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8 de abril de 2022

Siempre sal de la oficina… ¡A tiempo!


Hace un tiempo me llegó una imagen en la cual enunciaban los beneficios de salir a tiempo de la oficina haciendo tomar conciencia del mismo:


La imagen fue elaborada inicialmente en inglés en el año 1998 y a pesar que han pasado tantos años, en lo particular yo, aun no lo veo aplicado en la empresas de hoy en día. 

A continuación a cada enunciado le doy toda la razón:

1. El trabajo es un proceso que nunca termina. Nunca se puede terminar todo el trabajo. Algunos suelen pensar que a mayor horas de trabajo, mayor productividad… Enunciado que considero yo totalmente incorrecto. Aunque hay ciertas personas que lo hacen con intenciones de ‘ganar puntos’ ante su propio Jefe para que así se le faciliten las puertas a ‘supuestas’ mejoras laborales, y son este tipo de acciones las que empañan la sana competencia en el mundo corporativo…. acciones que actualmente se ha vuelto muy común. El trabajo jamás se va ha terminar, en cambio tu vida sí. Deja el proceso del trabajo cuando debes y continúa con el proceso de tu vida.

2. Si fallas en la vida, tu jefe o cliente no será la persona que te ofrecerá una ayuda, pero tu familia o un amigo sí lo harán. A la empresa, en la cual trabajas, poco o nada le interesa tu vida personal, para ellos eres un activo más y el objetivo principal que buscan en ti es que produzcas más dinero para ellos… así de sencillo ¿Por eso te pagan no? Cada hora que estés en la oficina tiene un costo para ellos y durante esas horas ‘le perteneces’… eres de su propiedad, por contrato. Por el otro lado, tu familia y tus amigos te conocen mejor que la empresa en la cual laboras, eres más ‘tú’ cuando estas con ellos, y por tal razón estarán contigo en las buenas y algunos amigos tal vez en las no tan buenas.

3. Los intereses de un cliente no son más importantes que lo de tu familia. Cada quien vela por sus propios intereses, los cuales con el tiempo te ayudarán a saber con quién puedes contar realmente en el mundo laboral. Mientras más poder o autoridad tenga uno… más lo vas a conocer. El cliente siempre tiene la razón ¿o no? Mejor dicho: El que tiene el dinero, siempre tiene la razón. Lo que pude aprender y experimentar es que mientras más caprichoso sea el cliente menos vida personal podrás tener, ya que todo lo que pida siempre será para ‘ayer’… en la mayoría de servicios así lo es.

4. La vida no significa llegar a la oficina, volver a casa y dormir… Hay más en la vida: Tiempo para socializar, hacer ejercicio, relajarse, etc. No hagas que tu vida carezca de sentido, sino tarde o temprano caerás en un circulo vicioso llamado rutina y con el tiempo terminarás conformándote con lo que tienes dejando de aspirar a seguir desarrollándote. No solo vivas para acercar tu tarjeta de trabajo al marcador de asistencia. Existe vida allá afuera, lugares que conocer, momentos que experimentar, otras culturas, otros países y muchas actividades que vivir… hay quienes te esperan en casa y tal vez hijos a quienes te gustaría ver crecer no solo cuando estén durmiendo. No olvides que todo tiene su tiempo y su momento… no rompas el equilibrio.

5. Usted no estudio y luchó en la vida sólo para ser una máquina. Trabaja para vivir y no lo hagas al contrario, cada uno se ha quemado las pestañas para lograr su propósito personal y no el de otro. El trabajar para otro es un proceso de aprendizaje y no para pasar toda una vida dependiendo de ello. ¡Busca algo que sea tuyo! ¡Qué te pertenezca! Y que otros aprendan de ti. Trabajar duro tal vez pueda darte más dinero, pero a cambio puedas ir deteriorando tu salud y para ese entonces ¿de que te habrá servido todo ese esfuerzo? Mejor trabaja inteligentemente.

Una persona que se sienta en la oficina hasta tarde no quiere decir que es una persona trabajadora. Es un persona que no sabe cómo manejar el trabajo en el tiempo estipulado o asumió las consecuencias del trabajo mal hecho de otro.

El salir a tiempo te ayudará a ser más productivo no solo en tu vida laboral sino también en los demás aspectos de tu vida y principalmente en la de fortalecer tus relaciones familiares.


MPC Coaching

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10 de noviembre de 2017

El orgullo, nuestro mejor amigo y el peor enemigo

A pesar de que algunas personas consideran que el orgullo es algo bueno, hemos comprobado que es la causa de muchas discusiones, enfrentamiento con los amigos o los compañeros de trabajo, malos entendidos, etc., e incluso en Coaching puede llegar a ser un obstáculo para progresar, tanto para el coach como para el coachee.


       
Decía El Quijote: "Yo sé quién soy", y es curioso porque uno de los efectos del orgullo es que no nos deja ver ni ser quiénes realmente somos, es más, a veces nos hace deambular por caminos totalmente ajenos a nuestra forma de ser y andamos sin posibilidad de retorno empujados por una fuerza interior que no nos deja ceder ni tan siquiera ante la razón.
       
Aunque ya de adulto he logrado controlar en gran medida los efectos malignos del orgullo, reconozco que durante gran parte de mi vida ha sido uno de mis grandes problemas. Últimamente me ha ayudado mucho el aplicar como elemento de control un concepto de negociación que Jim Camp emplea en alguno de sus libros, y que él denomina la "no necesidad" y que yo he extrapolado para uso en mi vida personal y profesional.
      
¿No le ha ocurrido que ha discutido con un amigo, un alumno, un profesor, su marido o esposa, teniendo o sin tener razón, y no ha sido capaz de finalizar la discusión, o días después de hacer las paces con esa persona? A mí me ha ocurrido muchas veces y lo que recuerdo me pasaba algunas veces por la cabeza era: "¿Por qué tengo que ser yo el que dé el primer paso?". La respuesta era porque tenía la "necesidad" de: tener la razón, quedar bien, etc. Creo que nuestro orgullo nos produce una necesidad de mantenernos en una posición antinatural que obedece mayormente a una satisfacción de nuestro "Yo" interior.

Si lo pensamos bien, realmente sólo tenemos necesidad de respirar, alimentarnos, beber agua, dormir, vestirnos y poco más. El resto son deseos, pero que de ninguna manera limitan nuestra supervivencia. Generalmente olvidamos esto y hacemos imprescindible y defendemos con gran vehemencia cosas, actitudes o pensamientos mundanos, que realmente no tienen importancia para nuestra vida.
       
El psicólogo, Fernando Moreno, platica en una cuento de un mono y unos cacahuetes que viene como anillo al dedo. Decía así: "En algunas zonas de África se cazaban los monos atando bien fuerte al árbol una bolsa de piel. Ponían en su interior cacahuetes, la comida preferida del mono. En la bolsa había un agujero de tamaño tal que por él podía pasar justamente la mano del mono, pero que una vez llena, cerraba el puño y ya no podía sacarlo de la bolsa de cuero. ¡Pobre mono! Cuando veía que no podía sacar el puño lleno de cacahuetes por el pequeño agujero se ponía furioso, chillaba e intentaba huir. Todo era inútil. Por esfuerzos que hiciera no podía sacar la mano de la bolsa. Entonces el cazador salía del escondrijo. Cogía al mono. Le daba un golpe seco en el codo. El mono abría la mano y soltaba los cacahuetes. Así de fácil: con sólo abrir la mano y desprenderse de los cacahuetes el mono se hubiera salvado".
       
¡Cuántos son los que quedan cogidos, aprisionados, aferrados, atados a sus egoísmos o son arrastrados por negras pasiones que les destruirán y que en un inicio podían haberse liberado de ellas!

MPC Coaching

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