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20 de junio de 2021

PAPÁ: Enséñale a caer



Navegando por la red me encontré con este interesante articulo, personalmente me gusto, porque nos invita a reflexionar y a proponernos ver las cosas desde otra óptica, ya que muchas veces cometemos errores al actuar, al hablar y al reaccionar frente a nuestros niños, pasando así por encima de todas nuestras creencias y de las teorías de que tan buenos padres podremos llegar a ser... Por ello quise compartirlo con todo ustedes.

Es un poco largo pero créanme que vale la pena leerlo y releerlo para digerirlo, y hacerlo realidad, para tenerlo a la mano, para consultar y por si acaso... 

"Lamento no poder ser, esta vez, tu solución, joven guerrero. A mal árbol te arrimas, yo he de ser el menos indicado para ayudarte en este caso. Sabrás perdonarme pero yo tampoco tengo la menor idea de que hacer ni por dónde comenzar. Yo tampoco sé cómo diablos se hace para criar a un hijo. Además, ni falta que hace porque, a estas alturas, me queda claro que no lo voy a tener, de modo que lo único que se me ocurre –en este instante en que te quiero más que cuando aún no eras papá– es escribirte esta lista de todo lo que yo NO haría." Autor: Beto Ortiz

Nunca emplees –con tu hijo– la palabra “obedecer” porque es un verbo indigno que denigra hasta a quien lo usa. Nadie es tan sabio que merezca ser obedecido. Enséñale, más bien, a dudar, a cuestionar, a rebelarse contra todo lo que le parezca injusto, sucio, cruel o falso. Anímalo a ponerse siempre del lado del que va perdiendo, del que se está llevando la peor parte, a proteger al pequeño y al frágil: al anciano, al pobre, al enfermo, a la flor, al niño, al perro. Y a serles fiel.

Enséñale, por supuesto, a pelear por lo que cree. A guerrear como un loco por la verdad a como dé lugar, al precio que sea, hasta las últimas consecuencias. A creer en la gente que la busca y a dudar de la gente que la encuentra. Nunca prohíbas, convence. Nunca des órdenes, plantea siempre un gran abanico de alternativas. En lugar de pretender decirle lo que tiene que hacer, cuéntale tu experiencia: dile lo bien o mal que te fue en la misma situación y después déjalo solo. Que sea valiente y que decida solito. No le impongas tus opiniones. No le impongas tus afectos. No le impongas tus gustos. No le impongas tu religión. Ahórrale la mayor cantidad posible de miedos y de culpas y lo habrás librado de una inmensa carga de dolor completamente innecesario.

No emplees nunca la palabra “cállate”. Jamás grites, ni golpees, ni castigues. Enséñale, más bien, que el que grita más es siempre el menos fuerte, que el que más maldice es siempre el menos temible, que el que insulta más es siempre el más imbécil.No dejes de abrazarlo y besarlo sin falta todos los días. La certeza de que tú lo quieres más que a nada en este mundo será una razón para aprender a quererse primero y para (intentar) querer a los demás, después.

No dejes de abrazar y besar a tu mujer delante de él, quiéranse siempre a la vista de todos pero cuando tengan ganas de pelear, esperen hasta que él se haya ido a la escuela y peléense en privado. No te permitas jamás, bajo ninguna circunstancia, la suprema cobardía de ofender ante él a su mamá. Recuerda que la madre es lo más sagrado y da la casualidad de que –antes que tu mujer– ella va a ser, sobre todas las cosas, su mamá. Suficiente confusión hay en la vida de los niños como para empeorarla con nuestras frustraciones, nuestros celos, nuestras deudas impagas y con toda nuestra mierda adulta.

No toleres nunca en tu casa el dudoso lujo de la violencia, lo único que lograrás será hacer miserable su niñez y cuando crezca y se convierta en la atroz catástrofe que tan primorosamente cultivaste, te devanarás los sesos preguntándote qué hiciste mal. No tengas miedo de mostrarte débil, falible, imperfecto, equivocado, triste, roto, humano. No te avergüences de contarle tus miserias, tus traiciones, tus flaquezas, tus derrotas. Si le hablas con el corazón en la mano, desarrollará un espíritu solidario y compasivo y será capaz de hacerlas suyas también, aprenderá a no sentirse con derecho a reclamarte, a juzgarte y condenarte. No te avergüences de mirarlo a los ojos si un mal día te abraza el infortunio y te ves obligado a cambiarlo de colegio, a mudarte a una casa más chiquita, a vender el carro, a dejar de ir al cine, a comer menos lomo y más grated de atún. Si eso ocurriera –toca madera, claro– pero si eso ocurriera, díselo sin pena ninguna, dile que esta carretera en que viajamos nunca va en línea recta y que siempre habrá tramos que te sorprenden con súbitas curvas e intempestivas bajadas.

Y si por el contrario, los dioses te bendicen y contigo la vida se ríe a carcajadas, tampoco se lo enrostres todo el tiempo, no le saques en cara que él tiene todo lo que tú nunca tuviste o que está –por eso– obligado a ser mucho mejor que tú. (Fíjate en la ridícula soberbia que encierra tamaño desafío). No lo obligues nunca a terminar la sopa apelando al hambre que tienen los niños del África a menos que tengas planeado animarlo a donar un porcentaje de sus propinas. Dale todo lo que necesite, pero tampoco mucho más. No olvides recalcarle que a los niños no se les diferencia por las marcas de sus zapatillas. Enséñale –por encima de todo– esa extraña alegría que solo se encuentra en el dar. Déjale muy en claro que cuanto menos tienes más libre eres, que –al final– tener no tiene absolutamente ninguna importancia.

No olvides enseñarle también a buscar la belleza. Entrénalo para encontrarla a cada paso en la perfección de la naturaleza o en el caos y aún en los lugares más insospechados. Por ejemplo: en su país, en el color de sus ojos, en la tristeza, en el silencio, en su interior. Nunca censures su curiosidad, no escatimes elogios a su gracia, talento o brillo, jamás silencies sus pasiones. No lo vigiles. No lo espíes. No lo invadas. Jugar es una actividad muy seria que requiere de la más absoluta privacidad. No le mientas nunca, ni para salir en defensa de un héroe de la patria, ni para hacerte negar en el teléfono, ni para justificar la imperdonable inasistencia de Papa Noel. Tampoco para intentar maquillar en algo los tramos menos admirables de tu biografía. Responde siempre con la verdad a todas sus preguntas, incluso a las más pendejas.

Muéstrate siempre ante él gloriosamente desnudo, sin rubores, sin temores, en todo el esplendor de tu imperfección. Que no se olvide nunca de que su mente es el único paracaídas con que cuenta y que solo lo salvará si logra que se abra a tiempo. No le digas que tiene que leer libros, mejor asegúrate de que, en casa, siempre te vea leer. No le digas que estudie, haz que sea testigo de la pasión con que haces lo que sea que hagas en la vida para ganarte los frejoles. No le digas de qué alegrarse, de qué indignarse, a quién admirar y de qué compadecerse. Deja que lo aprenda solo –por imitación o por oposición– viéndote batallar, viéndote sudar, viéndote insistir. Viéndote triunfar y celebrar y también fracasar con toda el alma y volver a empezar todas las veces que sea necesario. Enséñale, por supuesto, a perder, que eso es algo que nos va a tocar hacer una y mil veces. Enséñale a fallar, a sufrir, a llorar, a caer.

"Si solamente me vas a hacer caso en una, hazme caso en esta, guerrero: 
enséñale a caer."


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26 de agosto de 2020

¿Cuál es el propósito de educar hoy?


La palabra “educar” está asociada a guiar, facilitar, conducir, inducir, orientar, cambiar. Cada una de estas acciones reflejan de alguna manera la tarea y el compromiso de quien educa, sean estos padres o educadores, quienes son los principales protagonistas en la tarea educativa de sus hijos y sus alumnos, respectivamente.

Sin embargo, habría que analizar la realidad del siglo XXI y cuestionarse ¿hacia dónde estamos educando? y ¿cómo lo estamos haciendo? pero sobre todo evaluar ¿qué resultados estamos obteniendo?

Compartir con cientos de estudiantes, hijos, educadores y padres en diferentes partes del mundo, me hace reflexionar sobre la calidad de la educación que se está dando en nuestros tiempos, entendiéndose por calidad educativa ¨la capacidad de responder a las necesidades del entorno¨.

Parte de esta realidad la veo reflejada en la dificultad de los educadores para motivar al aprendizaje y responder a la diversidad, el reto de los padres en la formación de valores y hábitos en sus hijos, la dificultad de ambos para mantener y desarrollar una convivencia adecuada en el entorno familiar y educativo, la dificultad de los hijos y estudiantes para establecer un vínculo con sus padres y sus educadores, la frustración de los alumnos por no encontrarle un sentido o significado al contenido curricular. Todo ello es una muestra de que es necesario reflexionar sobre el sentido que tiene hoy en día el modelo de educación que se está desarrollando en la familia y en la escuela.

La formación integral de la persona debe seguir siendo el propósito fundamental de la educación; los padres y educadores deben ser y seguirán siendo los protagonistas de esta tarea, siendo el ejemplo la herramienta más potencial. Debemos de volver a una educación personalizada, la cual implica conocer y respetar la individualidad de cada uno, ofreciendo una educación para todos. El contenido del currículo debe responder a un aprendizaje significativo y la metodología debería estar fundamentada en herramientas prácticas y efectivas que motiven al aprendizaje.

Pensar en educar en el siglo XXI no es sinónimo de educar con tecnología o involucrarnos en una vida cibernética, sino más bien nos invita hoy, más que nunca, a potencializar las competencias del ser humano, fortalecer los valores, fomentar las buenas relaciones interpersonales y desarrollar aptitudes para la vida personal y profesional. Esto solo se puede lograr cuando se tiene un guía, un orientador, un facilitador, que sea capaz de establecer una relación o un vínculo con sus pupilos, de manera que logre sacar de dentro lo mejor de cada uno, dirigiéndole hacia un objetivo con estrategias efectivas de enseñanza dentro de un ambiente motivador que favorezca el aprendizaje. Existe una receta óptima y única para enseñar hoy, mañana y siempre, esa es la ACTITUD DEL EDUCADOR que logra, sobre todo, la disposición de un estudiante para querer aprender.

Los educadores y padres necesitan aprender a educar a los hijos y estudiantes de hoy, no podemos seguir conscientes de la necesidad de un cambio, es necesario hacer algo al respecto.

Las grandes empresas se están enfrentando a la realidad moderna que les exige mayor eficiencia, ejecutivos con conocimiento del mercado y con liderazgo, así como equipos altamente efectivos. De la misma manera la escuela y el hogar son las empresas más importantes responsables de formar personas que serán la base de la sociedad del futuro. Necesitamos educadores y padres con conocimiento y liderazgo, conformando equipos altamente efectivos dentro de instituciones familiares y educativas, sólidas, alineadas a mismo fin y propósito, flexibles y dispuestas al cambio pero sobre todo preparadas para asumir el RETO DE EDUCAR HOY

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13 de enero de 2020

El coaching infantil, un método para que los niños alcancen sus sueños



Cuando un niño (y una persona en general) se conoce a sí mismo: sus deseos, sus habilidades, sus emociones, sus limitaciones, etc. ya tiene mucho ganado. Le queda pasar a la acción. Todo lo que se aprende no tiene sentido si no se utiliza y se practica. Al contrario, si no se practica  ni se produce acción no se aprende ni se interioriza; no se crece; no se evoluciona.

Actualmente, el Coaching está agarrando fuerza en el ámbito educativo  y ya existen algunos centros educativos e instituciones en los que se dan cursos dirigidos al profesorado.

De aquí surge la idea  del Coaching Infantil. ¿Por qué tenemos que esperar a ser adultos para modificar los paradigmas, bloqueos, miedos que hemos creado en la infancia? Es mucho más efectivo y sencillo si empezamos desde pequeños a "aprender a aprender".

En cuanto a las familias, el Coaching puede ayudarles en el proceso educativo de sus hijos, diseñando, entre otras estrategias, modelos de comunicación y entendimiento de las etapas por las que pasan sus hijos, estrategias para gestionar las emociones, habilidades para resolver situaciones complicadas, etc. Y también les va a ayudar a ellos mismos.

Características de un Coach Infantil:


  • Conoce el lenguaje infantil  y las características de los ámbitos de desarrollo de los pequeños.
  • Trabaja un problema o dificultad presente, bien definido y con un objetivo a lograr.
  • Crea entornos y ambientes ricos en aprendizaje.
  • Facilita recursos y herramientas de trabajo específico para el día a día del niño y de la familia.
  • Tiene una metodología de trabajo basada en la observación, la escucha empática y la mayéutica.
  • Ayuda a mejorar las relaciones padre-hijo, hermanos, etc.
  • Asesora sobre hábitos, rutinas y actividades beneficiosos para el pleno desarrollo del niño.
  • Está en colaboración con la escuela del niño (si va a ella) y con los adultos que se encuentren cerca de él.
  • El juego (principal forma de aprendizaje del niño) es nuestra principal herramienta.
  • Acompaña a las personas en su camino hacia autoconocimiento, la independencia, la toma de decisiones responsables y el encuentro de su motivación personal.

Los beneficios de contar con un Coach Infantil:

Los avances de la Neurociencia nos ayudan a verificar con hechos científicos, la importancia de la estimulación y educación temprana.

Se ha demostrado que, en los primeros 3 años de vida, el niño posee grandes potencialidades cerebrales y una gran plasticidad neuronal. Durante este tiempo, los niños se encuentran en un periodo crítico para desarrollar acciones que van a influir decisivamente en su futuro desarrollo.

Por tanto, ya desde la cuna, al niño le beneficia el vivir experiencias de aprendizajes significativos, fundamentales para potenciar sus capacidades físicas, mentales, sociales y emocionales.

Estos avances son importantes para quien, día a día, se encuentra al lado de niños, tanto profesionales o familiares.

Tomando como base estos continuos avances, ofrecemos a tus hijos experiencias significativas siempre favorables para su desarrollo; y a ustedes, como padres, les damos las claves para que sean participe de la irrepetible experiencia de acompañar y guiar a su hijo en su crecimiento.

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21 de enero de 2019

Coaching para ser Feliz


La Felicidad es el éxito tras del éxito en un Coaching efectivo.
Hace veintitrés siglos, Aristóteles llegó a la conclusión de que lo que buscan los hombres y las mujeres, más que cualquier otra cosa es la felicidad.
Cualquier otra meta (Salud, belleza, dinero, poder, amor) la valoramos únicamente porque esperamos que nos haga felices.
Muchas cosas han cambiado desde el tiempo de Aristóteles, y sin embargo, sobre este tema tan importante poco ha cambiado en los siglos transcurridos.
Cuando escucho en la consulta la necesidad de alcanzar objetivos, hacer lo que no se hizo, dejar de hacer lo que se hace, ir hacia donde se desea estar o salir de donde ya no se tolera, escucho:
“¡Quiero ser Feliz!”
La felicidad no es algo que sucede.
No es el resultado de la buena suerte o del azar.
No es algo que pueda comprarse con dinero o con poder.
No parece depender de los acontecimientos externos sino de cómo los interpretamos.
Demostrado desde la historia del rey Midas, que hay muchos con mucho,  menos felices, y hay muchos  con menos, que son muy felices.
¿Por qué?

Porque La felicidad se basa en la forma en que interpretamos la experiencia.

La interpretación es el sentido que le damos a lo que sucede.
De acuerdo a como somos, vemos e interpretamos en un círculo vicioso o virtuoso según los resultados.
La felicidad depende del modo de ver el mundo
Aprendimos a ver el mundo de determinada manera y también podemos aprender a verlo de otra.

Y de esto se trata el Coaching, de un aprendizaje para cambiar nuestro modo de observar la realidad, que nos abra posibilidades, que nos permita acciones diferentes , y por sobre todo sentirnos cada día mejor, y ser más felices.


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8 de mayo de 2018

Trabajo en Equipo

En estos tiempos de cambios permanentes y creación de conocimiento, aquellas organizaciones que logren desarrollar el trabajo en equipo lograrán ventaja competitiva.

Un equipo es un grupo de personas con excelentes relaciones interpersonales, con diferentes conocimientos, habilidades y aptitudes, con un objetivo en común claramente identificado. Al trabajar en equipo logran sinergia – esto es que el todo es mayor que la suma de las partes.

Está más que probado que trabajar en equipo es provechoso para todos los involucrado, trae satisfacción y se hacen personas más sociables, también aprenden a respetar las ideas de los demás y a ser responsables por los compañeros de equipo, todos conocen y comparten los intereses y las motivaciones de los miembros, y saben que el éxito del equipo es el éxito de todos.

En un equipo la función del líder es de vital importancia, ya que para lograr las metas y objetivos organizacionales, el líder debe respetar, escuchar y tomar en cuenta las ideas del equipo, también debe saber motivarlos y promoverlos, reconocerlos y darles el mérito que les corresponde.

Los equipos tienen valores y principios que los guían, visiones que les marcan acciones, tienen un alto nivel de confianza entre todos sus miembros, los que no son ni dependientes ni independientes, son interdependientes y trabajan juntos, a pesar de la distancia. No siempre tienen el mismo líder, sino que el liderazgo es situacional y participativo, rota entre todos de acuerdo a la situación. Los miembros se sienten seguros y que están aportando, saben que son aceptados y aceptan a sus compañeros, y todos cumplen con las expectativas básicas del equipo.

Al observar y admirar tantas muestras y beneficios que obtienen los seres de la naturaleza trabajando en equipo, es normal preguntarse ¿por qué los seres humanos no aprendemos de esa increíble experiencia?

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31 de enero de 2017

El coaching educativo

Hace ya varios años el Coaching se conoce en el ámbito empresarial y educativo, pero es sólo recientemente que este último ha comenzado a tomar importancia en países latinoamericanos. 


El Coaching es una manera de comunicarse que busca crear conciencia y responsabilidad para trabajar con base en metas que permitan lograr nuestros más altos objetivos. Esta definición se ajusta perfectamente al ámbito educativo. La pregunta es: ¿cómo llevarlo a cabo?

Las respuestas son varias, pues entendemos el Coaching educacional en dos niveles.

Primer nivel

Una herramienta de comunicación eficaz. Esta debe darse entre la dirección del centro educativo con el personal administrativo y docente; entre todos ellos con los padres de familia; y entre los docentes con los alumnos. En este nivel se busca también el alineamiento de los valores individuales con la política educativa del centro para el que trabajan. 

Las cualidades básicas que estas personas, escuela, alumnos, padres y madres de familia deben desarrollar para lograr una comunicación positiva son las siguientes: saber escuchar, tener buena disposición, estar motivado, usar la metodología básica del Coaching (teniendo presente el buen manejo del lenguaje verbal, la emocionalidad y la corporalidad). 

En este nivel, los profesores son una pieza muy importante y se convierten en facilitadores del aprendizaje de sus alumnos, respetando su individualidad y apoyándolos en el desarrollo de su potencial.

Segundo nivel

Una oficina de Coaching. Los alumnos son sensibilizados sobre el tema de manera que se motiven a recurrir al coach (sabiendo que hay absoluta confidencialidad) para resolver sus problemas de cada día, que afectan directamente su desempeño. Acá el alumno tiene la oportunidad de esclarecer su meta, buscar la manera de lograrla y activarse para lograr el cambio, todo ello con el seguimiento y aliento constante del coach. 

Hay que tener presente que es frecuente que el alumno demande en un inicio ayuda para un problema del momento y luego, decida trabajar otros temas con su coach que lo lleven finalmente a un cambio transformacional.

En este espacio el coach trabaja básicamente el tomar conciencia, asumir la responsabilidad de las propias decisiones, el crecimiento personal y académico, el manejo de las emociones, la activación para lograr el cambio, el manejo del tiempo, el esfuerzo sostenido, el automonitoreo y la adaptabilidad a las normas del centro educativo.

Desde esta oficina se realiza el Coaching individual (con alumnos de secundaria), grupal (con alumnos de primaria) y de peer Coaching (programa de formación a alumnos de secundaria que deseen ser amigo/coach de un compañero dispuesto a ello).

El coach o los coaches a cargo de este espacio deben tener la formación profesional en Coaching y será mejor si tienen la formación de coaching en TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad), ya que en todo centro educativo, sea escolar o universitario, hay una población que presenta estas características.

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