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3 de agosto de 2022

La crítica y el criticón

Criticar algo o a alguien supone, de entrada, ubicarse en una posición de superioridad. Solo quien detenta un poder, un conocimiento o un criterio mayor, puede evaluar y calificar. Un criticón hace eso todo el tiempo: juzgar a los demás, pretendiendo que su opinión, en verdad los va a degradar.
Del crítico al criticón hay un abismo. El que hace una crítica seria se sabe y se certifica como experto para hacerla. Evalúa tanto los aspectos negativos, como los positivos de aquello que está analizando. Lo anima un afán de mejora y por eso está despojado de ira al formular los resultados de su evaluación.
En cambio, el criticón lo que quiere es, simplemente, descalificar a los demás sin otra intención que la de desacreditarlos.

Crítica y proyección

El psicoanálisis estableció la existencia de un mecanismo de defensa que denomina “proyección”.  Consiste en un ejercicio inconsciente, a través del cual una persona les adjudica a otros sus propias virtudes, defectos y necesidades. Es como si tú te vieras al espejo y pensaras que quien se refleja ahí es otro.

La proyección se manifiesta cuando, por ejemplo, pensamos que le caemos mal a una persona, cuando en realidad somos nosotros quienes no la aceptamos. O cuando le gritamos a alguien que no nos grite. O en las situaciones en las que le damos a otra persona un consejo que no nos ha pedido; asumimos que necesita de ese consejo, cuando en realidad quienes lo necesitamos somos nosotros.
En el caso de los criticones, la proyección estriba en que tienen una opinión negativa de sí mismos. Y cualquier asomo de sus propios rasgos en otros desata la crítica inmediatamente. En el fondo, quieren probar que los demás son tan malos como ellos mismos. Que nadie es mejor.
Ver los defectos o las equivocaciones de los demás con lente de aumento les genera una gratificación; es una manera de eludir sus propios defectos y equivocaciones, escudándose en el prejuicio de que los demás son iguales o peores.
Como se dijo, se trata de un mecanismo de defensa que es inconsciente. De defensa, porque permite preservar una idea del propio yo. E inconsciente, porque no es una conducta deliberada o calculada. Nace como espontáneamente, aunque se repita sin cesar.

Los efectos de ser criticón

Un criticón está atrapado en una realidad muy triste. Su constante descalificación de los demás le crea la idea de vivir en un mundo insoportable. Aunque haya cierta satisfacción al ejercer sus críticas, se trata de una gratificación pobre y demasiado pasajera. La mayor parte del tiempo van a experimentar una profunda inconformidad.
El criticón tiene fuertes rasgos de paranoia y de melancolía. Es más que probable que haya crecido en un medio en donde se le juzgó de manera injusta. Seguramente se le señalaron sus defectos constantemente y se le hizo pensar que “no hacía nada bien”, que su valor como persona era relativo.
En un criticón hay un niño sojuzgado y triste que sigue encadenado a una infancia desdichada.
La crítica desmedida hacia los demás impide las buenas relaciones, pero sobretodo impide confiar, ser espontáneo, alimentar los lazos de intimidad. Por eso el criticón es también un gran solitario, que pasa el tiempo entre la tristeza y el enojo.
Y aunque haya razones de peso para que el criticón sea como es, lo cierto es que su comportamiento es dañino para los demás. Genera atmósferas pesadas y puede llegar a herir a los otros con sus palabras, o sus acciones.
También promueve un ambiente grupal poco sano que, más temprano que tarde, conduce al conflicto. En realidad, necesita ayuda para reconciliarse consigo mismo. Y debe buscarla.
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28 de diciembre de 2018

Humildad


"Todo hombre que conozco es superior a mí en algún sentido. Y en este sentido, aprendo de él". (Ralph Waldo Emerson)
Según Wikipedia, el término deriva del latín humilis, que se traduce no solamente como humildad sino también como bajo o de la tierra.

Desde mi punto de vista, me atrevería a afirmar que hoy en día la humildad está sobrevalorada, la mayoría de la gente acepta con orgullo el calificativo de humilde, pero... ¿Qué ocurre si este calificativo lo aplican a su estilo de vida, su trabajo, etc.?

Mira a Fulanito, tiene una vida muy humilde, un trabajo humilde, viste de forma humilde... No es precisamente agradable ¿Verdad?

¿Qué les parecería probar a cambiar humildad por autoconocimiento?

Hasta donde yo sé, socialmente no está bien visto el que una persona reconozca su valía públicamente.

En el momento en el que alguien reconoce que "es muy bueno" o incluso "el mejor" en algo, no es raro que surjan calificativos como, prepotente, egocéntrico y demás perlas similares, pero... ¿Qué ocurre cuando puede hacerlo? ¿Cuándo realmente es muy bueno?

Cuanto nos cuesta reconocerlo... ¿Has probado alguna vez a decir: "Sí, eres realmente bueno en ese área"? o "Sí, reconozco que eres mejor que yo en ese aspecto en concreto".

No es fácil ¿No te parece?, especialmente con la segunda frase. ¿Qué te parecería completarlo con un -¿Podrías enseñarme??

Sinceramente, te animo a hacerlo, haz saber a las demás personas lo buenas que son, según tu punto de vista, en determinados aspectos de su vida, verás cómo la relación que tienes con ellos cambia de manera asombrosa.

Por otra parte, te invito a que te autoexamines, y reconozcas esas áreas de tu vida en las que realmente eres extraordinariamente bueno, haz una lista y compártelas con la gente que te rodea.

No tienen que ser áreas especialmente relevantes, quizás se te dé muy bien hacer castillos de cartas, por ejemplo. Tan solo importa que seas realmente bueno haciéndolas, verás cómo aparecen más de las que esperas.

Hay algo que debes de tener en cuenta, debes de ser cuidadoso, ya que no hay más necio que el que presume de cualidades o de atributos que no tiene.

Todo el mundo, absolutamente todo el mundo es excelente en algún aspecto de su vida, y no hay nada de malo en reconocerlo, eso sí, reconoce también en que aspectos eres menos bueno, y si te vanaglorias de tus capacidades, se capaz de asumir tus áreas de mejora.

No te enfades si alguien te dice que no eres bueno en algo, tan solo dale las gracias, y dile que vas a esforzarte en corregirlo, incluso me atrevería a animarte a que le pidieses que te dijese que más cosas observa que según el podrías mejorar.

Tampoco te empeñes en corregir todo lo que te digan, solo toma aquello que tú crees que puede ayudarte, si no eres bueno haciendo malabares, ¿Va a ayudarte en algo el mejorarlo?

Aprende a encajar las críticas, pues tan sólo disfrazan oportunidades de crecimiento.

Ahora, sal ahí fuera y demuestra al mundo que eres realmente grande.

MPC Coaching

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