día tenga sentido. Haz algo que te dé una sensación de logro y propósito todos los días. Establece metas que te ayuden a mirar hacia el futuro con sentido.
  • Aprende de la experiencia. Piensa en cómo has afrontado las dificultades en el pasado. Recuerda las habilidades y estrategias que te ayudaron en los momentos difíciles. Incluso podrías escribir sobre experiencias pasadas en un diario para ayudarte a identificar patrones de comportamiento positivos y negativos, y guiar tu comportamiento futuro.
  • Mantén la esperanza. No puedes cambiar el pasado, pero siempre puedes mirar hacia el futuro. Aceptar e incluso anticipar el cambio hace más fácil adaptarse y ver los nuevos retos con menos ansiedad.
  • Cuídate. Atiende a tus propias necesidades y sentimientos. Participa en actividades y pasatiempos que disfrutes. Incluye actividad física en tu rutina diaria. Duerme mucho. Sigue una dieta saludable. Practica el manejo del estrés y técnicas de relajación, como el yoga, la meditación, la visualización dirigida, la respiración profunda o la oración.
  • Sé proactivo. No ignores tus problemas. En cambio, averigua lo que hay que hacer, haz un plan y toma medidas. Aunque puede llevar tiempo recuperarse de un gran contratiempo, un evento traumático o una pérdida, debes saber que tu situación puede mejorar si trabajas en ello.

Ser más resiliente requiere tiempo y práctica. Si no sientes que estás progresando, o no sabes por dónde empezar, considera la posibilidad de hablar con un profesional de la salud mental. 

Con asesoramiento, puedes mejorar tu resiliencia y tu bienestar mental.

Fuente: mayoclinic


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14 de septiembre de 2022

Cómo aprender de los errores

Para alcanzar el éxito, primero hay que fracasar


  • El error sirve para el aprendizaje y la evolución de la persona si se analiza y se hace un plan de mejora
  • Desde la escuela y desde casa, es importante educar a los niños para que sean tolerantes a la frustración

"He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido más de 300 partidos. En 26 ocasiones me confiaron el tiro ganador y fallé. He fallado una y otra y otra vez en mi vida, y por eso he tenido éxito". Son palabras de Michael Jordan, una de las estrellas del Baloncesto mundial, leyenda indiscutible de todos los tiempos. No fue sólo su talento lo que le llevó a ser uno de los grandes, sino también su filosofía de vida, aquélla que decía que la clave del éxito es el fracaso.

"El fracaso es una asignatura obligatoria para el éxito duradero", asegura a EL MUNDO el coach Enrique Jurado, experto en Inteligencia Emocional, director de D'Arte Coaching y fundador de Gente Brillante. "La única razón por la que fracasamos es porque al menos nos permitimos seguir creciendo. No hay ninguna especie en el planeta que lo haga todo bien. El error es parte del crecimiento y la evolución", añade. 

Seis son al menos son los motivos que da este profesional de lo positivo que puede ser cometer fallos. Te vuelves más inteligente: el error te permite analizar la situación y aprender de ella pues el éxito a la primera no genera análisis; desarrollas una mayor capacidad de aprendizaje; desarrollas tu memoria; te motivan a seguir aprendiendo; incitan nuevas conexiones neuronales en el cerebro y lo vuelven más activo y ejercitas tu capacidad de resistencia. 

Sin embargo, aceptar que nos hemos equivocado no es sencillo, algo hemos hecho mal y seguramente, hubiésemos querido que no ocurriera. Por ello, lo mejor es considerar el error como un reajuste. "Todos los grandes maestros pulen su arte (el que sea) a base de cometer errores y corregir. Es absolutamente hilarante pensar que uno se va a convertir en maestro de nada sin equivocarse", sostiene Mila Cahue, doctora en Psicología y autora de los libros Amor del bueno y del recientemente publicado, El cerebro feliz (Paidós Divulgación). 

La clave de todo, está en cómo se interpreta ese error. La diferencia está en eso. Es decir, "algunos interpretan el error como fracaso y, dependiendo de lo que éste signifique para ellos, lo disimularán, o echarán la culpa a otros. Quienes saben relativizarlo y asumirlo lo entienden como una parte en el camino de su perfeccionamiento personal", aclara. Así, el error más grande no consiste en cometerlo, sino en no enmendarlo. "Meter la pata y no sacarla te deja en el agujero para siempre. Pero si eres capaz de reírte, y corregir, el éxito está asegurado. En lo que sea", añade la experta en Psicología.

Cómo aceptar los errores
No cabe duda de que los errores están muy mal vistos en la sociedad. "El error es maravilloso, pero cultural y socialmente está muy penalizado. Nos hemos creído a pies juntillas la fórmula de 'valor=resultados', y por eso odiamos fallar. Y la tensión que nos genera el fallo nos lleva a seguir fallando. Si eliminásemos la tensión, el aprendizaje sería mucho más rápido y efectivo", mantiene el experto. Pero más castigado aún están los errores que se cometen en temas nucleares como el trabajo, familia, pareja, amigos. "Hay unas expectativas que según este profesional, son absolutamente irreales y obsesivas sobre nuestra perfección, y de esto tiene mucha culpa, los modelos ideales que nos están inyectando a través de la TV, Internet o el cine. Hollywood nos ha hecho mucho daño", aclara. 

Por ello, cuando cometemos un fallo lo primero que debemos de hacer es aceptar el dolor, como parte natural del proceso de aprendizaje. De este modo, y según explica Jurado, una vez le das sentido, y dejas de lado el juicio, va a ser muy sencillo seguir adelante hasta que alcances tu deseo o meta. Lo importante por tanto, es reconocer estos fracasos como parte fundamental del éxito a largo plazo, y no quedarse con el dolor temporal, sino con el triunfo y la felicidad duradera. 

Para entenderlo mejor, Jurado alude a Tim Gallwey, el padre del Coaching moderno. Éste decía que el verdadero aprendizaje se realiza de una forma efectiva y con los mejores resultados, al eliminar toda interferencia interna, es decir, todo juicio. De este modo, los bebés al aprender a caminar o a hablar, no reciben ninguna instrucción, y sin embargo aprenden casi de un día para otro, porque carecen de juicio interior. Simplemente, se guían por su deseo natural de crecimiento y evolución (caminar, hablar), y el instinto les lleva a 'intento+corrección'. Así, en apenas unas semanas aprenden dos de las más complejas habilidades humanas, sin ninguna instrucción.

Lo mismo sucede en el ámbito educativo. Aunque suene paradójico, incluso cínico, a veces es bueno suspender. Uno, para no dar nada por hecho y dos, para poder saborear y apreciar mejor los éxitos. 

No estamos diciendo que el suspenso en sí sea bueno, nada de eso, sino que "el suspenso, como cualquier error, forma parte del proceso de aprendizaje, por tanto será bueno siempre y cuando, seamos capaces de hacer una análisis reflexivo de ese error: valorarlo, reflexionar, hacer un plan de mejora", afirma el orientador educativo Jesús Zapatero Herranz, miembro de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía (AAPS).

Pero sobre todo, equivocarse es bueno por algo mucho más importante que todo lo demás: para que sean tolerantes a la frustración. Hay alumnos que no están acostumbrados a suspender y luego, bien en la Universidad o después en el trabajo, comenten fallos que les cuesta aceptar. "La tolerancia a la frustración es muy importante para la vida, forma parte del desarrollo de la personalidad y, según estudios muy rigurosos, tiene un peso decisivo en el devenir de cada persona", sostiene Zapatero. 

Por ello, es imprescindible recordar "que no solo debe ser la escuela la que forme a los niños y niñas para que sepan gestionar bien emociones como la frustración, sino que es fundamental el papel de las familias", concluye.


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3 de agosto de 2022

La crítica y el criticón

Criticar algo o a alguien supone, de entrada, ubicarse en una posición de superioridad. Solo quien detenta un poder, un conocimiento o un criterio mayor, puede evaluar y calificar. Un criticón hace eso todo el tiempo: juzgar a los demás, pretendiendo que su opinión, en verdad los va a degradar.
Del crítico al criticón hay un abismo. El que hace una crítica seria se sabe y se certifica como experto para hacerla. Evalúa tanto los aspectos negativos, como los positivos de aquello que está analizando. Lo anima un afán de mejora y por eso está despojado de ira al formular los resultados de su evaluación.
En cambio, el criticón lo que quiere es, simplemente, descalificar a los demás sin otra intención que la de desacreditarlos.

Crítica y proyección

El psicoanálisis estableció la existencia de un mecanismo de defensa que denomina “proyección”.  Consiste en un ejercicio inconsciente, a través del cual una persona les adjudica a otros sus propias virtudes, defectos y necesidades. Es como si tú te vieras al espejo y pensaras que quien se refleja ahí es otro.

La proyección se manifiesta cuando, por ejemplo, pensamos que le caemos mal a una persona, cuando en realidad somos nosotros quienes no la aceptamos. O cuando le gritamos a alguien que no nos grite. O en las situaciones en las que le damos a otra persona un consejo que no nos ha pedido; asumimos que necesita de ese consejo, cuando en realidad quienes lo necesitamos somos nosotros.
En el caso de los criticones, la proyección estriba en que tienen una opinión negativa de sí mismos. Y cualquier asomo de sus propios rasgos en otros desata la crítica inmediatamente. En el fondo, quieren probar que los demás son tan malos como ellos mismos. Que nadie es mejor.
Ver los defectos o las equivocaciones de los demás con lente de aumento les genera una gratificación; es una manera de eludir sus propios defectos y equivocaciones, escudándose en el prejuicio de que los demás son iguales o peores.
Como se dijo, se trata de un mecanismo de defensa que es inconsciente. De defensa, porque permite preservar una idea del propio yo. E inconsciente, porque no es una conducta deliberada o calculada. Nace como espontáneamente, aunque se repita sin cesar.

Los efectos de ser criticón

Un criticón está atrapado en una realidad muy triste. Su constante descalificación de los demás le crea la idea de vivir en un mundo insoportable. Aunque haya cierta satisfacción al ejercer sus críticas, se trata de una gratificación pobre y demasiado pasajera. La mayor parte del tiempo van a experimentar una profunda inconformidad.
El criticón tiene fuertes rasgos de paranoia y de melancolía. Es más que probable que haya crecido en un medio en donde se le juzgó de manera injusta. Seguramente se le señalaron sus defectos constantemente y se le hizo pensar que “no hacía nada bien”, que su valor como persona era relativo.
En un criticón hay un niño sojuzgado y triste que sigue encadenado a una infancia desdichada.
La crítica desmedida hacia los demás impide las buenas relaciones, pero sobretodo impide confiar, ser espontáneo, alimentar los lazos de intimidad. Por eso el criticón es también un gran solitario, que pasa el tiempo entre la tristeza y el enojo.
Y aunque haya razones de peso para que el criticón sea como es, lo cierto es que su comportamiento es dañino para los demás. Genera atmósferas pesadas y puede llegar a herir a los otros con sus palabras, o sus acciones.
También promueve un ambiente grupal poco sano que, más temprano que tarde, conduce al conflicto. En realidad, necesita ayuda para reconciliarse consigo mismo. Y debe buscarla.
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20 de abril de 2022

Siempre Dar Lo Mejor De Ti Mismo


Dar lo mejor de ti mismo es la única receta que te llevará al éxito. En el plano material, aparentemente no siempre ganamos cuando damos lo mejor de nosotros mismos. Muchas veces las cosas no salen como lo planeábamos, y es frustrante a veces ver que nuestros sueños o ideales no se mueven al ritmo que nosotros queremos; pero en el plano espiritual, no hay forma de sentirte perdedor si estás dando siempre lo mejor de ti mismo.

La receta del éxito es simple: ¡Da siempre lo mejor de ti mismo! y no te rindas, no mires atrás, no midas tu valor en relación a la retribución o a la opinión de los demás; sino en respuesta a tu satisfacción personal. Toma tiempo  para que la gente te escuche, y te escucharán sólo quienes estén listos. Tu pasión, tu dedicación y tu determinación; son las herramientas que se encargarán de que tu voz llegue lejos, de que tus sueños se materialicen en una maravillosa realidad; que por maravillosa, nunca será perfecta, ni nunca estará completa. Porque los soñadores se alimentan de sueños, y cuando un sueño se cumple, uno nuevo y más grande se vuelve a soñar.

El mundo es de quienes tienen fe en sí mismos, y encuentran en cada reto una oportunidad de transformación, de ajuste. ¡Un llamado de atención! Acercarnos al éxito o crecer en él no hace las cosas más simples, sino que cuando estamos haciendo lo que amamos, esa pasión es la que hace que todo sea posible; y es la que nos mantiene conectados, activados y dispuestos a invertir toda nuestra fe en lo que creemos.

Un ingrediente indispensable de la receta al éxito es: Determinar cuál es tu propio éxito.

Mientras no tengas claro a dónde vas, estarás caminando en círculos.

Mientras dejes que el éxito ajeno influencie el tuyo, nunca llegarás a ningún lugar.

Cree en ti, en tu éxito personal, y sin mirar a los lados, camina despacio, o si quieres camina rápido… pero no dudes que tarde o temprano llegarás, y es ese sendero el que te dará todas las armas para continuar; aunque a veces caigas, aunque a veces dudes o aunque a veces necesites parar a descansar.

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14 de abril de 2022

¡Abandona tu zona de confort!

Para alcanzar el éxito, abandona tu zona de confort, toma riesgos, explora nuevas posibilidades y supera tus  miedos

¿Cuántas veces hemos oído la expresión “más vale malo conocido que bueno por conocer”? ¿Cuántas personas se mantienen en puestos de trabajo en los que no se sienten realizadas?  Abandonar la zona de confort a menudo nos da miedo pero nos está impidiendo alcanzar el éxito.

¿Qué hay detrás de todo ello? ¿Por qué esa resistencia al cambio y a probar cosas nuevas? La mayoría de las personas contestan que es por miedo a lo desconocido, por pereza a embarcarse en nuevos proyectos o por costumbre. Son personas que se quejan constantemente de su situación, pero que no hacen nada para cambiarla, manteniéndose en un papel de víctima. En Coaching, decimos que se mantienen en un Estado del Yo Niño Sumiso de queja constante sin pasar a la acción. Todo cambio lo ven como una amenaza y un posible peligro que pone en riesgo su seguridad.

En Coaching utilizamos el concepto de zona de confort para referirnos a aquella zona en la que nos sentimos seguros, porque nos es conocida y nos resulta previsible. Es un estado mental que nos lleva siempre a pensar, a decidir y a actuar de la misma manera, sin atrevernos a probar cosas nuevas, a hacer actividades diferentes o a arriesgarnos para alcanzar el éxito que tanto deseamos.

Queremos el éxito, pero es mayor el miedo que sentimos a salir de nuestra zona de confort.

¿Por qué nos cuesta salir de nuestra zona de confort?

En Coaching, la persona que renuncia a su éxito por miedo a abandonar su zona de confort, esta actuando desde una combinación de los Estados del Yo Padre Crítico y Niño Sumiso. Es alguien con unas creencias muy limitantes y unes barreras mentales que le mantienen siempre en las mismas rutinas y en los mismos patrones de conducta.

El bucle que nos mantiene en la zona de confort es un diálogo interior entre el Estado del Yo Padre y el Estado del Yo Niño Sumiso que parte de una posición existencial negativa en la que el mundo se ve como algo peligroso y en la que la persona no confía en sus propias capacidades y recursos para salir adelante y arriesgar.

De esta manera, cada vez que alguien anima a la persona a probar cosas distintas, a cambiar de trabajo, a conocer gente nueva y, por ende, que consiga el éxito, su Padre Crítico le recuerda al Niño Sumiso lo peligroso que es el mundo exterior y todas aquellas veces en la que lo ha pasado mal, reforzando esos miedos e inseguridades que mantienen a la persona atrapada en su zona de confort.

La zona de confort al sernos conocida y previsible, le da a la persona una falsa sensación de seguridad y de control, con lo cual la resistencia al cambio es todavía mayor.

Por tanto, podemos afirmar que las personas que se mantienen en la zona de confort por miedo al cambio, a lo desconocido o al fracaso son personas con una baja autoestima y con muy poca o escasa seguridad y confianza en si mismas. Su vida se encuentra regida por el diálogo interno entre Estado del Yo Padre y Estado del Yo Niño con escasa intervención del Estado del Yo Adulto porque la persona no se siente capaz de ser autónoma y de liderar su propia vida. Normalmente son personas que se mantienen en un papel de víctima y que tienden a ser emocionalmente dependientes.

Su pensamiento está regido por las suposiciones “Y si me despiden” “Y si me pasa algo malo” “Y si me deja mi pareja” “Y si me sale mal” “Y si fracaso…” Estos “ Y si…” son nuestros peores enemigos porque nos paralizan y nos dejan bloqueados en una determinada situación, impidiéndonos alcanzar el éxito.

Puede ser que esta situación nos provoque sufrimiento e infelicidad pero dar el salto, arriesgar y  enfrentarnos a esos “Y si…” y superarlos nos genera todavía más sufrimiento e incluso pánico, por lo que la persona prefiere quedarse tal como está reafirmando su guión de vida y el dicho de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Detrás de este miedo a lo desconocido, hay una falta de confianza en la propia capacidad de hacer frente a las nuevas situaciones y de resolver los retos que se le vayan presentando.

Pero vivir atrapado en esa zona de seguridad no es vivir porque la persona sufre, se siente estancada, no evoluciona, no crece y nunca logrará el éxito personal y profesional. Esa idea de control es una ilusión, la vida está llena de contratiempos, de imprevistos, de desafíos y tenemos que aceptarlos y desarrollar estrategias para poder superarlos y avanzar porque de lo contrario estaremos siempre en tensión, con un gran estrés que nos puede llevar a la desmotivación, a la apatía y a la depresión.


¿Cómo salir de la zona de confort para alcanzar tu éxito?

Los procesos de Coaching acompañan a la persona en su proceso de expandir su zona de confort, potenciando su Estado Del Yo Adulto y favoreciendo su autonomía para que tome nuevas decisiones que le permitan afrontar los retos que se le planteen con seguridad y confianza en sí misma, permitiéndole alcanzar el éxito.

Pasos para expandir la zona de confort:

  1. Ser conscientes del diálogo interior negativo para revisar todos los mensajes del tipo: “Tú no puedes”, “No serás capaz”, “Seguro que fracasas”, “Me voy a equivocar”,… y conocer cuáles son nuestras creencias limitantes.
  2. Potenciar su autoconocimiento, para tener una visión realista de sus capacidades y de sus fortalezas.
  3. Trabajar la motivación para el cambio. La persona se tiene que entusiasmar con las posibilidades que le ofrece salir de la zona de confort, con las nuevas oportunidades que se le presentarán, con lo enriquecedor que es conocer personas nuevas y también con todo aquello que descubrirá de si misma.
  4. Introducir pequeños cambios a su alrededor como por ejemplo comprarse ropa nueva, peinarse de manera diferente o hacer cambios en la decoración de su casa. Animarse a hacerlo y ver que no pasa nada, le hará ganar confianza en si mismo.
  5. Cambiar tus rutinas. Por ejemplo, ir al trabajo por un camino diferente al de siempre, acostarse a una hora distinta de la habitual.
  6. Probar a realizar actividades nuevas, apuntarse a bailes de salón o a un grupo excursionista.
  7. Conocer personas nuevas que te aporten distintos puntos de vista, maneras diferentes de ver la vida…
  8. Viajar a lugares distintos te ayudará a ampliar tus horizontes, a vivir nuevas experiencias, a conocer realidades distintas que te enriquecerán y te harán crecer como persona.
  9. Pensar que no estás solo. Pedir ayuda a tu familia y amigos para ir introduciendo estos cambios en tu vida. Por ejemplo, si quieres viajar y te da miedo ir solo, pide a alguien que te acompañe y así te sentirás más seguro porque sabrás que si te bloqueas o sientes ansiedad, tendrás a alguien de confianza a quien recurrir.
  10. Ser paciente contigo mismo. Salir de la zona de confort tiene que ser un proceso progresivo, no pretendas hacerlo de un día para otro. Para superar el pánico que la persona siente a probar cosas nuevas, es aconsejable que el estrés que provoca ese miedo no sea más fuerte que la motivación que tiene la persona por cambiar.
  11. Rebajar el nivel de perfeccionismo y de autoexigencia. Es importante aceptar que todos nos equivocamos y ver el fracaso como una oportunidad de aprendizaje y de mejora.
  12. Anticipar las excusas y resistencias. La persona tiene que ser consciente de que el miedo a hacer cosas distintas, va a provocar que busque todo tipo de excusas para posponerlas. Desde el Estado del Yo Adulto es necesario revisar estas excusas y relativizarlas.
  13. Aprender técnicas de relajación y de meditación para rebajar el estrés que suponen los cambios.
  14. Premiarse cada vez que conseguimos uno de nuestros objetivos para retroalimentarnos en positivo. Puede ser tomarnos aquel té que tanto nos gusta, ver nuestra película favorita o darnos un pequeño capricho.
  15. Llevar un diario con nuestros avances. Eso nos ayudará a que en los momentos que nos sintamos agobiados y presas del pánico, no tiremos la toalla. Echar la vista atrás y ver todo lo que hemos alcanzado, nos hará ganar confianza en nosotros mismos y seguir adelante.

Pensemos que salir de la zona de confort nos ayuda a crecer como personas, a enriquecernos, a vivir nuevas experiencias, a tener nuevas oportunidades, a ser más tolerantes, a ampliar nuestra visión del mundo y a desarrollar todo nuestro potencial, ganando en autoconocimiento, autoestima y confianza en nosotros mismos. Todos ellos factores esenciales para alcanzar nuestro éxito personal y profesional.

Fuente: emprendices.co

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22 de abril de 2020

No intentes cambiar al otro, cambia tú

“Todo el mundo quiere el cambio, pero nadie quiere cambiar”

¿Cuántas veces hemos intentando que otra persona cambie? Nuestra pareja, nuestra madre, un amigo, un compañero de trabajo… Parece que existe una extraña tendencia a querer que los demás cambien, y lo peor es que esto nos genera una gran frustración cuando vemos que no lo conseguimos.

¿Tan difícil es entender que no podemos cambiar a otro?

No intentes cambiar al otro, cambia tú, para que una persona cambie es imprescindible que quiera hacerlo. No depende de nosotros, sino de su propia voluntad.
No culpes a los demás de no ser cómo tú o de no ser cómo tú quieres que sean, pues seguro que tú no estás dispuesto a ser como quieran los demás.
Lo primero es entender que a las personas hay que aceptarlas tal y como son, y aceptar también que cada uno pensamos y sentimos de manera diferente. Esto, que parece tan obvio, en la realidad no lo es tanto.
A menudo nos empeñamos en cambiar actitudes o comportamientos de los demás sin tener en cuenta que algo que para nosotros puede ser muy importante para el otro no tiene por qué serlo, y al revés.
Tendemos a generalizar nuestras creencias hasta el punto de hacernos inflexibles sin apenas ser conscientes.

Acepta a las personas tal y como son
La eterna lucha por cambiar al otro pasa por la aceptación. Tienes que pensar que al final cada uno elige, aunque no siempre elijamos lo mejor. No puedes tener poder sobre los demás ni otorgarte una responsabilidad que no te pertenece.
Llegado este punto, piensa: ¿Para qué quieres que el otro cambie? Puede que la respuesta sea para que sea más feliz o para que sufra menos, aunque si profundizas un poco más quizás llegues a reconocer que sería para que tu relación con él mejore.
Y ahora te pregunto: ¿de qué otra forma podrías conseguir eso?

Empieza por cambiar tú
Si quieres que tu relación con otra persona cambie, empieza por cambiar tú. La mejor manera de mostrarle a los demás lo que quieres es mostrándote como ejemplo.
Si no te gusta que te griten, aprende a hablar con respeto a los demás sin subir el tono. Si no te gusta que te hagan esperar, sé puntual. Si no te gusta cómo se comporta tu pareja con tu madre, mejora tu relación con tu suegra; si no quieres que tus amigos se olviden de ti, llámales más a menudo.
Otra de las cosas que debes recordar si quieres mejorar la relación con alguien es que las personas no leemos mentes: si quieres o necesitas algo, pídelo.
Una de las cosas que más daño hace en las parejas y en las relaciones en general es esa manía que tenemos de esperar que el otro acierte o adivine aquello que tanta ilusión nos hace o las cosas que para nosotros son importantes.
¡Basta ya de tonterías! Las personas hacemos lo que creemos que es lo mejor en cada momento; si hay algo de otra persona que no te gusta o te está haciendo daño, díselo.

Cambiar tú para que todo cambie
Las relaciones son sistemas, de manera que si tú cambias, el sistema cambia, o lo que es lo mismo: si tú empiezas a comportarte de manera distinta con tu madre, ella también cambiará su forma de actuar contigo. Si no te gusta cómo ha hecho algo un amigo, muéstrale otra forma de hacer las cosas.
Si tú esperas que el otro haga algo, lo único que conseguirás es comprobar cómo el otro está esperando que lo hagas tú y así no habrá nunca forma de mover el puñetero sistema. Como dijo Robert Dilts: “Todo el mundo quiere el cambio, pero nadie quiere cambiar”.

Deja entonces de luchar y pelear para conseguir que otros cambien, entre otras cosas porque a estas alturas ya deberías saber que no es algo que dependa de ti.

Acepta que cada persona es un mundo y que gobernar tu propio mundo ya supone suficiente faena.

Así que recuerda las palabras de Ghandi:
 "Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo."


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13 de enero de 2020

El coaching infantil, un método para que los niños alcancen sus sueños



Cuando un niño (y una persona en general) se conoce a sí mismo: sus deseos, sus habilidades, sus emociones, sus limitaciones, etc. ya tiene mucho ganado. Le queda pasar a la acción. Todo lo que se aprende no tiene sentido si no se utiliza y se practica. Al contrario, si no se practica  ni se produce acción no se aprende ni se interioriza; no se crece; no se evoluciona.

Actualmente, el Coaching está agarrando fuerza en el ámbito educativo  y ya existen algunos centros educativos e instituciones en los que se dan cursos dirigidos al profesorado.

De aquí surge la idea  del Coaching Infantil. ¿Por qué tenemos que esperar a ser adultos para modificar los paradigmas, bloqueos, miedos que hemos creado en la infancia? Es mucho más efectivo y sencillo si empezamos desde pequeños a "aprender a aprender".

En cuanto a las familias, el Coaching puede ayudarles en el proceso educativo de sus hijos, diseñando, entre otras estrategias, modelos de comunicación y entendimiento de las etapas por las que pasan sus hijos, estrategias para gestionar las emociones, habilidades para resolver situaciones complicadas, etc. Y también les va a ayudar a ellos mismos.

Características de un Coach Infantil:


  • Conoce el lenguaje infantil  y las características de los ámbitos de desarrollo de los pequeños.
  • Trabaja un problema o dificultad presente, bien definido y con un objetivo a lograr.
  • Crea entornos y ambientes ricos en aprendizaje.
  • Facilita recursos y herramientas de trabajo específico para el día a día del niño y de la familia.
  • Tiene una metodología de trabajo basada en la observación, la escucha empática y la mayéutica.
  • Ayuda a mejorar las relaciones padre-hijo, hermanos, etc.
  • Asesora sobre hábitos, rutinas y actividades beneficiosos para el pleno desarrollo del niño.
  • Está en colaboración con la escuela del niño (si va a ella) y con los adultos que se encuentren cerca de él.
  • El juego (principal forma de aprendizaje del niño) es nuestra principal herramienta.
  • Acompaña a las personas en su camino hacia autoconocimiento, la independencia, la toma de decisiones responsables y el encuentro de su motivación personal.

Los beneficios de contar con un Coach Infantil:

Los avances de la Neurociencia nos ayudan a verificar con hechos científicos, la importancia de la estimulación y educación temprana.

Se ha demostrado que, en los primeros 3 años de vida, el niño posee grandes potencialidades cerebrales y una gran plasticidad neuronal. Durante este tiempo, los niños se encuentran en un periodo crítico para desarrollar acciones que van a influir decisivamente en su futuro desarrollo.

Por tanto, ya desde la cuna, al niño le beneficia el vivir experiencias de aprendizajes significativos, fundamentales para potenciar sus capacidades físicas, mentales, sociales y emocionales.

Estos avances son importantes para quien, día a día, se encuentra al lado de niños, tanto profesionales o familiares.

Tomando como base estos continuos avances, ofrecemos a tus hijos experiencias significativas siempre favorables para su desarrollo; y a ustedes, como padres, les damos las claves para que sean participe de la irrepetible experiencia de acompañar y guiar a su hijo en su crecimiento.

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25 de junio de 2019

¿Eres una persona creativa?



Si eres de los que todos los días se levanta a la misma hora, toma el mismo camino para ir al trabajo y  repite sus rutinas todos los días de la misma manera, es probable que no estés siendo creativo con tu vida, con tu destino, con tu tiempo.
Si hace mucho no cambias de look, si piensas igual que hace unos años, si no tienes nuevos amigos, si hace rato no piensas en un nuevo proyecto  o  no tienes una nueva historia que contar,  es probable que a tu vida le falte un poco de innovación y de  creatividad.
Y es que no estamos  educados para  ser creativos: nos enseñaron que cambiar era malo, que era mejor “el malo conocido que el bueno por conocer”. De esta manera, nos acostumbramos a lo mismo, todos los días, todos los años. Nos confiamos por lo seguro, por lo que sabemos que no puede fallar.
Y entonces ¿dónde dejas la creatividad?  
La creatividad es una actitud fundamental en nuestras vidas para encontrar nuevas maneras de existir en el mundo, para resolver problemas, para tomar decisiones. En este artículo te contamos las características fundamentales de las personas creativas.
Características de una persona creativa
Una persona creativa es una persona que se atreve a pensar diferente, que maneja su vida con imaginación y positivismo. Una persona creativa intenta crear nuevos caminos para resolver los enigmas y problemas propios de la vida. Una persona creativa se propone todos los días  conocer algo nuevo,  vivir algo nuevo. Una persona creativa conoce sus puntos fuertes y los aprovecha para crecer, para proponer algo nuevo, para enseñarle algo diferente al mundo.  
Otras características de una persona creativa son:
Creen en sus ideas: Por más descabelladas que sean, una persona creativa cree en sus ideas, las anota en algún lugar y busca el momento de llevarlas a cabo. Nunca subestima lo que piensa y lo que siente.
Son curiosas: son personas que les gusta investigar por qué pasan las cosas, les gusta leer, preguntar.  Entienden que no se la saben “todas” y por eso deben encontrar respuestas.
Saben que los problemas se hicieron para resolverlos: No se culpan, ni se tiran de cabeza por culpa de un problema. Saben más bien que ellos se hicieron para probar sus fortalezas y aprender de ellos.
Son persistentes: Las personas creativas saben que sus ideas novedosas no serán tomadas en serio de inmediato. Por eso, dejan que el tiempo pase para que las personas que las rodean acepten su idea y la tomen como propia. No se desesperan.
Tienen hobbies: Las personas creativas saben que cuando tienen crisis de estrés o ansiedad, sus hobbies y talentos pueden reconectarlos con sus emociones positivas.
Son optimistas: Las personas creativas son optimistas, pues creen en los retos, en los caminos que faltan por resolver, en la idea que falta por descubrir. Las personas creativas siempre ven el vaso medio lleno.
Les gusta lo inesperado: Las personas creativas no le temen al cambio ni a las cosas que escapan de su control. Al contrario: son personas que ven en lo que no es seguro más maneras de aprender de sí mismos y de los demás, de tener nuevas ideas y de recorrer nuevos caminos.
No le teme a los errores: pues creen que es la posibilidad de crear nuevos caminos, ideas y horizontes. Los errores son la excusa para volver a empezar, no la razón para sentirse fracasados.
Las personas creativas funcionan a otro ritmo. Pregúntate si estás siendo creativo en tu vida diaria y cómo comenzar a tener ideas creativas a tu alrededor. Podrías cambiar tu mundo.
¿Eres una persona creativa? 
¿Cómo crees que una persona puede incentivar su creatividad?
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4 de enero de 2019

Limpieza Mental



¿Practicas la limpieza mental a diario?
Igual que necesitamos purificar nuestro cuerpo, es imprescindible hacerlo también con la mente.

Hoy te propongo un nuevo hábito que cambiara tu vida si lo practicas a diario.

Igual que a veces necesitamos purificar nuestro cuerpo con un ayuno de alimentos, es imprescindible hacerlo también con la mente realizando una limpieza de la “basura mental” que vamos acumulando.

Así que te propongo hacer una limpieza mental desidentificándote de todos estos pensamientos condicionados que no son tú.

¿Cómo hacerlo? Recuerda que tienes el poder de elegir si creerlos o no. 

Pruébalo.

  • Cuando tu mente te torture con dudas e inseguridades, mantente firme en tu centro.
  • Confiando en ti y en la vida, estando sereno, atento, desapegado y automáticamente verás que esas nubes negras que oscurecían tu alegría desaparecen por arte de magia.
  • Emergen de la nada y se evaporan en la nada. No te pertenecen.
  • Entrega la “basura mental” acumulada durante tantos años al Universo para que la transforme en amor hacia ti mismo.

Di “adiós” de una vez por todas al miedo.
  

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