17 de agosto de 2022

Estrategias que te llevarán a conseguir los resultados que deseas



Todo el mundo quiere conseguir el éxito, o al menos eso afirman, pero a la hora de la verdad pocas personas están verdaderamente comprometidas con el mismo. Anteponen prejuicios, compromisos y el que dirán a lo verdaderamente práctico e importante, y luego se preguntan por qué no consiguen lo que quieren y acaban culpando de todos sus males a las circunstancias o a otros.
Te enseño en este artículo unas estrategias que te llevarán a conseguir los resultados que deseas.
¿De quién te rodeas?
Observa a tu alrededor y mira qué tipo de personas tienes a tu lado. Eres un promedio de las seis personas con las que más te relacionas. Si las personas que están cerca de ti, son negativas, envidiosas y no tienen éxito. Eso es lo que habrá en tu vida.
Rodéate de gente que te haga sentir bien, que te motive a ser la persona exitosa que quieres llegar a ser. Personas que están en tu mismo camino o que ya han conseguido lo que tú quieres conseguir. Rompe con quien te hace perder tu tiempo y siempre anda con frases negativas que te hacen sentir peor y no te ayudan a conseguir lo que deseas.
¿Qué lees? ¿Qué ves en la televisión? ¿Qué tipo de música escuchas?
Igual que las personas de las que te rodeas afectan a tu vida y a tus resultados, ocurre lo mismo con la información que recibes ¿Qué libros lees? ¿Qué programas de televisión te gustan? ¿Qué tipo de música escuchas?
Casi todas mis lecturas tienen que ver con los negocios y el desarrollo personal. Es raro que me veas leyendo una novela, aunque también hay novelas positivas y que motivan a entrar en acción. Hace tiempo que no veo los informativos de televisión, sólo dan malas noticias porque eso es lo que vende y la realidad es que también ocurren cosas buenas.
Pero sin embargo últimamente tal como están esos programas, no te ayudan en absoluto a levantar el ánimo, más bien todo lo contrario. Cuando alguna vez me ha pillado en algún sitio donde tenían la televisión encendida y he visto lo que contaban, me he preguntado cómo es posible que aún estemos todos vivos, porque tal como lo cuentan, esto tenía que haber petado hace mucho tiempo.
No son realistas, lo hacen para que te quedes pegada a la televisión, porque el drama vende. Así que no creas que estás bien informada por no perderte los informativos, tan sólo estás manipulada.
La música que escuchas también es importante, te recomiendo que utilices música Zen, de Feng shui o Reiki. En cualquier tienda especializada puedes encontrar música adecuada para provocar el ánimo que deseas.
Ser, hacer y tener
Este es el orden en el que realmente se dan las cosas. En la sociedad actual, lo hacemos totalmente a la inversa, primero debes tener, para poder hacer y finalmente ser. La realidad es todo lo contrario primero hay que ser, después hacer y finalmente tendrás.
Es por eso por lo que te cuesta tanto conseguir tus metas. La casa se comienza con unos buenos cimientos, y esos cimientos son el ser, que sostiene todo lo demás. Aprende a ser por encima de los miedos y las circunstancias, es así como conseguirás todo lo que te propongas.
¿Estás de verdad asumiendo la responsabilidad con tu éxito?

De esto te hablaba al principio del artículo ¿Estás verdaderamente comprometida con tu éxito, o te limitas a buscarte excusas, en circunstancias o personas externas? Todo tiene un precio en esta vida, a veces es dinero, a veces esfuerzo, otras el romper con paradigmas establecidos o con apegos.

La pregunta es ¿Estás dispuesta a pagar el precio, o prefieres pasarte la vida a merced de las circunstancias y culpando a factores externos de tu falta de suerte? Créeme que el precio a pagar por no comprometerte con tus sueños es mucho más alto. Lo que te detiene no son los factores externos, sino tu miedo a los mismos y a supuestas desgracias que nunca ocurren.
Podrás culpar a lo que quieras y a quien quieras, pero eso no va a cambiar tu vida, ni te va a solucionar problemas.
Aplica estas estrategias a tu vida, y comienza a conseguir tus resultados deseados.

MPC Coaching
mpccoachingcontacto@gmail.com

Suscríbete y recibe nuestros artículos en tu correo

5 de agosto de 2022

¿Cómo se cierra una etapa?

No es novedad para nadie que no se puede escribir un nuevo capítulo, sino se deja de leer el anterior, sino se pasa de página, sino se cierra una etapa, eso no es novedad, no tiene misterio, pero algo que parece tan sencillo se puede tornar de lo más complicado. Más de una vez dicen es mejor cerrar la etapa, seguir adelante, pero siempre olvidan un detalle: ¿Cómo se cierra una etapa?, ¿cuál es la técnica a seguir?, ¿dónde está el manual?, ¿quién nos enseña cómo hacerlo? Nadie tiene las respuestas a estas mil preguntas, entonces es cuando nacen los problemas.

A diario escuchas gente intentando convencerse de que ese algo “es una etapa cerrada” pero a los dos minutos esa puerta que según ellos estaba cerrada hermética se abre con más fuerza que nunca; por ello para cerrar una etapa no basta con querer convencerte de que ese libro está archivado, una etapa no se cierra pronunciando un par de palabras mágicas. Un capítulo tampoco se finaliza odiando, ni despreciando, porque en mi opinión, aunque mucha gente crea que del amor al odio existe tan sólo un paso, para mi es imposible odiar algo que en su momento quisiste, que en otro momento te regaló instantes de alegría, de felicidad.

Entonces ¿cómo se cierra una etapa?, ¿cómo se pasa de página? Para muchos cerrar una etapa supone odiar, para otros ser indiferentes, en cambio otros simplemente prefieren seguir viviendo a puerta abierta.

Nada peor que no poder cerrar una puerta que sabemos debemos cerrar, es como una herida abierta, que al menor de los roces está esperando para volver a sangrar. Para curar la herida es necesario comenzar desde la capa más profunda, lo mismo pasa con la etapas, para cerrarlas se tiene que empezar desde el fondo del asunto, es como arrancar el árbol de raíz, pero para ello debemos convencernos de que no es por bronca, o por lastimar al otro, ni por demostrárselo al mundo, sino por nosotros mismos, porque necesitamos o deseamos comenzar a escribir un nuevo capítulo.

Por eso si alguien me pregunta ¿cómo se cierra una etapa?… Para mi cerrar un capítulo supone dejar  de lado odios, rencores,  para comenzar a aceptar desde nuestro interior que ese algo o ese alguien no pueden ser, que algunos para siempre no duran, que se necesita avanzar, que en muchas ocasionas algunas personas o circunstancias no vienen para quedarse, sino para dejarnos una enseñanza. Por ello para cerrar una etapa se debe estar dispuesto a dejar ir, a decir adiós, pero también a valorar todas las etapas, las que amamos y las que odiamos, porque todas trajeron consigo una enseñanza, algo que debíamos aprender.

Y un día, casi sin darte cuenta, pensarás en esa etapa como algo distante, como una página más de tu historia; ese día comprenderás que era lo que debías aprender con esa etapa, te darás cuenta cuanto has crecido, conocerás una mejor versión de ti… Entonces ese día estarás listo para comenzar a escribir un nuevo capítulo. 

MPC Coaching

mpccoachingcontacto@gmail.com

Suscríbete y recibe nuestros artículos en tu correo

3 de agosto de 2022

La crítica y el criticón

Criticar algo o a alguien supone, de entrada, ubicarse en una posición de superioridad. Solo quien detenta un poder, un conocimiento o un criterio mayor, puede evaluar y calificar. Un criticón hace eso todo el tiempo: juzgar a los demás, pretendiendo que su opinión, en verdad los va a degradar.
Del crítico al criticón hay un abismo. El que hace una crítica seria se sabe y se certifica como experto para hacerla. Evalúa tanto los aspectos negativos, como los positivos de aquello que está analizando. Lo anima un afán de mejora y por eso está despojado de ira al formular los resultados de su evaluación.
En cambio, el criticón lo que quiere es, simplemente, descalificar a los demás sin otra intención que la de desacreditarlos.

Crítica y proyección

El psicoanálisis estableció la existencia de un mecanismo de defensa que denomina “proyección”.  Consiste en un ejercicio inconsciente, a través del cual una persona les adjudica a otros sus propias virtudes, defectos y necesidades. Es como si tú te vieras al espejo y pensaras que quien se refleja ahí es otro.

La proyección se manifiesta cuando, por ejemplo, pensamos que le caemos mal a una persona, cuando en realidad somos nosotros quienes no la aceptamos. O cuando le gritamos a alguien que no nos grite. O en las situaciones en las que le damos a otra persona un consejo que no nos ha pedido; asumimos que necesita de ese consejo, cuando en realidad quienes lo necesitamos somos nosotros.
En el caso de los criticones, la proyección estriba en que tienen una opinión negativa de sí mismos. Y cualquier asomo de sus propios rasgos en otros desata la crítica inmediatamente. En el fondo, quieren probar que los demás son tan malos como ellos mismos. Que nadie es mejor.
Ver los defectos o las equivocaciones de los demás con lente de aumento les genera una gratificación; es una manera de eludir sus propios defectos y equivocaciones, escudándose en el prejuicio de que los demás son iguales o peores.
Como se dijo, se trata de un mecanismo de defensa que es inconsciente. De defensa, porque permite preservar una idea del propio yo. E inconsciente, porque no es una conducta deliberada o calculada. Nace como espontáneamente, aunque se repita sin cesar.

Los efectos de ser criticón

Un criticón está atrapado en una realidad muy triste. Su constante descalificación de los demás le crea la idea de vivir en un mundo insoportable. Aunque haya cierta satisfacción al ejercer sus críticas, se trata de una gratificación pobre y demasiado pasajera. La mayor parte del tiempo van a experimentar una profunda inconformidad.
El criticón tiene fuertes rasgos de paranoia y de melancolía. Es más que probable que haya crecido en un medio en donde se le juzgó de manera injusta. Seguramente se le señalaron sus defectos constantemente y se le hizo pensar que “no hacía nada bien”, que su valor como persona era relativo.
En un criticón hay un niño sojuzgado y triste que sigue encadenado a una infancia desdichada.
La crítica desmedida hacia los demás impide las buenas relaciones, pero sobretodo impide confiar, ser espontáneo, alimentar los lazos de intimidad. Por eso el criticón es también un gran solitario, que pasa el tiempo entre la tristeza y el enojo.
Y aunque haya razones de peso para que el criticón sea como es, lo cierto es que su comportamiento es dañino para los demás. Genera atmósferas pesadas y puede llegar a herir a los otros con sus palabras, o sus acciones.
También promueve un ambiente grupal poco sano que, más temprano que tarde, conduce al conflicto. En realidad, necesita ayuda para reconciliarse consigo mismo. Y debe buscarla.
MPC Coaching

mpccoachingcontacto@gmail.com
Suscríbete y recibe nuestros artículos en tu correo