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10 de junio de 2022

El Coaching como ayuda a la buena gestión del tiempo


El tiempo es inflexible, pasa y no se detiene, aunque a veces tengamos la sensación de todo lo contrario. El tiempo es el bien más valioso que tenemos. Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo dedicados a muchos problemas relativamente secundarios en lugar de concentrarnos en pocas actividades, pero de vital importancia. Un Coach le ayudará a gestionar y a rentabilizar su tiempo.

La Ley de Pareto sobre el tiempo, fijada por el economista italiano Vilfredo Pareto, que formuló realizando investigaciones estadísticas dice que:
  • El 20% de la entrevista proporciona el 80% de las conclusiones. 
  • El 20% del trabajo de mesa posibilita el 80% del éxito en el trabajo total. 
  • El 20% de nuestro tiempo contribuye al 80% de los resultados. 
  • El resto suelen ser imprevistos, urgencias, interrupciones, correcciones, etc.
Esta ley puede aplicarse para conocer lo que da resultado en la empresa y para decidir correctamente qué hacer en primer lugar, con el objetivo centrado en las tareas de mayor rentabilidad.

La mayor parte del tiempo y de la energía se malgastan porque faltan objetivos, planificación, prioridades y visiones de conjunto.

Una perfecta gestión del tiempo nos abrirá caminos para:
  • Obtener una mejor panorámica de las actividades y prioridades.
  • Tener más tiempo libre para la creatividad.
  • Dominar, reducir y evitar el estrés. 
  • Tener más tiempo libre. 
  • Alcanzar consecuente y sistemáticamente los objetivos propuestos.
La capacidad para gestionar bien el tiempo es una habilidad que las empresas valoran cada vez más en sus trabajadores, ya que este factor mejora la productividad y la competitividad de la organización.

Los “ladrones del tiempo” son: las interrupciones, el mal uso del teléfono, reuniones no previstas, dejar las cosas para después, desorden y burocracia, comunicación ineficaz, el mal uso del correo electrónico, la escasa disciplina personal.

Así, gestión del tiempo es cualquier sistema para controlar el tiempo de la forma más eficiente posible. Estableciendo un sistema de control del tiempo en el quehacer diario es posible aprender a identificar y eliminar los factores que hacen perder el tiempo y desarrollar su control con eficacia.

Para gestionar bien el tiempo se pueden aplicar una serie de principios básicos:
  • Planificar por adelantado. 
  • Hacer y seguir una lista de prioridades: tareas importantes y urgentes, tareas importantes, tareas urgentes y tareas minucia. 
  • Agrupar las tareas según las capacidades requeridas. 
  • Programar actividades de descanso. 
  • Prometer menos y cumplir más. 
  • Hacer un seguimiento de los procesos. 
  • Delegar todo lo que se pueda. 
  • Establecer parámetros para decir “no” 
  • Tener en cuenta la curva del rendimiento.
La Agenda, programa diario o conjunto de acciones previstas para el día, es una excelente forma de recordar, flexibilizar o priorizar los objetivos laborales. La principal dificultad con la que nos encontramos es su alteración por imprevistos que surgen.

Como sugerencias se ofrecen las siguientes:
  • Anotar en primer lugar las fechas ya comprometidas para entrevistas, citas o reuniones.
  • Señalar las tareas con fechas/horas límite establecidas previamente. 
  • Reservar espacios temporales para asuntos con fechas límite. 
  • Anotar el resto de cuestiones que se consideren importantes a las que tengamos que dedicarles tiempo.
Su Coach le planteará las siguientes preguntas:
  • ¿Cómo resuelve cumplir con todo lo que quiere o necesita hacer a diario a lo largo del día, va pasando tranquilamente de una actividad a la siguiente? 
  • ¿Cómo determina cuánto tiempo le llevará una actividad? 
  • ¿Escribe una lista de los asuntos que debe resolver en el día? 
  • ¿Cómo establece prioridades? 
  • ¿Sabe decir ”no?” 
  • ¿Cómo es ahora mismo un día normal de trabajo? 
  • ¿Cuántas cosas intenta hacer en una sola jornada? 
  • ¿Es realista al respecto? 
  • ¿Qué actividades de su trabajo, son prioritarias? 
  • ¿Cómo puede saber qué actividades son prioritarias? 
  • ¿Qué necesita que ocurra para que determinadas actividades no acaben en la lista de cosas urgentes o importantes? 
  • ¿Qué le gusta más hacer de todos los asuntos que son de su competencia? 
  • ¿Sabe delegar? 
  • ¿Es capaz de darse a Ud. mismo el apoyo que necesita? 
  • ¿Qué va a hacer para alcanzar su objetivo? ¿Cuándo, dónde y cómo?

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24 de mayo de 2022

Mentiras que hablan cuando el rostro expresa

¿Una verdad a medias es verdad o mentira?
Una mentira es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha que es falsa o parcial, esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la realidad en forma parcial o total.

Mi finalidad al escribir este artículo es para dar a conocer un poco mas de este misterioso “deporte” que la humanidad ha practicado desde sus inicios. Pareciera que es la mentira y no la verdad la que rige su conducta y su diario vivir.
Comprender  los motivos y circunstancias que llevan a las personas a mentir o a decir la verdad puede contribuir a  comprender muchos hechos y las mismas relaciones humanas. La Biblia entera condena la mentira como uno de los pecados más graves. La pone a lado con el asesinato y el adulterio. Si tomamos la mentira como una metáfora puedo  proponer que la mentira  es la tentación a vencer por el ser que busca la verdad de su existencia.
Mentir o engañar es a veces el recurso o la estrategia a la que muchas personas de distintos ámbitos acuden para lograr sus objetivos. Es cierto que decir en todo momento la verdad no es lo más oportuno siempre y que una  mentira o verdad a medias es  generalmente una salida democrática que evita  el caos. Todo ello es lo que hace  que  especialistas y estudiosos del tema tengan mucho por estudiar y descubrir ya que  en las palabras mencionadas en algún discurso, en la letra escrita por alguna persona o hasta en los leves gestos que a la gesticulación facial o corporal se añaden al hablar, dan indicios de lo que es verdad o mentira para la persona que lo hace ya sea de forma consciente o inconsciente.
También es necesario destacar que una mentira  que se repite muchas veces, aunque llegue a considerarse como verdad no la hace verdadera, así se afirmó en la antigüedad que la tierra era plana,  y notemos ahora lo que se dice, y yo me pregunto será verdad lo que ahora se dice…La humanidad puede ver con sus ojos, escuchar con sus oídos y comprender con su mente lo que es la verdad absoluta o ¿Será que nada es verdad, nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira?
En mi preparación como entrenador de desarrollo humano he confirmado que es más lo que se desconoce que lo que conoce de la naturaleza humana y la creación misma. Los  cinco sentidos el cuerpo humano y hasta sus percepciones sensoriales son limitadas  para  captar  las realidades del Universo que nos rodean y que al mismo tiempo  nos crean y  al cual le damos sentido con el pensamiento para tener un auto concepto de nuestra existencia en este planeta.
Por lo pronto puedes conocer más del tema aprendiendo a detectar mentiras con rasgos faciales, ademanes, gestos, posturas, entonaciones y demás detalles que tiene la comunicación si  aprendes a dominar las técnicas que apoyan a detectarlas; descubriendo tus capacidades como polígrafo humano o con conocimientos degrafología en la escritura o programación neurolingüística de las conductas humanas.
Las creencias e ideas de cada persona son un misterio  inclusive  para la misma persona que las piensa,  innumerables estudios   tratan de explicar aún sin respuesta de donde se genera el pensamiento  y  un factor repetitivo en la conducta humana es su necesidad y capacidad de mentir en todo momento. Tal vez lejos de ser un defecto sencillamente sea una característica de supervivencia que ha dado a la humanidad grandes ventajas sobre el resto de las especies que aunque también muestran indicios de engaño para evadir o cazar a sus presas no superarán nunca la capacidad humana de generar mentiras.
“Dentro de una gran mentira siempre hay una pequeña verdad”

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9 de diciembre de 2020

Coaching para la Pequeña y Mediana Empresa (PyME)

Al inicio de mi actividad como coach para la pequeña y mediana empresa (PyME), hace ya casi un par de años, me contrató una compañía para llevar a cabo un servicio de consultoría y coaching. Se trataba de una escuela de formación que pretendía incrementar las ventas y obtener más rentabilidad a la escuela debido a que empezaba a debilitarse en algunos aspectos económicos.


Habíamos acordado unas sesiones de un par de horas, dos veces por semana y durante algunos meses. Pronto me di cuenta de lo siguiente: cuando coincidíamos, las sesiones no eran tan productivas como yo deseaba. El tiempo pasaba volando y pronto era ya la hora de irme.

De regreso un día a mi casa, me pregunté: ¿qué realmente está sucediendo en las sesiones? ¿Por qué tengo esta sensación de que no estoy realizando correctamente mi trabajo?

Repasé mis notas y descubrí que muchas veces los compromisos a los que llegábamos eran escasos. Nos costaba centrarnos en los temas a tratar y saltábamos de uno a otro de forma constante. “Ricardo”, el gerente de la empresa, tenía la costumbre de hablarme constantemente de su pasión, la influencia de las filosofías orientales en el mundo occidental, y eso restaba siempre tiempo a nuestras sesiones.
Entonces llegó mi dilema: ¿cómo puedo decirle a "Ricardo" que su tema favorito nos estaba impidiendo trabajar según lo acordado, de tal forma que no se sintiera molesto por ello?

Llegó de nuevo el día de la sesión. Como todas las tardes en que nos reuníamos, nos encontramos en su despacho. Empezamos a tratar los temas que habían quedado pendientes en la última sesión. Al cabo de unos minutos, "Ricardo" empezó a hablar de aquellos temas. Otras veces, habría intentado encaminarlo hacia el contenido de las sesiones, pero esta vez decidí no hacerlo. Me callé y simplemente escuché. ¡Así habló durante casi más de una hora!

Durante el proceso, yo me sentía culpable. No obstante, creía que era necesario en cierta manera llevar al límite la situación. Curiosamente, durante esa conversación me comentaba que "a veces sentía que las otras personas no le escuchaban", que "no mostraban interés por sus temas"…

Finalmente, llegó el momento de terminar la sesión, así que le dije asertivamente lo siguiente: “Ricardo, siento interrumpirte, pero me tengo que ir. Por cierto, ¿qué puntos tenemos que tratar la semana que viene?” "Ricardo" se quedó entonces muy serio; tras un largo silencio, me dijo: “Marie, me acabo de dar cuenta que he estado hablando todo el rato de otros temas, excepto de lo que teníamos que hablar. Lo siento….” 

“Ricardo”, le contesté: “tú me has contratado con una serie de objetivos y esperas una colaboración de mi parte. Recuerda que no puedo responsabilizarme yo sola de este proceso, necesito también tu compromiso. Además, me gustaría que para el próximo día pienses en lo siguiente: son varias las veces que me has comentado que los demás no te escuchan, pero ¿qué piensan los demás acerca de tus temas?”. “No lo sé, respondió Ricardo. Quizás yo tampoco los escucho cuando ellos hablan ….”

Bueno, ahora me encantaría deciros, queridos lectores, que desde entonces "Ricardo" se centra únicamente en los temas por tratar en cada sesión y que habla menos y escucha más. Pero lo cierto es que las actitudes no cambian de un día para otro; necesitan un proceso, para unos más y para otros menos. ¿En qué ha cambiado entonces la situación? Ahora es más consciente de lo que pasa y sólo con un gesto, una mirada o una indicación se concentra rápidamente en el tema de interés y me da la libertad de poder ir corrigiendo dicha situación, sin que ninguno de los dos nos sintamos incómodos. Ahora es más fácil establecer y rectificar objetivos, así como establecer compromisos para las próximas sesiones. 

¿Cuáles son aquellas actitudes de vuestros clientes que os gustaría cambiar para poder realizar mejor vuestro trabajo? ¿Cómo han pensado cambiarlas

No existe ninguna fórmula mágica para el cambio de actitudes. Es importante reconocer qué es lo que está pasando, escuchar, observar y entonces decidir cómo vamos a actuar. No siempre se obtendrán resultados garantizados, así que siempre cabe el riesgo de no obtener lo que esperábamos. De cualquier forma, resulta imposible aquello que no se intenta. Siempre estamos a tiempo para rectificar.

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11 de julio de 2019

Éxito Exponencial Parte 2

A nadie -o a casi nadie- le gusta vivir en la mediocridad y sin hacer las cosas que saben que son capaces de hacer. A nadie le gusta ser de segunda clase. Todo el mundo -o casi todo el mundo- quiere ser reconocido como el mejor en algo por su talento y capacidad.



De acuerdo: todos queremos, pero ¿por qué no lo tenemos? El deseo está ahí, pero ¿dónde está la acción para llevarlo al nivel de éxito que sabemos que merecemos y queremos? ¿a qué esperas? ¿qué vas a hacer para que suceda? ¿Quizás estamos esperando una terrible experiencia para hacernos cambiar? ¿Estamos esperando un milagro?, ¿que nos toque la lotería? o ¿que por arte de "magia potagia" algo o alguien cambie nuestras vidas? Las estadísticas demuestran que esto no sucederá. Así que vamos a empezar, AQUÍ y AHORA.

Lo que no puedes pretender es conseguir que tu cosecha la recojas sólo dos semanas después de haber plantado la semilla. Necesitas descubrir lo que funciona para ti como parte de un proceso natural. Un proceso natural es algo que tú puedes hacer y controlar; algo con lo que te sientas cómodo, que sea apasionante para ti y que te permita alcanzar los logros. No tenemos que ir en contra de nosotros mismos para ser lo que queremos llegar a ser. Sólo basta buscar todo nuestro potencial interior y tomar las medidas necesarias. ¿Qué prefieres, ser feliz con tu cosecha o avergonzarte de tu cosecha? Esta es tu elección.

Ten cuidado, porque el deseo y la complacencia tienden a contradecirse. Tú debes decidir complacerte en tu zona de confort o no, porque tu zona de confort, aquella que no te permite dar el salto, es la verdadera razón por la que no estás donde quieres estar. Seguro que puedes llenar una larga lista de excusas y justificaciones, pero si quieres dar el salto, deja de justificarte. Mírate por dentro para saber quién eres y a dónde quieres llegar. En caso contrario, te limitarás a hacer copias continuas de seguridad basadas en tu zona de confort y no llegarás muy lejos.

Necesitarás herramientas adicionales: sobre todo, necesitarás aprendizaje para aplicar todas tus mejores habilidades. La formación es parte consustancial de toda persona de éxito, porque nos permite pasar de ser un simple violinista a Paganini.


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10 de julio de 2019

Éxito Exponencial Parte 1


El éxito exponencial se refiere al proceso matemático de multiplicar números. ¿Recuerdas las matemáticas que aprendiste y los diferentes cálculos que utilizaste en tu proceso de aprendizaje? Si sumamos 4 + 4 es 8 y si multiplicamos 4 x 4 es 16, pero si elevamos 4 a la 4ª potencia es 256. Corresponden al mismo número (4), suponen casi la misma cantidad de esfuerzo en hacer los cálculos si usamos una calculadora, pero hay una gran diferencia en los resultados.

Algunas personas están satisfechas con menores éxitos a lo largo de su vida y van sumando un poco cada vez. Algunas personas quieren multiplicar la alegría que tienen y los objetivos que desean lograr. Finalmente, otras demandan más de la vida y quieren lograr el éxito exponencial: es decir, elevar a la máxima potencia su nivel de éxito.

Recordemos: justo cuando el transbordador espacial entra en órbita tiene que gastar más combustible para obtener el impulso requerido para salir de la atmósfera. No obstante, una vez que se pone en órbita, gasta menos energía. De hecho, ser exitoso es como hacer ejercicio: al principio duele y te salen agujetas. Requiere también una gran cantidad de esfuerzo físico y mental para llegar hasta el punto en que te sientes bien y es estimulante. Una vez se llega al estado deseado, la energía fluye de forma natural y se convierte en determinación constante.

Necesitas aprender a personalizar el éxito con un plan que contemple tus necesidades y de acuerdo a tus dones, personalidad, habilidades, fortalezas y debilidades.

No se puede vivir de manera exponencial si mantenemos siempre el mismo patrón preestablecido que hemos usado o que otros usan, y no hacemos un cambio. Esos patrones te hacen algo exitoso, pero no exponencialmente exitoso. Para tales fines, tenemos que encontrar un nuevo patrón y hacer aquellos cambios pertinentes.


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20 de marzo de 2019

El poder de la mente

La mente humana siempre ha sido tan misteriosa y fascinante como cualquier cosa en nuestro universo. En los últimos tiempos, la investigación dirigida a los asuntos de la mente se ha convertido en un tema importante de la ciencia experimental. Con este enfoque científico, hemos descubierto lo siguiente: los procesos mentales, conectados a las experiencias emocionales, tienen un efecto en la salud y la enfermedad.
A medida que el siglo XX llegaba a su fin, asimilamos la existencia de una conexión entre lo que sucede en nuestras mentes y la forma en que los pensamientos y emociones afectan nuestros cuerpos. Gran parte de nuestras enfermedades graves, se cree, tienen la influencia de factores mentales y emocionales. Algunas investigaciones recientes sobre la salud y el bienestar discuten cómo podemos utilizar nuestras mentes mediante técnicas de visualización para luchar contra la enfermedad.



Debemos recordar que nuestras mentes son el centro de un complejo sistema nervioso. Tenemos redes de células nerviosas -denominadas redes neuronales- que se extienden en todo nuestro cuerpo y que conectan cada tejido a nuestro cerebro. Impulsos eléctricos, a velocidades muy altas, pasan datos desde y hacia nuestras mentes.
Nuestra mente consta de dos partes, a saber: una consciente y otra inconsciente. La mayoría de nosotros estamos muy familiarizados con la mente consciente, ya que organiza y dirige nuestra vida exterior. Sin embargo, un número alarmante de nuestras decisiones que afectan a nuestra vida proceden en realidad de nuestro subconsciente. Este último, el inconsciente, es muy potente y posee muchas funciones.
Veamos algunas de las funciones del inconsciente. Para empezar, nuestro inconsciente actúa como un banco de memoria. Increíblemente, todo lo que hemos experimentado se almacena allí. Este sistema almacena en realidad una multitud de patrones de memoria que va a alimentar de información a la mente consciente cuando está activada.
El inconsciente también controla y regula las funciones involuntarias del cuerpo como la respiración, la circulación, el metabolismo, la digestión, el equilibrio hormonal, entre otras funciones. Otra función del inconsciente consiste en actuar como sede de todas nuestras emociones. Desde nuestras emociones se determinan la intensidad de nuestros deseos que, a su vez, afectan a nuestro comportamiento; por lo tanto, el comportamiento tiene un fuerte contenido emocional.
Además, la parte de la mente inconsciente corresponde al hogar de la imaginación. Incluso cuando no se utiliza, todos nosotros tenemos una imaginación activa que se puede usar para crear nuestros objetivos. De hecho, la visualización creativa es uno de los mayores secretos del éxito.
Nuestro inconsciente también lleva a cabo nuestra conducta habitual. A través de la utilización directa e indirecta del Coaching, la PNL, las Técnicas de Visualización, las herramientas de la Ley de la Atracción, entre otras herramientas, podemos desarrollar un sistema de reprogramación positiva del inconsciente que puede ser dirigido hacia la creación de nuestros objetivos. Y usted: 

¿Está listo para utilizar todas estas técnicas a su favor?


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9 de agosto de 2018

Actitud: Fracasos, temores y triunfos ante la crisis Parte III


4. Replantee o "re-enmarque" su forma de pensar.

Piense en términos más positivos.

En lugar de anticipar un posible resultado o evento como una posible catástrofe, mírelo como un reto. 

En vez de especular: "¡esto podría resultar en un desastre!", piense: "¡esta es mi oportunidad de lograr el cambio que busco!" 

A cambio de pensar: "¡el tiempo no es suficiente!", piense: "¿cómo puedo mejor aprovechar el tiempo que tengo?" 

No piense: "¡esto no es lo que necesito, no me resuelve nada!", piense: "¡esta es una buena oportunidad, pues no tengo nada que perder y puedo intentar algo realmente innovador!" 

Incluso hasta las sensaciones físicas pueden "re-enmarcarse" y verse desde otra perspectiva. Por ejemplo, las palmas de las manos húmedas y las "mariposas en el estómago" - en vez de interpretarlas meramente como indicios de "miedo" - distíngalas como señales de anticipación de que vamos a aprender algo nuevo que nos va a hacer más capaces. 

Está en orden una advertencia: "re-enmarcar" no es asunto de "engañarse" a uno mismo. Es reconocer que toda situación que observamos en nuestro diario vivir y la actitud que asumimos ante ella, típicamente tienen más de una cara y podemos decidir cómo abordarla. Es como una moneda con sus dos lados. ¿Qué lado está mirando? Si uno no está acostumbrado a hacerlo, inicialmente puede uno sentirse un poco raro con la idea de "re-enmarcar" su forma de pensar, hasta que la práctica se convierta en una nueva y poderosa destreza. 

5. Reduzca su presión mental.

Para esto, acepte que eso que llamamos "fracaso" es una parte normal de cualquier vida balanceada. Esto le facilitará aprender a ser flexible y saber amoldarse ante la presión de intentos fallidos y nuevas dificultades. Y no tema sentir miedo ante la idea de fracaso, pero reconozca que ese temor no está necesariamente basado en la realidad, sino que nace de una proyección mental de algo futuro, imaginado, algo que sólo se convertirá en un problema real si en efecto usted cesa de actuar para lograr sus objetivos. 

Finalmente, recuerde que no hay cambios que ocurran de la noche a la mañana. Así que persista y tenga presente que cometer un error no nos convierte en un fracaso. Igualmente, es importante que recuerde sus pasados éxitos, para que así continuamente reconozca lo que usted es capaz de lograr.

¡El temor al fracaso no podrá prevalecer ante el peso de la evidencia de que usted puede triunfar hoy y mañana! Toda acción exitosa cobrará un nuevo significado.


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8 de agosto de 2018

Actitud: Fracasos, temores y triunfos ante la crisis Parte II


Afortunadamente, al igual que otros tantos hábitos y comportamientos, éste puede modificarse. Se ha dicho que "el fracaso no es lugar, sino una actitud". 

Hay estrategias específicas para sobreponerse a esta actitud, a este temor. Vamos pues a considerar algunas:

1. Decida tomar acción.

El temor al fracaso trabaja en contra de usted mediante la inmovilización de su mente. Le lleva directamente a esa antigua parte de su cerebro conocida como la amígdala - muy útil en la vida de nuestros ancestros cavernícolas - y que sólo sabe prepararnos para pelear o huir. Pero cuando usted está intentando alcanzar un objetivo racional o resolver un problema relativamente sofisticado, el asunto no se resuelve ni corriendo ni lanzando golpes. Es el momento para una decisión coherente de actuar. La acción faculta, es fuente de poder, le permite a uno comenzar a cambiar las circunstancias o la situación. Y si esa acción no da el resultado deseado, simplemente, se hacen ajustes y se actúa de nuevo. 

El fracaso es pasivo. El éxito es activo. El éxito proviene de ocasionar, mediante la acción, que pase algo. El fracaso proviene de permitir, mediante la ausencia de acción, que ocurra algo. Tome ese primer paso, recordando que su único y real temor debe ser el temor de nunca intentarlo. Simplemente hágalo…

2. Niéguese a darse por vencido, intente algo diferente.

Arriba mencionamos la opción de hacer ajustes cuando nuestra acción no da los resultados esperados. Y es que las personas más exitosas son las que intentan diferentes enfoques hasta que obtienen los resultados deseados. No se dé por vencido si lo intenta par de veces sin éxito. Si es necesario tómese un descanso y entonces vuelva a intentarlo con un enfoque diferente. Dicen que la locura se define como continuar haciendo lo mismo y pretender obtener resultados diferentes. Así que no actúe como un demente. Tome un segundo aire e intente algo innovador. Y recuerde que cuando un fracaso se convierte en algo negativo, es cuando uno se da por vencido. 

3. Aprenda a "fallar exitosamente".

Saber cómo enfrentar un fracaso es en sí un triunfo. Éxito y fracaso están ambos enraizados en un mismo gran deseo humano: el deseo de lograr. La gran diferencia de las personas exitosas es que no viven preocupadas por fallar, sino por aprender qué deben hacer para lograr sus objetivos. De hecho, las personas verdaderamente exitosas fallan con regularidad, pero saben cómo enfrentar cada fracaso. Sus historias están llenas de "fracasos exitosos."

Thomas Edison luchó a través de miles de ensayos fallidos antes de poder ofrecernos su lámpara eléctrica incandescente. Cuando se le preguntó cómo logró sobrevivir tantos "fracasos", respondió: "Nunca los consideré como fracasos, pues en cada caso encontré lo que no estaba funcionando". Edison lo vio todo como un proceso de aprendizaje que eventualmente lo llevaría al gran triunfo que buscaba.

Prácticamente todo atleta olímpico medallista de oro caminó hacia la grandeza "fracasando exitosamente". Y probablemente usted también haya "fracasado exitosamente" muchas veces en su vida, siempre volviendo a ponerse de pie para seguir adelante. Quizás no se había percatado, ¡pero usted está en la misma liga que los grandes medallistas de oro olímpicos! Como Edison y los medallistas olímpicos, examine de cerca aquello que no funcionó como usted deseaba, implante cambios y evalúe los resultados. De esta manera, aprenderá nuevas habilidades que le harán cada vez más fuerte.

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7 de agosto de 2018

Actitud: Fracasos, temores y triunfos ante la crisis Parte I


Estos son tiempos difíciles, ¿quién lo puede dudar? Muchos posiblemente nos encontrarnos fortuitamente frente a una crisis personal que genera sentimientos muy fuertes, particularmente, sentimientos de temor. Tememos fallar, tememos no saber cómo manejar la nueva y espinosa situación, tememos no poder recuperarnos del golpe, tememos perder algo valioso que nos costó mucho alcanzar. Y cuando hablamos de perder algo valioso no nos referimos sólo a algo físico, sino posiblemente a algo intangible como prestigio, confianza, aprecio de otros. En fin, mil y una posibles fuentes de ansiedad. 

El temor al fracaso es uno de los sentimientos más incapacitantes que el ser humano puede tener. Muchos personajes famosos a través de la historia, en su camino hacia el éxito han identificado este enemigo y han luchado efectivamente en su contra. Cristóbal Colon, Winston Churchill, Michael Jordan, J.K. Rowling, Lance Armstrong, entre muchos otros. Tristemente, la realidad es que en nuestro día a día un gran número de personas siguen viviendo inconscientemente incapacitadas por este temor, pensando que nunca podrán alcanzar y vivir su verdadero potencial.

Este temor al fracaso se disfraza de muchas maneras. Pueden ser dudas sobre la capacidad de uno volver a hacer algo que en el pasado logró. Puede ser un sentido de desmerecimiento, quizás un sentido de depresión, o simplemente una conversación interna donde nos convencemos de posponer el tomar acción. Y la mayoría de las veces ese temor al fracaso, una vez llega, tiende a seguir con nosotros en forma de un hábito, un patrón de comportamiento del que ni siquiera estamos conscientes.

Mañana no te pierdas la segunda entrega de este articulo, no olvides compartirlo si te ha gustado, los comentarios son bienvenidos 


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2 de agosto de 2018

El rol, las habilidades del buen coach y tipos de coaches Parte II


Clases de Coaches

Luego de mencionar las habilidades que en mayor o menor medida todo coach debe poseer o desarrollar, es necesario aclarar que hay distintos estilos de coaches, cada uno de ellos caracterizado por aspectos propios de la personalidad del individuo que funge como coach.

Se presentan a continuación seis estilos de coaching y de coaches, determinados gracias a una investigación desarrollada por Bureau Red, y las características de cada estilo.

1. Coach comunicador:
  • Su mayor destreza consiste en construir relaciones abiertas y accesibles con los miembros del equipo. 
  • Como recursos claves aplica la comunicación efectiva y continua y las interacciones abiertas con los miembros del equipo, por medio de las cuales involucra al equipo en la toma de decisiones y se hace accesible como coach. 
  • Este estilo de coach se hace evidente por la presencia de instrucciones resumidas para el equipo productivo, la política de puertas abiertas, el reconocimiento de méritos, la comunicación en los dos sentidos (de arriba hacia debajo y de abajo hacia arriba), la dedicación, por parte del coach, de trabajar al lado de sus equipos y la presencia activa del coach en el trabajo de campo de sus equipos. 

2. Coach mentor:
  • Construye relaciones fuertes con todos o algunos de los miembros de su equipo. 
  • Busca asumir un papel activo en el desarrollo de sus proyectos a largo plazo. 
  • Ofrece una orientación informal acerca de la organización, asuntos de la carrera y el desarrollo de sus coachees. 
  • Sus recursos claves se basan en la comunicación eficaz y continua con sus coachees, en una fuerte relación con cada unos de sus individuos-claves, en ofrecer orientación a largo plazo e insights acerca de la organización y orientación profesional. 
  • Este estilo se evidencia mediante las comunicaciones sobre cuestiones profesionales que el coach transmite a las personas que toman las decisiones, persiguiendo el interés del equipo. 

3. Coach tutor:
  • Se centra en la tarea y comparte su conocimiento y especialidad técnica con el equipo de trabajo. 
  • Entre sus recursos están la competencia técnica, la transferencia de habilidades y conocimiento, el buen desarrollo de las tareas. 
  • Este estilo de coach se videncia porque éste es considerado un especialista en su campo, otorga oportunidades para el aprendizaje de otros, propicia oportunidades para que los miembros del equipo practiquen nuevas habilidades y resulta accesible y fácil de abordar. 

4. Coach modelo:
  • Es el ejemplo a seguir, por ende, es inspirador. El equipo lo respeta. 
  • Su talento principal radica en la habilidad de inspirar y motivar el pensamiento positivo orientado al éxito y no al fracaso, a tal punto que el coach puede no ser un "buen coach", sin embargo, las personas aprenden de él. 

5. Coach desafiante:
  • Establece metas y ofrece una retroalimentación constructiva y constante sobre las tareas. 
  • Busca apoyar a las personas en la obtención de metas exigentes. 
  • Sus recursos claves son en el establecimiento de metas exigentes pero alcanzables, la supervisión del trabajo del equipo, el apoyo para el logro de los resultados. 
  • Enfrenta y desafía a los miembros de su equipo, da retroalimentación efectiva y constante, delegando trabajos compensadores y desafiantes. 

6. Coach consultor:
  • Es el coach que desarrolla a los miembros del equipo ayudándolos a descubrir el conocimiento, a potenciar habilidades y emitir juicios por ellos mismos. 
  • Se evidencia por el uso práctico de preguntas abiertas que ayudan a los miembros del equipo a que descubran las respuestas por ellos mismos. 
  • Las decisiones son tomadas una vez recogida la opinión del equipo. La revisión del trabajo es realizada a través de reuniones y discusiones. 


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1 de agosto de 2018

El rol, las habilidades del buen coach y tipos de coaches Parte I


Todo proceso de coaching requiere de cuatro elementos necesarios: el coach, el coachee, las reuniones periódicas y el plan de desarrollo individual. En esta ocasión vamos a profundizar en la figura del coach, ficha clave en el proceso del coaching. Como lo señaló John Whitmore: 
"El coach no es un solucionador de problemas, un maestro, un consejero, un instructor, ni siquiera un experto. Es un facilitador, un asesor, un elevador de conciencia".
Esta frase resume el rol de todo buen coach. No obstante, suele equipararse su papel con el de líder, ente superior, directivo, voz principal de un grupo o figura de autoridad. Aunque en muchas ocasiones estos roles se superponen, la función principal del coach es la de ser facilitador.

Sus cualidades principales son su capacidad de servicio, su perspicacia y capacidad de análisis; la paciencia, la imparcialidad, el respaldo a sus coachees, su interés por cumplir su labor; ser un buen receptor (saber escuchar), ser perceptivo, consciente, objetivo y responsable; su capacidad de expresión, saber transmitir y comunicar sus ideas con claridad y asegurarse de haber sido entendido; estar abierto al diálogo, generar confianza y credibilidad, contar con los conocimientos, las habilidades y la experiencia para realizar su tarea con eficiencia y efectividad.

Aunque ante tantas cualidades surje la duda acerca de si alguien puede llegar a ser un verdadero coach, debe aclararse que así es. No es necesario contar con todas estas cualidades o usarlas de manera simultánea. Una persona que posea algunas de estas cualidades y que esté dispuesto a potenciarlas puede ser un buen candidato. Lo principal es su capacidad de servicio y el interés que muestre en ayudar, orientar, guiar a otros por medio de las demás habilidades que posea. Respecto al conocimiento y experiencia, estos elementos se construirán a lo largo del camino.

Otra de las habilidades clave que un candidato a coach debe desarrollar es la capacidad de escuchar. ¿Por qué?

Porque el coach:

  • No presupone a partir de lo que escucha ni adecua la información que recibe con base en lo que sabe o experimenta. 
  • Respeta el turno del coachee en la conversación. 
  • Agudizar su concentración auditiva. 
  • Escucha sin ser selectivo. 
  • Presta total atención a su interlocutor (coachee). 
  • No pone por encima de la conversación ni de lo que escucha prejuicios, creencias, supuestos o actitudes que resultan desafiadas por lo que escucha. 
  • No enjuicia ni generaliza. 

Todo esto le permitirá al coach: 
  • La obtención de información útil de parte de sus coaches. 
  • El favorecimiento del intercambio en las conversaciones con sus coachees. 
  • Tener discusiones positivas. 
  • La implicación de sus coachees en el proceso de coaching. 
Y aunque se considere al coach como parte fundamental del proceso del coaching, dadas sus habilidades y cualidades, el éxito y la efectividad de su tarea no le competen solamente a él: la responsabilidad recae también en el coachee. Todas las habilidades presentadas para el coach, también resultan aplicables al coachee.

Ahora bien, como elementos básicos para obtener los resultados esperados en el proceso de coaching, y que se requieren tanto de parte del coach como del coachee, están la voluntad y la actitud; ellos son el marco en el que todo proceso de cambio debe centrarse y que los miembros de los equipos de trabajo involucrados en el coaching deben observar. Si alguno de estos dos factores brilla por su ausencia, es posible que el proceso de cambio que se busca tienda al fracaso.


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13 de julio de 2018

¿Eres proactivo o reactivo? Parte II


VÍCTIMA O PROTAGONISTA

La persona reactiva cree que no tiene ningún tipo de influencia sobre las cosas que le suceden, que la vida no es justa y depende mucho de la suerte. 

La persona proactiva es consciente de que tiene el poder de contribuir a obtener los resultados que quiere. Sabe que la suerte, entendida como fortuna, no existe, sino que es el resultado de trabajar para prepararse y estar atento a las oportunidades o, incluso, crearlas. Cuanto más trabaje para conseguir lo que quiere, menos dependerán sus resultados del azar.

La persona reactiva se siente una víctima de las circunstancias. Envidia a los que tienen más suerte que ella y critica lo que los demás hacen mal, pero no hace nada para cambiar su situación. 

La persona proactiva, en cambio, se sabe protagonista de su propia vida y es consciente de que sus éxitos dependen en gran medida de sí misma. Sabe que tiene diferentes opciones y que puede elegir. En el ejemplo del día de lluvia puede decidir quedarse en casa, salir sin paraguas y mojarse, coger el paraguas y no abrirlo o abrirlo sólo si llueve fuerte.

EXCUSAS

La persona reactiva busca excusas para no actuar como: "no tengo tiempo", "esto es para los ricos", "soy demasiado mayor", "soy demasiado joven", "si nadie lo ha hecho hasta ahora, por algo debe de ser ","no es buen momento". 

La persona proactiva busca oportunidades para actuar. En lugar de preguntarse si podrá hacerlo o no, se pregunta "¿cómo puedo hacerlo?". Da por supuesto que tiene que haber alguna manera, sólo hay que encontrarla.

Viendo estas dos formas tan diferentes de encarar la vida, ¿Quién te parece que conseguirá con más facilidad sus propósitos? ¿En qué ámbito de tu vida puedes tomar responsabilidad y ser más proactivo?


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12 de julio de 2018

¿Eres proactivo o reactivo? Parte I


Dicen que en este mundo hay dos tipos de personas, las que hacen que las cosas pasen y las que esperan que las cosas pasen. Los proactivos son los primeros. La proactividad es la combinación de tener iniciativa y responsabilidad personal.

Por un lado, la iniciativa de querer que pasen cosas y hacer que pasen, en lugar de hacer sólo lo que me piden. La responsabilidad personal es el hecho de hacerse responsable de los resultados que se obtienen en la vida. Para cada uno de nosotros la realidad no es lo que nos pasa sino cómo lo interpretamos. 

Las personas proactivas interpretan un mismo hecho de manera diferente a las personas reactivas. En un día de lluvia, una persona reactiva dirá que se moja porque llueve y una persona proactiva dirá que se moja porque se ha olvidado el paraguas. Ambas personas tienen razón, ninguna de ellas miente. Simplemente cambia su foco de atención. 

El foco de la persona reactiva está afuera, mientras que el de la persona proactiva está en su interior. Del mismo modo, una persona reactiva dirá que le han suspendido un examen y una proactiva dirá que ella ha suspendido el examen. 

La persona proactiva toma responsabilidad sobre el resultado que ha obtenido y ve que podría hacer algo para cambiar este resultado. 

RESPONSABILIDAD NO ES CULPABILIDAD 

Atención: hacerse responsable no significa ser culpable. Quiere decir que yo puedo hacer algo o podría haber hecho algo para que las cosas fueran de otra manera, no que sea culpable de lo ocurrido. En un accidente de coche quizás el culpable es el otro conductor, pero yo podría haber evitado la colisión si hubiera dejado más distancia de seguridad o si no hubiera estado distraído sintonizando la radio.

La persona reactiva busca culpables de lo que le pasa: el gobierno, la familia, los bancos, los profesores,... Se centra en las causas de los problemas, quién hizo qué y desde cuándo y por qué no hizo algo cuando podía. Cuando ha resuelto todas estas cuestiones se queda tranquila porque ya ha quedado claro que ella no tiene la culpa y que los demás lo hacen todo muy mal. Pero el problema sigue ahí. No se ha solucionado. 

La persona proactiva, en cambio, se centra en solucionar el problema. Acepta que la situación actual es la que es, toma responsabilidad sobre aquella parte donde puede hacer algo y actúa.


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8 de junio de 2018

Desarrollo del Liderazgo


Al preguntarse por qué no hay mejores líderes con todos los recursos que se invierten en programas de aprendizaje, de seguro la respuesta es compleja, pero una parte se debe a que no se están desarrollando adecuadamente las habilidades y competencias de liderazgo, y hasta en muchos casos se ignoran. Hoy está claro que no se puede utilizar el poder posicional para jefear a los equipos, se debe liderar. Muchos gerentes suelen confundir la administración con el liderazgo, y se sabe que un gerente o jefe no necesariamente es un líder y que un líder no necesariamente tiene un puesto alto o tiene gente a su cargo. Por eso es necesario tener en cuenta las competencias para ejercer un buen liderazgo.

Como tradicionalmente el enfoque para nombrar a los gerentes es el orientado a resultados, entonces buscan gerentes que se destaquen por sus conocimientos o experiencia técnica, son gerentes solucionadores de problemas, pero sin liderazgo. Lo correcto sería seleccionar gerentes que posean, además de amplios conocimientos, probadas habilidades para liderarse a sí mismos, y saber liderar personas y equipos, que estén orientados hacia los resultados y las personas. Este sería el enfoque del gerente-líder, que da el ejemplo, que construye personas y equipos, y sabe que los resultados los producen personas y equipos inspirados y motivados.

Desarrollar las habilidades de liderazgo gerencial debe estar entre los objetivos estratégicos organizacionales. Esto se logra con diversas herramientas a través de programas de aprendizaje, Coaching Ejecutivo y aprendiendo a liderar liderando, no en el aula. Los adultos aprenden mejor cuando ven cómo el aprendizaje impacta y está alineado con las metas del trabajo.

Recordemos que existe una relación directa entre la efectividad de un líder y la productividad y los resultados de la organización.

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11 de mayo de 2018

Estrategias para motivar a tu personal

Descubre cómo mantener satisfecho a tu personal, evitar la rotación y retener a los mejores colaboradores de tu empresa.

El público interno de tu Pyme es muy importante, por lo que una parte de tu plan de negocios debe estar enfocado a cómo mantenerlo satisfecho y evitar la rotación, además de motivar, desarrollar y retener a los mejores. 

Es por esto que a continuación te presentamos algunas de las estrategias que debes conocer:

·    Crea un ambiente libre, donde la comunicación fluya. 
Para esto debes establecer un cronograma de reuniones periódicas en las que todos los trabajadores compartan sus problemas, experiencias y conocimientos.

·      Incentiva la participación en la toma de decisiones. 
Esto tiene que ver con aspectos relacionados con su trabajo y temas para los cuales están capacitados.

·      Establece mecanismos de participación directa. 
Así te entregarán sugerencias, opiniones y contribuirán en la mejora de la gestión y el desarrollo de ideas.

·      Evalúa el desempeño. 
Intenta felicitar al trabajador cuando realice una buena gestión o explica qué medidas correctivas debe asumir cuando no se alcanzan los objetivos.

·      Haz programas de rotación laboral. 
De esta forma, el trabajador se familiarizará con otras áreas de la empresa y orientará su desarrollo profesional y personal dentro de la misma. 

·      Fomenta que los trabajadores participen. 
Desarrolla actividades que complementen el desarrollo profesional y personal en cursos y talleres.

·      Intenta que los horarios no duren ocho horas. 
Si es necesario entrega un día libre y paga horas extras. 


Fuente: SOYENTREPRENEUR

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