30 de diciembre de 2019

Siempre hay una oportunidad para empezar de nuevo, se llama hoy


A lo largo de nuestras vidas, nos vemos en situaciones que nos llenan de felicidad, que nos hacen crecer, que nos motivan, transitamos caminos que nos llevan a donde queremos o a sitios equivocados, donde los obstáculos nos hacen tropezar y muchas veces caernos… Con frecuencia no nos percatamos de nuestras capacidades para sobreponernos a las situaciones de conflicto, aunque esto sea parte de nuestro transcurrir por la vida.

Mientras más conscientes estemos de nuestras capacidades, mientras mayor confianza tengamos en nosotros mismos, mientras tengamos una pre-concepción de lo que nos merecemos y estemos claros de lo que queremos y de lo que no en nuestra vida, más fácil nos resultará percatarnos de las oportunidades que se nos presenten.

Lo mejor de la vida es que siempre podremos comenzar de nuevo, siempre tenemos una nueva oportunidad para escribir nuestra historia, seamos conscientes de ello o no, todos los días escribimos nuevos capítulos de nuestro libro de vida y somos nosotros los únicos que decidimos si el capítulo es una continuación de lo que venimos haciendo o si damos un vuelco a la historia y decidimos cambiar el rumbo.

Para cambiar el rumbo, para realizar cambios sustanciales es necesario que cerremos los ciclos de la mejor manera, que aprendamos a soltar y a dejar ir lo que nos afectan o bien idear un plan de reconstrucción de lo que venimos viviendo con el fin de que lo que hagamos nos haga feliz y que cada línea esté vinculada a llevarnos al sitio que pensamos que es el mejor para nosotros.

Si algo no nos gusta, tenemos la opción de modificarlo o de apartarnos si no es posible llevar a cabo un cambio o si nuestro alcance no es tan amplio como para generar una situación diferente, en todo caso debemos hacer uso de la aceptación de cada situación como si nosotros expresamente hubiésemos elegido esa vivencia, sin resistirnos, solo aceptando las cosas tal y como son. Cuando dejamos de resistirnos todo comienza a ser más sencillo, fluimos con las situaciones y es factible realizar las acciones necesarias que nos permitan recomenzar.

Es necesario tomar las lecciones de cada una de las situaciones, no vivimos nada por casualidad y si decidimos replantearnos nuestra vida a través de alguna oportunidad, resulta de mucha utilidad llevar en nuestro equipaje el aprendizaje al cual hemos estado expuestos, puesto que en caso contrario nos encontraremos reviviendo uno de nuestros viejos capítulos y nuestra oportunidad de hacer las cosas de forma diferente no será más que un recomienzo de una vivencia similar.

Nuestra experiencia vital es todo un regalo y está en nosotros aprovecharla al máximo, a ciencia cierta no estamos seguros de qué ocurrirá luego de nuestro tránsito por este plano, por lo que resulta interesante enfocarnos en esta vida como si fuese nuestra única oportunidad… Nuestra única oportunidad de qué específicamente?.. Pues de ser felices, de vivir a plenitud, haciendo lo que nos gusta, presentando coherencia entre lo que sentimos, pensamos y hacemos… Así que aprovecha el hecho de poder ajustar tu vida a lo que quieres, de cambiar tu realidad, de sentirte pleno con lo que haces y con las personas que tienes a tu alrededor.

“Decide ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decide ver cada noche como un misterio a resolver, decide ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.”

― Walt Disney

Nunca es tarde, no importa lo que estemos viviendo, no importa la edad o la circunstancia, lo importante es hacernos conscientes de que cada día podemos cambiar nuestro destino, porque éste solo tiene un autor y somos nosotros mismos.

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24 de octubre de 2019

¿Su Agenda siempre está llena?


Imagínese esta escena: está en su oficina 10:00 am de un día martes, en medio de una reunión de su equipo comercial, tiene apuro porqué a las 10:30 llega un proveedor nuevo a visitarlo, es muy posible que tenga que suspender el almuerzo con su hijo que estaba planificado después de la reunión con el contador  a las 12:30, la hora del almuerzo se convierte en la hora de revisar correos y llega hasta las 15:00 en la que su secretaria le informa qué tiene que revisar una serie de documentos que le han dejado sus asesores y es muy posible  tenga que quedarse hasta tarde porqué además tiene que revisar la nómina y solucionar un par de problemas entre dos de sus colaboradores que han estado llevándose muy mal últimamente.
Si se siente identificado con esta escena, pues bienvenido al club. Es común en los ejecutivos modernos tengan sus agendas a tope, no tienen tiempo para nada, todo el día están llenos de actividades; sin embargo en la era del conocimiento más no necesariamente significa mejor, y créanme que muchos ejecutivos con los que trabajamos no es que no tengan tiempo para nada, es que a veces el tiempo lo ocupan en actividades que bien podrían delegar o bien podrían dejar de hacerlas para concentrarse en lo que realmente aporta valor a su gestión. 
Le invitamos a realizar el siguiente cuestionario que le ayudará a conocer en que áreas debe trabajar:
¿Podrías describir tus actividades en la empresa?Describe la mayor cantidad de actividades que llevas a cabo en el día a día, es importante que seas muy sincero y hagas una lista de todo sin juzgar solo describiendo lo que haces
¿Cuáles son mis responsabilidades en la empresa?Cada uno de los miembros de la empresa tiene su rol determinado, debo definir con claridad cual es mi rol, es decir cual es mi papel en esta organización, qué se supone que debo lograr con mi trabajo.
¿Cuáles de las actividades que realizas día a día no son mis responsabilidades?De las actividades que realizar en el día a día no todas son tu responsabilidad, y no todas son importantes para el logro de los resultados.

¿Cuáles podría delegar, cuales debería dejar de hacer? 
Elige las que podrías delegar a tus colaboradores, a otros departamentos, o simplemente cuales deberías suprimir para lograr mayor eficiencia.

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26 de septiembre de 2019

Vivir con propósito

¿Alguna vez no has sabido para qué sirve un objeto y has intentado darle diversos usos para los que no fue creado? Nadie puede sabe mejor como funciona un artefacto o para que sirve, que su propio inventor. Lo mismo sucede con nosotros, aunque nosotros no somos artefactos ni Dios nuestro inventor, sino más bien nuestro creador, quien mejor que él para decirte para que has sido creado y que has venido a hacer.


Hace mucho Aristóteles llegó a la conclusión de que lo que los hombres buscan más que nada es ser felices. Todos queremos ser felices; sin embargo el tiempo pasa y vemos como malgastamos nuestra vida y ha transcurrido entre ansiedad y aburrimiento.

El anhelo de felicidad es algo con lo que fuímos creados, tiene que ver con el propósito para el que fuímos diseñados; la verdadera felicidad depende de cómo interpretamos la vida, es necesario entonces desprogramarnos de aquello que genéticamente o por influencia de la sociedad hemos creido que podía hacernos felices.

Una vez leí un pensamiento que decía “No te preguntes que necesita el mundo, sino preocúpate por ser tu mismo, que lo que más necesita la humanidad es gente que se atreva a vivir su propia identidad”
Deja que la vida fluya, empieza por pensar bien de ti mismo, que eres una creación maravillosa. Tú próposito inicial es que descubras quien eres realmente, que aprendas a ser tu, vivíte con sinceridad, descubre tus verdaderos anhelos, no te averguences de ellos ni sientas que son de poca importancia, lo que tú has venido a hacer es lo que más importa.

¿Entonces para que estás hecho?, lo descubriras sin afanes, con calma. Preguntale a tu creador.


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11 de septiembre de 2019

¿CASUALIDADES O CAUSALIDADES?

Jin Lee

Después del 11 de septiembre, una empresa que tenía sus oficinas cerca del World Trade Center invitó a ejecutivos y empleados de otras compañías que habían sido afectadas por el ataque a las Torres Gemelas, para compartir su oficina a fin de que pudieran reiniciar temporalmente sus operaciones.

En una reunión de la mañana, el jefe de seguridad contó historias de por qué su gente estaba viva... y todas tenían que ver con pequeños detalles como éstos:

Al director de una compañía se le hizo tarde porque era el primer día de kínder de su hijo. 

Una mujer se retrasó porque su despertador no sonó a tiempo. 

A uno se le hizo tarde porque se quedó atorado en la carretera en la que había un accidente.

A otro sobreviviente se le fue el autobús. 

Alguien se tiró comida encima y necesitó el tiempo para cambiarse

Uno tuvo un problema con su auto, que no arrancó 

Otra regresó a contestar el teléfono 

Otra ¡tuvo un bebé!

Y otro no consiguió un taxi.

Pero la historia que más impresionó fue la de un señor que se puso un par de zapatos nuevos esa mañana, y antes de llegar al trabajo le había salido una ampolla. Se detuvo en la farmacia por una curita y por eso está vivo hoy.

No cabe duda que leyendo estás anécdotas se puede decir que: 

“Este es el lugar exacto en el que debes estar en este preciso momento”.

La próxima vez que tu mañana te parezca enloquecedora, los niños tarden en vestirse, no logres encontrar las llaves del auto, te encuentres todos los semáforos en rojo, cuando te quedes atorado en el tráfico, cuando pierdas un elevador, cuando regreses a contestar el teléfono, y muchas otras cosas que te desesperan, piensa primero, no te enojes ni te frustres. Estás en el lugar correcto a la hora exacta...

Fuente: Visto en Facebook

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27 de agosto de 2019

¿Qué es la motivación?


La motivación es una mezcla de pasión, propósito, toma de decisiones y compromiso. Es un nivel profundo que genera energía y vida para desempeñarse adecuadamente en la actividad que a uno le apasiona.

Motivación es tener pasión por vivir, es nuestra propia recompensa por nuestro buen desempeño. Con motivación estaremos dispuestos a correr riesgos y tomar decisiones que la mayoría de personas no harían por miedo. También nos da compromiso que es la clave para convertirse en una persona de alto desempeño.

La motivación nos da sentido a la vida. ¿Cuánto esfuerzo estoy dispuesto a hacer? ¿Cuántos obstáculos estoy dispuesto a pasar? ¿Cuál precio estoy dispuesto a pagar?

Motivación es la energía que nos hace seguir y acometer hacia el logro de nuestros sueños, sin excusas, sin quejarse, de manera imparable, haciendo lo correcto y tomando riesgos. Al ser la motivación pura energía, tiene mucho que ver con nuestra bioquímica, con el ejercicio que hacemos y con la manera como nos alimentamos.

¿Cuál es el propósito que nos mueve a seguir adelante? ¿Cuáles riesgos estoy dispuesto a enfrentar? ¿Cuáles son mis necesidades psicológicas internas? ¿En qué clase de persona me quiero convertir? ¿Qué me apasiona en la vida? Estas son algunas de las preguntas que me ayudan a encontrar esa pasión por la vida.

No se puede ser una persona motivada y al mismo tiempo estar confortable, sin correr riesgos, ni tomar decisiones. La persona motivada está comprometida y dispuesta a correr riesgos, pues sabe que puede cambiar su situación actual, que tiene el control de su vida en sus manos, que puede lograr lo que pretenda, sabe que quiere a corto, mediano y largo plazo, se siente contenta y exitosa.

La motivación nos llena y nos da un sentido de logro y control, por lo que la persona motivada ama lo que hace y hace lo que ama. Entonces, lo mejor que podemos hacer por nuestro futuro, por nuestros seres queridos y por nuestra patria, es vivir con pasión y no para la pensión... Revise su nivel de motivación y si el tanque está bajo, haga lo necesario para llenarlo, pues esta es la energía que le da sentido a la vida.

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14 de agosto de 2019

Consejos para superar un mal día



Muchos creen que un día bueno o malo depende completamente de la suerte o de las circunstancias externas, pero cada persona tenemos una influencia decisiva en cómo percibimos, afrontamos y creamos nuestra realidad.

En este artículo se recrea una conversación entre madre e hija analizando qué cosas hacemos, pensamos y sentimos diferente cuando tenemos un mal día y un buen día y nos invita a que hagamos lo mismo nosotros y con esas conclusiones cambiar el modo automático con el que conducimos nuestra existencia:


DIME LO QUE TE CUENTAS Y TE DIRÉ QUE TE PASA


Me estaba preguntando el motivo de los cambios de estado que tenemos las personas, dependiendo muchas veces de “el día que estamos teniendo”. Quiero decir…
¿Qué haces distinto el día que estás bien del día que estás mal?
Cuando la gente dice es que tengo un mal día hoy, ¿cuál es la diferencia? ¿Te sientes distinto? ¿Cómo? ¿Te dices cosas diferentes a ti mismo?
¿Te tomas las cosas de forma que te afecten menos o de otra manera?
Hoy estaba hablando con mi mamá, ella está pasando por un mal momento, y aprendo mucho de hablar con ella y observarla. Me estaba diciendo algo así como…
- “Tengo mal cuerpo, porque estoy dándole muchas vueltas a un tema x…”
Yo que quería ayudarla y estaba viendo que no cenaba y estaba tristona le he preguntado… y ¿qué te ocurre? ¿Por qué no cenas? Y me ha dicho…
- “Porque cuando tengo un mal rato se me cierra el estómago y no me apetece comer no dejo de pensar en lo que me preocupa.”
Inmediatamente yo le he contestado con otra pregunta… y ¿cómo lo haces mamá?
- “¿Que como hago el qué?”
Tener un mal día digo. Un mal rato… ¿cómo se hace? ¿Qué es lo que haces, te dices y piensas cuando tienes un mal rato?
Ella me ha explicado entonces sobre sus sensaciones, sobre la inapetencia a cenar, el “run run” mental, la lucha interna de reprocharse a sí misma estar así…
Después he vuelto a preguntarle… ¿Y cómo haces cuando tienes un buen día?
Al principio no me entendía…
Si, que ¿qué cosas haces cuando tienes un buen rato o día? ¿Cómo piensas? ¿Qué te dices?
No lo encajaba…
Le he pedido entonces que recordase la última vez que se había sentido bien, tranquila, en paz, haciendo cosas, ni excesivamente positiva ni tristona, normal, neutral tirando a bien…
Me ha comentado así que se decía a si misma lo contrario, que no pasaba nada, que estaba todo bien, que todo se solucionaría, que había un motivo para haber tomado sus decisiones y era honesto…
También que en un buen rato, (estaba recordando concretamente un momento del fin de semana), estaría cenando tranquilamente, viendo la tele y comentando lo que sale, sin preocuparse ni comerse la cabeza por nada.
Por otro lado no tendría mala cara sino que estaba sonriendo y no estaba hablando sobre si tener un buen o mal día…
Entonces le he preguntado… ¿y si pudieses cambiar tu estado? ¿Para qué elegir hacer y pensar todas estas cosas ahora que no te hacen sentir bien? ¿Qué ganas?
Y me ha dicho “no es tan fácil porque existen mil motivaciones para seguir machacándose”…
Y le he contestado, ¿cómo qué no? Y si sencillamente te pones a ver la tele, te comes la cena y hablamos sobre la serie que estamos viendo, así sin más desde ya… ¿qué pasaría?
Afortunadamente mamá es la cobaya perfecta, siempre está dispuesta a mejorar, probar cosas y experimentar con tal de aprender y crecer. Su respuesta ha sido tajante.
- Muy bien, y ha traído la ensalada… – veamos la serie!
5 MINUTOS DESPUÉS TODO SU CUERPO ESTABA MAS RELAJADO.
30 MINUTOS DESPUES HABIA DEJADO DE DARLE VUELAS A LA CABEZA.
MORALEJA: ¿Para qué hacer cosas que nos limitan y mantienen en una posición de víctima? ¿Cuál es la diferencia entre cómo te comportas contigo mismo en un buen día y en un mal día? ¿La hay? Piénsalo!
¿Cuántas veces entramos en un patrón de pensamientos en bucle? ¿Y qué es lo que haces normalmente cuando estás tranquilo o feliz? ¿Cómo piensas en esos momentos? ¿Qué te dices a ti mismo?, ¿desde qué perspectiva miras las cosas cuándo te juzgas?, ¿eres más o menos critic@?
¿Cómo haces para estar mal?
¿Cuál es la mecánica de un mal día para ti? ¿Y la de un buen día?
Te propongo un experimento que yo misma voy a hacer, anota las siguientes características de tu día en un cuaderno cuando tengas uno de esos estupendos, en los que te acuestas a gustito. O cuando hayas pasado una “buena mañana” o un “buen rato”
No caigas en el error de responsabilizar únicamente de ese día o momento a las personas que te hayan rodeado o los acontecimientos…
¿Qué parte has hecho tú?
· ¿Cómo te has tomado las cosas?
· ¿Cómo has reaccionado?
· ¿Qué te has dicho o contado a ti mismo?
· Y físicamente, ¿cómo estaba tu cuerpo? ¿Tenso, relajado, abierto, cerrado, rígido, sensible, dolorido, con ganas de deporte, activo? Relaciónalo…
· ¿Cómo te has alimentado? ¿Cuáles han sido tus horarios, tu rutina? ¿En qué estabas pensando?
· ¿Has imaginado cosas sobre fantasías? ¿Has pensado en que pasaría si… con respecto a algún tema…?
· ¿Lo has hecho en positivo o negativo?
· ¿Cómo has imaginado o recordado hoy o tras ese buen rato?
Experimenta en el cuaderno anotando también las respuestas sobre “los malos días”
Y haz balance. ¿Qué actitudes te ayudan y cuáles te limitan?
¿Qué patrones de comportamiento o conductas puedes mejorar, o sustituir para transformar un mal día en uno bueno?
¿Y cuáles son tus creencias al respecto?
¿Qué no es tan fácil? ¿Diciéndote eso te ayudas? ¿Y si sí lo fuese?
¿Has probado tantas veces a pararte a escuchar el cómo te diriges a ti mismo cuando tienes un mal estado de ánimo como veces has aceptado el hecho de tener un mal día?
¿Y si pudieses probar? ¿Y si cambiando tu cuerpo y tus acciones aprendieses a cambiar tu estado?
Es de pura lógica que es fácil estar hecho polvo si te saltas la cena, asumes el estómago cerrado, te justificas a ti mismo el motivo de que eso sea así, mientras te dices que vaya con lo que estás haciendo, que si tenías que hacer esto mejor, o esto otro haberlo hecho y lo has dejado pasar, que si recriminándote cosas…
También es fácil sentirse bien cuando uno se dice, a cenar, cuido mi cuerpo con amor, y solo cena y disfruta del momento de cenar, o se dice, quizá no lo he hecho bien pero aprendo el próximo día mejor… etc…
¿De qué sirve regodearse en el autoreproche? ¿A ti te ayuda a crecer? ¿A ser mejor persona?
Hay una gran distancia entre la reflexión sana y el automachaque, y una muy corta entre sonreír y no hacerlo, se trata de parar de darte lo que te lleva a un estado negativo, y cambiarlo por las cosas que haya en tu libreta que te llevan a uno positivo.
Quizá te sorprendas a ti mismo descubriendo que siempre que escribes al anochecer que has tenido un GRAN día, te habías levantado con música, o al contrario que siempre que duermes mal, has visto la tv hasta tarde; que siempre que disfrutas de un momento estás viviendo solo ese momento, degustándolo, o… que cuando pasas un mal rato es porque en lugar de en presente estás viviendo el pasado, recordando, distorsionando, imaginando, creando, pensando en “y si”…
Suerte, y ¡feliz día mañana! Si te ha gustado, no olvides compartirlo en tus redes sociales

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