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23 de noviembre de 2017

Visión Compartida


Visión es la acción y el efecto de ver, visualizar una imagen como real.


La Visión en la Vida es un elemento clave para no bajar las manos en medio del camino, ya que de esta manera tendremos claro hacia dónde vamos, sea en el trabajo, en el matrimonio, en cualquier tipo de sociedad o comunidad donde nos desenvolvamos.

Si no hay una visión compartida y cada individuo tiene su propia idea de hacia dónde ir y como lograrlo, no existirá jamás un trabajo en equipo, y lo cierto es que como humanos estamos diseñados para trabajar en equipo y vivir en sociedad.

Imagínese un auto, ¿qué pasaría si cada rueda tomara un rumbo distinto?, el auto no avanzaría jamás y terminaría por romperse. Es igual en las organizaciones o grupos sociales de los que formamos parte; si no existe una visión, un destino compartido, no se llegará muy lejos.

Esta visión tiene que ser motivadora, tanto, que no importen las dificultades en el camino, es la visión en sí misma, la que nos moverá a la acción.

Te propongo algo, fija una visión en tu vida, en tu matrimonio, en tu relación de pareja; en tu comunidad, organización o empresa. Redáctala en positivo, es decir, en función a alcanzar algo bueno, en lugar de dejar algo malo; Que esta visión sea alcanzable y que te motive lo suficiente como para pagar el precio de lograrla.

Citando a Antony de Mello diré que “El ir contra la realidad, haciendo problemas de las cosas, es creer que tu importas. Y lo cierto es que tú, como personaje individual, no importas nada. Ni tú, ni tus decisiones, ni acciones importan nada en el desarrollo de la vida; es la vida la que importa y ella sigue su curso. Sólo cuando comprendes esto y te acoplas a la unidad, tu vida cobra sentido”
MPC Coaching
mpccoachingcontacto@gmail.com

25 de agosto de 2017

Curiosidad y Liderazgo

En una entrevista sobre liderazgo y visión estratégica, David Gergen, analista político de la CNN y anterior asesor de varios presidentes de EEUU, plantea que un rasgo importante en los líderes del siglo XXI es la curiosidad como base del intelecto. 



Esto me ha causado curiosidad y me ha llevado a explorar un poco más sobre la relación que puede existir entre estos dos conceptos: curiosidad y liderazgo. 

Para empezar, me he hecho las siguientes preguntas:


¿Qué rasgos o características tiene una persona curiosa? 

¿Cómo se articula de manera concreta la curiosidad en una persona? 
¿De qué manera el hecho de ser una persona con curiosidad puede hacer que sea un mejor líder? 

Para dar respuesta a estas preguntas he consultado con varios compañeros de trabajo, he buscado en Google, he entrado en varios foros y debates de portales profesionales, he planteado preguntas a algunos expertos,… 


A continuación, les resumo la información que he encontrado:


La curiosidad como motor que te impulsa hacia…

La persona curiosa se plantea preguntas. Para contestar a esas preguntas necesita buscar y eso, a su vez, hace que se ponga en movimiento, se relacione, y finalmente, avance en sus conocimientos o experiencia sobre ese tema en concreto. Para aprender hace falta cierta dosis de curiosidad.

Rasgos de personalidad de la persona curiosa

El curioso busca respuestas a sus preguntas, por tanto, de alguna manera necesita desarrollar ciertas habilidades de relación y comunicación. Si quiere que las personas le escuchen y le contesten, mejor que se acerque de una manera simpática y cordial.

La persona curiosa necesita también de estos recursos: 

Tener iniciativa para empezar a moverse 

Contar con cierta dosis de valentía para atreverse a plantearse y plantear preguntas 
Estar abierto a las nuevas opciones y posibilidades que vaya descubriendo 

Esto le permitirá ir avanzando y aprendiendo y no quedarse en lo ya conocido. En este sentido, la persona curiosa sería como una especie de explorador-a.

¿Y qué relación tiene entonces curiosidad y liderazgo?

Para dar contestación a esta pregunta he encontrado una frase de Warren Bennis, profesor estadounidense experto en liderazgo y empresa:

“Los líderes se distinguen de los demás por su constante apetito de conocimientos y experiencias, y, a medida que su mundo se amplía y se vuelve más complejo, sus medios de comprensión también se multiplican y se refinan” - Warren Bennis 
La curiosidad como base del intelecto


La curiosidad es un valor y una actitud hacia la vida. Como dice David Gergen, es la base del intelecto, pues toda esa información que hemos recogido gracias a nuestra curiosidad, después, hemos de ordenarla y organizarla, para poder transformarla en algo útil.

La curiosidad nos hace movernos para buscar. El intelecto nos permite organizar esa información que hemos encontrado de manera que podamos aprender y avanzar. 

Parece ser que la curiosidad, a veces infravalorada, es un valor extraordinario que puede ayudar a las organizaciones de hoy en día en sus procesos de innovación y liderazgo.

Y a ti… ¿qué te interesa? ¿Qué te hace sentir curiosidad? ¿Te animas a explorar?


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27 de julio de 2017

Alcanzar el Éxito II

Muchas veces pensamos que si ganamos más dinero, si tenemos la pareja ideal, si tenemos el trabajo que hemos soñado, si tenemos salud perfecta podemos ser felices. 


Sin embargo, Sandra Anne nos dice que primero debemos ser felices (pues la felicidad es un estado de conciencia), estar seguros de nosotros mismos, trabajar para tener una salud perfecta y entonces manifestaremos el éxito y lo que anhelamos. Primero viene el sentimiento y luego la manifestación, ya que la vibración energética atrae lo que tanto queremos ver realizado en nuestras vidas. Según es adentro es afuera.

Para ver cómo están nuestras emociones es recomendable hacer una lista de apreciación hacia nuestra persona. La lista incluye todo lo que pensamos acerca de nosotros. Cuando la tengamos vamos a darle un número del 1 al 10, siendo el 1 el de menos satisfacción y el 10 el de más satisfacción. Por ejemplo una lista de apreciación hacia nuestra persona sería:

1.- Cuan disciplinada soy para alcanzar mis metas.
2.- Cuanto trabajo estoy dispuesta a realizar para lograr lo que deseo.
3.- Cuán responsable soy en cuanto a lo que quiero obtener.

Si le damos un número menor de 7, vamos a preparar una tarjeta con una afirmación que diga algo como: Estoy abierta y receptiva al éxito. Acepto que puedo trabajar relajadamente para alcanzar mis metas y aceptar la responsabilidad que esto conlleva.

El Universo siempre va a decir sí. Si pensamos o decimos “no puedo hacerlo”, el Universo dirá sí. Si decimos es bien difícil, el Universo dirá sí, Si decimos esto no lo puedo hacer, el Universo dirá sí, así que ¿no es mejor pensar siempre positivamente? El Universo invariablemente va a decir sí a todo lo que pensamos y decimos.


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26 de julio de 2017

Alcanzar el éxito Parte I

Para alcanzar el éxito es necesario que te preguntes ¿qué significa el éxito para mí? 


¿Cuál es mi visión de lo que quiero lograr? ¿Cuáles son mis metas? Estas son alguna de las interrogantes que debemos esclarecer para poder trazar un plan de acción claro y realizable.

La primero que te recomiendo hacer es que mires a tu alrededor y reconozcas que todo lo que ves y experimentas es creación de tu mente. Mucha gente no está consciente de esto y perciben la vida como una serie de circunstancias o eventos que ocurren aisladamente. Una de las cosas que debemos investigar es en qué estamos enfocándonos. Donde ponemos el foco crece y nuestra mente tiene el poder de crear y aumentar nuestras experiencias. En mi caso personal he trabajado mucho con la escritura como medio de sanación y poder enfocarme en lo que quiero lograr. Tengo un diario especial para anotar todo lo que he traído a manifestación y lo que considero mis éxitos. Bendigo todo lo que hay a mi alrededor y agradezco a Dios su presencia en mi vida.

Para ver dónde nos encontramos en relación a lograr nuestro éxito, es necesario contestar honestamente varias preguntas:

1.- ¿Estoy más conciente de lo que no tengo, que de lo que tengo?
2.- ¿Cuál es mi meta y cuánto tiempo paso enfocando mí mente en mi objetivo?
3.- ¿Qué patrón, hábito o adicción me impide alcanzar el éxito?
4.- ¿Tiendo a enfocarme más en lo negativo que en lo positivo? La contestación a estas preguntas son indicadores de cómo está nuestro estado de conciencia en cuanto al éxito. Anota las respuestas en tu diario y analízalas.

Sandra Anne Taylor, consejera profesional y autora del libro “Los Secretos de la Atracción” nos dice que existe una Ley Universal llamada la Ley de Intención Paradójica. La misma postula que mientras más desesperada es nuestra intensión en alcanzar nuestra meta, más vamos a sabotear nuestros esfuerzos. En cambio, cuanto más confiamos y entregamos a la Divinidad más vamos a traer a manifestación lo que soñamos. Para hacer esto ella recomienda, primero, soltar todas las construcciones mentales que hacemos cuando no obtenemos nuestras metas (esto no era para mí, esto no me convenía, en realidad no lo necesito, no lo merezco, etc.) y segundo asegurarnos que nuestras intensiones son claras y no están en conflicto unas con las otras. De acuerdo a Sandra Anne Taylor nuestro estado de conciencia, la energía y la intención son las llaves con las que creamos nuestro destino.


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5 de abril de 2017

Emprendimiento y coaching

El emprendimiento es la capacidad o habilidad propia de ser humano para adelantarse al futuro, por ende, un emprendedor es un visionario. En los negocios, como en otros aspectos y campos de acción, esta capacidad es fundamental a la hora de hacer la diferencia y de proyectarse.



Al hablar de emprendimiento surge siempre una pregunta interesante: ¿el emprendedor nace o se hace? Mi respuesta es que el emprendimiento y la figura del visionario no surgen porque sí. Los emprendedores deben tener alguna o muchas habilidades innatas, es cierto, pero necesitan a prender a enfocar y a minimizar sus debilidades. En otras palabras, se nace siendo visionario y se aprende a mejorar esta habilidad por medio del trabajo diario.

Ahora bien, ¿qué caracteriza a un espíritu emprendedor? En primer lugar, una persona emprendedora tiene la visión para cambiar las cosas, para hacerlas de manera diferente de cómo las hacemos, es decir, predice el cambio. En segunda instancia, busca la manera de generar ese cambio. En tercer término, enfoca sus esfuerzos en hacer realidad ese cambio, crea un plan de acción e implementa las estrategias para llevarlo a cabo, por medio de los recursos pertinentes. Y se rodea de personas con capacidades que complementan las suyas.

Pero lo importante en la formación de emprendedores, mucho antes que desarrollar todo su potencial y cualidades expuestas, es ayudarles a comprender y distinguir una idea de una oportunidad, pues sin esto el objetivo que se persigue no será claro. Aquí entra en juego la función del coach. ¿Qué busca nuestro emprendedor, busca una oportunidad o desarrollar una idea? El camino a seguir es diferente en cada caso, y como coaches es nuestra tarea orientar la ruta escogida por nuestro amigo visionario. 

Lo primero es la idea y luego viene la oportunidad. Ahora bien, ¿cómo generar nuevas ideas? Hay un proceso para esto. En primer lugar hay que determinar, por medio de un listado, los grandes y recientes cambios que han tenido lugar en el mundo. En un segundo momento, debe hacerse una lista de los intereses y las habilidades especiales que se tienen. Luego se cruzan ambas variables, es decir, se trata de determinar dónde se encuentran los intereses personales y los de la sociedad. Posteriormente ha de proyectarse un posible futuro para esta intersección y, finalmente, ha de tomarse la dirección hacia ese fututo previsto.

Tal como lo dijo en alguna ocasión Thomas Emerson, presidente de la Incubadora Tecnológica del estado de Arizona, "la clave del emprendimiento es ver un poco más allá del horizonte, anticiparse y prever un estado futuro distinto del presente, sólo así se cumplirá con el único objetivo de emprendimiento: crear valor". Y es que todo emprendedor crea o genera una empresa de valor, por esto su figura ha sido vista en todos los tiempos por todas las sociedades como un motor de cambio, de transformación, de auge, pues son las personas visionarias quienes inventan el futuro, quienes lo planean, moldean y lo hacen realidad, quienes innovan tecnologías, modifican paradigmas y se atreven a realizar proyectos y cambios en sus proyectos con el fin de mejorar y crecer. Todo esto implica una característica más en el emprendedor: su valor para enfrentar el riesgo.

Por último, el emprendimiento no es fácil, sobre todo porque hay muchos esquemas por romper y miedos por superar, pero hay que acabar con los prejuicios y cortar de manera tajante el miedo al fracaso. Es importante cometer errores, porque de ellos también se aprende. Y como diría Emerson, "la sociedad debe ser consciente de la línea tan delgada que se impone entre el éxito y el fracaso"; en esa línea están el miedo y el valor. Así, no hay por qué temer al fracaso, ni por qué desperdiciarlo; toda experiencia, grata o no, es enseñanza y se suma a nuestro eterno proceso de aprendizaje.

Vale la pena invertir en emprendedores, incluso en aquellos que se han equivocado atrás, porque eso asegura el haber aprendido de sus errores y es una garantía de no volver a cometer el mismo error.


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