2 de marzo de 2022

Aprende a dar la importancia adecuada para ti

La importancia a las cosas

se la damos nosotros


En ocasiones, la vida nos trae situaciones injustas, problemas, conflictos, decisiones difíciles

Y es que vivir implica tener que pasar por el sufrimiento, el dolor, las injusticias… Esto es algo que tenemos que aprender a asumir y aceptar.

No tenemos control para cambiar todas las situaciones de nuestra vida que nos disgustan, ni para encontrar siempre la solución perfecta a los problemas; pero sí que tenemos control para modificar nuestra interpretación de las cosas y para otorgar una determinada importancia a los acontecimientos que nos suceden.

Es cierto que hay ciertos problemas objetivamente muy duros, difíciles de superar que nos pueden abatir y dejarnos en la más absoluta tristeza; otros, sin embargo, son más triviales, pero los magnificamos con nuestros pensamientos catastrofistas y dramáticos.

Pero por mucho que nos duela el problema, la vida continúa.

Por lo tanto, hay dos opciones: seguir atormentándose a sí mismo con pensamientos y comenzar a morir en vida o empezar a renacer de las cenizas como un ave fénix, modificando su mentalidad y aprendiendo a relativizar.

Con relativizar nos referimos a la toma de distancia emocional de la persona con respecto al problema, a mirar las cosas desde otro prisma, más racional, a otorgarle a las cosas la importancia que realmente tienen pero no más.

Dependerá de lo relevante que para nuestra persona sea lo que nos sucede. Y esto normalmente tiene mucha relación con nuestro ego y con nuestros miedos.

Hay padres que se estresan de forma extrema y se enfadan con el mundo porque su hijo no es capaz de aprobar un curso o no quiere estudiar. Detrás de esto está el miedo de que nuestro hijo, si no estudia, no consiga un trabajo de provecho y entonces la vida se le haga muy difícil.

¿Es esto realmente racional? ¿Estamos exagerando? ¿Todas las personas que no han estudiado hoy en día tienen una vida difícil o son unas desgraciadas? Hay que pensar sobre ello.

¿Cómo relativizar las cosas?

Hay varios trucos que pueden ayudarte a mirar las cosas con otros ojos y con perspectiva:

-Que el humor y la risa sean tus mejores amigos. Seguro que recuerdas alguna situación que te hizo entrar en cólera en su momento y con la que luego, una vez pasada, no parabas de reír por lo absurda que había sido.

Es importante ser una persona seria y responsable, pero también es muy importante reírse de uno mismo y de las situaciones que nos acontecen.

Cuando te ocurran situaciones desagradables pero que no van a ir más allá de una molestia momentánea, deja de irritarte e intenta reírte, piensa que eres parte de un chiste o de una escena de Forges.

El humor además, ayuda a solucionar los conflictos, nos vuelve más creativo en la búsqueda de soluciones y nos aleja de la ansiedad.

-Ejercita la autoconfianza. Si confías en ti mismo y estás seguro de lo que vales y lo que eres capaz de lograr, independientemente de las cosas que te ocurren, serás más hábil solucionando los problemas y tomando buenas decisiones, sin dejar que las emociones negativas o el malestar te controlen.

-Observa la inmensidad del Universo. Este ejercicio te puede ayudar muchísimo. Piensa en que el universo es infinito, y que nosotros, con nuestros problemas, solo somos una pequeña parte, muy pequeña, del total de la existencia.

A veces pensamos que somos el centro del universo cuando en realidad, con problemas o sin ellos, el mundo sigue girando y la vida sigue su curso.

-No pierdas el tiempo. Sabemos que algún día nuestra vida llegará a su fin. Todo lo que empieza, acaba y cuanto más perdamos el tiempo en preocuparnos por las cosas y en atormentarnos con los problemas de la vida diaria, menos nos permitiremos disfrutar de la vida.

Puede ser que llegue un día en el que te arrepientas y ya no haya vuelta atrás. El tiempo es lo más valioso que tenemos, pues es irrecuperable. Decide tú en qué merece más la pena emplearlo.

-Hay gente peor que tú. Desgraciadamente, en el mundo hay injusticias y problemas muy duros, más duros de lo que podemos imaginar. Existen los desastres naturales, la pobreza, el hambre, el asesinato, la prostitución infantil…

Piensa si le estás dando a tu problema realmente la importancia que merece o estás dramatizando demasiado.

Pensar en todo lo que ocurre en nuestro mundo te puede ayudar a comprobar que quizá lo que te pasa no es para tanto.

-Deja a un lado los miedos y supéralos. 

El miedo nos paraliza y muchas veces nuestros miedos son irracionales, ridículos o absurdos.

Hay gente que tiene miedo a equivocarse por tomar una decisión “¿Y si dejo este trabajo para estudiar y luego suspendo las oposiciones?”.

Pregúntate qué es lo más grave que podría pasar si lo peor que esperas sucediese ¿Podrías soportarlo?, ¿Sobrevivirías?, ¿Cómo podrías salir adelante? Seguro que tienes más recursos de los que te imaginas solo tienes que ser valiente y enfrentar tus miedos e inseguridades.

MPC Coaching
mpccoachingcontacto@gmail.com
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