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5 de agosto de 2022

¿Cómo se cierra una etapa?

No es novedad para nadie que no se puede escribir un nuevo capítulo, sino se deja de leer el anterior, sino se pasa de página, sino se cierra una etapa, eso no es novedad, no tiene misterio, pero algo que parece tan sencillo se puede tornar de lo más complicado. Más de una vez dicen es mejor cerrar la etapa, seguir adelante, pero siempre olvidan un detalle: ¿Cómo se cierra una etapa?, ¿cuál es la técnica a seguir?, ¿dónde está el manual?, ¿quién nos enseña cómo hacerlo? Nadie tiene las respuestas a estas mil preguntas, entonces es cuando nacen los problemas.

A diario escuchas gente intentando convencerse de que ese algo “es una etapa cerrada” pero a los dos minutos esa puerta que según ellos estaba cerrada hermética se abre con más fuerza que nunca; por ello para cerrar una etapa no basta con querer convencerte de que ese libro está archivado, una etapa no se cierra pronunciando un par de palabras mágicas. Un capítulo tampoco se finaliza odiando, ni despreciando, porque en mi opinión, aunque mucha gente crea que del amor al odio existe tan sólo un paso, para mi es imposible odiar algo que en su momento quisiste, que en otro momento te regaló instantes de alegría, de felicidad.

Entonces ¿cómo se cierra una etapa?, ¿cómo se pasa de página? Para muchos cerrar una etapa supone odiar, para otros ser indiferentes, en cambio otros simplemente prefieren seguir viviendo a puerta abierta.

Nada peor que no poder cerrar una puerta que sabemos debemos cerrar, es como una herida abierta, que al menor de los roces está esperando para volver a sangrar. Para curar la herida es necesario comenzar desde la capa más profunda, lo mismo pasa con la etapas, para cerrarlas se tiene que empezar desde el fondo del asunto, es como arrancar el árbol de raíz, pero para ello debemos convencernos de que no es por bronca, o por lastimar al otro, ni por demostrárselo al mundo, sino por nosotros mismos, porque necesitamos o deseamos comenzar a escribir un nuevo capítulo.

Por eso si alguien me pregunta ¿cómo se cierra una etapa?… Para mi cerrar un capítulo supone dejar  de lado odios, rencores,  para comenzar a aceptar desde nuestro interior que ese algo o ese alguien no pueden ser, que algunos para siempre no duran, que se necesita avanzar, que en muchas ocasionas algunas personas o circunstancias no vienen para quedarse, sino para dejarnos una enseñanza. Por ello para cerrar una etapa se debe estar dispuesto a dejar ir, a decir adiós, pero también a valorar todas las etapas, las que amamos y las que odiamos, porque todas trajeron consigo una enseñanza, algo que debíamos aprender.

Y un día, casi sin darte cuenta, pensarás en esa etapa como algo distante, como una página más de tu historia; ese día comprenderás que era lo que debías aprender con esa etapa, te darás cuenta cuanto has crecido, conocerás una mejor versión de ti… Entonces ese día estarás listo para comenzar a escribir un nuevo capítulo. 

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3 de agosto de 2022

La crítica y el criticón

Criticar algo o a alguien supone, de entrada, ubicarse en una posición de superioridad. Solo quien detenta un poder, un conocimiento o un criterio mayor, puede evaluar y calificar. Un criticón hace eso todo el tiempo: juzgar a los demás, pretendiendo que su opinión, en verdad los va a degradar.
Del crítico al criticón hay un abismo. El que hace una crítica seria se sabe y se certifica como experto para hacerla. Evalúa tanto los aspectos negativos, como los positivos de aquello que está analizando. Lo anima un afán de mejora y por eso está despojado de ira al formular los resultados de su evaluación.
En cambio, el criticón lo que quiere es, simplemente, descalificar a los demás sin otra intención que la de desacreditarlos.

Crítica y proyección

El psicoanálisis estableció la existencia de un mecanismo de defensa que denomina “proyección”.  Consiste en un ejercicio inconsciente, a través del cual una persona les adjudica a otros sus propias virtudes, defectos y necesidades. Es como si tú te vieras al espejo y pensaras que quien se refleja ahí es otro.

La proyección se manifiesta cuando, por ejemplo, pensamos que le caemos mal a una persona, cuando en realidad somos nosotros quienes no la aceptamos. O cuando le gritamos a alguien que no nos grite. O en las situaciones en las que le damos a otra persona un consejo que no nos ha pedido; asumimos que necesita de ese consejo, cuando en realidad quienes lo necesitamos somos nosotros.
En el caso de los criticones, la proyección estriba en que tienen una opinión negativa de sí mismos. Y cualquier asomo de sus propios rasgos en otros desata la crítica inmediatamente. En el fondo, quieren probar que los demás son tan malos como ellos mismos. Que nadie es mejor.
Ver los defectos o las equivocaciones de los demás con lente de aumento les genera una gratificación; es una manera de eludir sus propios defectos y equivocaciones, escudándose en el prejuicio de que los demás son iguales o peores.
Como se dijo, se trata de un mecanismo de defensa que es inconsciente. De defensa, porque permite preservar una idea del propio yo. E inconsciente, porque no es una conducta deliberada o calculada. Nace como espontáneamente, aunque se repita sin cesar.

Los efectos de ser criticón

Un criticón está atrapado en una realidad muy triste. Su constante descalificación de los demás le crea la idea de vivir en un mundo insoportable. Aunque haya cierta satisfacción al ejercer sus críticas, se trata de una gratificación pobre y demasiado pasajera. La mayor parte del tiempo van a experimentar una profunda inconformidad.
El criticón tiene fuertes rasgos de paranoia y de melancolía. Es más que probable que haya crecido en un medio en donde se le juzgó de manera injusta. Seguramente se le señalaron sus defectos constantemente y se le hizo pensar que “no hacía nada bien”, que su valor como persona era relativo.
En un criticón hay un niño sojuzgado y triste que sigue encadenado a una infancia desdichada.
La crítica desmedida hacia los demás impide las buenas relaciones, pero sobretodo impide confiar, ser espontáneo, alimentar los lazos de intimidad. Por eso el criticón es también un gran solitario, que pasa el tiempo entre la tristeza y el enojo.
Y aunque haya razones de peso para que el criticón sea como es, lo cierto es que su comportamiento es dañino para los demás. Genera atmósferas pesadas y puede llegar a herir a los otros con sus palabras, o sus acciones.
También promueve un ambiente grupal poco sano que, más temprano que tarde, conduce al conflicto. En realidad, necesita ayuda para reconciliarse consigo mismo. Y debe buscarla.
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26 de julio de 2022

'Cuando me amé de verdad'

Charles Chaplin es uno de los grandes genios del cine, un mito fundamental de la cultura del siglo XX, en cuya filmografía abundan las obras maestras, auténticas joyas llenas de imaginación y brillantez, que le han hecho ocupar uno de los lugares privilegiados de la historia del cine.

"La vida no es significado; la vida es deseo."
Charles Chaplin

Merece la pena utilizar las sabias palabras de  Charles Chaplin para dibujar la esencia de conceptos como Autoestima, Autenticidad, Madurez, Respeto, Amor propio, Simplicidad, Humildad y Plenitud.

Conceptos que centran el sentido de la vida en uno mismo, en la capacidad de reconocerse, respetarse y aceptarse.

Porque Chaplin con su reflexión nos invita a tomar conciencia de que TODO parte de uno mismo, y que para abrirse al mundo primero debemos abrirnos a nosotros mismos:

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD:

Cuando me amé de verdad comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta, y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia, y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… Autenticidad

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a aceptar todo lo que acontece, y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama… Madurez

Cuando me amé de verdad, comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento, o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas, situaciones y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy se llama… Amor Propio

Cuando me amé de verdad, dejé de temer al tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es… Simplicidad y Sencillez

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón, y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es… Humildad

Cuando me amé de verdad, desistí de quedarme reviviendo el pasado, y preocupándome por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece.
Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… Plenitud

Cuando me amé de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón, ella tiene un gran y valioso aliado.
Todo eso es… Saber Vivir

No debemos tener miedo de cuestionarnos, de hecho hasta los planetas chocan, y del caos suelen nacer la mayoría de las estrellas.

Charles Chaplin

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13 de junio de 2022

Responsabilidad y estrés


Qué duda cabe de que todos, de una manera u otra, tenemos responsabilidad sobre alguna cosa. La responsabilidad, la mayor parte de las ocasiones, genera algún tipo de estrés, tal vez poco, pero algo genera. Hay personas que de la responsabilidad, por pequeña que ésta sea, hace una montaña inexpugnable que convierte su vida en un calvario, llena de sufrimiento y de insatisfacción. Algunas de ellas piensan que es mejor no tener responsabilidad de nada, ni siquiera de sus propias vidas.

Hay algo maravilloso en eso de no ser responsable, hay algo que satisface. ¿Qué es lo bueno de no ser responsable? Si no eres responsable no tienes la culpa de nada. Hermoso, “yo no tengo la culpa”, por tanto “soy inocente”. Son los otros los responsables, el mundo, el entorno, la crisis, el gobierno, quien sea menos yo.

La satisfacción de ser inocente plantea una seria cuestión: ¿qué tiene que suceder para que las cosas sean como a mi gusta? Por ejemplo, si siempre llego tarde al trabajo por culpa del tráfico, ¿cuándo llegaré a tiempo al trabajo?, ¿cuando el tráfico sea fluido? ¿puedo yo hacer que el tráfico sea fluido? Excepto que trabajes en el ministerio competente en la materia, lo más probable es que no puedas controlar el tráfico, por tanto nunca vas a llegar a tiempo al trabajo. La única manera de llegar a tiempo será tomando responsabilidad en el asunto y saliendo antes de casa.

Este es un ejemplo muy sencillo y fácil de entender, hay cientos de situaciones en las que ponemos la responsabilidad, la culpa, fuera de nosotros. Las personas que practican esta técnica, la mayoría de las veces, no son conscientes del estrés que se están poniendo de forma totalmente gratuita. Poner la responsabilidad fuera de nosotros significa ceder el control de aquello que nos pasa a otro ente o persona. Eso genera sensación de impotencia puesto que no podemos cambiar a los demás, ya les gustaría a muchos poder cambiar a los demás, pero no es así. Cuando cuentan la historia de forma que no tienen nada que ver con el problema, en realidad están diciendo que tampoco tienen nada que ver con la solución.

Esta forma de vivir tiene un inconveniente y es que si decides que no tienes posibilidad de alterar tu vida, porque las cosas que te pasan son decisión de otro, dependerás de otro para ser feliz; si el mundo te trata bien serás feliz, si el mundo te trata mal serás infeliz, como si tu no pudieras hacer nada para influir en cómo te trata el mundo.

Tu decides, la responsabilidad genera un tipo de estrés, la inocencia genera otro diferente, pero estrés al fin y al cabo.

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27 de mayo de 2022

Responsabilidad y estrés


Qué duda cabe de que todos, de una manera u otra, tenemos responsabilidad sobre alguna cosa. La responsabilidad, la mayor parte de las ocasiones, genera algún tipo de estrés, tal vez poco, pero algo genera. 
Hay personas que de la responsabilidad, por pequeña que ésta sea, hace una montaña inexpugnable que convierte su vida en un calvario, llena de sufrimiento y de insatisfacción. Algunas de ellas piensan que es mejor no tener responsabilidad de nada, ni siquiera de sus propias vidas.
Hay algo maravilloso en eso de no ser responsable, hay algo que satisface. ¿Qué es lo bueno de no ser responsable? Si no eres responsable no tienes la culpa de nada. Hermoso, “yo no tengo la culpa”, por tanto “soy inocente”. Son los otros los responsables, el mundo, el entorno, la crisis, el gobierno, quien sea menos yo.
La satisfacción de ser inocente plantea una seria cuestión: ¿qué tiene que suceder para que las cosas sean como a mi gusta? Por ejemplo, si siempre llego tarde al trabajo por culpa del tráfico, ¿cuándo llegaré a tiempo al trabajo?, ¿cuando el tráfico sea fluido? ¿puedo yo hacer que el tráfico sea fluido? Excepto que trabajes en el ministerio competente en la materia, lo más probable es que no puedas controlar el tráfico, por tanto nunca vas a llegar a tiempo al trabajo. La única manera de llegar a tiempo será tomando responsabilidad en el asunto y saliendo antes de casa.
Este es un ejemplo muy sencillo y fácil de entender, hay cientos de situaciones en las que ponemos la responsabilidad, la culpa, fuera de nosotros. Las personas que practican esta técnica, la mayoría de las veces, no son conscientes del estrés que se están poniendo de forma totalmente gratuita. Poner la responsabilidad fuera de nosotros significa ceder el control de aquello que nos pasa a otro ente o persona. Eso genera sensación de impotencia puesto que no podemos cambiar a los demás, ya les gustaría a muchos poder cambiar a los demás, pero no es así. Cuando cuentan la historia de forma que no tienen nada que ver con el problema, en realidad están diciendo que tampoco tienen  nada que ver con la solución.
Esta forma de vivir tiene un inconveniente y es que si decides que no tienes posibilidad de alterar tu vida, porque las cosas que te pasan son decisión de otro, dependerás de otro para ser feliz; si el mundo te trata bien serás feliz, si el mundo te trata mal serás infeliz, como si tu no pudieras hacer nada para influir en cómo te trata el mundo.
Tu decides, la responsabilidad genera un tipo de estrés, la inocencia genera otro diferente, pero estrés al fin y al cabo.

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9 de mayo de 2022

Recetas para la vida

¿Cómo reconocer las pruebas en tu vida?


Las pruebas de la vida son parte de las lecciones que cada persona tiene que superar con el fin de mejorar su carácter, estas siempre llegan bajo el área en la cual se tiene que trabajar, por esta razón, son difíciles de superar y algunas veces complicadas para reconocerlas. Cuando la persona entiende que el problema o la situación que vive no es un castigo sino una prueba de Dios, lo único que le queda es subir la mirada, agradecer y aprender la lección para poder superarla.
Las pruebas de la vida no se escogen, llegan sin pedirlas y cuando uno menos las necesita. Lo importante es que cuando tocan la puerta, hay que reconocerlas, captarlas y hacer lo mejor de ellas; a pesar del enojo, frustración, e impotencia que causan, estas pruebas vienen a confrontar los sentimientos más profundos, brindando la oportunidad de crecer y ver el mundo con una visión renovada y más madura. Las pruebas marcan para siempre.
¿Pero cómo saber cuándo un problema es en realidad una prueba enmascarada? Muchas veces el enojo nubla la visión y no permite ver más allá del incidente o la complicación, sin embargo si el problema persiste, se repite y no se diluye a pesar de todas las acciones que se realizan, seguramente el problema es simplemente una prueba oculta que viene a dar una lección importante.
A cada persona le toca una prueba y un reto, nadie tiene o necesita entender la misma lección. Hay personas que tienen que aprender a vivir sin lujos o con problemas de dinero, otros tendrán que luchar contra su fuerza de voluntad, habrán quienes deban superar alguna enfermedad y algunos otros deberán aprender a manejar sus relaciones personales. Lo cierto es que nadie se salva, hay una prueba para cada quien en esta vida, nadie se salva de ellas.
Por años Rosita renegaba de la poca respuesta que su esposo tenía cada vez que ella le pedía que la entendiera, muchas fueron las discusiones donde ella le suplicaba con fervor que tratara de hacer el intento de entenderla, que tratara de ver la vida con sus ojos, en vano fueron sus suplicas, ya que él, nunca pudo cambiar, prometía, y claro que tenía la intención de hacerla feliz, pero la realidad fue que él nunca supo cómo hacer algo concreto para mejorar, no por malo, al contrario, era una buena persona pero con muchos otros conflictos internos, simplemente no contaba con los recursos emocionales necesarios, ni tampoco sentía una necesidad urgente para conseguirlos.
Fue así como Rosita entendió que la única que estaba sufriendo en la relación era ella, que la que no vivía en paz solamente era ella, por lo tanto la prueba que tenía era un reto para ella, nada que ver con él, por lo menos no en ese momento, ni con esa cuestión.
Este descubrimiento, no fue algo placentero, sin embargo al aceptarlo, le ha traído mucha paz y entiende que el vivir con una persona tan difícil como su marido, quizá sea el regalo más preciado, ya que gracias a la nueva actitud que ha tomado, Rosita podrá entender bajo su propia experiencia lo que significa querer, tener paciencia y saber que la vida es como es, no como ella quisiera que sea.

La receta: Reconoce tus pruebas en la vida

Ingredientes:
  • 1 pieza de reconocimiento; aceptar la situación incómoda como una prueba
  • 1 racimo de fortaleza; valor para confrontar y buscar una solución
  • 2 rebanadas de actitud sensible; disposición abierta, flexible y positiva
  • 3 gotas de confianza y fe; inspiración y esperanza para una solución acertada
  • 2 cucharadas de determinación, actitud con lucha y dirección para triunfar
  • 1 taza de constancia; tenacidad y propósito para no abandonar la lucha
  • 2 pizcas de calma; voz interna que da tranquilidad y perspectiva
Recomendación del chef: No hay casualidades en esta vida, si llega alguna situación difícil, lo más probable es que sea una prueba diseñada para la persona que siente esa incomodidad. Es mejor aceptarla y solucionarla lo más rápido posible, con el fin de evitar dolor y sufrimiento innecesario.
Modo de preparación:
  1. Las pruebas suceden en el perímetro inmediato de cada persona. Estas son subjetivas ya que dependen de la propia percepción y generalmente vienen acompañadas de una lucha interna; para que se dé el crecimiento personal es necesario que haya una lucha.
  1. Todas las acciones que uno realiza cuentan. Cada paso, acción y pensamiento puede ya sea conducir a un estado de grandeza, paz o tranquilidad o bien angustiar, frustrar y aumentar el enojo y la incomodidad.
  1. No existen pruebas que no se puedan pasar. Es importante entender que no hay imposibles, aun cuando la prueba no tenga solución habrá algún mensaje que se pueda aprender. Finalmente todo pasa, se acomoda y se mejora, esta es la naturaleza.
“Solo cuando se enfrentan y se superan las pruebas que se presentan, se obtiene un sentido claro y valioso de la vida”.
Fuente: aishlatino

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3 de mayo de 2022

El Agua de las Emociones: USA TU INTELIGENCIA EMOCIONAL


Vivimos en un mundo escéptico porque el ser humano ha perdido la fe en si mismo, pero una nueva era, un nuevo milenio nos acoge para comprender que solo cada uno de nosotros tiene el poder de modificar su propio destino. El cambio es posible, hay que aprender a escuchar nuestras emociones, dejar que el agua de nuestro cuerpo fluya limpia y transparente y no envenenarlas con las creencias irracionales, los perjuicios, los falsos valores que nos llevan a conductas negativas para nosotros mismos. El peor enemigo de cada uno de nosotros somos nosotros mismos, pero por ende, el mayor regalo que la vida nos ha ofrecido es nuestra conciencia, nuestra capacidad de emocionarnos y de adaptar y modificar nuestras actitudes.

A veces creo que estos axiomas solo estamos preparados para comprenderlos cuando tenemos nuestro corazón abierto: he visto a ejecutivos, amas de casa, oficinistas, maestros, funcionarios, desempleados, estudiantes, cambiar su vida. En mis charlas y talleres siempre pongo el ejemplo maravilloso que Saint Exupery relató en la introducción del principito: el hombre adulto ha dejado de ver mas allá de su racionalidad, solo ve la realidad racional, usa el 7% de su inteligencia para calcular algoritmos intelectuales que le hacen tener pegamientos concretos, racionales, empíricos, pero ha dejado de soñar.: solo ve el sombrero y nunca observa que detrás de el hay una boa que se ha zampado a un elefante.

Hemos olvidado a nuestro niño interior, que jamás nos ha abandonado. Nos hemos colocado en la posición de adulto o de padre, obviando los elementos emocionales y kinestesicos que tiene la vida: olores, sabores, temperaturas… dejarse llevar por nuestras emociones, darle un lugar preferente a nuestra inteligencia emocional para que no transmita la importancia de seguir los dictados de nuestras dudas, añoranzas, miedos, bienestar, sonrisas. Hay que reír, o mejor aun, sonreír, mirarnos al espejo con una sonrisa de oreja a oreja, entornar la paz interior asumiendo que somos seres infinitos y que podemos conseguir ser felices si verdaderamente nos lo proponemos.

Muchas veces preferimos caer en el victimismo, que no es lo mismo que ser victima, en el mendigar emociones y un trozo de beso en a gente que nos rodea, porque somos incapaces de besarnos y amarnos: nacemos y morimos solos, en un acto de humildad sin precedentes, el ser humano se funde en un sentimiento universal de llegar e irse en el ciclo de nuestra vida. Es verdad que pueden acompañarnos en el camino, ese será la siembra que hagamos durante nuestro viaje.


Amigo, amiga, no tienes limites, los limites te los impone tu limitante (miedos, el análisis nos lleva a la parálisis). Hay muchas estrategias para conseguir el cambio, para realizar en la vida lo que has venido a hacer, para dejar un legado a los pobladores de la tierra. Pero debemos pagar un precio alto en este viajo hasta nosotros mismos: nuestro pozo, que hemos ido llenando de cosas sin importancias, deben de ser abandonadas para priorizar aquello que merece la pena, gente, lugares situaciones, tenemos tiempo, todavía estamos a tiempo de ser felices con nosotros mismos…

Sigue los dictados de tus emociones, piensa positivamente, porque yo, te aseguro, que las palabras curan: 

Déjate inundar, por el agua de las emociones.


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30 de abril de 2022

Debería ser obligatorio contar este cuento a todos los niños del mundo

El niño que pudo hacerlo es un cuento que debería ser contado a todos los niños del mundo. La razón es que transmite un potente mensaje: es esencial luchar por conseguir metas y objetivos propios, dejando a un lado a las voces que atentan contra la ilusión.
Esta adaptación de un cuento popular realizada por Eloy Moreno debería ser contada a todos los niños del mundo. Porque El niño que pudo hacerlo, es un cuento que empodera, que refleja la realidad de la vida en la constitución y nutrición de nuestros sueños.
El cuento se aleja del mensaje excesivamente optimista de “Si quieres, puedes”. Porque querer no siempre es poder y eso debe quedarnos claro desde la infancia para no caer en la prisión de la exigencia del imposible.
La capacidad de analizar de manera realista nuestras posibilidades es lo que construye de manera saludable nuestra autoestima, por eso es necesario que anticipemos el puedo al quiero y nos movamos solo por el onírico y mágico impulso del afán de superación.
No queremos niños que tengan que ser perfectos… porque no queremos cultivar la soberbia; queremos niños que se quieran y confíen en sí mismos y en su potencial; que sepan, en definitiva, que a ser ellos mismos nadie les ganará.

El cuento: El niño que pudo hacerlo
Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompe y uno de ellos cae al agua. La corriente interna lo desplaza unos metros por debajo de la parte helada, por lo que, para salvarlo, la única opción era romper la capa que lo cubría.
Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó, hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo. A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos. Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
- Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos. 
Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
- Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
- ¿Cómo? -respondieron sorprendidos.
- No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.


Los niños, los sueños y nuestro papel en la construcción de su autoestima

A partir de dos grandes pilares nos desarrollamos y damos rienda suelta a nuestra capacidad de superación. Es decir, cuando somos pequeños, lo que los demás nos digan no solo supone un freno o una estimulación, sino que conforma nuestra identidad y la imagen que tenemos de nosotros mismos.
Como adultos tenemos un papel principal y esencial en la construcción de la autoestima de los pequeños. Por su parte, ellos son como esponjas y absorben con facilidad aquello que observan y aquellos mensajes que les transmitimos. Todos los niños están hechos de un material delicado, inocente, quebradizo, onírico, magnífico. Son mentes burbujeantes que transforman sus juegos en sueños por crear y aspiraciones por cumplir.
Cuando contemplamos a los niños tenemos que ser conscientes de eso, de que somos sus entrenadores, los responsables de sus ensueños, de sus ganas por vivir, de su autoestima y, en definitiva, de su construcción.
Como sabemos, los cuentos son una de las vías de comunicación con los niños por excelencia. A través de ellos les ayudamos a comprenderse, a manejarse en el mundo, a asumir valores y a crear nuevas experiencias. Este cuento transmite un mensaje que se traduce en la importancia de desarrollar una competencia indispensable para mantenernos en pie en la vida: la resiliencia.
Resiliencia entendida como fortaleza, persistencia ante las adversidades y manejo del diálogo interno. Es esencial que nos paremos a meditar lo importante que puede ser contar un cuento como este a un niño para asentar de manera sólida las bases de su castillo.
Mensajes como el de este cuento les ayudarán a entretejer sus alas de una manera especial y meditada y les apoyarán a la hora de experimentar con sus capacidades e intereses pero, sobre todo, les ayudarán a desarrollar de la manera adecuada estrategias de autogestión únicas.

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22 de abril de 2022

El éxito en la vida ¿Cuestión de suerte?


Tus actitudes y comportamientos son un reflejo de lo que sientes en tu interior y de lo que los demás piensan sobre ti.

A través de la actitud tenemos la potestad de construir o destruir el éxito o el fracaso en nuestra vida, de allí que algunas personas sean capaces de irradiar buena energía tan sólo con entrar a un lugar determinado, lo mismo ocurre con aquellas que están rodeadas de pensamientos negativos.

Evidentemente, no todos los días podemos conservar una actitud positiva, enfrentamos penas y tragos amargos que no tiene sentido ocultar, sin embargo, nunca olvides que toda acción genera una reacción y ser positivo siempre nos dará ventaja frente a los avatares de la vida.

Mantener una actitud positiva frente a la vida, no tiene que resultarnos cuesta arriba, sencillamente debemos seguir algunos consejos que nos ayuden a mantener esta actitud:

En principio se agradecido, cuando prácticas la gratitud eres más feliz y de esta manera tu actitud ante la vida, siempre será más positiva y beneficiosa incluso para tu salud, en aquellos momentos de prueba donde se nos presentan obstáculos, debemos ser agradecidos con más razón todavía.

En segundo lugar, ayuda a los demás, no hay nada que llene de mayor placer que tender la mano a todo aquel que lo necesita y sin duda, siempre cultivarás una mejor actitud.

En tercer lugar, rodéate de personas positivas, elimina de tu vida todos esos pensamientos tóxicos que contaminan tu entorno, comentarios destructivos, críticas a la vida de los demás, calumnias y malas intenciones. Depurando tu entorno, podrás llenar de buenas energías todo lo que recibes de el.

En cuarto lugar, visualiza lo mejor de ti, cree en ti mismo, siempre aprende a ver lo mejor de ti, esto no significa tratar de ser extremadamente perfeccionista o ser muy duro contigo, sencillamente alimentar de forma positiva la autoestima.

Y en última instancia, practica la meditación, estos espacios de tranquilidad y serenidad te ayudarán a cultivar esas actitudes de sosiego que nos permiten depurar nuestros pensamientos y mantener una actitud más acorde con la vida que deseamos llevar, es inevitable dejarse arrastrar por la rutina y lo agobiante de las responsabilidades, sin embargo, esto no tiene que traducirse en una vida tortuosa, por el contrario, podemos hacer de nuestra vida, un panorama de armonía y placer en cada cosa que hacemos.

rincondeltibet

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8 de abril de 2022

Siempre sal de la oficina… ¡A tiempo!


Hace un tiempo me llegó una imagen en la cual enunciaban los beneficios de salir a tiempo de la oficina haciendo tomar conciencia del mismo:


La imagen fue elaborada inicialmente en inglés en el año 1998 y a pesar que han pasado tantos años, en lo particular yo, aun no lo veo aplicado en la empresas de hoy en día. 

A continuación a cada enunciado le doy toda la razón:

1. El trabajo es un proceso que nunca termina. Nunca se puede terminar todo el trabajo. Algunos suelen pensar que a mayor horas de trabajo, mayor productividad… Enunciado que considero yo totalmente incorrecto. Aunque hay ciertas personas que lo hacen con intenciones de ‘ganar puntos’ ante su propio Jefe para que así se le faciliten las puertas a ‘supuestas’ mejoras laborales, y son este tipo de acciones las que empañan la sana competencia en el mundo corporativo…. acciones que actualmente se ha vuelto muy común. El trabajo jamás se va ha terminar, en cambio tu vida sí. Deja el proceso del trabajo cuando debes y continúa con el proceso de tu vida.

2. Si fallas en la vida, tu jefe o cliente no será la persona que te ofrecerá una ayuda, pero tu familia o un amigo sí lo harán. A la empresa, en la cual trabajas, poco o nada le interesa tu vida personal, para ellos eres un activo más y el objetivo principal que buscan en ti es que produzcas más dinero para ellos… así de sencillo ¿Por eso te pagan no? Cada hora que estés en la oficina tiene un costo para ellos y durante esas horas ‘le perteneces’… eres de su propiedad, por contrato. Por el otro lado, tu familia y tus amigos te conocen mejor que la empresa en la cual laboras, eres más ‘tú’ cuando estas con ellos, y por tal razón estarán contigo en las buenas y algunos amigos tal vez en las no tan buenas.

3. Los intereses de un cliente no son más importantes que lo de tu familia. Cada quien vela por sus propios intereses, los cuales con el tiempo te ayudarán a saber con quién puedes contar realmente en el mundo laboral. Mientras más poder o autoridad tenga uno… más lo vas a conocer. El cliente siempre tiene la razón ¿o no? Mejor dicho: El que tiene el dinero, siempre tiene la razón. Lo que pude aprender y experimentar es que mientras más caprichoso sea el cliente menos vida personal podrás tener, ya que todo lo que pida siempre será para ‘ayer’… en la mayoría de servicios así lo es.

4. La vida no significa llegar a la oficina, volver a casa y dormir… Hay más en la vida: Tiempo para socializar, hacer ejercicio, relajarse, etc. No hagas que tu vida carezca de sentido, sino tarde o temprano caerás en un circulo vicioso llamado rutina y con el tiempo terminarás conformándote con lo que tienes dejando de aspirar a seguir desarrollándote. No solo vivas para acercar tu tarjeta de trabajo al marcador de asistencia. Existe vida allá afuera, lugares que conocer, momentos que experimentar, otras culturas, otros países y muchas actividades que vivir… hay quienes te esperan en casa y tal vez hijos a quienes te gustaría ver crecer no solo cuando estén durmiendo. No olvides que todo tiene su tiempo y su momento… no rompas el equilibrio.

5. Usted no estudio y luchó en la vida sólo para ser una máquina. Trabaja para vivir y no lo hagas al contrario, cada uno se ha quemado las pestañas para lograr su propósito personal y no el de otro. El trabajar para otro es un proceso de aprendizaje y no para pasar toda una vida dependiendo de ello. ¡Busca algo que sea tuyo! ¡Qué te pertenezca! Y que otros aprendan de ti. Trabajar duro tal vez pueda darte más dinero, pero a cambio puedas ir deteriorando tu salud y para ese entonces ¿de que te habrá servido todo ese esfuerzo? Mejor trabaja inteligentemente.

Una persona que se sienta en la oficina hasta tarde no quiere decir que es una persona trabajadora. Es un persona que no sabe cómo manejar el trabajo en el tiempo estipulado o asumió las consecuencias del trabajo mal hecho de otro.

El salir a tiempo te ayudará a ser más productivo no solo en tu vida laboral sino también en los demás aspectos de tu vida y principalmente en la de fortalecer tus relaciones familiares.


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2 de marzo de 2022

Aprende a dar la importancia adecuada para ti

La importancia a las cosas

se la damos nosotros


En ocasiones, la vida nos trae situaciones injustas, problemas, conflictos, decisiones difíciles…

Y es que vivir implica tener que pasar por el sufrimiento, el dolor, las injusticias… Esto es algo que tenemos que aprender a asumir y aceptar.

No tenemos control para cambiar todas las situaciones de nuestra vida que nos disgustan, ni para encontrar siempre la solución perfecta a los problemas; pero sí que tenemos control para modificar nuestra interpretación de las cosas y para otorgar una determinada importancia a los acontecimientos que nos suceden.

Es cierto que hay ciertos problemas objetivamente muy duros, difíciles de superar que nos pueden abatir y dejarnos en la más absoluta tristeza; otros, sin embargo, son más triviales, pero los magnificamos con nuestros pensamientos catastrofistas y dramáticos.

Pero por mucho que nos duela el problema, la vida continúa.

Por lo tanto, hay dos opciones: seguir atormentándose a sí mismo con pensamientos y comenzar a morir en vida o empezar a renacer de las cenizas como un ave fénix, modificando su mentalidad y aprendiendo a relativizar.

Con relativizar nos referimos a la toma de distancia emocional de la persona con respecto al problema, a mirar las cosas desde otro prisma, más racional, a otorgarle a las cosas la importancia que realmente tienen pero no más.

Dependerá de lo relevante que para nuestra persona sea lo que nos sucede. Y esto normalmente tiene mucha relación con nuestro ego y con nuestros miedos.

Hay padres que se estresan de forma extrema y se enfadan con el mundo porque su hijo no es capaz de aprobar un curso o no quiere estudiar. Detrás de esto está el miedo de que nuestro hijo, si no estudia, no consiga un trabajo de provecho y entonces la vida se le haga muy difícil.

¿Es esto realmente racional? ¿Estamos exagerando? ¿Todas las personas que no han estudiado hoy en día tienen una vida difícil o son unas desgraciadas? Hay que pensar sobre ello.

¿Cómo relativizar las cosas?

Hay varios trucos que pueden ayudarte a mirar las cosas con otros ojos y con perspectiva:

-Que el humor y la risa sean tus mejores amigos. Seguro que recuerdas alguna situación que te hizo entrar en cólera en su momento y con la que luego, una vez pasada, no parabas de reír por lo absurda que había sido.

Es importante ser una persona seria y responsable, pero también es muy importante reírse de uno mismo y de las situaciones que nos acontecen.

Cuando te ocurran situaciones desagradables pero que no van a ir más allá de una molestia momentánea, deja de irritarte e intenta reírte, piensa que eres parte de un chiste o de una escena de Forges.

El humor además, ayuda a solucionar los conflictos, nos vuelve más creativo en la búsqueda de soluciones y nos aleja de la ansiedad.

-Ejercita la autoconfianza. Si confías en ti mismo y estás seguro de lo que vales y lo que eres capaz de lograr, independientemente de las cosas que te ocurren, serás más hábil solucionando los problemas y tomando buenas decisiones, sin dejar que las emociones negativas o el malestar te controlen.

-Observa la inmensidad del Universo. Este ejercicio te puede ayudar muchísimo. Piensa en que el universo es infinito, y que nosotros, con nuestros problemas, solo somos una pequeña parte, muy pequeña, del total de la existencia.

A veces pensamos que somos el centro del universo cuando en realidad, con problemas o sin ellos, el mundo sigue girando y la vida sigue su curso.

-No pierdas el tiempo. Sabemos que algún día nuestra vida llegará a su fin. Todo lo que empieza, acaba y cuanto más perdamos el tiempo en preocuparnos por las cosas y en atormentarnos con los problemas de la vida diaria, menos nos permitiremos disfrutar de la vida.

Puede ser que llegue un día en el que te arrepientas y ya no haya vuelta atrás. El tiempo es lo más valioso que tenemos, pues es irrecuperable. Decide tú en qué merece más la pena emplearlo.

-Hay gente peor que tú. Desgraciadamente, en el mundo hay injusticias y problemas muy duros, más duros de lo que podemos imaginar. Existen los desastres naturales, la pobreza, el hambre, el asesinato, la prostitución infantil…

Piensa si le estás dando a tu problema realmente la importancia que merece o estás dramatizando demasiado.

Pensar en todo lo que ocurre en nuestro mundo te puede ayudar a comprobar que quizá lo que te pasa no es para tanto.

-Deja a un lado los miedos y supéralos. 

El miedo nos paraliza y muchas veces nuestros miedos son irracionales, ridículos o absurdos.

Hay gente que tiene miedo a equivocarse por tomar una decisión “¿Y si dejo este trabajo para estudiar y luego suspendo las oposiciones?”.

Pregúntate qué es lo más grave que podría pasar si lo peor que esperas sucediese ¿Podrías soportarlo?, ¿Sobrevivirías?, ¿Cómo podrías salir adelante? Seguro que tienes más recursos de los que te imaginas solo tienes que ser valiente y enfrentar tus miedos e inseguridades.

MPC Coaching
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