29 de agosto de 2018

Razones por las cuales dejar el pasado atrás y perdonar Parte II

"Cuando perdonamos no estamos cambiando el pasado, pero sí el futuro", Bernard Meltzer.

Cuando usted perdona no le hace un favor a la otra persona, todo el beneficio lo atrae hacia usted. Albergando odio, ira, resentimientos, rencor, dolor y enojo hacia los demás, solo le traerá depresión, frustración y mucho bloqueo en su vida. La desgracia y tristeza se apoderan de usted y estos sentimientos hasta pueden llegar a somatizarse, manifestarse como enfermedades, tal y como lo comenté en una columna anterior. Recuerde que cargar todo eso, no solo afecta su vida, sino que además todas las relaciones de trabajo, familiares, sociales, amigos con quien usted convive. Siempre conviene escarbarle, buscar, con ayuda de un profesional para llegar a la raíz de esos sentimientos, porque te aseguro que una gran cantidad de veces nuestras reacciones vienen de situaciones que debemos sanar por hechos que nos marcaron en la niñez, en la adolescencia, una etapa adulta o más reciente. Cuando sanas esas heridas, eres libre para vivir el presente, dejando totalmente el pasado atrás. Esto puede tomar tiempo pero es lo más conveniente que alguien puede hacer en su vida para gozar de plenitud.

"No permitiré que nadie reduzca o degrade mi alma haciendo que lo odie", Booker T. Washington.

En ocasiones, estamos tan aferrados a que nuestra idea es la única que nos conviene. Incluso algunos podrían cambiar el Padre Nuestro y rezar algo más o menos así: "hágase tu voluntad en el Cielo como en la Tierra, pero recuerda que tienes que darme tal casa, tal pareja, tal carro, tal empleo". Es decir, condicionamos a la vida, no somos flexibles, no estamos dispuestos a cambiar de rumbo, a empezar a escuchar a la vida y decidirnos ir por el rumbo que nos corresponde. ¿Qué situaciones cree que podrían estar mejor en su vida si tuviera un cambio de rumbo en ese aspecto? ¿Qué situaciones debe sanar, debe perdonar para soltar, avanzar en la vida? Si usted no perdona, la congoja y problemas no desaparecerán de su vida. Le repito: ¡usted decide!

"Abandonar equivale a rendirse, abandonarlo todo en manos de Dios es creer", A. W. Tozer.

Todo en la vida tiene su momento y su lugar. Ni antes ni después. Si usted cree que debe tomar la justicia en sus manos sobre lo que los demás han hecho y dicho y cómo le ha afectado en su vida, esta equivocado. Como ya vimos en otra columna también, no debes pagar con la misma moneda. Ocúpese en sanar cada raíz que evoca dolor, sufrimientos, tristeza y angustia en su vida. Confíe en que todo estará bien, si usted actúa bien, el bien será lo que la vida le devuelva. Vibre en positivo, en amor. En vez de concentrarse en lo que pasó y lo que no ha pasado, agradezca las experiencias que la vida le ha concedido y avance en positivo, recuerde que el amor y la fe, mueven montañas.

"No permitas que aquello que no puedes hacer interfiera con aquello que sí puede hacer", John Wooden.

Lo que está hecho, hecho está, afortunadamente tienes todo un camino por delante. Evita ser como la gran mayoría de personas que se concentra en lo que pasó, en lo que los ha detenido, apartándose del camino a donde iban y se la pasan días lamentándose por lo que sucedió, en vez de quitarse el polvo de la caída y salir adelante. Repóngase de todo lo que la vida le ha presentado, no se detenga demasiado tiempo en el pasado y canalice toda la energía en salir adelante en no castigarse por lo que le ha pasado. No pierda las oportunidades que la vida tiene para usted, por vivir en el pasado. Si nos concentramos en lo que podemos hacer, lo logramos. Camine hacia delante. Como dice Cristina Saralegui, "pa' trás, ni pa' tomar impulso".

Así que en tus manos está, tú decides si vives en tu pasado o empiezas a perdonar para recibir todo lo que la vida tiene para ti ¡aquí y ahora!

Y recuerda: ¡Sonríe, agradece y abraza tu vida!
Sobre todo: ¡a despertar a la vida, gente! 
Para VIVIR.

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28 de agosto de 2018

Razones por las cuales dejar el pasado atrás y perdonar Parte I


Hace unos días leía que "el perdón es algo curioso; calienta el corazón y enfría la picadura". "El perdón no nos viene fácil a la mayoría de nosotros y que cada vez que alguien nos lastima, quedamos con un sentimiento de herida, ira y venganza. Nos es muy difícil pasar por alto la herida que alguien nos ha infligido. Pero el perdón no es olvido, es simplemente soltar la herida. No es algo que damos a otros sino a nosotros mismos", decía el texto que leí.

Y es que perdonar es básico para poder disfrutar de una vida más plena, es entender que nosotros somos quienes dejamos que las situaciones o personas nos afecten, es analizar las razones por las cuales reaccionamos de determinado modo o bien nos compartamos groseros, soberbios, irritados con todas las demás personas en nuestro camino. Perdonar a los demás es básico, pero créame, perdonarnos a nosotros mismos nos ayuda a soltar, a viajar más livianos para que podamos seguir adelante en el camino adecuado y con menos obstáculos hacia nuestras metas, objetivos, proyectos de vida y laborales. Sin dejar de lado lo más importante: que aporta que seamos mejores personas y tengamos una vida más placentera.

En el libro de tareas diarias de Una vida mejor de Joel Osteen, varios capítulos son dedicados al perdón. De todo lo que ahí se menciona he agrupado las ideas principales y me han resultado las siguientes reflexiones que te comparto para que de una vez por todas te decidas a dejar el pasado atrás y perdonar:

"Cuando se cierra una puerta, hay otra que se abre. Pero muchas veces nos quedamos mirando la puerta cerrada durante tanto tiempo que no vemos la que se abre delante de nosotros", Alexander Graham Bell. 

A todos nos suceden cosas quizás nada agradables o que no estaban en nuestros planes y todos podemos echarle la culpa de cómo nos sentimos a los demás o a las circunstancias. Quizás las razones que tengas sobre porqué te están sucediendo esas cosas son válidas y todo lo que estás experimentando no es precisamente lo que desearías haber vivido. De pronto se trata de una enfermedad, un negocio frustrado, una relación que terminó, la traición de un amigo, una baja en tus ingresos y demás. La cosa es que si deseas salir adelante no puedes estar concentrándote solamente en esas situaciones que desde ya forman parte de tu pasado, debes dejarlas de lado, liberarte de los "por qué a mí" y la mentalidad de víctima y cambiar de canal, así como lo haces cuando te encuentras algo en la televisión que no te agrada, simplemente tomas el control remoto y cambias de canal. Cámbiate a lo positivo, a dejar de quejarte y a concentrarte en dar lo mejor y entender qué es lo que debes hacer para salir adelante. Recuerda que como aprendiste en otras columnas, los pensamientos y las palabras definen nuestro futura y nuestra realidad. Así de simple, ¡tú decides! 

"Quien no puede perdonar a otros, rompe el puente por el que él mismo puede pasar", Corrie Ten Boom.

Para dejar el pasado tendrás que avanzar. A veces hemos elegido tanto el temor en nuestras vidas que se vuelve nuestra zona de confort y la felicidad nos asusta. A veces, pasamos tantos días, semanas, meses o años concentramos en lo que nos pasa que no vemos la salida hacia lo que realmente podemos lograr. La idea es usar lo que te pasa como un puente hacia mejores situaciones, siempre y cuando te esfuerces en ver la manera correcta de salir del pasado. Si te tiran piedras úsalas para hacer una montaña y pasar al otro lado, no te concentres en esquivarlas. Si realmente deseas salir adelante, estar mejor y lograr lo que deseas, debes quitarte el traje de autocompasión, dejar las excusas y de culpar a los demás por lo que te ha sucedido. Nadie más que usted es el arquitecto y constructor de su propia vida y en sus manos tiene la solución: empiece a perdonarse por haber elegido que lo que los demás hayan dicho o hecho le haya afectado y perdone también a esas personas que la vida le ha puesto en el camino. Tómese el tiempo ahora mismo de hacer una lista, de analizar de quienes necesita perdón y a quienes necesita perdonar. 
Hágalo, ¡es por su bien!

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9 de agosto de 2018

Actitud: Fracasos, temores y triunfos ante la crisis Parte III


4. Replantee o "re-enmarque" su forma de pensar.

Piense en términos más positivos.

En lugar de anticipar un posible resultado o evento como una posible catástrofe, mírelo como un reto. 

En vez de especular: "¡esto podría resultar en un desastre!", piense: "¡esta es mi oportunidad de lograr el cambio que busco!" 

A cambio de pensar: "¡el tiempo no es suficiente!", piense: "¿cómo puedo mejor aprovechar el tiempo que tengo?" 

No piense: "¡esto no es lo que necesito, no me resuelve nada!", piense: "¡esta es una buena oportunidad, pues no tengo nada que perder y puedo intentar algo realmente innovador!" 

Incluso hasta las sensaciones físicas pueden "re-enmarcarse" y verse desde otra perspectiva. Por ejemplo, las palmas de las manos húmedas y las "mariposas en el estómago" - en vez de interpretarlas meramente como indicios de "miedo" - distíngalas como señales de anticipación de que vamos a aprender algo nuevo que nos va a hacer más capaces. 

Está en orden una advertencia: "re-enmarcar" no es asunto de "engañarse" a uno mismo. Es reconocer que toda situación que observamos en nuestro diario vivir y la actitud que asumimos ante ella, típicamente tienen más de una cara y podemos decidir cómo abordarla. Es como una moneda con sus dos lados. ¿Qué lado está mirando? Si uno no está acostumbrado a hacerlo, inicialmente puede uno sentirse un poco raro con la idea de "re-enmarcar" su forma de pensar, hasta que la práctica se convierta en una nueva y poderosa destreza. 

5. Reduzca su presión mental.

Para esto, acepte que eso que llamamos "fracaso" es una parte normal de cualquier vida balanceada. Esto le facilitará aprender a ser flexible y saber amoldarse ante la presión de intentos fallidos y nuevas dificultades. Y no tema sentir miedo ante la idea de fracaso, pero reconozca que ese temor no está necesariamente basado en la realidad, sino que nace de una proyección mental de algo futuro, imaginado, algo que sólo se convertirá en un problema real si en efecto usted cesa de actuar para lograr sus objetivos. 

Finalmente, recuerde que no hay cambios que ocurran de la noche a la mañana. Así que persista y tenga presente que cometer un error no nos convierte en un fracaso. Igualmente, es importante que recuerde sus pasados éxitos, para que así continuamente reconozca lo que usted es capaz de lograr.

¡El temor al fracaso no podrá prevalecer ante el peso de la evidencia de que usted puede triunfar hoy y mañana! Toda acción exitosa cobrará un nuevo significado.


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8 de agosto de 2018

Actitud: Fracasos, temores y triunfos ante la crisis Parte II


Afortunadamente, al igual que otros tantos hábitos y comportamientos, éste puede modificarse. Se ha dicho que "el fracaso no es lugar, sino una actitud". 

Hay estrategias específicas para sobreponerse a esta actitud, a este temor. Vamos pues a considerar algunas:

1. Decida tomar acción.

El temor al fracaso trabaja en contra de usted mediante la inmovilización de su mente. Le lleva directamente a esa antigua parte de su cerebro conocida como la amígdala - muy útil en la vida de nuestros ancestros cavernícolas - y que sólo sabe prepararnos para pelear o huir. Pero cuando usted está intentando alcanzar un objetivo racional o resolver un problema relativamente sofisticado, el asunto no se resuelve ni corriendo ni lanzando golpes. Es el momento para una decisión coherente de actuar. La acción faculta, es fuente de poder, le permite a uno comenzar a cambiar las circunstancias o la situación. Y si esa acción no da el resultado deseado, simplemente, se hacen ajustes y se actúa de nuevo. 

El fracaso es pasivo. El éxito es activo. El éxito proviene de ocasionar, mediante la acción, que pase algo. El fracaso proviene de permitir, mediante la ausencia de acción, que ocurra algo. Tome ese primer paso, recordando que su único y real temor debe ser el temor de nunca intentarlo. Simplemente hágalo…

2. Niéguese a darse por vencido, intente algo diferente.

Arriba mencionamos la opción de hacer ajustes cuando nuestra acción no da los resultados esperados. Y es que las personas más exitosas son las que intentan diferentes enfoques hasta que obtienen los resultados deseados. No se dé por vencido si lo intenta par de veces sin éxito. Si es necesario tómese un descanso y entonces vuelva a intentarlo con un enfoque diferente. Dicen que la locura se define como continuar haciendo lo mismo y pretender obtener resultados diferentes. Así que no actúe como un demente. Tome un segundo aire e intente algo innovador. Y recuerde que cuando un fracaso se convierte en algo negativo, es cuando uno se da por vencido. 

3. Aprenda a "fallar exitosamente".

Saber cómo enfrentar un fracaso es en sí un triunfo. Éxito y fracaso están ambos enraizados en un mismo gran deseo humano: el deseo de lograr. La gran diferencia de las personas exitosas es que no viven preocupadas por fallar, sino por aprender qué deben hacer para lograr sus objetivos. De hecho, las personas verdaderamente exitosas fallan con regularidad, pero saben cómo enfrentar cada fracaso. Sus historias están llenas de "fracasos exitosos."

Thomas Edison luchó a través de miles de ensayos fallidos antes de poder ofrecernos su lámpara eléctrica incandescente. Cuando se le preguntó cómo logró sobrevivir tantos "fracasos", respondió: "Nunca los consideré como fracasos, pues en cada caso encontré lo que no estaba funcionando". Edison lo vio todo como un proceso de aprendizaje que eventualmente lo llevaría al gran triunfo que buscaba.

Prácticamente todo atleta olímpico medallista de oro caminó hacia la grandeza "fracasando exitosamente". Y probablemente usted también haya "fracasado exitosamente" muchas veces en su vida, siempre volviendo a ponerse de pie para seguir adelante. Quizás no se había percatado, ¡pero usted está en la misma liga que los grandes medallistas de oro olímpicos! Como Edison y los medallistas olímpicos, examine de cerca aquello que no funcionó como usted deseaba, implante cambios y evalúe los resultados. De esta manera, aprenderá nuevas habilidades que le harán cada vez más fuerte.

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7 de agosto de 2018

Actitud: Fracasos, temores y triunfos ante la crisis Parte I


Estos son tiempos difíciles, ¿quién lo puede dudar? Muchos posiblemente nos encontrarnos fortuitamente frente a una crisis personal que genera sentimientos muy fuertes, particularmente, sentimientos de temor. Tememos fallar, tememos no saber cómo manejar la nueva y espinosa situación, tememos no poder recuperarnos del golpe, tememos perder algo valioso que nos costó mucho alcanzar. Y cuando hablamos de perder algo valioso no nos referimos sólo a algo físico, sino posiblemente a algo intangible como prestigio, confianza, aprecio de otros. En fin, mil y una posibles fuentes de ansiedad. 

El temor al fracaso es uno de los sentimientos más incapacitantes que el ser humano puede tener. Muchos personajes famosos a través de la historia, en su camino hacia el éxito han identificado este enemigo y han luchado efectivamente en su contra. Cristóbal Colon, Winston Churchill, Michael Jordan, J.K. Rowling, Lance Armstrong, entre muchos otros. Tristemente, la realidad es que en nuestro día a día un gran número de personas siguen viviendo inconscientemente incapacitadas por este temor, pensando que nunca podrán alcanzar y vivir su verdadero potencial.

Este temor al fracaso se disfraza de muchas maneras. Pueden ser dudas sobre la capacidad de uno volver a hacer algo que en el pasado logró. Puede ser un sentido de desmerecimiento, quizás un sentido de depresión, o simplemente una conversación interna donde nos convencemos de posponer el tomar acción. Y la mayoría de las veces ese temor al fracaso, una vez llega, tiende a seguir con nosotros en forma de un hábito, un patrón de comportamiento del que ni siquiera estamos conscientes.

Mañana no te pierdas la segunda entrega de este articulo, no olvides compartirlo si te ha gustado, los comentarios son bienvenidos 


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2 de agosto de 2018

El rol, las habilidades del buen coach y tipos de coaches Parte II


Clases de Coaches

Luego de mencionar las habilidades que en mayor o menor medida todo coach debe poseer o desarrollar, es necesario aclarar que hay distintos estilos de coaches, cada uno de ellos caracterizado por aspectos propios de la personalidad del individuo que funge como coach.

Se presentan a continuación seis estilos de coaching y de coaches, determinados gracias a una investigación desarrollada por Bureau Red, y las características de cada estilo.

1. Coach comunicador:
  • Su mayor destreza consiste en construir relaciones abiertas y accesibles con los miembros del equipo. 
  • Como recursos claves aplica la comunicación efectiva y continua y las interacciones abiertas con los miembros del equipo, por medio de las cuales involucra al equipo en la toma de decisiones y se hace accesible como coach. 
  • Este estilo de coach se hace evidente por la presencia de instrucciones resumidas para el equipo productivo, la política de puertas abiertas, el reconocimiento de méritos, la comunicación en los dos sentidos (de arriba hacia debajo y de abajo hacia arriba), la dedicación, por parte del coach, de trabajar al lado de sus equipos y la presencia activa del coach en el trabajo de campo de sus equipos. 

2. Coach mentor:
  • Construye relaciones fuertes con todos o algunos de los miembros de su equipo. 
  • Busca asumir un papel activo en el desarrollo de sus proyectos a largo plazo. 
  • Ofrece una orientación informal acerca de la organización, asuntos de la carrera y el desarrollo de sus coachees. 
  • Sus recursos claves se basan en la comunicación eficaz y continua con sus coachees, en una fuerte relación con cada unos de sus individuos-claves, en ofrecer orientación a largo plazo e insights acerca de la organización y orientación profesional. 
  • Este estilo se evidencia mediante las comunicaciones sobre cuestiones profesionales que el coach transmite a las personas que toman las decisiones, persiguiendo el interés del equipo. 

3. Coach tutor:
  • Se centra en la tarea y comparte su conocimiento y especialidad técnica con el equipo de trabajo. 
  • Entre sus recursos están la competencia técnica, la transferencia de habilidades y conocimiento, el buen desarrollo de las tareas. 
  • Este estilo de coach se videncia porque éste es considerado un especialista en su campo, otorga oportunidades para el aprendizaje de otros, propicia oportunidades para que los miembros del equipo practiquen nuevas habilidades y resulta accesible y fácil de abordar. 

4. Coach modelo:
  • Es el ejemplo a seguir, por ende, es inspirador. El equipo lo respeta. 
  • Su talento principal radica en la habilidad de inspirar y motivar el pensamiento positivo orientado al éxito y no al fracaso, a tal punto que el coach puede no ser un "buen coach", sin embargo, las personas aprenden de él. 

5. Coach desafiante:
  • Establece metas y ofrece una retroalimentación constructiva y constante sobre las tareas. 
  • Busca apoyar a las personas en la obtención de metas exigentes. 
  • Sus recursos claves son en el establecimiento de metas exigentes pero alcanzables, la supervisión del trabajo del equipo, el apoyo para el logro de los resultados. 
  • Enfrenta y desafía a los miembros de su equipo, da retroalimentación efectiva y constante, delegando trabajos compensadores y desafiantes. 

6. Coach consultor:
  • Es el coach que desarrolla a los miembros del equipo ayudándolos a descubrir el conocimiento, a potenciar habilidades y emitir juicios por ellos mismos. 
  • Se evidencia por el uso práctico de preguntas abiertas que ayudan a los miembros del equipo a que descubran las respuestas por ellos mismos. 
  • Las decisiones son tomadas una vez recogida la opinión del equipo. La revisión del trabajo es realizada a través de reuniones y discusiones. 


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1 de agosto de 2018

El rol, las habilidades del buen coach y tipos de coaches Parte I


Todo proceso de coaching requiere de cuatro elementos necesarios: el coach, el coachee, las reuniones periódicas y el plan de desarrollo individual. En esta ocasión vamos a profundizar en la figura del coach, ficha clave en el proceso del coaching. Como lo señaló John Whitmore: 
"El coach no es un solucionador de problemas, un maestro, un consejero, un instructor, ni siquiera un experto. Es un facilitador, un asesor, un elevador de conciencia".
Esta frase resume el rol de todo buen coach. No obstante, suele equipararse su papel con el de líder, ente superior, directivo, voz principal de un grupo o figura de autoridad. Aunque en muchas ocasiones estos roles se superponen, la función principal del coach es la de ser facilitador.

Sus cualidades principales son su capacidad de servicio, su perspicacia y capacidad de análisis; la paciencia, la imparcialidad, el respaldo a sus coachees, su interés por cumplir su labor; ser un buen receptor (saber escuchar), ser perceptivo, consciente, objetivo y responsable; su capacidad de expresión, saber transmitir y comunicar sus ideas con claridad y asegurarse de haber sido entendido; estar abierto al diálogo, generar confianza y credibilidad, contar con los conocimientos, las habilidades y la experiencia para realizar su tarea con eficiencia y efectividad.

Aunque ante tantas cualidades surje la duda acerca de si alguien puede llegar a ser un verdadero coach, debe aclararse que así es. No es necesario contar con todas estas cualidades o usarlas de manera simultánea. Una persona que posea algunas de estas cualidades y que esté dispuesto a potenciarlas puede ser un buen candidato. Lo principal es su capacidad de servicio y el interés que muestre en ayudar, orientar, guiar a otros por medio de las demás habilidades que posea. Respecto al conocimiento y experiencia, estos elementos se construirán a lo largo del camino.

Otra de las habilidades clave que un candidato a coach debe desarrollar es la capacidad de escuchar. ¿Por qué?

Porque el coach:

  • No presupone a partir de lo que escucha ni adecua la información que recibe con base en lo que sabe o experimenta. 
  • Respeta el turno del coachee en la conversación. 
  • Agudizar su concentración auditiva. 
  • Escucha sin ser selectivo. 
  • Presta total atención a su interlocutor (coachee). 
  • No pone por encima de la conversación ni de lo que escucha prejuicios, creencias, supuestos o actitudes que resultan desafiadas por lo que escucha. 
  • No enjuicia ni generaliza. 

Todo esto le permitirá al coach: 
  • La obtención de información útil de parte de sus coaches. 
  • El favorecimiento del intercambio en las conversaciones con sus coachees. 
  • Tener discusiones positivas. 
  • La implicación de sus coachees en el proceso de coaching. 
Y aunque se considere al coach como parte fundamental del proceso del coaching, dadas sus habilidades y cualidades, el éxito y la efectividad de su tarea no le competen solamente a él: la responsabilidad recae también en el coachee. Todas las habilidades presentadas para el coach, también resultan aplicables al coachee.

Ahora bien, como elementos básicos para obtener los resultados esperados en el proceso de coaching, y que se requieren tanto de parte del coach como del coachee, están la voluntad y la actitud; ellos son el marco en el que todo proceso de cambio debe centrarse y que los miembros de los equipos de trabajo involucrados en el coaching deben observar. Si alguno de estos dos factores brilla por su ausencia, es posible que el proceso de cambio que se busca tienda al fracaso.


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