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25 de mayo de 2022

¡Arriésgate!


El miedo no es malo, pero es muy incómodo. Todos tenemos la capacidad de sentir miedo en ciertas circunstancias. Lo llevamos de serie, es tan nuestro como el sentido del gusto o del olfato. ¡Sin miedo no seríamos conscientes del riesgo! Nuestra especie no habría sobrevivido sin él. ¿Qué si no, nos hubiera hecho correr despavoridos tras el rugido del león?

Hoy día no huimos de leones, pero sí de cientos de otros peligros. Cambiar aspectos de nuestra vida implica riesgos, renuncias... nos saca de nuestra zona de confort hacia lo desconocido. Todos decidimos los cambios en base a lo que creemos que nos va a acercar un pasito más a la felicidad. 

Pero... incluso la felicidad puede darnos miedo. 

¡ARRIÉSGATE!

Desde que el mundo es mundo, el miedo se ha encargado de dejarnos muy claro qué es lo que realmente nos importa. Cuando huíamos del león, nos recordaba que a todos nos importa mantenernos con vida. Si la ansiedad o el miedo se te disparan ante un atisbo de felicidad, tómalo como confirmación de que deseas ese estado. 

¿Continuamente das vueltas a un cambio que te ilusiona, pero pensar en dar el primer paso hacia ello te da un miedo mortal? ¡Ve a por ello! Sientes miedo porque en esa situación, eres responsable de tu felicidad. ¡Ay! ¿Y si no logras recorrer el camino hacia tu objetivo? Si. Si ya sé yo que eso es lo que te taladra la mente... pero, ¿y si lo logras? Desde luego como no vas a llegar es ahí parado. 

¡Arriésgate! Eres más capaz de lo que piensas. A la felicidad le encanta jugar al escondite con nosotros. Parece tan difícil de encontrar, que teniendo pistas sobre dónde está la tuya... ¡cómo vas a perder esa oportunidad!

La clave: no pierdas de vista tu objetivo. Trata de dar cada día un paso hacia él.

MPC Coaching

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14 de abril de 2022

¡Abandona tu zona de confort!

Para alcanzar el éxito, abandona tu zona de confort, toma riesgos, explora nuevas posibilidades y supera tus  miedos

¿Cuántas veces hemos oído la expresión “más vale malo conocido que bueno por conocer”? ¿Cuántas personas se mantienen en puestos de trabajo en los que no se sienten realizadas?  Abandonar la zona de confort a menudo nos da miedo pero nos está impidiendo alcanzar el éxito.

¿Qué hay detrás de todo ello? ¿Por qué esa resistencia al cambio y a probar cosas nuevas? La mayoría de las personas contestan que es por miedo a lo desconocido, por pereza a embarcarse en nuevos proyectos o por costumbre. Son personas que se quejan constantemente de su situación, pero que no hacen nada para cambiarla, manteniéndose en un papel de víctima. En Coaching, decimos que se mantienen en un Estado del Yo Niño Sumiso de queja constante sin pasar a la acción. Todo cambio lo ven como una amenaza y un posible peligro que pone en riesgo su seguridad.

En Coaching utilizamos el concepto de zona de confort para referirnos a aquella zona en la que nos sentimos seguros, porque nos es conocida y nos resulta previsible. Es un estado mental que nos lleva siempre a pensar, a decidir y a actuar de la misma manera, sin atrevernos a probar cosas nuevas, a hacer actividades diferentes o a arriesgarnos para alcanzar el éxito que tanto deseamos.

Queremos el éxito, pero es mayor el miedo que sentimos a salir de nuestra zona de confort.

¿Por qué nos cuesta salir de nuestra zona de confort?

En Coaching, la persona que renuncia a su éxito por miedo a abandonar su zona de confort, esta actuando desde una combinación de los Estados del Yo Padre Crítico y Niño Sumiso. Es alguien con unas creencias muy limitantes y unes barreras mentales que le mantienen siempre en las mismas rutinas y en los mismos patrones de conducta.

El bucle que nos mantiene en la zona de confort es un diálogo interior entre el Estado del Yo Padre y el Estado del Yo Niño Sumiso que parte de una posición existencial negativa en la que el mundo se ve como algo peligroso y en la que la persona no confía en sus propias capacidades y recursos para salir adelante y arriesgar.

De esta manera, cada vez que alguien anima a la persona a probar cosas distintas, a cambiar de trabajo, a conocer gente nueva y, por ende, que consiga el éxito, su Padre Crítico le recuerda al Niño Sumiso lo peligroso que es el mundo exterior y todas aquellas veces en la que lo ha pasado mal, reforzando esos miedos e inseguridades que mantienen a la persona atrapada en su zona de confort.

La zona de confort al sernos conocida y previsible, le da a la persona una falsa sensación de seguridad y de control, con lo cual la resistencia al cambio es todavía mayor.

Por tanto, podemos afirmar que las personas que se mantienen en la zona de confort por miedo al cambio, a lo desconocido o al fracaso son personas con una baja autoestima y con muy poca o escasa seguridad y confianza en si mismas. Su vida se encuentra regida por el diálogo interno entre Estado del Yo Padre y Estado del Yo Niño con escasa intervención del Estado del Yo Adulto porque la persona no se siente capaz de ser autónoma y de liderar su propia vida. Normalmente son personas que se mantienen en un papel de víctima y que tienden a ser emocionalmente dependientes.

Su pensamiento está regido por las suposiciones “Y si me despiden” “Y si me pasa algo malo” “Y si me deja mi pareja” “Y si me sale mal” “Y si fracaso…” Estos “ Y si…” son nuestros peores enemigos porque nos paralizan y nos dejan bloqueados en una determinada situación, impidiéndonos alcanzar el éxito.

Puede ser que esta situación nos provoque sufrimiento e infelicidad pero dar el salto, arriesgar y  enfrentarnos a esos “Y si…” y superarlos nos genera todavía más sufrimiento e incluso pánico, por lo que la persona prefiere quedarse tal como está reafirmando su guión de vida y el dicho de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Detrás de este miedo a lo desconocido, hay una falta de confianza en la propia capacidad de hacer frente a las nuevas situaciones y de resolver los retos que se le vayan presentando.

Pero vivir atrapado en esa zona de seguridad no es vivir porque la persona sufre, se siente estancada, no evoluciona, no crece y nunca logrará el éxito personal y profesional. Esa idea de control es una ilusión, la vida está llena de contratiempos, de imprevistos, de desafíos y tenemos que aceptarlos y desarrollar estrategias para poder superarlos y avanzar porque de lo contrario estaremos siempre en tensión, con un gran estrés que nos puede llevar a la desmotivación, a la apatía y a la depresión.


¿Cómo salir de la zona de confort para alcanzar tu éxito?

Los procesos de Coaching acompañan a la persona en su proceso de expandir su zona de confort, potenciando su Estado Del Yo Adulto y favoreciendo su autonomía para que tome nuevas decisiones que le permitan afrontar los retos que se le planteen con seguridad y confianza en sí misma, permitiéndole alcanzar el éxito.

Pasos para expandir la zona de confort:

  1. Ser conscientes del diálogo interior negativo para revisar todos los mensajes del tipo: “Tú no puedes”, “No serás capaz”, “Seguro que fracasas”, “Me voy a equivocar”,… y conocer cuáles son nuestras creencias limitantes.
  2. Potenciar su autoconocimiento, para tener una visión realista de sus capacidades y de sus fortalezas.
  3. Trabajar la motivación para el cambio. La persona se tiene que entusiasmar con las posibilidades que le ofrece salir de la zona de confort, con las nuevas oportunidades que se le presentarán, con lo enriquecedor que es conocer personas nuevas y también con todo aquello que descubrirá de si misma.
  4. Introducir pequeños cambios a su alrededor como por ejemplo comprarse ropa nueva, peinarse de manera diferente o hacer cambios en la decoración de su casa. Animarse a hacerlo y ver que no pasa nada, le hará ganar confianza en si mismo.
  5. Cambiar tus rutinas. Por ejemplo, ir al trabajo por un camino diferente al de siempre, acostarse a una hora distinta de la habitual.
  6. Probar a realizar actividades nuevas, apuntarse a bailes de salón o a un grupo excursionista.
  7. Conocer personas nuevas que te aporten distintos puntos de vista, maneras diferentes de ver la vida…
  8. Viajar a lugares distintos te ayudará a ampliar tus horizontes, a vivir nuevas experiencias, a conocer realidades distintas que te enriquecerán y te harán crecer como persona.
  9. Pensar que no estás solo. Pedir ayuda a tu familia y amigos para ir introduciendo estos cambios en tu vida. Por ejemplo, si quieres viajar y te da miedo ir solo, pide a alguien que te acompañe y así te sentirás más seguro porque sabrás que si te bloqueas o sientes ansiedad, tendrás a alguien de confianza a quien recurrir.
  10. Ser paciente contigo mismo. Salir de la zona de confort tiene que ser un proceso progresivo, no pretendas hacerlo de un día para otro. Para superar el pánico que la persona siente a probar cosas nuevas, es aconsejable que el estrés que provoca ese miedo no sea más fuerte que la motivación que tiene la persona por cambiar.
  11. Rebajar el nivel de perfeccionismo y de autoexigencia. Es importante aceptar que todos nos equivocamos y ver el fracaso como una oportunidad de aprendizaje y de mejora.
  12. Anticipar las excusas y resistencias. La persona tiene que ser consciente de que el miedo a hacer cosas distintas, va a provocar que busque todo tipo de excusas para posponerlas. Desde el Estado del Yo Adulto es necesario revisar estas excusas y relativizarlas.
  13. Aprender técnicas de relajación y de meditación para rebajar el estrés que suponen los cambios.
  14. Premiarse cada vez que conseguimos uno de nuestros objetivos para retroalimentarnos en positivo. Puede ser tomarnos aquel té que tanto nos gusta, ver nuestra película favorita o darnos un pequeño capricho.
  15. Llevar un diario con nuestros avances. Eso nos ayudará a que en los momentos que nos sintamos agobiados y presas del pánico, no tiremos la toalla. Echar la vista atrás y ver todo lo que hemos alcanzado, nos hará ganar confianza en nosotros mismos y seguir adelante.

Pensemos que salir de la zona de confort nos ayuda a crecer como personas, a enriquecernos, a vivir nuevas experiencias, a tener nuevas oportunidades, a ser más tolerantes, a ampliar nuestra visión del mundo y a desarrollar todo nuestro potencial, ganando en autoconocimiento, autoestima y confianza en nosotros mismos. Todos ellos factores esenciales para alcanzar nuestro éxito personal y profesional.

Fuente: emprendices.co

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12 de abril de 2018

Cinco claves para mantener un buen ambiente laboral


En un mundo cada vez más competitivo la presión que existe en las empresas para que el trabajo salga bien es mucho mayor, por eso en ocasiones el clima laboral de una compañía no es el mejor y el empleado es el más afectado. A continuación se presentan cinco claves que le ayudarán a mejorar este aspecto y aumentar la productividad del lugar donde trabaja.

Juego y Humor

Estudios realizados sobre clima organizacional han demostrado que la mezcla de dos mundos: el serio con el creativo, relajado y divertido, logra resultados extraordinarios en la atmósfera laboral.

Cuando la organización separa las diferencias entre ser serio o divertido e incluye y combinar estos conceptos, los resultados serán más efectivos y eso se podrá apreciar con el pasar del tiempo.

Desafío y Participación

Las organizaciones pueden aumentar la productividad y creatividad de las personas en la medida en que estas participen en la construcción de sus objetivos corporativos aumentando su capacidad de retarse y comprometerse con los mismos. 

Confianza

Solo cuando es posible construir con el otro se puede pensar en un ambiente ideal para el desarrollo de la innovación. 

El temor a ser defraudados o traicionados en la generación de nuevas ideas es uno de los grandes obstáculos que impiden el desarrollo de una cultura de innovación y creatividad.

Apoyo a las Ideas

Toda idea por buena que sea, requiere de un patrocinador para ser desarrollada e impulsada. En la medida en que se apoyen las nuevas iniciativas, aun sabiendo que sólo algunas de ellas tendrán gran éxito, se estará creando un clima de innovación y creatividad. 

Toma de Riesgos

La capacidad de tomar riesgos y actuar es una característica de las organizaciones y equipos creativos, innovadores y de alto desempeño. 

De acuerdo con Suárez el clima organizacional es una percepción colectiva de las personas en relación con las prácticas, políticas, estructura, procesos y sistemas que se dan en una organización y su consecuente reacción a esta percepción. “El clima organizacional se construye a lo largo de un periodo significativo de tiempo con el día a día y es observable, medible y cuantificable”, agregó.

En qué fallan las empresas

Según los especialistas los principales problemas de las empresas radican en creer que todas las personas tienen las mismas necesidades, expectativas y temores sobre la estrategia de la organización. No reconocer de manera adecuada y oportuna el trabajo bien hecho. La inequidad que se da en algunas variables críticas como salario, oportunidades de desarrollo e incentivos. 

El papel de las empresas es determinante para que un trabajador se sienta bien en lo que hace. “Hacer que un trabajador se sienta bien es sencillo, basta con tener un lugar cómodo de trabajo y que el jefe sea visto como un igual y no como alguien superior”

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