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14 de abril de 2021

Tu mente es un imán


La mente tiene un poder magnético, ténlo presente y aplica este pensamiento: 
Cuando creo que puedo, tengo la razón; cuando creo que no puedo, también tengo la razón.
Eres lo que piensas ya que el pensamiento es energía y con esa energía creas tu propia realidad. Sé consciente de lo que declaras, afirmas o decretas ya que eres el profeta de tu propia vida.

Un ganador vive afirmando: Puedo, valgo mucho, soy capaz, me supero, salgo adelante, lo lograré.

Un perdedor decreta en la oscuridad, fracasa y excusa su falta de fe y entrega en la mala suerte.

Solo estás en la cumbre con palabras positivas, pensamientos animosos y posturas motivadoras.

Para ganar, confía en el poder de la oración y en la fuerza de la acción persistente: ora como si todo dependiera de Dios y, al mismo tiempo, actúa como si todo dependiera de tí. Cree en el poder de una mente positiva y en paz.

El poder magnético de la mente es superlativo y atrae a tu vida mucho de lo que piensas.

Debes tener sumo cuidado con lo que vives afirmando por qué eres el creador de tu destino.

El pesimista vive quejándose, todo lo ve siniestro y tiene un problema para cada solución. Por lo mismo, cada día está peor ya que atrae esa mala suerte que siempre lo acompaña.

Por el contrario, el optimista piensa en lo mejor, mira lo bueno y ve una oportunidad en cada dificultad.

Por eso dijo alguien: mientras los pesimistas se quejan, los optimistas mejoran el mundo.

La mente trabaja mejor cuando no estás muy acelerado, haces pausas, respiras bien, te serenas y repites para tí mismo: adagio, despacio, adagio.

En la melodía de la vida piensas y actúas mejor si andas despacio, sin premura, no siempre prestissimo y a toda velocidad.

Sé parte de la corriente Slow Life, que nos invita a controlar la mente y dejar un ritmo frenético que estresa y enferma.

Como en un concierto barroco, armoniza lo rápido con lo lento, adagio, calma, detente y relájate, deja las carreras desaforadas porque te pasan factura y te pierdes lo mejor de la vida.

Silencia a veces la mente y desconéctate porque vivir conectado te torna intenso y no rindes igual.

El silencio exterior e interior te sirven para aquietarte, sintonizar con Dios o los ángeles y ponerle un freno a la ambición.

El afán por poseer es letal, provoca infartos y rompe relaciones. Calma, adagio, despacio, adagio.

No caigas en la trampa de olvidar lo esencial seducido por lo que brilla, crees que la única realidad es lo material y te pierdes de disfrutar de otra realidad mucho más hermosa.

Cuando el negocio es conveniente, dejas de ver al portero que te abrió la puerta.

Cuando la cita es primordial, no observas a la secretaria que te dio la oportunidad de la cita.

Cuando el trabajo es importante, te olvidas que hay una esposa o un hijo a quienes decir: te amo, te extraño, te necesito.

Haz cambios en tu mente y tu alma y disfruta la vida más allá de lo material. Sabio no es el que sabe, sabio es el que practica.

Fuente: portafolio.co

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4 de diciembre de 2018

¿La razón o la relación?


Todos tenemos derecho a pensar lo que queremos y nadie tiene por que pensar como nosotros, ya que al otro le cabe el mismo derecho.


Por eso discutir por la razón, daña la relación, y consume energía.
No podemos ver todo blanco o negro, los casos cambian y todos tenemos perspectivas diferentes de las situaciones y la vida.
Somos libres de modificar nuestras opiniones, por eso no vale la pena discutir.
La pregunta es:
¿Como lograr un nivel de contacto con el otro, manteniendo una conversación sobre diferencias sin agredirnos?
La respuesta es:
“Aceptando”.
  • ACEPTAR: No significa estar de acuerdo, sino respetar el derecho de ver, de opinar y de sentir distinto.
  • ACEPTAR : Es tener la mente abierta para comprender como el otro opina y porque.
  • ACEPTAR: No es destruir la opinión del otro sino tolerarla, de la misma forma que esperamos que otros acepten la nuestra.
Para Aceptar es necesario conocernos nosotros mismos y aceptarnos también.
Es una forma de Empezar por casa :  “Siendo el cambio que queremos ver en el mundo”
Cuando sabés quien eres y te aceptas no tienes necesidad de defender tus razones a ultranza, porque ya no te identificas con ellas, y  no temes cambiarlas o perderte al hacerlo.
Entonces, cuando alguien  “menos – precia” tus opiniones, no lo confundís con un “menos  - precio” personal y puedes sostener una conversación mas productiva.
Harás importante lo importante, te afectará aquello que permitas, no le darás autoridad a quien no la tiene, y no te comprarás lo que no te sirve.
Pero para evaluar todo esto, es necesario aceptar primero.
Respeta las opiniones de los otros, si se unen a las tuyas, aprende a jugar en equipo, y si no es así sigue tu camino y no te detengas hasta llegar a tu meta.


“Las querellas no durarían mucho si el error estaría en una sola parte”
Duque de Rochefoucauld


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29 de agosto de 2018

Razones por las cuales dejar el pasado atrás y perdonar Parte II

"Cuando perdonamos no estamos cambiando el pasado, pero sí el futuro", Bernard Meltzer.

Cuando usted perdona no le hace un favor a la otra persona, todo el beneficio lo atrae hacia usted. Albergando odio, ira, resentimientos, rencor, dolor y enojo hacia los demás, solo le traerá depresión, frustración y mucho bloqueo en su vida. La desgracia y tristeza se apoderan de usted y estos sentimientos hasta pueden llegar a somatizarse, manifestarse como enfermedades, tal y como lo comenté en una columna anterior. Recuerde que cargar todo eso, no solo afecta su vida, sino que además todas las relaciones de trabajo, familiares, sociales, amigos con quien usted convive. Siempre conviene escarbarle, buscar, con ayuda de un profesional para llegar a la raíz de esos sentimientos, porque te aseguro que una gran cantidad de veces nuestras reacciones vienen de situaciones que debemos sanar por hechos que nos marcaron en la niñez, en la adolescencia, una etapa adulta o más reciente. Cuando sanas esas heridas, eres libre para vivir el presente, dejando totalmente el pasado atrás. Esto puede tomar tiempo pero es lo más conveniente que alguien puede hacer en su vida para gozar de plenitud.

"No permitiré que nadie reduzca o degrade mi alma haciendo que lo odie", Booker T. Washington.

En ocasiones, estamos tan aferrados a que nuestra idea es la única que nos conviene. Incluso algunos podrían cambiar el Padre Nuestro y rezar algo más o menos así: "hágase tu voluntad en el Cielo como en la Tierra, pero recuerda que tienes que darme tal casa, tal pareja, tal carro, tal empleo". Es decir, condicionamos a la vida, no somos flexibles, no estamos dispuestos a cambiar de rumbo, a empezar a escuchar a la vida y decidirnos ir por el rumbo que nos corresponde. ¿Qué situaciones cree que podrían estar mejor en su vida si tuviera un cambio de rumbo en ese aspecto? ¿Qué situaciones debe sanar, debe perdonar para soltar, avanzar en la vida? Si usted no perdona, la congoja y problemas no desaparecerán de su vida. Le repito: ¡usted decide!

"Abandonar equivale a rendirse, abandonarlo todo en manos de Dios es creer", A. W. Tozer.

Todo en la vida tiene su momento y su lugar. Ni antes ni después. Si usted cree que debe tomar la justicia en sus manos sobre lo que los demás han hecho y dicho y cómo le ha afectado en su vida, esta equivocado. Como ya vimos en otra columna también, no debes pagar con la misma moneda. Ocúpese en sanar cada raíz que evoca dolor, sufrimientos, tristeza y angustia en su vida. Confíe en que todo estará bien, si usted actúa bien, el bien será lo que la vida le devuelva. Vibre en positivo, en amor. En vez de concentrarse en lo que pasó y lo que no ha pasado, agradezca las experiencias que la vida le ha concedido y avance en positivo, recuerde que el amor y la fe, mueven montañas.

"No permitas que aquello que no puedes hacer interfiera con aquello que sí puede hacer", John Wooden.

Lo que está hecho, hecho está, afortunadamente tienes todo un camino por delante. Evita ser como la gran mayoría de personas que se concentra en lo que pasó, en lo que los ha detenido, apartándose del camino a donde iban y se la pasan días lamentándose por lo que sucedió, en vez de quitarse el polvo de la caída y salir adelante. Repóngase de todo lo que la vida le ha presentado, no se detenga demasiado tiempo en el pasado y canalice toda la energía en salir adelante en no castigarse por lo que le ha pasado. No pierda las oportunidades que la vida tiene para usted, por vivir en el pasado. Si nos concentramos en lo que podemos hacer, lo logramos. Camine hacia delante. Como dice Cristina Saralegui, "pa' trás, ni pa' tomar impulso".

Así que en tus manos está, tú decides si vives en tu pasado o empiezas a perdonar para recibir todo lo que la vida tiene para ti ¡aquí y ahora!

Y recuerda: ¡Sonríe, agradece y abraza tu vida!
Sobre todo: ¡a despertar a la vida, gente! 
Para VIVIR.

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28 de agosto de 2018

Razones por las cuales dejar el pasado atrás y perdonar Parte I


Hace unos días leía que "el perdón es algo curioso; calienta el corazón y enfría la picadura". "El perdón no nos viene fácil a la mayoría de nosotros y que cada vez que alguien nos lastima, quedamos con un sentimiento de herida, ira y venganza. Nos es muy difícil pasar por alto la herida que alguien nos ha infligido. Pero el perdón no es olvido, es simplemente soltar la herida. No es algo que damos a otros sino a nosotros mismos", decía el texto que leí.

Y es que perdonar es básico para poder disfrutar de una vida más plena, es entender que nosotros somos quienes dejamos que las situaciones o personas nos afecten, es analizar las razones por las cuales reaccionamos de determinado modo o bien nos compartamos groseros, soberbios, irritados con todas las demás personas en nuestro camino. Perdonar a los demás es básico, pero créame, perdonarnos a nosotros mismos nos ayuda a soltar, a viajar más livianos para que podamos seguir adelante en el camino adecuado y con menos obstáculos hacia nuestras metas, objetivos, proyectos de vida y laborales. Sin dejar de lado lo más importante: que aporta que seamos mejores personas y tengamos una vida más placentera.

En el libro de tareas diarias de Una vida mejor de Joel Osteen, varios capítulos son dedicados al perdón. De todo lo que ahí se menciona he agrupado las ideas principales y me han resultado las siguientes reflexiones que te comparto para que de una vez por todas te decidas a dejar el pasado atrás y perdonar:

"Cuando se cierra una puerta, hay otra que se abre. Pero muchas veces nos quedamos mirando la puerta cerrada durante tanto tiempo que no vemos la que se abre delante de nosotros", Alexander Graham Bell. 

A todos nos suceden cosas quizás nada agradables o que no estaban en nuestros planes y todos podemos echarle la culpa de cómo nos sentimos a los demás o a las circunstancias. Quizás las razones que tengas sobre porqué te están sucediendo esas cosas son válidas y todo lo que estás experimentando no es precisamente lo que desearías haber vivido. De pronto se trata de una enfermedad, un negocio frustrado, una relación que terminó, la traición de un amigo, una baja en tus ingresos y demás. La cosa es que si deseas salir adelante no puedes estar concentrándote solamente en esas situaciones que desde ya forman parte de tu pasado, debes dejarlas de lado, liberarte de los "por qué a mí" y la mentalidad de víctima y cambiar de canal, así como lo haces cuando te encuentras algo en la televisión que no te agrada, simplemente tomas el control remoto y cambias de canal. Cámbiate a lo positivo, a dejar de quejarte y a concentrarte en dar lo mejor y entender qué es lo que debes hacer para salir adelante. Recuerda que como aprendiste en otras columnas, los pensamientos y las palabras definen nuestro futura y nuestra realidad. Así de simple, ¡tú decides! 

"Quien no puede perdonar a otros, rompe el puente por el que él mismo puede pasar", Corrie Ten Boom.

Para dejar el pasado tendrás que avanzar. A veces hemos elegido tanto el temor en nuestras vidas que se vuelve nuestra zona de confort y la felicidad nos asusta. A veces, pasamos tantos días, semanas, meses o años concentramos en lo que nos pasa que no vemos la salida hacia lo que realmente podemos lograr. La idea es usar lo que te pasa como un puente hacia mejores situaciones, siempre y cuando te esfuerces en ver la manera correcta de salir del pasado. Si te tiran piedras úsalas para hacer una montaña y pasar al otro lado, no te concentres en esquivarlas. Si realmente deseas salir adelante, estar mejor y lograr lo que deseas, debes quitarte el traje de autocompasión, dejar las excusas y de culpar a los demás por lo que te ha sucedido. Nadie más que usted es el arquitecto y constructor de su propia vida y en sus manos tiene la solución: empiece a perdonarse por haber elegido que lo que los demás hayan dicho o hecho le haya afectado y perdone también a esas personas que la vida le ha puesto en el camino. Tómese el tiempo ahora mismo de hacer una lista, de analizar de quienes necesita perdón y a quienes necesita perdonar. 
Hágalo, ¡es por su bien!

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