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20 de abril de 2022

Siempre Dar Lo Mejor De Ti Mismo


Dar lo mejor de ti mismo es la única receta que te llevará al éxito. En el plano material, aparentemente no siempre ganamos cuando damos lo mejor de nosotros mismos. Muchas veces las cosas no salen como lo planeábamos, y es frustrante a veces ver que nuestros sueños o ideales no se mueven al ritmo que nosotros queremos; pero en el plano espiritual, no hay forma de sentirte perdedor si estás dando siempre lo mejor de ti mismo.

La receta del éxito es simple: ¡Da siempre lo mejor de ti mismo! y no te rindas, no mires atrás, no midas tu valor en relación a la retribución o a la opinión de los demás; sino en respuesta a tu satisfacción personal. Toma tiempo  para que la gente te escuche, y te escucharán sólo quienes estén listos. Tu pasión, tu dedicación y tu determinación; son las herramientas que se encargarán de que tu voz llegue lejos, de que tus sueños se materialicen en una maravillosa realidad; que por maravillosa, nunca será perfecta, ni nunca estará completa. Porque los soñadores se alimentan de sueños, y cuando un sueño se cumple, uno nuevo y más grande se vuelve a soñar.

El mundo es de quienes tienen fe en sí mismos, y encuentran en cada reto una oportunidad de transformación, de ajuste. ¡Un llamado de atención! Acercarnos al éxito o crecer en él no hace las cosas más simples, sino que cuando estamos haciendo lo que amamos, esa pasión es la que hace que todo sea posible; y es la que nos mantiene conectados, activados y dispuestos a invertir toda nuestra fe en lo que creemos.

Un ingrediente indispensable de la receta al éxito es: Determinar cuál es tu propio éxito.

Mientras no tengas claro a dónde vas, estarás caminando en círculos.

Mientras dejes que el éxito ajeno influencie el tuyo, nunca llegarás a ningún lugar.

Cree en ti, en tu éxito personal, y sin mirar a los lados, camina despacio, o si quieres camina rápido… pero no dudes que tarde o temprano llegarás, y es ese sendero el que te dará todas las armas para continuar; aunque a veces caigas, aunque a veces dudes o aunque a veces necesites parar a descansar.

MPC Coaching
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28 de diciembre de 2018

Humildad


"Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. Y en este sentido, aprendo de él". (Ralph Waldo Emerson)
Según Wikipedia, el término deriva del latín humilis, que se traduce no solamente como humildad sino también como bajo o de la tierra.

Desde mi punto de vista, me atrevería a afirmar que hoy en día la humildad está sobrevalorada, la mayoría de la gente acepta con orgullo el calificativo de humilde, pero... ¿Qué ocurre si este calificativo lo aplican a su estilo de vida, su trabajo, etc.?

Mira a Fulanito, tiene una vida muy humilde, un trabajo humilde, viste de forma humilde... No es precisamente agradable ¿Verdad?

¿Qué les parecería probar a cambiar humildad por autoconocimiento?

Hasta donde yo sé, socialmente no está bien visto el que una persona reconozca su valía públicamente.

En el momento en el que alguien reconoce que "es muy bueno" o incluso "el mejor" en algo, no es raro que surjan calificativos como, prepotente, egocéntrico y demás perlas similares, pero... ¿Qué ocurre cuando puede hacerlo? ¿Cuándo realmente es muy bueno?

Cuanto nos cuesta reconocerlo... ¿Has probado alguna vez a decir: "Sí, eres realmente bueno en ese área"? o "Sí, reconozco que eres mejor que yo en ese aspecto en concreto".

No es fácil ¿No te parece?, especialmente con la segunda frase. ¿Qué te parecería completarlo con un -¿Podrías enseñarme??

Sinceramente, te animo a hacerlo, haz saber a las demás personas lo buenas que son, según tu punto de vista, en determinados aspectos de su vida, verás cómo la relación que tienes con ellos cambia de manera asombrosa.

Por otra parte, te invito a que te autoexamines, y reconozcas esas áreas de tu vida en las que realmente eres extraordinariamente bueno, haz una lista y compártelas con la gente que te rodea.

No tienen que ser áreas especialmente relevantes, quizás se te dé muy bien hacer castillos de cartas, por ejemplo. Tan solo importa que seas realmente bueno haciéndolas, verás cómo aparecen más de las que esperas.

Hay algo que debes de tener en cuenta, debes de ser cuidadoso, ya que no hay más necio que el que presume de cualidades o de atributos que no tiene.

Todo el mundo, absolutamente todo el mundo es excelente en algún aspecto de su vida, y no hay nada de malo en reconocerlo, eso sí, reconoce también en que aspectos eres menos bueno, y si te vanaglorias de tus capacidades, se capaz de asumir tus áreas de mejora.

No te enfades si alguien te dice que no eres bueno en algo, tan solo dale las gracias, y dile que vas a esforzarte en corregirlo, incluso me atrevería a animarte a que le pidieses que te dijese que más cosas observa que según el podrías mejorar.

Tampoco te empeñes en corregir todo lo que te digan, solo toma aquello que tú crees que puede ayudarte, si no eres bueno haciendo malabares, ¿Va a ayudarte en algo el mejorarlo?

Aprende a encajar las críticas, pues tan sólo disfrazan oportunidades de crecimiento.

Ahora, sal ahí fuera y demuestra al mundo que eres realmente grande.

MPC Coaching

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5 de abril de 2017

Emprendimiento y coaching

El emprendimiento es la capacidad o habilidad propia de ser humano para adelantarse al futuro, por ende, un emprendedor es un visionario. En los negocios, como en otros aspectos y campos de acción, esta capacidad es fundamental a la hora de hacer la diferencia y de proyectarse.



Al hablar de emprendimiento surge siempre una pregunta interesante: ¿el emprendedor nace o se hace? Mi respuesta es que el emprendimiento y la figura del visionario no surgen porque sí. Los emprendedores deben tener alguna o muchas habilidades innatas, es cierto, pero necesitan a prender a enfocar y a minimizar sus debilidades. En otras palabras, se nace siendo visionario y se aprende a mejorar esta habilidad por medio del trabajo diario.

Ahora bien, ¿qué caracteriza a un espíritu emprendedor? En primer lugar, una persona emprendedora tiene la visión para cambiar las cosas, para hacerlas de manera diferente de cómo las hacemos, es decir, predice el cambio. En segunda instancia, busca la manera de generar ese cambio. En tercer término, enfoca sus esfuerzos en hacer realidad ese cambio, crea un plan de acción e implementa las estrategias para llevarlo a cabo, por medio de los recursos pertinentes. Y se rodea de personas con capacidades que complementan las suyas.

Pero lo importante en la formación de emprendedores, mucho antes que desarrollar todo su potencial y cualidades expuestas, es ayudarles a comprender y distinguir una idea de una oportunidad, pues sin esto el objetivo que se persigue no será claro. Aquí entra en juego la función del coach. ¿Qué busca nuestro emprendedor, busca una oportunidad o desarrollar una idea? El camino a seguir es diferente en cada caso, y como coaches es nuestra tarea orientar la ruta escogida por nuestro amigo visionario. 

Lo primero es la idea y luego viene la oportunidad. Ahora bien, ¿cómo generar nuevas ideas? Hay un proceso para esto. En primer lugar hay que determinar, por medio de un listado, los grandes y recientes cambios que han tenido lugar en el mundo. En un segundo momento, debe hacerse una lista de los intereses y las habilidades especiales que se tienen. Luego se cruzan ambas variables, es decir, se trata de determinar dónde se encuentran los intereses personales y los de la sociedad. Posteriormente ha de proyectarse un posible futuro para esta intersección y, finalmente, ha de tomarse la dirección hacia ese fututo previsto.

Tal como lo dijo en alguna ocasión Thomas Emerson, presidente de la Incubadora Tecnológica del estado de Arizona, "la clave del emprendimiento es ver un poco más allá del horizonte, anticiparse y prever un estado futuro distinto del presente, sólo así se cumplirá con el único objetivo de emprendimiento: crear valor". Y es que todo emprendedor crea o genera una empresa de valor, por esto su figura ha sido vista en todos los tiempos por todas las sociedades como un motor de cambio, de transformación, de auge, pues son las personas visionarias quienes inventan el futuro, quienes lo planean, moldean y lo hacen realidad, quienes innovan tecnologías, modifican paradigmas y se atreven a realizar proyectos y cambios en sus proyectos con el fin de mejorar y crecer. Todo esto implica una característica más en el emprendedor: su valor para enfrentar el riesgo.

Por último, el emprendimiento no es fácil, sobre todo porque hay muchos esquemas por romper y miedos por superar, pero hay que acabar con los prejuicios y cortar de manera tajante el miedo al fracaso. Es importante cometer errores, porque de ellos también se aprende. Y como diría Emerson, "la sociedad debe ser consciente de la línea tan delgada que se impone entre el éxito y el fracaso"; en esa línea están el miedo y el valor. Así, no hay por qué temer al fracaso, ni por qué desperdiciarlo; toda experiencia, grata o no, es enseñanza y se suma a nuestro eterno proceso de aprendizaje.

Vale la pena invertir en emprendedores, incluso en aquellos que se han equivocado atrás, porque eso asegura el haber aprendido de sus errores y es una garantía de no volver a cometer el mismo error.


MPC Coaching

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