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3 de agosto de 2022

La crítica y el criticón

Criticar algo o a alguien supone, de entrada, ubicarse en una posición de superioridad. Solo quien detenta un poder, un conocimiento o un criterio mayor, puede evaluar y calificar. Un criticón hace eso todo el tiempo: juzgar a los demás, pretendiendo que su opinión, en verdad los va a degradar.
Del crítico al criticón hay un abismo. El que hace una crítica seria se sabe y se certifica como experto para hacerla. Evalúa tanto los aspectos negativos, como los positivos de aquello que está analizando. Lo anima un afán de mejora y por eso está despojado de ira al formular los resultados de su evaluación.
En cambio, el criticón lo que quiere es, simplemente, descalificar a los demás sin otra intención que la de desacreditarlos.

Crítica y proyección

El psicoanálisis estableció la existencia de un mecanismo de defensa que denomina “proyección”.  Consiste en un ejercicio inconsciente, a través del cual una persona les adjudica a otros sus propias virtudes, defectos y necesidades. Es como si tú te vieras al espejo y pensaras que quien se refleja ahí es otro.

La proyección se manifiesta cuando, por ejemplo, pensamos que le caemos mal a una persona, cuando en realidad somos nosotros quienes no la aceptamos. O cuando le gritamos a alguien que no nos grite. O en las situaciones en las que le damos a otra persona un consejo que no nos ha pedido; asumimos que necesita de ese consejo, cuando en realidad quienes lo necesitamos somos nosotros.
En el caso de los criticones, la proyección estriba en que tienen una opinión negativa de sí mismos. Y cualquier asomo de sus propios rasgos en otros desata la crítica inmediatamente. En el fondo, quieren probar que los demás son tan malos como ellos mismos. Que nadie es mejor.
Ver los defectos o las equivocaciones de los demás con lente de aumento les genera una gratificación; es una manera de eludir sus propios defectos y equivocaciones, escudándose en el prejuicio de que los demás son iguales o peores.
Como se dijo, se trata de un mecanismo de defensa que es inconsciente. De defensa, porque permite preservar una idea del propio yo. E inconsciente, porque no es una conducta deliberada o calculada. Nace como espontáneamente, aunque se repita sin cesar.

Los efectos de ser criticón

Un criticón está atrapado en una realidad muy triste. Su constante descalificación de los demás le crea la idea de vivir en un mundo insoportable. Aunque haya cierta satisfacción al ejercer sus críticas, se trata de una gratificación pobre y demasiado pasajera. La mayor parte del tiempo van a experimentar una profunda inconformidad.
El criticón tiene fuertes rasgos de paranoia y de melancolía. Es más que probable que haya crecido en un medio en donde se le juzgó de manera injusta. Seguramente se le señalaron sus defectos constantemente y se le hizo pensar que “no hacía nada bien”, que su valor como persona era relativo.
En un criticón hay un niño sojuzgado y triste que sigue encadenado a una infancia desdichada.
La crítica desmedida hacia los demás impide las buenas relaciones, pero sobretodo impide confiar, ser espontáneo, alimentar los lazos de intimidad. Por eso el criticón es también un gran solitario, que pasa el tiempo entre la tristeza y el enojo.
Y aunque haya razones de peso para que el criticón sea como es, lo cierto es que su comportamiento es dañino para los demás. Genera atmósferas pesadas y puede llegar a herir a los otros con sus palabras, o sus acciones.
También promueve un ambiente grupal poco sano que, más temprano que tarde, conduce al conflicto. En realidad, necesita ayuda para reconciliarse consigo mismo. Y debe buscarla.
MPC Coaching

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26 de julio de 2022

'Cuando me amé de verdad'

Charles Chaplin es uno de los grandes genios del cine, un mito fundamental de la cultura del siglo XX, en cuya filmografía abundan las obras maestras, auténticas joyas llenas de imaginación y brillantez, que le han hecho ocupar uno de los lugares privilegiados de la historia del cine.

"La vida no es significado; la vida es deseo."
Charles Chaplin

Merece la pena utilizar las sabias palabras de  Charles Chaplin para dibujar la esencia de conceptos como Autoestima, Autenticidad, Madurez, Respeto, Amor propio, Simplicidad, Humildad y Plenitud.

Conceptos que centran el sentido de la vida en uno mismo, en la capacidad de reconocerse, respetarse y aceptarse.

Porque Chaplin con su reflexión nos invita a tomar conciencia de que TODO parte de uno mismo, y que para abrirse al mundo primero debemos abrirnos a nosotros mismos:

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD:

Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta, y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia, y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… Autenticidad

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a aceptar todo lo que acontece, y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama… Madurez

Cuando me amé de verdad, comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento, o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas, situaciones y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy se llama… Amor Propio

Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es… Simplicidad y Sencillez

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón, y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es… Humildad

Cuando me amé de verdad, desistí de quedarme reviviendo el pasado, y preocupándome por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece.
Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… Plenitud

Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene un gran y valioso aliado.
Todo eso es… Saber Vivir

No debemos tener miedo de cuestionarnos, de hecho hasta los planetas chocan, y del caos suelen nacer la mayoría de las estrellas.

Charles Chaplin

daraespinaco.com

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25 de mayo de 2022

¡Arriésgate!


El miedo no es malo, pero es muy incómodo. Todos tenemos la capacidad de sentir miedo en ciertas circunstancias. Lo llevamos de serie, es tan nuestro como el sentido del gusto o del olfato. ¡Sin miedo no seríamos conscientes del riesgo! Nuestra especie no habría sobrevivido sin él. ¿Qué si no, nos hubiera hecho correr despavoridos tras el rugido del león?

Hoy día no huimos de leones, pero sí de cientos de otros peligros. Cambiar aspectos de nuestra vida implica riesgos, renuncias... nos saca de nuestra zona de confort hacia lo desconocido. Todos decidimos los cambios en base a lo que creemos que nos va a acercar un pasito más a la felicidad. 

Pero... incluso la felicidad puede darnos miedo. 

¡ARRIÉSGATE!

Desde que el mundo es mundo, el miedo se ha encargado de dejarnos muy claro qué es lo que realmente nos importa. Cuando huíamos del león, nos recordaba que a todos nos importa mantenernos con vida. Si la ansiedad o el miedo se te disparan ante un atisbo de felicidad, tómalo como confirmación de que deseas ese estado. 

¿Continuamente das vueltas a un cambio que te ilusiona, pero pensar en dar el primer paso hacia ello te da un miedo mortal? ¡Ve a por ello! Sientes miedo porque en esa situación, eres responsable de tu felicidad. ¡Ay! ¿Y si no logras recorrer el camino hacia tu objetivo? Si. Si ya sé yo que eso es lo que te taladra la mente... pero, ¿y si lo logras? Desde luego como no vas a llegar es ahí parado. 

¡Arriésgate! Eres más capaz de lo que piensas. A la felicidad le encanta jugar al escondite con nosotros. Parece tan difícil de encontrar, que teniendo pistas sobre dónde está la tuya... ¡cómo vas a perder esa oportunidad!

La clave: no pierdas de vista tu objetivo. Trata de dar cada día un paso hacia él.

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14 de abril de 2022

¡Abandona tu zona de confort!

Para alcanzar el éxito, abandona tu zona de confort, toma riesgos, explora nuevas posibilidades y supera tus  miedos

¿Cuántas veces hemos oído la expresión “más vale malo conocido que bueno por conocer”? ¿Cuántas personas se mantienen en puestos de trabajo en los que no se sienten realizadas?  Abandonar la zona de confort a menudo nos da miedo pero nos está impidiendo alcanzar el éxito.

¿Qué hay detrás de todo ello? ¿Por qué esa resistencia al cambio y a probar cosas nuevas? La mayoría de las personas contestan que es por miedo a lo desconocido, por pereza a embarcarse en nuevos proyectos o por costumbre. Son personas que se quejan constantemente de su situación, pero que no hacen nada para cambiarla, manteniéndose en un papel de víctima. En Coaching, decimos que se mantienen en un Estado del Yo Niño Sumiso de queja constante sin pasar a la acción. Todo cambio lo ven como una amenaza y un posible peligro que pone en riesgo su seguridad.

En Coaching utilizamos el concepto de zona de confort para referirnos a aquella zona en la que nos sentimos seguros, porque nos es conocida y nos resulta previsible. Es un estado mental que nos lleva siempre a pensar, a decidir y a actuar de la misma manera, sin atrevernos a probar cosas nuevas, a hacer actividades diferentes o a arriesgarnos para alcanzar el éxito que tanto deseamos.

Queremos el éxito, pero es mayor el miedo que sentimos a salir de nuestra zona de confort.

¿Por qué nos cuesta salir de nuestra zona de confort?

En Coaching, la persona que renuncia a su éxito por miedo a abandonar su zona de confort, esta actuando desde una combinación de los Estados del Yo Padre Crítico y Niño Sumiso. Es alguien con unas creencias muy limitantes y unes barreras mentales que le mantienen siempre en las mismas rutinas y en los mismos patrones de conducta.

El bucle que nos mantiene en la zona de confort es un diálogo interior entre el Estado del Yo Padre y el Estado del Yo Niño Sumiso que parte de una posición existencial negativa en la que el mundo se ve como algo peligroso y en la que la persona no confía en sus propias capacidades y recursos para salir adelante y arriesgar.

De esta manera, cada vez que alguien anima a la persona a probar cosas distintas, a cambiar de trabajo, a conocer gente nueva y, por ende, que consiga el éxito, su Padre Crítico le recuerda al Niño Sumiso lo peligroso que es el mundo exterior y todas aquellas veces en la que lo ha pasado mal, reforzando esos miedos e inseguridades que mantienen a la persona atrapada en su zona de confort.

La zona de confort al sernos conocida y previsible, le da a la persona una falsa sensación de seguridad y de control, con lo cual la resistencia al cambio es todavía mayor.

Por tanto, podemos afirmar que las personas que se mantienen en la zona de confort por miedo al cambio, a lo desconocido o al fracaso son personas con una baja autoestima y con muy poca o escasa seguridad y confianza en si mismas. Su vida se encuentra regida por el diálogo interno entre Estado del Yo Padre y Estado del Yo Niño con escasa intervención del Estado del Yo Adulto porque la persona no se siente capaz de ser autónoma y de liderar su propia vida. Normalmente son personas que se mantienen en un papel de víctima y que tienden a ser emocionalmente dependientes.

Su pensamiento está regido por las suposiciones “Y si me despiden” “Y si me pasa algo malo” “Y si me deja mi pareja” “Y si me sale mal” “Y si fracaso…” Estos “ Y si…” son nuestros peores enemigos porque nos paralizan y nos dejan bloqueados en una determinada situación, impidiéndonos alcanzar el éxito.

Puede ser que esta situación nos provoque sufrimiento e infelicidad pero dar el salto, arriesgar y  enfrentarnos a esos “Y si…” y superarlos nos genera todavía más sufrimiento e incluso pánico, por lo que la persona prefiere quedarse tal como está reafirmando su guión de vida y el dicho de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.

Detrás de este miedo a lo desconocido, hay una falta de confianza en la propia capacidad de hacer frente a las nuevas situaciones y de resolver los retos que se le vayan presentando.

Pero vivir atrapado en esa zona de seguridad no es vivir porque la persona sufre, se siente estancada, no evoluciona, no crece y nunca logrará el éxito personal y profesional. Esa idea de control es una ilusión, la vida está llena de contratiempos, de imprevistos, de desafíos y tenemos que aceptarlos y desarrollar estrategias para poder superarlos y avanzar porque de lo contrario estaremos siempre en tensión, con un gran estrés que nos puede llevar a la desmotivación, a la apatía y a la depresión.


¿Cómo salir de la zona de confort para alcanzar tu éxito?

Los procesos de Coaching acompañan a la persona en su proceso de expandir su zona de confort, potenciando su Estado Del Yo Adulto y favoreciendo su autonomía para que tome nuevas decisiones que le permitan afrontar los retos que se le planteen con seguridad y confianza en sí misma, permitiéndole alcanzar el éxito.

Pasos para expandir la zona de confort:

  1. Ser conscientes del diálogo interior negativo para revisar todos los mensajes del tipo: “Tú no puedes”, “No serás capaz”, “Seguro que fracasas”, “Me voy a equivocar”,… y conocer cuáles son nuestras creencias limitantes.
  2. Potenciar su autoconocimiento, para tener una visión realista de sus capacidades y de sus fortalezas.
  3. Trabajar la motivación para el cambio. La persona se tiene que entusiasmar con las posibilidades que le ofrece salir de la zona de confort, con las nuevas oportunidades que se le presentarán, con lo enriquecedor que es conocer personas nuevas y también con todo aquello que descubrirá de si misma.
  4. Introducir pequeños cambios a su alrededor como por ejemplo comprarse ropa nueva, peinarse de manera diferente o hacer cambios en la decoración de su casa. Animarse a hacerlo y ver que no pasa nada, le hará ganar confianza en si mismo.
  5. Cambiar tus rutinas. Por ejemplo, ir al trabajo por un camino diferente al de siempre, acostarse a una hora distinta de la habitual.
  6. Probar a realizar actividades nuevas, apuntarse a bailes de salón o a un grupo excursionista.
  7. Conocer personas nuevas que te aporten distintos puntos de vista, maneras diferentes de ver la vida…
  8. Viajar a lugares distintos te ayudará a ampliar tus horizontes, a vivir nuevas experiencias, a conocer realidades distintas que te enriquecerán y te harán crecer como persona.
  9. Pensar que no estás solo. Pedir ayuda a tu familia y amigos para ir introduciendo estos cambios en tu vida. Por ejemplo, si quieres viajar y te da miedo ir solo, pide a alguien que te acompañe y así te sentirás más seguro porque sabrás que si te bloqueas o sientes ansiedad, tendrás a alguien de confianza a quien recurrir.
  10. Ser paciente contigo mismo. Salir de la zona de confort tiene que ser un proceso progresivo, no pretendas hacerlo de un día para otro. Para superar el pánico que la persona siente a probar cosas nuevas, es aconsejable que el estrés que provoca ese miedo no sea más fuerte que la motivación que tiene la persona por cambiar.
  11. Rebajar el nivel de perfeccionismo y de autoexigencia. Es importante aceptar que todos nos equivocamos y ver el fracaso como una oportunidad de aprendizaje y de mejora.
  12. Anticipar las excusas y resistencias. La persona tiene que ser consciente de que el miedo a hacer cosas distintas, va a provocar que busque todo tipo de excusas para posponerlas. Desde el Estado del Yo Adulto es necesario revisar estas excusas y relativizarlas.
  13. Aprender técnicas de relajación y de meditación para rebajar el estrés que suponen los cambios.
  14. Premiarse cada vez que conseguimos uno de nuestros objetivos para retroalimentarnos en positivo. Puede ser tomarnos aquel té que tanto nos gusta, ver nuestra película favorita o darnos un pequeño capricho.
  15. Llevar un diario con nuestros avances. Eso nos ayudará a que en los momentos que nos sintamos agobiados y presas del pánico, no tiremos la toalla. Echar la vista atrás y ver todo lo que hemos alcanzado, nos hará ganar confianza en nosotros mismos y seguir adelante.

Pensemos que salir de la zona de confort nos ayuda a crecer como personas, a enriquecernos, a vivir nuevas experiencias, a tener nuevas oportunidades, a ser más tolerantes, a ampliar nuestra visión del mundo y a desarrollar todo nuestro potencial, ganando en autoconocimiento, autoestima y confianza en nosotros mismos. Todos ellos factores esenciales para alcanzar nuestro éxito personal y profesional.

Fuente: emprendices.co

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25 de noviembre de 2021

El miedo al cambio

El cambio ocurre diariamente en nuestras vidas, en nuestro trabajo, en las organizaciones, en las relaciones personales, en la política, en la economía, en la sociedad. 


Para mí el cambio es como una ola, tan pronto llega, hay que montarla o si no la ola nos arropa tirándonos de golpe en la arena y sabemos que esto puede ser muy doloroso. Para preverlo es necesario estar atentos a las pequeñas señales. Si no estamos a gusto en una relación, si sentimos que nuestro cuerpo está dando señales de que no está bien, hay que tomar acción. Evaluar y reflexionar sobre la relación y en el caso de nuestro cuerpo ir a un profesional de la salud. Dar el paso y cambiar. Si nos aferramos a la situación no podemos estar libres para el cambio. Cuanto antes nos olvidemos de las situaciones pasadas, antes nos ajustaremos a las nuevas.

La energía del miedo es tan poderosa que genera lo que se teme. Energéticamente hablando, esto lo podemos traducir como: donde ponemos el foco, crece. Siempre que tememos algo, en algún momento en la vida lo vamos a manifestar. Si tenemos miedo a quedarnos sin trabajo, a quedarnos solos, al fracaso, a no encontrar nuestra alma gemela, y estamos constantemente dándole energía a ese pensamiento, tarde o temprano vamos a traer a manifestación lo que tanto tememos. Es preferible pensar y afirmar que lo mejor se manifiesta en nuestras vidas siempre.

Muchas veces el miedo es a algo que podría ocurrir, a lo desconocido y no a algo que está ocurriendo. Tú estás aquí y ahora mientras que tu mente está en el futuro y no te deja enfrentar el presente y trabajar con el.

El momento presente es lo único que tenemos. La mente trata de negar el ahora y huir de él, pasando del pasado al futuro constantemente, lo que crea estados de ansiedad y confusión, no dejándonos analizar objetivamente cual es la verdadera razón del miedo. Para saber si estás en el momento presente pregúntate si hay alegría y entusiasmo en lo que haces. Si no lo hay es que estás entrando y saliendo entre el pasado y el futuro y ves la vida como un esfuerzo continuo. En este momento pon atención a lo que haces y cómo lo haces. El cómo es más importante que el qué, disfrutar y estar presentes en el proceso te da la confianza que necesitas para aceptar plenamente el resultado. Cuando confiamos en Dios, en la Divinidad sabes que el resultado es para nuestro mayor beneficio.

¿Qué herramientas podemos utilizar para aquietar la mente y traerla aquí y ahora? La meditación, las afirmaciones (escritas y habladas en alta voz) la oración, la Yoga, el Tai Chi. Poner nuestra atención en el aquí y ahora es una forma de estar concientes del cambio y es en el ahora que podemos ser partícipes y no espectadores. Es en el ahora que podemos sembrar las semillas que luego darán su fruto. En el ahora podemos visualizar qué queremos sin apegarnos al resultado. En el Budismo Tibetano nos enseñan que una de las causas del sufrimiento es el apego. Suelta y deja ir. La meditación de soltar es muy provechosa para no apegarse. Busca un sitio tranquilo y silencioso, pon tu atención en la respiración y observa tus pensamientos. No entres en dialogo, no juzgues, solamente observa. Visualiza que todos tus miedos los entregas al mar sigue respirando, abre los ojos lentamente y siente la paz y la calma.

MPC Coaching

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2 de abril de 2021

La escalera del éxito Pt. 3



¿Tú de qué tipo de persona quieres ser?
Sabes que si subes la escalera del éxito, serán muchos peldaños que tendrás que andar. Y ya antes de empezar, estás cansado. Olvídate de todo el camino que piensas que tendrás que recorrer, empieza dando el primer paso, ya llegarán los demás, ¿Vale?.
El tiempo en el que tenías que decidir qué hacer, se esta acabando. Tienes que decidir ya. Tienes que decidir si eres parte del problema o parte de la solución. Si quieres generar soluciones a lo que estás viviendo o seguir siendo el problema que crees que estás viviendo. Tú decides.
Sabes que si subes la escalera, tendrás que perder muchas cosas, tu rutina, tu comodidad, alguna amistad, noches de sueño… Pero sabes ¿qué ganaras? Mucho más de lo que te imaginas, aprendizaje, superación, confianza, y tus sueños.
Da el paso hacia arriba.
Porque además al darlo mucha gente de tu alrededor verán y querrán hacerlo también, romper con esas cadenas de la rutina y abrazar los sueños. Serás un ejemplo de superación y constancia a seguir.
El tiempo se termina, cree en ti. Porque al creer en ti, cada gota de sudor que caiga por tu frente, se convertirá en una gota de tu talento, de tu potencial .Cree en ti, convierte cada gota en tu potencial, en tu sueño.
Siempre he elegido subir la escalera del éxito, de superarme, de agradecer a todos y cada uno, cuando consigo un éxito, de confiar en mí y hasta aceptar la tristeza en algunos momentos. 

“El éxito no se logra solo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y organización” decía J.P. Sergent.

¿Quieres subir la escalera que te lleve al éxito? ¿Has dado el primer paso? ¿Qué éxito quieres conseguir? ¿Has estado bajando la escalera y ahora quieres subir?

1 de abril de 2021

La escalera del éxito Pt. 2



Como hasta ahora, si te dices a ti mismo, que empezarás mañana a subir la escalera, NUNCA LO HARÁS. Las personas que cambian el mundo, son aquellos que dan el paso ahora, que están siempre en modo ACCIÓN.
Cuando has subido las escaleras que has soñado, siempre has empezado diciéndote una palabra: “SI”. Y tienes que volver a introducirte en esa cultura, en la del SI. Ya vale de excusas, de “ Es imposible, es un reto inalcanzable, de con los años que tengo, no podré…” Claro que puedes, claro que lo harás, y claro que es un reto alcanzable. Solo tienes que decirte SI y SI.
El empezar un nuevo camino, el subir las escaleras, te ilusiona. Y la ilusión es el motor de la vida. Sin ilusión, nadie saldría de casa, sin ilusión no sonreiríamos a esa persona que tanto queremos, sin ilusión no recorreríamos kilómetros para estar aunque sea para estar 5 minutos con esa persona.
Estas ilusionado, y eso te hace querer arrancar ya hacia tu sueño.
“Ya vale de estar como una estatua esperando que la vida me de lo que yo quiero, tengo que ir a por ello yo, tengo que ser el escultor de mi vida”, Te repite una y otra vez, pero todavía  no has dado el primer paso para subir hacia tu éxito.
Sabes que subir la escalera del éxito, supondrá más y más adversidades. Pero las adversidades son las que hacen conocerte mejor, descubrir talentos que no sabías que tenías, hacer cosas que jamás pensabas que harías.. El viento que sabes que sufrirás subiendo la escalera del éxito, te hará aún mejor, será un gran entrenador para ti.
De nuevo vienen tus miedos a decirte, que lo reconsideres, que este no es el mejor momento para hacer nada, para emprender ningún proyecto. ¿Pero cuándo es el mejor momento? Siempre estarás pensando que mañana, que mañana… AHORA ES EL MEJOR MOMENTO. Ahora es el momento de crear en el presente, el futuro que tú deseas.

La gente de éxito baila bajo la lluvia mientras otros intentan refugiarse en sus casas, esperando que amaine la tormenta. ¿Quieres el éxito? Aprende a bailar bajo la lluvia, el viento y las heladas.
Has fracaso en muchas situaciones, YO TAMBIÉN. Pero hazme un favor, JAMÁS permitas que un borron en tu vida, te haga tirar la toalla. APRENDE siempre de todos los fracasos que has vivido, y empieza por llamar a esos fracasos, experiencias de las que hay que aprender para posteriores situaciones, ¿HECHO?.
A todos nos gusta lamentarnos de resultados del pasado con informaciones conseguidas en el presente. Lo que importa es el presente, el pasado solo para aprender de él.
Explota lo bueno que quieres conseguir, o lo que tienes en ti y quieres demostrar a los demás, no te pases la vida corrigiendo lo malo.
Hasta ahora has sido una persona reactiva, reaccionabas ante las situaciones de la vida. Hoy es el momento del cambio, hay que ser PROACTIVOS. ¿Quiénes son esas personas? Las que tienen el control de su vida, de sus sueños.
Ya vale de lamentos, de que tu vida es lo peor, que nunca conseguirás nada, porque mientras no pares de lamentarte, no estarás enfocándote en miles de cosas que tendrías que estar celebrando, como el vivir, como la sonrisa de tu pareja, como la gente que te quiere. ¿No estaría mejor celebrar por eso que no por tus excusas?.
Estas aún decidiendo que hacer, rutina o éxito. Aparece  en tu mano, una manzana. Rica, amarilla, sabrosa. Quieres comértela, el pensar te ha dado hambre. Para un momento, si te la comes, solo podrás comer esa manzana. Sólo podrás degustar ese éxito. Pero si te das cuenta, dentro de ella, hay muchas semillas, que si las plantas, riegas, cuidas y alientas, podrás comer muchas más manzanas que una sola. Todos tenemos muchas semillas del éxito, la diferencia entre quienes comen una y quienes comen muchas, es que uno las riegan y otro no. El éxito no está en lo deslumbrante, no está basado en el éxito de un día, sino en algo más duradero.

31 de marzo de 2021

La escalera del éxito Pt. 1



Durante todos los años de tu vida, has estado viviendo tu vida, como si fuera un pasillo largo, todo recto. No tenía ningún recoveco, ninguna subida, ninguna bajada.
Te has dado cuenta que siempre has sido el copiloto en el coche llamado vida, de otras personas, pero sientes que ha llegado un momento clave en tu vida, el momento en el que tienes que conducir tú, tu propia vida.
Al final del pasillo, vislumbras una puerta. “Menos mal, algo diferente en mi vida”, piensas. Abres la puerta, ves que tienes una escalera que sube y otra que baja.
¿Cuál elegir?
Si subes, sabes que llegarás al éxito que siempre has soñado. Si bajas, tu  vida se convertirá aún más en lo que es ahora, RUTINA.
Echas una vista atrás a todos los años que has vivido hasta ahora. Y te lamentas, que solamente habrás vivido de verdad uno, aquel año en el que arriesgaste, en el que viviste experiencias soñadas, el que fuiste tú de verdad, en el que te lanzaste a por tus sueños… Los demás años han sido rutina y más rutina. Sin sorpresas, sin alicientes.
Ese año, fuiste el escultor de tu vida, no fuiste la escultura que te sientes ahora. Creaste la vida que querías, no te importaba las circunstancias, sabías que tú eras quien tenía el poder de crear, de transformarlas en lo que tú quisieras.
Sueñas con tesoros, con retos, con paisajes inhóspitos, conocer a gente que sabes que aprenderías mucho más con ellas que con las que las estás haciendo ahora.
Pero tu ego, tu miedo, te dice que eso son hazañas imposibles, te intentan borrártelas de la cabeza al instante. Sin embargo, tú sabes que has conseguido hazañas que pensabas que eran impensables, que te decían que tenían pocas probabilidades de conseguirse. Y tú las hiciste.
Si subes la escalera del éxito, tendrás por delante hazañas que te dirán que serán impensables, pero una hazaña nunca tiene muchas probabilidades de conseguirse, y acaban haciéndose. Así que siempre confía en ti.
Tu miedo, al ver que las razones que quería darte para que no subieras, no han servido, te dice, que en los momentos que estás ahora, no vas a poder conseguir nada. Te dice que tienes un ambiente alrededor no muy halagüeño para que salgas tú en búsqueda de hazaña. Al igual que antes, tú instinto te dice que no importa la salida, sino como es la llegada.
Has conseguido muchos retos con pocos o ningún apoyo, que te decían que no lo conseguirías, pero lo hiciste. ¿Por qué? Porque confiabas en ti.
Conseguiste esas y otras muchas cosas porque pensaste diferente a los demás. Los demás te decían que no lo hicieras, que te caerías, que harían que pasases vergüenza si no lo hacías. Pero tu pensamiento diferente a los demás, no dejándote llevar por la corriente, hizo que fueras como el salmon, subiendo la corriente. Conseguiste tu meta.
Cuando conseguiste esos hechos, de los que ahora piensas que no eran para tanto, aunque te costaron tu esfuerzo y persistencia, te dabas cuenta que para conseguirlos, tenías que salir de tu “casa”, de tu zona de confort. A tu sofá no iban a ir. Así que si quieres conseguir ahora ese sueño que tienes, sabes que tienes que subir las escaleras.
Saliste de tu sofá, de tu zona, y con el riesgo que viviste, en muchas ocasiones no conseguiste llegar a la meta, en otras si. Pero siempre conseguiste una cosa, crecer.  Aprendiste muchas cosas que sabes que en el sofá, en tu sillón no ibas a aprender. Subir la escalera, te reportará más y más crecimiento, cosa que ahora no estas sintiendo.
Subir la escalera, es reafirmar que estás no conforme con tu presente. No te gusta lo que estás viviendo y sobre todo, sabes que te mereces mucho más de lo que estas sacando ahora de beneficios. Te preguntas una y otra vez “¿Por qué no yo? “ y no recibes una respuesta que te diga que no puedes y te mereces lo que sueñas. Te mereces y debes triunfar.
En tu sofá, has estado muy bien, pero la pereza te ha vencido por ahora. Tú tienes que ser el vencedor final. Tienes que vencerla para empezar a conseguir ese sueño.
“Ya vale de excusas, ya vale de pensar que empezaré otro día”, te repites una y  otra vez.  El éxito, la llave para abrirlo depende de ti. Tienes en ti el poder de cambiar el rumbo de tu vida, y solamente.

28 de febrero de 2020

Vive libre...


Todo cambio asusta, incluso aquellos que realmente queremos realizar. Cuando iniciamos un proceso de cambio no existen garantías de éxito, no existe la certeza,  sólo existen posibilidades, pero… ¿acaso no vale más una posibilidad de victoria que la certeza de vivir toda una vida derrotado?
“Si ya no tengo confianza en mí mismo, tengo a todo el universo en contra” Ralph Waldo  Emerson
Cada paso que damos hacia nuestro estado deseado es un salto al vacío pero también la creación de una opción de triunfo, sin riesgo, no hay opciones.
¿Imposible?, ¿Difícil?, “No puedo”, “No voy a ser capaz”… Esas son el tipo de palabras a las que a veces nos aferramos para no intentar conseguir aquello que nos asusta o lo que nos va a suponer un gran esfuerzo.
Puedes hablar o quejarte todo lo que quieras, sin embargo, la vida permanecerá indiferente, no le afectan tus quejas o tus lamentaciones, le da igual enfrentarse a un pobre que a un millonario, establece sus propios listones y o los saltas o no los saltas, no hay término medio.
¿Quieres conseguir una gran vida? Debes de estar dispuesto a jugar fuerte.
No le exijas a la vida que sea más fácil, o puedes hacerlo, si estás dispuesto a obtener un no como respuesta ¡Exígete a ti mismo el convertirte en esa persona capaz de conseguir lo que deseas!
Tú tienes el derecho de determinar en quién estás dispuesto a convertirte. Tú tienes el poder de elegir si vas a permanecer en la mediocridad o entre los grandes. Nadie puede darte o quitarte este poder, es un derecho de nacimiento y puedes usarlo o renunciar a él.
Cuando la vida te desafía, te está haciendo un gran favor, desafiarte es lo más amable que puede estar haciendo por ti. Si todos tus  problemas se solucionasen por si solos, no te estaría enseñando nada, no te estaría obligando a dar lo mejor de ti, no te estaría obligando a crecer…
El sentido de la vida no es simplemente limitarse a existir, a sobrevivir, sino avanzar, crecer, superarse…
La vida nunca te miente. Puedes caminar por el mundo y escuchar a toda clase de palabrerías, te pueden decir que eres un dios o un auténtico hijo de ****, pero la vida siempre te va a demostrar la verdad, es el gran punto de referencia, la que cuando esté llegando a su fin te dará la perspectiva de todo en lo que te has convertido.
Cuando llegue tu hora, la única persona con la que te va a tocar rendir cuentas eres tú mismo, tú eres la única persona cuya vida empieza y acaba contigo, no corras el riesgo de ver que tu balanza está descompensada justo en ese momento, entonces ya será tarde.
Hay que tener coraje y estar dispuesto a rechazar las explicaciones que continuamente nos eximen de la responsabilidad que nos corresponde en lo que a nuestra vida se refiere… la diferencia entre las personas que triunfan y las que no, nunca está en algo externo, su actitud, su coraje, su dedicación son lo que marca la diferencia.
Si quieres enfrentar la vida, primero has de enfrentarte contigo mismo… y vencerte.
Enfrentar tus miedos, tus creencias limitantes, tu auto concepto, tus limitaciones… vive libre, deshazte de todo lo que te frena en tu camino hacia una gran vida.
Las mayores victorias que se pueden lograr en la vida no son las que aparecen en las portadas de los periódicos o las que vienen acompañadas de grandes trofeos y multitud de elogios… el triunfo, la gloria es un momento efímero y una vez pasa, sólo permanece la persona en la que has tenido que convertirte para lograrlo.
Las mayores victorias son aquellas que día tras día obtenemos sobre nosotros mismos, nuestras victorias privadas, aquellas que no conoce nadie y cuyo mayor reconocimiento no es sino el que nosotros queramos darles.
No hay mayor satisfacción que la de acostarte sabiendo que eres un poco mejor que el hombre que se levantó de la cama esta mañana… aprende algo nuevo todos los días, haz algo que temas, desafía tus límites, haz locuras… vive una gran vida hoy, mañana puede que sea tarde.

MPC Coaching

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