22 de abril de 2022
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14 de abril de 2022
¡Abandona tu zona de confort!

Para alcanzar el éxito, abandona tu zona de confort, toma riesgos, explora nuevas posibilidades y supera tus miedos
¿Cuántas veces hemos oído la expresión “más vale malo conocido que bueno por conocer”? ¿Cuántas personas se mantienen en puestos de trabajo en los que no se sienten realizadas? Abandonar la zona de confort a menudo nos da miedo pero nos está impidiendo alcanzar el éxito.
¿Qué hay detrás de todo ello? ¿Por qué esa resistencia al cambio y a probar cosas nuevas? La mayoría de las personas contestan que es por miedo a lo desconocido, por pereza a embarcarse en nuevos proyectos o por costumbre. Son personas que se quejan constantemente de su situación, pero que no hacen nada para cambiarla, manteniéndose en un papel de víctima. En Coaching, decimos que se mantienen en un Estado del Yo Niño Sumiso de queja constante sin pasar a la acción. Todo cambio lo ven como una amenaza y un posible peligro que pone en riesgo su seguridad.
En Coaching utilizamos el concepto de zona de confort para referirnos a aquella zona en la que nos sentimos seguros, porque nos es conocida y nos resulta previsible. Es un estado mental que nos lleva siempre a pensar, a decidir y a actuar de la misma manera, sin atrevernos a probar cosas nuevas, a hacer actividades diferentes o a arriesgarnos para alcanzar el éxito que tanto deseamos.
Queremos el éxito, pero es mayor el miedo que sentimos a salir de nuestra zona de confort.
¿Por qué nos cuesta salir de nuestra zona de confort?
En Coaching, la persona que renuncia a su éxito por miedo a abandonar su zona de confort, esta actuando desde una combinación de los Estados del Yo Padre Crítico y Niño Sumiso. Es alguien con unas creencias muy limitantes y unes barreras mentales que le mantienen siempre en las mismas rutinas y en los mismos patrones de conducta.
El bucle que nos mantiene en la zona de confort es un diálogo interior entre el Estado del Yo Padre y el Estado del Yo Niño Sumiso que parte de una posición existencial negativa en la que el mundo se ve como algo peligroso y en la que la persona no confía en sus propias capacidades y recursos para salir adelante y arriesgar.
De esta manera, cada vez que alguien anima a la persona a probar cosas distintas, a cambiar de trabajo, a conocer gente nueva y, por ende, que consiga el éxito, su Padre Crítico le recuerda al Niño Sumiso lo peligroso que es el mundo exterior y todas aquellas veces en la que lo ha pasado mal, reforzando esos miedos e inseguridades que mantienen a la persona atrapada en su zona de confort.
La zona de confort al sernos conocida y previsible, le da a la persona una falsa sensación de seguridad y de control, con lo cual la resistencia al cambio es todavía mayor.
Por tanto, podemos afirmar que las personas que se mantienen en la zona de confort por miedo al cambio, a lo desconocido o al fracaso son personas con una baja autoestima y con muy poca o escasa seguridad y confianza en si mismas. Su vida se encuentra regida por el diálogo interno entre Estado del Yo Padre y Estado del Yo Niño con escasa intervención del Estado del Yo Adulto porque la persona no se siente capaz de ser autónoma y de liderar su propia vida. Normalmente son personas que se mantienen en un papel de víctima y que tienden a ser emocionalmente dependientes.
Su pensamiento está regido por las suposiciones “Y si me despiden” “Y si me pasa algo malo” “Y si me deja mi pareja” “Y si me sale mal” “Y si fracaso…” Estos “ Y si…” son nuestros peores enemigos porque nos paralizan y nos dejan bloqueados en una determinada situación, impidiéndonos alcanzar el éxito.
Puede ser que esta situación nos provoque sufrimiento e infelicidad pero dar el salto, arriesgar y enfrentarnos a esos “Y si…” y superarlos nos genera todavía más sufrimiento e incluso pánico, por lo que la persona prefiere quedarse tal como está reafirmando su guión de vida y el dicho de “más vale malo conocido que bueno por conocer”.
Detrás de este miedo a lo desconocido, hay una falta de confianza en la propia capacidad de hacer frente a las nuevas situaciones y de resolver los retos que se le vayan presentando.
Pero vivir atrapado en esa zona de seguridad no es vivir porque la persona sufre, se siente estancada, no evoluciona, no crece y nunca logrará el éxito personal y profesional. Esa idea de control es una ilusión, la vida está llena de contratiempos, de imprevistos, de desafíos y tenemos que aceptarlos y desarrollar estrategias para poder superarlos y avanzar porque de lo contrario estaremos siempre en tensión, con un gran estrés que nos puede llevar a la desmotivación, a la apatía y a la depresión.
¿Cómo salir de la zona de confort para alcanzar tu éxito?
Los procesos de Coaching acompañan a la persona en su proceso de expandir su zona de confort, potenciando su Estado Del Yo Adulto y favoreciendo su autonomía para que tome nuevas decisiones que le permitan afrontar los retos que se le planteen con seguridad y confianza en sí misma, permitiéndole alcanzar el éxito.
Pasos para expandir la zona de confort:
- Ser conscientes del diálogo interior negativo para revisar todos los mensajes del tipo: “Tú no puedes”, “No serás capaz”, “Seguro que fracasas”, “Me voy a equivocar”,… y conocer cuáles son nuestras creencias limitantes.
- Potenciar su autoconocimiento, para tener una visión realista de sus capacidades y de sus fortalezas.
- Trabajar la motivación para el cambio. La persona se tiene que entusiasmar con las posibilidades que le ofrece salir de la zona de confort, con las nuevas oportunidades que se le presentarán, con lo enriquecedor que es conocer personas nuevas y también con todo aquello que descubrirá de si misma.
- Introducir pequeños cambios a su alrededor como por ejemplo comprarse ropa nueva, peinarse de manera diferente o hacer cambios en la decoración de su casa. Animarse a hacerlo y ver que no pasa nada, le hará ganar confianza en si mismo.
- Cambiar tus rutinas. Por ejemplo, ir al trabajo por un camino diferente al de siempre, acostarse a una hora distinta de la habitual.
- Probar a realizar actividades nuevas, apuntarse a bailes de salón o a un grupo excursionista.
- Conocer personas nuevas que te aporten distintos puntos de vista, maneras diferentes de ver la vida…
- Viajar a lugares distintos te ayudará a ampliar tus horizontes, a vivir nuevas experiencias, a conocer realidades distintas que te enriquecerán y te harán crecer como persona.
- Pensar que no estás solo. Pedir ayuda a tu familia y amigos para ir introduciendo estos cambios en tu vida. Por ejemplo, si quieres viajar y te da miedo ir solo, pide a alguien que te acompañe y así te sentirás más seguro porque sabrás que si te bloqueas o sientes ansiedad, tendrás a alguien de confianza a quien recurrir.
- Ser paciente contigo mismo. Salir de la zona de confort tiene que ser un proceso progresivo, no pretendas hacerlo de un día para otro. Para superar el pánico que la persona siente a probar cosas nuevas, es aconsejable que el estrés que provoca ese miedo no sea más fuerte que la motivación que tiene la persona por cambiar.
- Rebajar el nivel de perfeccionismo y de autoexigencia. Es importante aceptar que todos nos equivocamos y ver el fracaso como una oportunidad de aprendizaje y de mejora.
- Anticipar las excusas y resistencias. La persona tiene que ser consciente de que el miedo a hacer cosas distintas, va a provocar que busque todo tipo de excusas para posponerlas. Desde el Estado del Yo Adulto es necesario revisar estas excusas y relativizarlas.
- Aprender técnicas de relajación y de meditación para rebajar el estrés que suponen los cambios.
- Premiarse cada vez que conseguimos uno de nuestros objetivos para retroalimentarnos en positivo. Puede ser tomarnos aquel té que tanto nos gusta, ver nuestra película favorita o darnos un pequeño capricho.
- Llevar un diario con nuestros avances. Eso nos ayudará a que en los momentos que nos sintamos agobiados y presas del pánico, no tiremos la toalla. Echar la vista atrás y ver todo lo que hemos alcanzado, nos hará ganar confianza en nosotros mismos y seguir adelante.
Pensemos que salir de la zona de confort nos ayuda a crecer como personas, a enriquecernos, a vivir nuevas experiencias, a tener nuevas oportunidades, a ser más tolerantes, a ampliar nuestra visión del mundo y a desarrollar todo nuestro potencial, ganando en autoconocimiento, autoestima y confianza en nosotros mismos. Todos ellos factores esenciales para alcanzar nuestro éxito personal y profesional.
Fuente: emprendices.co
11 de abril de 2022
¿Esperas el momento perfecto para actuar?
Hay etapas en las que estás más ligero de complicaciones y, quizás, ésta no sea una de ésas. Pero, si tienes la ocasión de dar un pequeño paso, ¿por qué demorarlo más?
¿Acaso sabes con certeza que será más fácil en el futuro?
Es tu decisión. Puedes seguir esperando que el mundo cambie y se den circunstancias más propicias. O puedes elegir qué pasitos puedes dar en las circunstancias actuales, con lo que tienes a mano.
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Empieza con lo que tienes
Puedes poner el énfasis en los impedimentos para pasar a la acción. O puedes utilizar lo (poco) que tienes para echar a andar tu proyecto.
Considéralo y atrévete a dar un primer paso.
Hacer un poquito o intentarlo, al menos, casi siempre sabe mejor que la espera indefinida.
Aunque éstos sean malos tiempos y apenas andes terreno, ya tendrás algo recorrido para cuando vengan tiempos mejores. Y quizás eso te anime para seguir con fuerza.
Si no es hoy, marca el día en el calendario
Vale con que hoy no sea el día. Pero ¿y si, en lugar de meter el proyecto en el cajón del «algún día», le pones fecha de una vez?
1. Fija un día en el calendario
Como la cita con el dentista o el vencimiento de una factura, esa fecha ha de respetarse. Este es el primer paso ineludible para ocuparte de la misión.
Ya tienes el día. ¿Qué viene ahora?
2. Ponerlo por escrito
¿Para qué molestarte? Hay varias razones:
1. Cuesta poco trabajo. A falta de ganas de elaborar un plan minucioso, un pequeño esquema ya es de ayuda.
2. Se aclaran las razones en la cabeza: ¿Por qué quieres hacer “eso”? ¿Qué importancia tiene realmente?
3. Se vislumbra el camino. ¿De qué pasos consta la misión? ¿Qué dificultades vas a encontrar? ¿Cómo vas a responder a ellas?
4. Aumenta el compromiso. El simple hecho de anotar de puño y letra lo que vas a hacer, hace más probable que lo hagas. (Estudio de la Universidad Dominicana de California.)
Tienes marcado el día en el calendario. Has esbozado un esquema. ¿Y ahora?
3. Paso a paso
¿Necesitas hacer algún preparativo? Cuando llegue el día “D”, ¿qué acciones vas a realizar?
Las acciones son las que convierten los objetivos en realidades. Por tanto, has de decidir qué pequeños pasos vas a dar cada día.
Si tu misión pendiente es de las breves (como una conversación), ya estás a punto de verla cumplida. Del día “D” no pasa.
Y si la misión implica un cambio duradero, partes con un plan de ruta en el que figuran las acciones enfocadas a dar cumplimiento a la misión.
¿Habrá dificultades? Sí. ¿Pasos en falso? Probablemente.
En el peor de los casos, te saldrás del camino. Pero también tendrás la opción de retomarlo.
Como sea, la inquietud que tenías ya no está aburrida en el cajón del “algún día”. Al fin, te estás ocupando de ella. Ahora es el momento. ¿Por qué no?
Si te quedas esperando, quizás te decepcionen también los tiempos mejores y, de nuevo, encuentres excusas para no actuar. Porque, por buenos que sean, tampoco serán perfectos.
Fuente: tusbuenosmomentos
8 de abril de 2022
Siempre sal de la oficina… ¡A tiempo!
2 de marzo de 2022
Aprende a dar la importancia adecuada para ti
La importancia a las cosas
se la damos nosotros
En ocasiones, la vida nos trae situaciones injustas, problemas, conflictos, decisiones difíciles…
Y es que vivir implica tener que pasar por el sufrimiento, el dolor, las injusticias… Esto es algo que tenemos que aprender a asumir y aceptar.
No tenemos control para cambiar todas las situaciones de nuestra vida que nos disgustan, ni para encontrar siempre la solución perfecta a los problemas; pero sí que tenemos control para modificar nuestra interpretación de las cosas y para otorgar una determinada importancia a los acontecimientos que nos suceden.
Es cierto que hay ciertos problemas objetivamente muy duros, difíciles de superar que nos pueden abatir y dejarnos en la más absoluta tristeza; otros, sin embargo, son más triviales, pero los magnificamos con nuestros pensamientos catastrofistas y dramáticos.
Pero por mucho que nos duela el problema, la vida continúa.
Por lo tanto, hay dos opciones: seguir atormentándose a sí mismo con pensamientos y comenzar a morir en vida o empezar a renacer de las cenizas como un ave fénix, modificando su mentalidad y aprendiendo a relativizar.
Con relativizar nos referimos a la toma de distancia emocional de la persona con respecto al problema, a mirar las cosas desde otro prisma, más racional, a otorgarle a las cosas la importancia que realmente tienen pero no más.
Dependerá de lo relevante que para nuestra persona sea lo que nos sucede. Y esto normalmente tiene mucha relación con nuestro ego y con nuestros miedos.
Hay padres que se estresan de forma extrema y se enfadan con el mundo porque su hijo no es capaz de aprobar un curso o no quiere estudiar. Detrás de esto está el miedo de que nuestro hijo, si no estudia, no consiga un trabajo de provecho y entonces la vida se le haga muy difícil.
¿Es esto realmente racional? ¿Estamos exagerando? ¿Todas las personas que no han estudiado hoy en día tienen una vida difícil o son unas desgraciadas? Hay que pensar sobre ello.
¿Cómo relativizar las cosas?
Hay varios trucos que pueden ayudarte a mirar las cosas con otros ojos y con perspectiva:
-Que el humor y la risa sean tus mejores amigos. Seguro que recuerdas alguna situación que te hizo entrar en cólera en su momento y con la que luego, una vez pasada, no parabas de reír por lo absurda que había sido.
Es importante ser una persona seria y responsable, pero también es muy importante reírse de uno mismo y de las situaciones que nos acontecen.
Cuando te ocurran situaciones desagradables pero que no van a ir más allá de una molestia momentánea, deja de irritarte e intenta reírte, piensa que eres parte de un chiste o de una escena de Forges.
El humor además, ayuda a solucionar los conflictos, nos vuelve más creativo en la búsqueda de soluciones y nos aleja de la ansiedad.
-Ejercita la autoconfianza. Si confías en ti mismo y estás seguro de lo que vales y lo que eres capaz de lograr, independientemente de las cosas que te ocurren, serás más hábil solucionando los problemas y tomando buenas decisiones, sin dejar que las emociones negativas o el malestar te controlen.
-Observa la inmensidad del Universo. Este ejercicio te puede ayudar muchísimo. Piensa en que el universo es infinito, y que nosotros, con nuestros problemas, solo somos una pequeña parte, muy pequeña, del total de la existencia.
A veces pensamos que somos el centro del universo cuando en realidad, con problemas o sin ellos, el mundo sigue girando y la vida sigue su curso.
-No pierdas el tiempo. Sabemos que algún día nuestra vida llegará a su fin. Todo lo que empieza, acaba y cuanto más perdamos el tiempo en preocuparnos por las cosas y en atormentarnos con los problemas de la vida diaria, menos nos permitiremos disfrutar de la vida.
Puede ser que llegue un día en el que te arrepientas y ya no haya vuelta atrás. El tiempo es lo más valioso que tenemos, pues es irrecuperable. Decide tú en qué merece más la pena emplearlo.
-Hay gente peor que tú. Desgraciadamente, en el mundo hay injusticias y problemas muy duros, más duros de lo que podemos imaginar. Existen los desastres naturales, la pobreza, el hambre, el asesinato, la prostitución infantil…
Piensa si le estás dando a tu problema realmente la importancia que merece o estás dramatizando demasiado.
Pensar en todo lo que ocurre en nuestro mundo te puede ayudar a comprobar que quizá lo que te pasa no es para tanto.
-Deja a un lado los miedos y supéralos.
El miedo nos paraliza y muchas veces nuestros miedos son irracionales, ridículos o absurdos.
Hay gente que tiene miedo a equivocarse por tomar una decisión “¿Y si dejo este trabajo para estudiar y luego suspendo las oposiciones?”.
Pregúntate qué es lo más grave que podría pasar si lo peor que esperas sucediese ¿Podrías soportarlo?, ¿Sobrevivirías?, ¿Cómo podrías salir adelante? Seguro que tienes más recursos de los que te imaginas solo tienes que ser valiente y enfrentar tus miedos e inseguridades.





